Mae mía qué caló jase. Impresiones.

 

La escapada de Robert.  Fase I.  La derritencia.  

 

También habrá gente que la llamará salida del club y tal, pero había algo más.  Notas que ya hace calor cuando te subes las bragas y se te enrollan como un store.  Pues igual.  El día de salida …………… Ah, perdón.  Empiezo por el principio:  Roberto invitó al personal a la preparación de la primera etapa de la “Escapada de Robert” y allí que vamos, pero, todo a su tiempo.

Este es el asunto.  Salida del Club. A partir de aquí, presentaciones de los que no nos conocíamos, saludos al respetable, vuelta al ruedo y foto de “rigor mortis” porque no sabíamos la que nos esperaba.  Los redichos comentan en la radio:  “El mercurio subirá hasta los 40º C.  Namierdacomounpianodecola.  Yo no he pasado tanto calor en mi vida, bueno, y en la vuelta por Ascara y el otro lado del río, cuando llegábamos por Abay donde ya le comenté a Eduardo que esto era más largo que una meada en moto y pensé que me moría varias veces.  Polvo, viento, niebla y mar y donde hay agua una güerta.  Si ya lo decía el Abuelo.  Pero a lo que voy vengo.  Os paso una serie de impresiones que tardarán en borrarse de mi memoria porque las llevo grabadas a FUEGO.

El día D.  La hora de salida a las 8.00 am muy apropiada para los comentarios, abrazos y saludos, fueron el preámbulo de una salida que se tornó, épica.  12 ciclistas y una ruta.  Buen grupo.  Yo no sabía hasta dónde llegaría porque estaba más quemado que la moto de un hippie.  El día de antes de fiestas por mi pueblo parecía un click de famobil, con la mano puesta, preparado para coger todas las ámbars que me pusieran a tiro.  Por eso miraba de reojo y suspiraba por una escapatoria digna.  Amén de que ahora que ya no sirven las disculpas, puedo confesar que es duro rodar con una costilla rota.  Pero eso de las excusas es para los mariquitas y sopladores de almohadas, aquí se viene a hacer bici …o yo qué sé.

 

No se puede pedir más.  Ambientazo y buen rollo biker para empezar la salida.   La vuelta se inicia por la falda de Oroel y en las dos primeras rampas imbuido por la belleza de la subida y los vapores etílicos ya vi varios santos, la corte celestial, el palomo  y más.  En una palabra que se me quitó la bobada en menos que canta un gato.  Y como ya sabéis de la belleza del cordal, desde Fontazones a Sesún, pasando por Pereretas para bajar desde la punta dirección Torre del Moro ya prometía la cosa que iba a pintar de 10.  No hay mejor entorno.  Desde casa a tiro de piedra.  Aquí subes a entrenar hasta con los críos porque el paisaje es increíble, la bajada muy asequible y el nivel de btt al alcance de todos los gustos.  Bien es verdad que desde la punta hacia la depuradora es distinto de la dirección que tomamos hacia Atarés . Ésta gusta un pelín más al endulerdo, cosa que se agradece en mi caso, puesto a generar adrenalina.  No es mal inicio.  En la trialera de Atarés que te lleva a la pista ya te vas poniendo furo para lo que se avecina, aunque después al entrar en la senda de la Caseta está razonablemente bien preparada como para que aterrices en la crta de Atarés con una sonrisa amplia “de la que te muerdes los pendientes”.  En esta cavilaciones estábamos cuando entre ponte bien y estate quieta me veo subiendo por la bajada natural del Boalar.  Yo no lo había hecho por allí nunca de subida, pero reconozco que se hace bastante bien y salvo un par de tramos que pintan chungos para ciclar (habrá bestias pardas que lo suban, seguro) es muy asequible y desde luego inmejorable para subir resguardado del sol.  Ya sabéis cómo somos los de aquí.  Mira qué pared.  Buah chaval, eso lo hago yo con la punta de… en fin.  Pues eso que pasan los años y tengo la sensación de que voy fermentando en lugar de madurar.  Qué gozada bajo los árboles.  Luego de coronar el paisaje no te deja indiferente, la senda se vuelve técnica y el valor de lo ciclado es pura armonía.  En pocos lugares se conjuga tan bien la técnica, con el paisaje y para aquellos que tenéis vértigo no olvidéis que se os va a meter la lycra por donde acaban los riñones ya que si os esbarráis un poco podéis sufrir el abrazo del boj.  En cualquier caso un sitio maravilloso, poco accesible y de gran valor para los amantes del monte.  Una joya en bruto, embrutecida, sin tallar.  Todo se andará.  Ya veréis, ya.

