EN BUSCA DE LA FOTO:
Bueno, comienza el otoño y mientras otros buscan setas, yo busco fotos. Concretamente, tengo el recuerdo de un punto muy especial en la ruta 02, en el que recuerdo una explosión de colores espectacular y hoy voy en busca del mismo punto, a ver si me luzco con la cámara de fotos.
Ahora en Pirineos tenemos un momento en el que estén renovándose los pastos, gracias a unos días que ha hecho algo más de calor y esa hierba recién salida tiene un verde “eléctrico” espectacular que contrasta con el amarillo de las hojas de los chopos próximos a los cursos de ríos y barrancos.
Bueno, llego a ese punto que veía a buscar y saco la foto que me motivaba hoy a salir.
Por comparar, a continuación os presento la foto que buscaba, por lo que reviso en mis notas, es del 22 de octubre de 2.011, donde los amarillos son más amarillos (ya no quedan verdes), había más hojas en el suelo y los rojos también más rojos.
Por lo que tengo anotado, por entonces hacía mucho más frío, así como teníamos un otoño algo más seco, parece que este año se está retrasando algo el invierno.
Algo decepcionado por no haber conseguido la foto que buscaba, sigo con mi particular forma de pedalear, dejándome ya fuera de la mochila la cámara de fotos, que la llevo colgada del cuello, para que no me de ninguna pereza echar más fotos.
Lo que llevo varios días observando en mis salidas es el espectacular rojo del fruto del escaramujo, que destaca frente al verde “eléctrico” de la pradera que se renueva con estos calores otoñales.
El camino de Santiago marca bajar por aquí a la derecha hacia Villanúa, pero yo sigo recto, como sabéis los que revisáis mis tracks. Pruebo las nuevas funcionalidades del Maps 3D y compruebo que todavía no debo girar, que debo seguir recto y en el perfil veo la potente subida de Cenarbe, … ¡que pereza!
Así se ve Villanúa desde este punto, con todos los chopos marcando por donde va el Río Aragón. La verdad es que por mucho que me esfuerce en sacar buenas fotos, no consigo que hagan justicia a lo que se ve desde la bici, es imprescindible quitarse la pereza de encima y salir para vivirlo en primera persona.
Que no siga por el camino de Santiago tiene una explicación muy sencilla: un senderito entre pinos, con una suave pendiente, que va junto a la traída de aguas y que permite cargarte de la energía positiva que ellos nos transmiten.
Aunque hay varios senderos de bajada, hay que ir casi hasta el final, ya que los anteriores solo llevan a los campos de labor. Es el último desvío el que nos lleva por una cortita bajada hasta la carretera.
Este desvío nos lleva a la carretera, que hemos de cruzar para retomar el camino de Santiago hacia Villanúa.
Me sorprende encontrarme con una carrera popular organizada por el Ayuntameinto de Villanúa. Tras pedir permiso a los voluntarios que colaboran en la carrera, continuo junto con los corredores, aun ritmo más suave, hacia Villanúa.
Aun a pesar de tener al lado la carretera, se me hace muy agradable del camino, gracias a los espectaculares colores de los árboles plantados junto al mismo, la suave pendiente y el buen firme.
Una vez dejo atrás la carrera, retomo el camino de vuelta hacia Cenarbe, pero aun a pesar de que el tiempo está agradable, ha llovido muy poco, el firme muy bien.
En un último ataque de pereza, decido no subir a Cenarbe y volver para Jaca con la excusa de evitar que se haga muy tarde.
Como es día de salida relajada, sigo disfrutando de los colores del otoño, aún incipientes. Aquí vemos el aspecto de algunos árboles en los márgenes del río Aragón.
La suave lluvia que me ha acompañado hoy en la salida se drena perfectamente en estas pistas de la Gacipollera, así como por todo el Camino de Santiago, que son pistas ideales para salir estos días de lluvia.
Los senderos de las Zonas de Oroel y Grosín son demasiado arcillosas y se embarran enseguida, lo que nos obliga a arrastrar una “torta” de barro rodeando las ruedas, que además de lastrarnos en las subidas hacen totalmente ineficaces los tacos de la cubierta, lo que nos puede dar algún susto en esos senderos sinuosos de bajada, que tanto gustan a los “bikers endureros” de la zona.
Como vereis, el curso del río Aragón baja bastante suave, ya que no está lloviendo demariado. Es impresionante recordar como bajaba el pasado, viendo el enorme hueco que se hizo.
Tras pasar Castiello, vemos que el río Ijuez también baja suavecito.
Ya de amino para Jaca, nos podemos recrear con la peña Oroel, que se va acercando conforme avanzamos.
Me crucé con unos excursionistas a caballo por este tramo del Camino de Santiago.
La verdad es que entre la carrera de Villanúa, los excursionistas a caballo, otros bikers y senderistas, el día ha estado animado.
Este bucólico rincón me hace reflexionar un poco. Hace quince días te ibas enredando con los hilillos de las orugas come-hojas “rapelando” desde los árboles hasta el suelo y hoy son las hojas que se arrojan desde las alturas para seguir a los “gusanillos”.
Sumido en estas “profundas” reflexiones, ya voy llegando de vuelta para Jaca, atravesando el último puente, tras pasar junto a la ermita de San Cristobal.