Enduroland, nueva referencia en el mundo del montalbán (Btt)

ENDUROLAND; nueva referencia en el mundo del montalbán (Btt).

Hola a tutti.  Hace algún tiempo que no escribo y casi se me habrá olvidado, por eso pido un poco de paciencia en la lectura y la comprensión del texto.  Con el fin de intentar transmitir lo que hemos vivido este fin de semana en una de las nuevas atracciones del btt oregonés por tierras del Sur del Reyno, procedo al relato.  Con todos ustedes-vosotros ENDUROLAND.

Como reza su página de inicio: «A caballo entre Castellón y Teruel, los municipios que actualmente integran Enduroland son: Fuentes de Rubielos y Olba en Teruel, y Puebla de Arenoso en Castellón. Se trata de una zona privilegiada muy escarpada y con paisajes brutales, a tan solo una hora y media de Valencia o Castellón y cuarenta y cinco minutos de Teruel. El embalse de Arenoso es el eje sobre el que circunvalan las rutas

Totalmente acertada la descripción.  Lástima que en un medio telemático como éste no puedan plasmarse las emociones que hemos descubierto, las más sublimes y las más perversas.  Ahora se agolpan en nuestras retinas, puesto que no han pasado más que unas pocas horas desde que abandonamos el lugar.  Si empezamos por el principio tal vez deba dirigiros a la página que soporta toda la información al efecto, de esta actividad:

https://endurolandmtb.com/sobre-nosotros/que-es-enduroland-mtb/

A partir de aquí y después de una visita en profundidad veréis que existe una completa filosofía de entender la bici de montaña, la cual se parece muchísimo a la nuestra, aquí en la Jacetania.

https://m.facebook.com/endurolandmtb/videos/525617331348437

Por eso creo de justicia dar a conocer un proyecto tan interesante y elaborado como éste (aunque no sea novedad para muchos de vosotros) y que se aproxima a la forma de ver las cosas que tenemos en otros lugares de este Reyno aragonés.

Así las cosas, tras una pequeña introducción, paso a relatarles sin más prolegómenos todo lo acontecido allende el «Ebro River».

  • Día de autos. 26-27 octubre del año del Señor, 2019.
  • Plan: Reunión mensual del club As Cimas.
  • Promotor: El Gallego, adoptado como maño, Rey del Kh7, conocedor incansable del mundo mundial, Señor de los Dunaday, Montaraz de enduro y con más kms en sus espaldas, que el baúl de la Piquer.
  • + ¿El de la Paqui?
  • – Sí, el pequeño.
  • + Manuel.

Lo sucedido. Ahí va el Ebro.

Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo. Siete para los Señores Enanos en Casas de Piedra. Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir. Uno para el Señor Oscuro, sobre el Trono Oscuro en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras. Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.

¡Ah no!  Esto es otra guerra.  Nosotros «semos orcos» pero de otra categoría.  De esos que se visten con ropajes raros que llaman de enduro, baggies, camiseticas de colorines, calcetines fosfos, y bicis más raras que un perro verde.  No digo más.

 

Llegamos a la población de salida, en un pequeño pueblo castellonense que se llama La Monzona y nada más vernos no nos llevamos un jadonazo en los dientes, porque éramos muchos, que si no… vamos.  Nos recibió una señora que giró la cabeza como un búho, 360º, mientras se encomendaba a su Hacedor al ver semejante reata de gallifantes.  ¡Pobreta!  Su asombro era tal que su cara parecía el dos de oros. Allí en la plaza cambiándonos de ropa pudimos hacer gala de unos cuerpo-escombros, dignos de las mejores tabernas vikingas. Pero por si eso no fuera suficiente, el lenguaje, la parafernalia y el despliegue técnico superaba con mucho las expectativas de los aborígenes del lugar que ya empiezan a reconocer en estos grupos una forma de vida alienígena diferente, pero en la Tierra. Las sucesivas visitas y el quehacer repetitivo a lo largo de la temporada en el fondo no va mal para dar a conocer su tierra natal, preciosa, dicho sea de paso, y con unas posibilidades ingentes a nivel deportivo, amén de la canalización de recursos para una economía que se verá beneficiada por el trasiego de visitantes.