Ah!  Passsa pues.  Que toca bajar.  Jejejeje.  Mira macho, déjame un hueco que yo si eso ya eso.  No me calzo las protecciones, vamos de paseo y será una bajada suave.  Sí, sí, sí.  Empiezo por la senda bien marcada sobre una caja de sendero limpia y clara.  En el bosque.  Bajas, un poco más, un poquico más, ya voy bien, ahivá qué rápido ha pasado esa carrasca, miraunacurvaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahostiaquéjusto, bien, sigo, sigo, un poco más.  Mecagóntodoquéperalte más guapo, me subo por las paredes de manera que caes por la misma gravedad sobre la trayectoria y………….¿no llevaba las protes? Bueno que le doy otro poco más.  Impresionante, se me hace el culo pesicola.  Ya la cosa se pone seria y empiezas a pensar en que no has calao los settings para hacer el aberroncho y vas más encendido que un cura por Martillué.  Total a lo que voy que entre una cosa y otro estamos encenegaos hasta las trancas, a velocidad terminal y de repente de la nada un salto que me hace perder la estabilidad sobre las ruedas.  A mí no me gusta hablar pero se me puso el culo como si me hubieran metido un supositorio de limón.  Si Dios hubiera querido que voláramos nos habría dado alas.  Vamos a morir todos, mantengamos la calma, son 4 curvas más y llegamos abajo.  Para colofón la salida digna no puede dejar mejor sabor de boca, gritando como histérico a ritmo de salsa vuelvo a disfrutar como un cochino en charca. ¿ Y de los dolores?  Pues no sé, la verdad.  Ahora a un tubo muy marcado que no da pie a error así que a trenecito salimos al camino romano.  Esto es vida, esto es una ruta y esto es nivel Maribel.

Perooooooo estoy dudando.  Empiezo a notar dolores hasta en el aliento.  Voy justo y además algunos compañeros también comentan que se puede utilizar la escapatoria, así que nos vamos a Santa Cilia, nos refrescamos en la fuente y nos despedimos todos para volver a quedar y comentar la jugada.  Total, que así fue.  6 elementos continuaron, los más recios, y 6 nos dimos la vuelta hacia casa por las pistas del lado derecho del Aragón.

Qué os voy a contar, fotos, bromas, risión y una mañana echada que no vas a cambiar por nada.  Eso que sufrí a la vuelta por “la caló”.  Pero es lo que tiene el verano.  Otro día continuaremos con la segunda parte de la ruta porque promete tener menos desperdicio que las almóndigas.  Y de eso se trata de salir, beber, el rollo de siempre, meterme cien rutas charrar con la gente…  Y como siempre al final, llegó el final y cayeron las jarras y la portería se hizo carne y así entre ponte bien y estate quieta que llegas manso a casa y como un guante.  Yo creo que esto tendría que venir por la seguridad social.

 

 

Un placer coincidir en esta salida con un puñado de buena gente, muy buen nivel biker y un monte que por cien veces recorrido se queda para la siguiente vez por no poder acabar toda la tarta en una sola sentada.  Hoy hemos hecho duathlón, que tampoco es mala baza.  Acabar en las Nieves no es mal colofón, ni mucho menos.

 

Nos vemos en las sendas.  Un saludo de Tija, Lagar-Tija.

Pdta.  La versión buena la tiene el tío Roberto en su post.  Allí veréis lo que es bueno. 

 

 

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PIEDRAFITA et Le Pass du Nord

 

PIEDRAFITA y El Paso del Norte.

Es un placer volver a estar por aquí y más en esta época en la que estamos volviendo a salir a las rutas de más de una mañana.  Por fin podremos volver a ponernos la ropa de bici, ésa que se nos queda ajustada.  Ésa que ha sido trabajada por los duendecillos de dentro del armario y que te la han encogido.  Sí, sí, ésa que menos mal que es de lycra, pero que está más estirada que la cara de Sara Montiel.  En fin, al principio de este tiempo veraniego te pones en cabeza del pelotón de los colegas de bici de carretera y provoca que algunos vayan sonriendo y comentando porque lo que realmente piensan es que les quitas mejor el aire que una marquesina de autobús.  Pero todo es relativo.  Ahora hay que centrarse y bajar algún kilo si se puede y volver a ser los que éramos.  Por eso las rutas de ahora son más que buenas.  Al hilo de esto también se agradece que haya un puñado de colegas que se han dedicado últimamente a crear, recuperar, poner en conocimiento y sobre todo darle valor al patrimonio etnológico que supone el redescubrir nuestros senderos, los de nuestros mayores, los de siempre, los de herradura, los tradicionales a través de una labor de búsqueda oral y física, de limpieza y recuperación.  No debería caer en el olvido nuestro ingente legado, nuestra red de caminos tradicionales; y es por eso que la ruta que os voy a comentar se basa principalmente en la herencia de nuestros mayores.  Como nos decía nuestro colega Tanano: “Era el camino que hacía mi madre con el ganado para llegar al pueblo”.  Tal es el sendero de bajada y podéis haceros una idea de lo que os espera, pero…al tiempo.