 

Salvado este primer escollo toca empezar la ruta.  No tengo ni idea de lo que vamos a hacer, pero en estos asuntos yo soy mucho de confiar en la organización; así que adelante. En línea de salida formación para la foto, cosa que se agradece ya que después empezará la subida y los doce dioses del Olimpo pondrán a cada uno en su sitio.

 

Inicio ruta.  Pistarrón.  Todo fue un espejismo, tras 10 metros de senda salimos a una pista de tierra con una pendiente bastante notoria que hará las delicias de unas patas sin calentar y un cuerpo recién salido del coche, cuasientumecido.  Pero al pan, pan, y al pedal con fuerza. Patapúm p’arriba. 1 km de calentamiento tipo olla-express para continuar con kilómetro y medio de llaneo-bajada, nos preparan el corazón para afrontar las subidas de casi 4 km hasta el punto de encuentro y cruce. La verdad es que se deja subir bien, salvo algún desnivel, pero la tranquilidad y el entorno del pinar bajo que rodea nuestro camino compensa con mucho el esfuerzo.  Las vistas son inmejorables.  La sensación es de estar inmerso en un mar de pinos y bosque y cuando ya sudas hasta por la retina llegas al primer enlace crucial.

He aquí que las masadas por cualquier lugar dispersas, jalonan todo el monte recordando cómo vivían hasta hace poco los habitantes de estos enclaves.  Son ventas, caseríos ligados al transporte y a la atención de viajeros, sin olvidar la explotación agropecuaria, que podrían volver a tener un uso turístico y cultural, al encontrarse en parajes naturales de gran belleza, al lado de carreteras y caminos.  Algunos Centros de Estudios apuestan por que ventas, caseríos, torres y masías se integren como elementos patrimoniales en las numerosas rutas culturales y deportivas.  La despoblación, la desertización y el olvido hablan del éxodo del mundo masovero a la ciudad y del abandono de estos edificios agropecuarios. «Es una historia de perdedores», al tiempo que recuerda la emoción que despierta el descubrir un «mundo de supervivencia» que representan las masías.  Vale, que me pongo nostálgico. Al turrón.

Estamos en cruce, sudados, con cara de necesitar una bajada.  La manada está lista para la primera emoción del día, y el personal ya ha empezado a tirar del camel back.  La temperatura acompaña y el calor no es excesivo pero las condiciones ambientales son de cualquier época menos de invierno. Así que bien mojadicos nos preparamos con protecciones, manga larga, etc, etc, para iniciar el repaso sendil.  A mí no me gusta hablar, pero algunas de las unidades que forman el grupo empiezan el proceso de descompresión gaseosa y eso que sólo llevan 7 km.  Ahí lo dejo.  No quiero pensar qué ocurrirá cuando llevemos la mitad de la ruta.  En fin, menos mal que en el monte casi todo está permitido en materia de etiqueta.  Yo como soy estrecho de piel, cuando me estiro se me abre en el entendimiento…. y acompaño.  (No os riais que todos hacéis lo mismo, si no explotaríais, por eso el cuerpo tiene una válvula de escape, como mínimo.  Pdta no es lo mismo riais que rileis, porsica).

 

Pero a lo que voy vengo.  La senda se abre pedaleadora y poco complicada, tapizada de acículas de pino y vegetación de monte bajo, limpia en general. Lo que sí me gustó mucho son las piedras típicas de la zona que incrustadas en mitad de la trazada te obligan a mantener una atención continuada sobre lo que estás haciendo pudiendo perder no sólo el control sobre tu máquina sino además algún diente si descuidas este requisito.  Caliza, rocalla viva, cruza el sendero, jalona el camino, te acompaña en tu bajada y te somete a un ejercicio de habilidad que motiva y hace que la bajada a pesar de no tener excesiva inclinación te fuerce en pericia y habilidad.  No hay que asustar a nadie, salvo un par de sitios que de verdad merecen cuidado extremo, dado lo estrecho del paso y lo delicado de la trazada entre las piedras están hechos «a plena satisfacción del cliente».  Llegado a este punto, es de agradecer el trabajo de cajeado de las sendas, las aguaderas de evacuación de aguas y la limpieza de los caminos que ha llevado a cabo el equipo de Enduroland.

Y así fue por dos ocasiones, en las que lo único que cambió fue la orientación de la segunda bajada de senda, que también acabó en La Monzona.  Hay que hacer notar que también existe una variante que hizo «el grupo que no se equivocó», y que les llevó directamente por una senda sube y baja hasta La Puebla de Arenoso y que a juicio del personal estuvo realmente bien.

Paradica en el bar de la Puebla. Toca reponer líquidos y fluidos varios.  Aparcamos y en estampida nos avalanzamos al interior «como una instalación».  Después de marear a la señora del bar y de pedir tropecientasmil jarras, bocatas, platos de olivas negras, etc, etc, etc, nos dispusimos a darle p’al pelo a los bocadillos y comida que llevábamos para la ruta.  El local es un bar de pueblo como cualquiera de los que podéis ver en el Cuéntame cómo pasó, pero ¡ojico! dentro hay un comedor con una cristalera con unas vistas sobre el embalse de Arenoso, increíbles, igual me quedo corto, preciosas y una muy acogedora estancia-comedor.  Eso sin nombrar el hogar con brasa que tenéis al final de la habitación.  Desde aquí os animo a que lo visitéis para que podáis comprobar todo lo dicho.

 

Y sin más llegó el artífice de este proyecto.  Vicent.  Un compañero del pedal con el que me hubiera gustado charrar un rato (esta vez ya más en serio sobre muchas cosas) pero al que acosamos (sexualmente hablando) porque no se lo ocurrió otra cosa que sacar unas camisetas bien guapas de enduroland.  Así que como buitres nos dispusimos a la prueba de las prendas. Allí, bien de lucir torsos sudorosos, abobinables, perdón abdominales bien marcados (la mayoría sólo un abdominal) y esa molla king size digna de cualquier maestro cervecero.  Como dice un colega mío:  «A ciertas edades…. mejor por detrás». Pues eso, colaboración con la causa, apoyo total al promotor, despedida y cierre.

Ahora …. toca ponerse sobre la bici.  Yo no puedo.  Me caigo por los dos lados.  Colocar el sillín «by the ojal» con la cantidad de metros, calor, mojadina y demás es una prueba que ya quisiera ver pasar a muchos deportistas sufridos.  Desde la Puebla hasta Olba y los pueblecicos o masadas que te encuentras por la senda que sigue al río Mijares es un puro espectáculo.  Al principio es carretera y debemos tener precaución, seguir las normas y cuidar nuestra seguridad, pero una vez dentro del soto, la chopera, el camino bajo las piedras que sostienen las paredes que fabrican exiguas tablas de cultivo, las continuas formaciones agrícolas y los edificios que aparecen a ambos lados del camino como población dispersa nos deparan un paisaje embriagador.  Esto es como todo.  Yo soy tipo Dori, el pez sin memoria de buscando a Nemo.  Así que no suponía lo que me esperaba.  Nada más salir de la vega del río empieza una rampa «esquerosa» que no parecía tener final.  Rampa.  Curva.  A ver si allí acaba.  N’a mierda.  Rampa más dura.  Curva con pinos.  Venga, allí igual acaba.  No te lo crees ni tú.  Ya no sé por dónde sudar.  Rampón.  Mecagonlavirgendarcosyelcuramainar.  Uffffffff.

Hasta el final.  Sí.  Al final se acaba la rampa. Después de 4 km de rampón con desniveles de dos dígitos pudimos ver la luz.  No puedo más.  Estoy «deshilachao».  Más bien deshidratado.  Es el momento clave de toda la ruta.  Ya no tenemos mucha fuerza (algunos), y existen variantes como para estar aquí varios días.  Cada una ofrece algo distinto y aquí con muy buen criterio la organización decide combinar sendas hasta llegar a La Monzona, que fue nuestro punto de partida.