 

Una vuelta por las dos faldas del valle. 

Empezamos el recorrido desde la plaza de Piedrafita.  Allí dejamos los coches después de una prolongada conversación en el Estacho, de Biescas.  Habíamos quedado para un café y puesta en común de las inquietudes ciclistas para el día en cuestión.  Después de desayunar opíparamente como mandan los cánones y las buenas costumbres, de enviar un fax preceptivo y de pillar wifi en el sitio indicado para ello.  Como colofón otro cafelito que levante el ánimo.  Llegamos a la conclusión de que sería bueno ver la última ruta que habían pergeñado el tío Andrés (de Biescas) y el tío Tanano (aborigen del lugar).  Dicho y hecho.  Con los coches nos desplazamos a Piedrafita y en menos que canta un gato nos pertrechamos con todos los aperos para la ruta.  La descripción fue somera:  Primero subimos al ibón y luego hacemos el Paso del Norte.  Bien.  Conocíamos la segunda parte, pero….

 

Una visita a la casa de la abuela y unas fotos nos meten en harina, hoy sería un día de reencuentros.  Casi, casi.  Un poco más de portería y salimos familia con los del lugar, claro, como no, las familias antes eran largas y pocos se quedaban en el lugar, así que se desperdigaban por el valle y más allá, y entre ponte bien y estate quieta, lo dicho.

Pero a lo que voy vengo.  Salida en bici.  Tira p’arriba por la pista de Lacuniacha.  Ya sabéis la que lleva al parque de los bichos.  Hasta llegar a la zona de la entrada al parque faunístico se lleva bien, luego el tramo de la entrada es bastante duro, pero luego suaviza bastante y es muy llevadero por la inclinación, sin contar con las vistas sobre la Partacúa.  Una delicia de subida.  Más pronto que tarde nos desviamos hacia el ibón de Piedrafita por un par de rampucias con inclinación de las que te ponen la almorrana a punto de nieve pero que no asustan mucho porque enseguida llegamos al ibón.  Precioso.  En estas fechas lleno de gente por todos lados, paseantes, ciclistas, senderistas, etc.

A partir de aquí es distinto.  Empieza la aventura.  Por el camino marcado nos aproximamos al final de la pista que se ha transformado en roderas sobre hierba.  Es preciso buscar las marcas de sendero balizado y sobre un canchal a derecha transitamos por una traza algo delicada a tramos.  Técnica y exigente al tiempo nos traslada sobre el valle en dirección al arco geodésico que está sobre Búbal.  Esa es la dirección buena. La marca nos llevaría empujando la bici del ramal en varias ocasiones, pero el camino mejor marcado va descendiendo sobre tasca, que a mi modo de ver es más lógico y no necesita de mayores aderezos.  En un pis pas y sin ser realmente exigente estamos en disposición de hacernos la primera bajada.  El sendero nos llevará directamente hasta la salida a la carretera general en el cruce de la presa de Búbal.  Pero esto no es hacer justicia, la bajada bien se merece un comentario.

Menudo sendero.  De 10. Con piedras como lavadoras, con escalones (más que el Corte Inglés) y raíces por todos lados se nos presenta una entrada de órdago.  Casco integral, metralleta, hipoxia totally, y a fuego por la traza.  Un salto, curva, ojooooooooooooooo, otra zarza.  Bien, hasta aquí, más o menos se hace con cuidado, pero ahora nos metemos desde los prados alpinos superiores al camino que baja por dentro del bosque.  Es como beber kas por un embudo.  A tope.  Flow al grado máximo, sobre el tapiz de hojas, no ves mucho, pero el camino es ancho (pensad que subían con las vacas por allí) y a la vez rápido, entrampado más que una película de chinos, con piedras del tamaño de un R5, que provocan que vayas de lado a lado.  Un auténtico despliegue de freno, olor a ferodo y diversión al grado máximo.  Es justo decir que si vas con un poco de control y a velocidad baja puedes disfrutar igual, pero……………………. Asina no es.

Fase dos.  Seguimos en el bosque, pero esta vez se vuelve más radical.  Aquí el camino viejo transita jalonado por las paredes de piedra que limitan los campos, fagocitado por el bosque, imbuidos en el ánimo de los gnomos, entre raíces milenarias y agua por todos lados vas descendiendo la parte más técnica y dura del camino.  El de verdad, el que te hace ver las estrellas y pone tus músculos al límite, entre las piedras redondas y los saltos de agua que el torrente ha excavado durante muchos años sobre el suelo limpiando y descarnando el piso inicial.  Es duro, muy duro.  Pero claro, habíamos venido para eso, para sudar tinta como los calamares. Ya estamos lobotomizados, con los cables cruzaos, violentos movimientos nos han hecho salir de nuestra zona de confort, ni siquiera la estricnina nos divierte en esta mina, jaaaaaaaaaaaaa, oxígeno.

Esta senda no es un duelo a primera sangre, no es para “justitos” aquí el que muere pierde, es enduro duro y barro, piedra, dolor y esfuerzo.  Por otra parte morriña de saber cuántos han pasado por aquí, el olor… aquí se echó Dios a descansar.  Era duro vivir aquí; mucho, no debió ser fácil.  Por eso si la hacéis no quedaros sólo con el sendero técnico, mirad alrededor, sobre los muros de piedra, los campos, las tablas y veréis cosas que ya nada tienen que ver con la bici.

Ya en la carretera nacional debemos cruzarla al otro lado y llegar a la presa de Búbal, por el interior del túnel, para ascender en 2.4 km de asfalto hasta el pueblo de Hoz de Jaca (famoso por la QH, la tirolina y un par de bares que te ponen unas raciones de …….. bueno que me voy)  Al turrón.  Soy más de bares que de trampolines.  Nosotros lo que tenemos que hacer es subir por la pista encementada de Sabocos.  En un rato tomar el primer desvío de la derecha para abandonarla dirección ascendente y mantener cota por la falda de la montaña con la vista puesta en el bosque.  Hemos dejado varios desvíos indicados con cartelería a izda pero el nuestro es una pista también encementada con una desnivel que te pone los pelos como escarpias.  No hay otra cosa.  Las piernas ya se están calentando y lo que les espera.  Nada con exceso rima con mesura, la droga dura lo que dura, dura.  Así, en estos pensamientos llega el momento en que la pista pierde pendiente.  No me lo creo.  Llaneamos.  La pista por fin en una curva se mete en el bosque.  Aquí empieza el Paso del Norte.  Increíble.  Por fin nos calzamos las protecciones.  Es un sube y baja muy entretenido con algún empujón de la bici en muy pocos tramos y muy cortos.  Para compensar.  Transcurridos unos minutos ya no piensas, ciclas, sigues al biker de delante serpenteante entre hayas, entre laureles, fresnos, avellanos, con el nivel de adrenalina a tope, encefalograma plano e introducido totalmente en el mundo lanar (ya no piensas).  Es una gozada para los sentidos.  El desnivel no es mucho y el slalom se hace prolongado, pero de vez en cuando al salir de alguna curva nos sorprende un descenso de pocos metros 10-15 con una pérdida considerable que te hace pretar el culo de tal forma que no entra ni un pelo a martillazos.  Sí que hay que controlar porque los árboles están muy cerca, pero son factibles de trazar con conocimiento, amén de algún tocón que se ve en la caja del sendero.  En dos ocasiones además hay que cuidar con el manillar porque los árboles no permiten el paso a las anchuras que ahora llevamos (75-80 cm), por eso y porque es bueno seguir las pocas indicaciones de camino que están clavadas.  Hasta llevar a Tripilituero no hay desnivel considerable, pero “ay amijo” ahora nos toca hacer una media ladera, a cuchillo sobre tierra y un festival de curvas hasta la pista que te vas a agarrar al manillar como si no hubiera un mañana.  Reconozco que hice ceprén hasta con el “ojo de Mordor”.  El trazado es una cantidad de zetas a 270º con desnivel que te centra sobre tu nivel de conducción máximo, un fallo por exceso y se te pelean los dientes por salir de la boca.  Pero realmente es una prueba a pasar porque es factible, necesaria y sobre todo muy satisfactoria.  Ya no puede estar mejor trazado el descenso.  Un acierto de Andrés, la verdad.