No sé si comentar.  Fue glorioso, increible, técnico, duro, majestuoso, paisajísticamente hablando un lujo asiático. Pero vayamos por partes como dijo Jack el destripador.  Empezamos por la senda de bajada hacia Olba por una caja limpia y rápida, perfecta, casi demasiado.  La velocidad por tanto crece por momentos hasta llegar a asustar.  Llegado un punto se vuelve a ciclar por terreno técnico, sube y baja que merece la pena para contener el ansia y disfrutar de las vistas.  Acto seguido cambia el suelo y empiezan a aparecen las rocas calizas en tal medida que se transforma en un tapiz, cortado, cruzado, base y cimiento del camino, como empedrado, pero «ay amijo» mucho cuidadín porque ya sabéis que este tipo de piedra se erosiona con facilidad por el agua y tienen una especie de rimayas que la cruzan en las que si metes la rueda delantera la voltereta es tal que se te pelean los dientes por salir de la boca.  Es un placer conducir tanto de subida como de bajada por esta senda.  No es mucha distancia la que llevamos recorrida cuando aparece el cruce a Olba y en el colladete también el GR que en bajada, flanqueado de muretes de piedra, dirige a La Monzona.  Opción B.  Por el GR. Esto pinta genial, me pongo las «gafas de follar de cerca».  Empieza la fiesta.  Senda de tuttiplén, con pavés tipo aberroncho, empedrado de lavadoras, bolos como la cabeza de un taustano, rebote abierto al máximo y suspensiones haciendo horas extras.  Lamadrelcordero qué pasada.  Unos botes como las cabras y la tija al mínimo proponen mayor velocidad, curvas de peraltes y nervios a flor de piel, saltos sobre raíces que te ponen las venas como un pantalón de pana y los ojos se salen de las órbitas, velocidad, velocidad, velocidad…. y una curva,…………yeeeeeeeeeeeeeeep ojoquetecomeslacurvapischaaaaaa. Manolito no me la saques que me entra el aire. Ahora voy en esta curva y te hago un Hamilton para que te vayas enterando, pringao.  Ains qué pasada de senda. También con sus tramos de pedaleo cortos, pero que te sirven para centrar un poco las ideas. Y cuando ya no puedes más, de repente y sin aviso aparece el final.  Nooooooooooooooooooooooo, dame más, quiero más.  Pero por otro lado, que no el atrás, las fuerzas ya no están, algunos ya vamos de prestao, y con ganas de comentar la jugada en el bar.  Final.  Rampón hasta el coche y a recoger los bártulos.

Toca cambiarse de ropa y recoger los aperos en la plaza del pueblo.  El mundo porcino inunda el lugar porque 18 aberronchos bien sudaos dan para contaminar una buena superficie.  Me río de Janeiro lo bien que lo pasemos, cómo disfrutemos y ¿tú no estastes?  Eso tiene solución. Visita Enduroland cuando puedas, no lo dejes pasar.

Pie de foto:  ¡Qué feos sois, cabrones!  San Pablo, a los Adefesios.

Fin de fiesta en Olba.  El albergue que regenta Eva es un buen lugar para el descanso y reparación de cuerpos y mentes, allí nos fuimos a echar un caldo exquisito y unas birras (por cierto, que casi toda la colección de ámbar está en su poder) para comentar la jugada, disfrutar de la compañía y sobre todo descansar en el maravilloso y exquisito «flavour chotuno» (olor a choto).  Y con esto y un bizcocho…no me hagáis la rima.  See you, little canal sparrows.

Un abrazo muy fuerte y nos vemos en las sendas. Soy Tija, Lagar-Tija.

 

Os ofrecemos una serie de datos técnicos y soporte para cualquier desplazamiento que esperamos os sea de utilidad.

Técnica:

Infraestructuras y soporte.

Servicios:  https://endurolandmtb.com/servicios/

 

 

NOTA IMPORTANTE.  Hay espacio para todos y para todo tipo de actividades.  Por favor comparte la filosofía de cada zona y sé respetuoso con lo que allí se practica.  Existen limitaciones para poder compartir nuestro deporte con los demás.  COMPARTE-CONVIVE-DISFRUTA.

Lagartija

ALBERTO PUYUELO SAMITIER.

 

 

 

 

 

 

 

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