Una vez en la pista la opción es clara; dirección a Sta Elena por el sendero.  Muy buen piso, con algún tramo delicado, pero con calidad y fuerza se sortea sin problema la barbacoa de piedras que nos jalona el tapiz.  Sendero, torrentes, árboles… ¿qué más puedes pedir para un día de calor?  El tramo de bosque casi no permite entrar la luz, el suelo no se ve por la cantidad de vegetación depositada sobre la caja de la senda.  Un lujo de ruta.  Y por fin llegó la entrada a la senda de Sta Elena después de una empinada cuesta de piso de piedra descompuesta.  Casamatas de la Guerra Civil, obras civiles y muros, restos de intervención humana devorados por la vegetación.  Desprovisto de todo barniz de civilización y en un entorno privilegiado Le Pass du Nord es una opción no apta para aquellos que deseen vida pacífica y suelo liso, aquí no puedes ser un gallina o un julai, como Martín Mc Fly, aquí te engorilas y te vuelves más valiente que un camión, fallas y tiene más peligro que jugar a twister con Carmen de Mairena, es puro deleite.  Una tromba de sensaciones y despliegue de sudor y pedales.

Del camino de Sta Elena a Biescas, poco os digo, salvo que es ciclable, muy apropiado y sobre todo tened mucha prudencia porque es muy transitado por familias, corredores y paseantes, etc.

Ruta de 10 sin excesivo desnivel y con un festival de piedras en su primera parte y de senda de bosque en su segunda.  No se puede pedir más, tiene de todo.  Para completar sólo se me ocurre acabar en el Forato con una jarra de ámbar bien fresca y una hamburguesa de buey, conversación con los colegas y comentar todo lo bien que lo hemos pasado (exagerando los pasos técnicos como si fueran del RedBull Rampage) y reírnos a moco tirado de ver lo modorros que somos.

Un placer haber convivido y haber sobrevivido a tanta alegría y esfuerzo.  No despreciéis el desnivel (bajo 1000m+) porque se hacen muchos tramos por senda y eso te deja manso, pero manso.  Mejor imposible.  Un bosque de ensueño.  Podrían haber rodado aquí el Señor de los Anillos y ni nos hubiéramos dado cuenta.

 

 

Un abrazo compañeros.  Nos vemos en las sendas.

 

Pdta.  Como siempre y aunque no es necesario recordarlo, seamos amables con los paseantes y disfrutar de la compañía de cualquiera en el monte, ahora que las “cosas” están algo delicadas y es preciso que nos vean a los ciclistas de monte como uno más y no como competidores por el espacio.  Gracias.

 

 

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Ruta ZZ026 Integral de Berroy.

 

Salida mensual del Grupo de Montaña de As Cimas, Sección BTT Enduro.

ABERRONCHO TEAM.

5 de Mayo.  Ruta ZZ026 Integral de Berroy.

 

 

“Bien, comencé bajando por una sucia carretera, empecé completamente solo, y el sol se puso mientras cruzaba la colina, y la ciudad se iluminó, el mundo se quedó inmóvil”.

 

De mañana, con buen tiempo, juntos y organizados después del viaje de llegada hasta el Camping “El Jabalí Blanco” -en Fiscal- empezamos nuestra andadura en btt por la carretera recién asfaltada que asciende dirección Bergua.  Es un discurrir suave y placentero, y nosotros una recua (2ª coloq. acepción de la R.A.E. por favor) de ciclistas con ansias de aire puro, buen rollo, necesidad de paisaje, montaña, y en definitiva esencia de libertad.  Todavía frescos, alegres, dicharacheros y hasta bromistas, aun a sabiendas de lo que nos espera, mas con buena disposición a sufrir, a pedalear y hasta a generar adrenalina a cascoporro.  Estos aberronchos no escarmientan.  Les pides mucho y dan más.  Creo que ahora los modernos les llaman “sados”.  Estos parecen de esa categoría, versión biker.  Como muestra de esa creencia colectiva allí acudieron del orden de 13 elementos, conjurados en el intento.  Un éxito a mi modo de entender este tipo de salida en la que el que muere…  pierde.  Es lo que hay.

 

“Estoy aprendiendo a volar, pero no tengo alas, descender es la parte más difícil” 

Sobre la marcha, una vez en el desvío del pueblo, junto a la ermita de Ntra. Sra. de la Asunción, ascendimos en sentido contrario por la pista de tierra que se dirige hacia las antenas que el monte posee en la parte superior.  Agridulce sensación de sombra e inclinación perversa que te pone las pilas en menos que canta un gato.  La subida es larga, constante y con un buen piso.  Se hace dura porque no tiene descanso y a tramos se atraganta el porcentaje que presenta entre revueltas de curvas y en ocasiones rectas a las que te da miedo mirar al fondo y descubrir los metros de ascensión que salva cada tramo.  Es la parte más difícil, pero todo tiene un final.

 

“Bien, los viejos buenos tiempos quizás no vuelvan, y las rocas podrían derretirse y el mar podría arder”.

 Aun con todo se consigue, a base de constancia, y no sin esfuerzo, se deja hacer al tran-tran.  Tras un tiempo de algún sufrimiento y de consumir glucosa a tutiplén se nos presenta el desvío por una pequeña trocha, o tal vez un camino antiguo bajo las hayas y los pinos negros, tapizado de hojarasca y matorral bajo que alfombra nuestro rodar en dirección a la pradera superior, junto a la pardina espaldada que dará inicio a la senda de descenso.  Un breve parón y reagrupamiento es suficiente para disfrutar en grupo del paisaje, de la ascensión prolongada durante muchos minutos de esfuerzo.  Una postal que gratifica los sentidos apreciando el valle del Ara, a vista sobre Cancias, el fondo del barranco de San Salvador, el collado Fenés, Lardiés y los pueblos que muestran sus tejados y construcciones.  El bosque se puebla, el verdor sobrecoge, el aire límpido te envuelve y tú reposas sobre la hierba corta, húmeda y confortable.  ¿Algo puede transmitir mejor la sensación de paz?

“Estoy aprendiendo a volar, pero no tengo alas descender es la parte más difícil”.

 

Nos disponemos a montar en las máquinas de última generación, de carbono, aluminio, sofisticación técnica por doquier y complicaciones que otrora serían incomprensibles.  A veces nos dan muestras de ello la gente con la que conversamos y que nos miran con desconfianza y sorpresa cuando les pedimos indicaciones de la ruta; a lo cual consecuentemente nos contestan:  “Por allí no se puede ir en bici”.  Respuesta natural para aquellos no familiarizados con este deporte.  Y en esto llegó el momento de descender por la senda.  Al ritmo de cada cual.  Algunos lo hacen rápido, otros simplemente disfrutan del rodar complicado sobre las lajas, sobre las raíces, sobre piedra movida o canales de tierra que en su día fueron camino de herradura o conexión entre pardinas, majadas, casetas de pastores y apriscos de ganado.  Jalonado de vegetación de montaña, de pinos negros, de algún abeto en la parte superior te indica que la altitud como el clima erosionan y degradan un territorio hostil, difícil de poblar y más de aprovechar en los tiempos que corren.  Pero que te llega adentro.  Te conmueve comprobar que en algún momento estuvo poblado, que allí se fabricaron muros para contener pequeñas tablas de cultivo y que las carboneras y aprovechamientos forestales eran fuente de recursos para la población que allí subsistía. Poco queda de la huella humana, la etnografía describirá sus costumbres y la tradición oral recogerá las imágenes que nosotros contemplamos desde nuestra visión modernizada de la sociedad actual.

“Bien, algunos dicen que la vida te pegará fuerte, romperá tu corazón, robará tu corona. Así que he salido a Dios sabe dónde, supongo que lo sabré cuando llegue allí”.

 

Por el sendero, atravesado en muchas ocasiones por árboles caídos, el descenso es vertiginoso a tramos, pero en particular la primera parte se hace con mayor esfuerzo al presentar un desnivel negativo destacable.  Posteriormente hay un tramo medio que gira rodeando la montaña por el que es necesario pedalear y a veces ascender con fuerza para superar los repechos.  En cualquier caso, llegados a la cruz de piedra, construida con restos de otras casas, emprenderemos el último sector de descenso entre bosque a base de trazar los zig-zag que a menudo te sacan los colores debido a la inclinación.  Es un lujo acabar en la carretera manso, con los cuadríceps ardiendo, las muñecas doloridas y los discos echando humo.  Es lo que tiene apurar el material.

“Estoy aprendiendo a volar, pero no tengo alas descender es la parte más difícil”.

Como dijo Tom: “Descender es la parte más difícil”.  No se trata tan solo de llegar sino de llegar de una pieza y sin haber roto el material, que también es importante.  Y en esto llegó el final.  Ojalá durara más pero entre ponte bien y estate quieta, descansos, comida, paisaje, averías técnicas y alguna cosa más, llegamos a la parte final donde se atraviesa la carretera inicial y nos acercamos al río Ara para andar por su ribera en dirección a Fiscal.  Y a descansar.  A conversar hasta que los recuerdos se han mezclado con los deseos, hasta que la risa floja surge porque estás en modo “flow”.

 

“Estoy aprendiendo a volar, alrededor de las nubes, pero lo que sube debe bajar”

A pesar de todo lo acontecido algunos valientes desafiando la lluvia y el cansancio se metieron en la versión 2.0.  Esto es el Camino del Chinebral, desde Asín de Broto hasta Fiscal, pero una servidora no debe entrar allí porque no estuvo.  Así que dejaré que sean ellos los que lo cuenten.

Y como esta ruta es parte del trabajo de la gente de Zona Zero y su extenso aporte documental a la Comarca y al deporte del btt, dejo que seáis vosotros los que descubráis el territorio a cuenta de visitas y horas de diversión.

 

Como habéis comprobado entre las líneas se haya el homenaje a Tom Petty que falleció el 2 de octubre del año pasado, desde el comentario a sus versos de la canción “Learning to fly”. Estoy aprendiendo a volar. Tom Petty –

 

 

 

 

 

 

 

 

Nos vemos en la sendas.  Saludos de Tija, Lagartija. 

See you Little canal sparrows.

 

 

 

 

 

 

Datos técnicos: 

FASE 1.-    https://www.strava.com/activities/1551734795

FASE 2.-    https://www.strava.com/activities/1551733997

 

https://www.relive.cc/view/1551733997

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LA SIERRA DE ALGAIRÉN

 

 

 

 

LA SIERRA DE ALGAIRÉN

 

 

 

 

Domingo 15 de abril del año del Señor, 2018 después de JC.

Ya estoy mejor.  Menuda cansera llevo después del fin de semana tan intenso que me ha tocado en suerte vivir.  Siempre he pensado que las 24 horas al día son suficientes, incluso largas en determinadas fases de la vida, pero ahora veo que se me quedan cortas.  Necesitaría alguna hora más para poder completar las jornadas de actividad y además tener tiempo para descansar.  Eso debe ser la órdiga.

Sin más preámbulo paso a detallar a vuesas mercedes lo acontecido en este día de enduro, como una de las jornadas más memorables del btt en la Sierra de Algairén, de las que hemos acometido en los últimos meses.  Gensanta qué intensidad, qué bonito está el monte y cuánta agua hay por todos los sitios.  Incluso el río que atraviesa la localidad de Cariñena, Río Frasno, estaba lleno de agua.  Disimulen ustedes mi ignorancia, pero jamás había visto correr semejante caudal por un cauce que pensaba estaba allí consecuencia de alguna barranquera para tiempos de aluvión y desagüe.  Así son las cosas y a la vista de lo que hace el agua en los caminos, barranqueras y torrentes, no volveré a probar tamaño elemento hasta que supere en propiedades al vino, que sin ir más lejos es otro de los líquidos necesarios para vivir.  Una vez escuché que estábamos compuestos en un 75% de agua en nuestro organismo.  Tontás.  Pura propaganda de las embotelladoras de agua.  Nosotros somos lo que comemos y sin ir más lejos hay un par de restaurantes por la zona de los que te dejan el cuerpo como un “sebo” de la paliza que le puedes dar si te hospedas bajo su techo.  Véase Almonacid de la Sierra, (el de los 30 platos), la Rebotica de Cariñena, etc, etc.

Para los más pervertidos también se puede hacer bicicleta de montaña en sus diversas modalidades por la próxima Sierra de Algairén.  Un lujo al alcance de cualquiera con ganas de pasar unos ratos a lomos de su corcel de ……….¿aluminio?………iba a decir, pero ahora con los compuestos y fabricaciones de que disponemos el carbono y otros fierros que están a la orden del día.

A lo que voy vengo.  Nosotros decidimos pasar unos ratos (echando pan a los patos) en la localidad de Aguarón, y más concretamente en su Residencia de ancianos, desde la cual iniciamos nuestro periplo en btt para hollar los barrancos y lomas más destacables de la zona, en cuanto a la longitud.  No son los más bonitos, o sí; lo que sí harán será dejarte manso en un día de disfrute.  La cantidad de vueltas, conexiones y variantes son infinitas en esta sierra y además me gustaría señalar que muchas de las opciones están balizadas, cosa que es de agradecer a la comarca y todas aquellas personas que se han preocupado de dejar todo este entorno en unas condiciones que le hacen realmente destacable para el uso de la bici de montaña.

Al turrón.  Salimos de la Residencia, no sin antes hacer un “no hands* ” para deleite del personal, ajeno y conocido.  Luego si puedes duerme con esa imagen.  Conozco personas que han hecho ayuno durante varias semanas a consecuencia de dicha vivencia.  Indescriptible.  Por otro lado, que no el de atrás, las bicis están limpias y apañadas puesto que con la racha de agua y barro que llevamos últimamente han visto el paño en múltiples ocasiones.  A nuestro grupo se añadió un elemento que hacía tiempo que no veíamos y de los que frecuenta este tipo de prácticas beteteras del enduro por los caminos del Señor.  Aberrocho con trayectoria, el tío Sylvestre (alias Paco), se sumó al día D.  Total 6 bikers haciendo el oso por el monte.  Son un grupo más que recio y con fuerza suficiente puedes llegar a completar una vuelta de las que dejan recuerdo.  Así fue, señoras y señores, ni más ni menos.

Por la carretera de subida al Puerto de Aguarón llegas a conectar la pista que conduce al repetidor de Valdemadera en un ascenso precioso y continuo, no muy sacrificado pero debo decir que a pesar de no tener una buena señalización horizontal, sí que posee el tráfico suficiente como para no perder la atención.  También es frecuentada por los colegas que practican la bici de carretera y con los que compartimos espacios.  Por eso insisto en la precaución y la convivencia.  Paciencia.  Desde la salida a la carretera y una vez pasada la fuente, casi en el collado que inicia el descenso a Tobed, nace la pista a la derecha que nos trasladará en fuerte ascenso al repetidor y “voilá” habremos coronado nuestro primer ascenso de la jornada.

En nuestro caso los dos galgos que me había traído en el coche esperaban ya mi llegada a la cima y que me había sacado los colores hacía rato.  Dunauto y Épico estaban charrando tranquilamente mientras a mí me salía el corazón por el mallot.  El resto subió más “tranqui” y con determinación, aunque con un punto menos de alegría.  Sylvestre, con ganas, dejó claró que es su terreno y Cirac y Zacarías también tenían gasolina suficiente.  Pintaba mal la cosa.  No me arrepentía de haber estado de concierto del tío Fito el viernes, ni de haber hecho “huerting extremo” el sábado de víspera, pero hay que reconocer que llegaba medio manso.  No sirve de excusa.  Aquí se viene a ciclar.  Ahora toca bajar y se alegra el alma.  O no.  O yo qué sé.  La cosa es que la bajada empieza maravillosamente bien, sobre la nieve de las puntas, los regachos que surcan la senda y nuestras gloriosas máquinas vuelven a ponerse más guarras que la “Trini*”.  Como sigamos así nos salen branquias.

Bajábamos, qué digo bajábamos, surfeábamos la sendas de la loma hacia Tobed, que de agua iba preñada hasta por encima de la llanta, y con ello nuestros amables c…..estooooo….pues eso.  Bien mojaos los culos.  (Piensen ustedes que faltaba mucha ruta y que no se iba a secar nuestro pellejo, con lo que la amenaza de la “ampolla culera” era real). Aún con todo es un acierto realizar esta bajada a pesar de no poseer ningún paso excesivamente técnico (salvo la piedra de Mzungu, que sorteó en cierta ocasión con una cabriola digna del Circo del Sol, para amerizar sobre la vegetación y el tapiz de piedra suelta) se hace entretenida, con sus subidas activadoras y sus curvas entrelazadas pobladas de vegetación baja y pino de repoblación; yo diría que incluso larga para lo que es la zona, sin alturas desproporcionadas ni picos destacados.

La cuestión, que diría aquél, el concepto, es que para llegar a Tobed hay que bajarlo todo, digo todo el desnivel y más.  600 Metros negativos te hacen disfrutar.  El final, junto a la cárcava es espectacular y el castillo rehabilitado ofrece la posibilidad de hacer unos retratos con tus colegas para goce y esparcimiento de propios y extraños.  Poco más falta de bajar.  Una pequeña pista nos conduce a Tobed y a las orillas del Río Grío.  Un vado que casi siempre se muestra “aspro” (áspero) al tacto ahora nos deleita con una clase de “overcraft” sobre las enduro.  O se cruza “del tirón” o te quedas en medio con el riesgo consiguiente de ser arrastrado hasta las aguas bravas del Grío.  (Yo pensaba que bravas sólo eran las patatas pero no).

Por una pista a la vereda del cauce nos dirigimos a la muerte matada.  ¿Qué es esto?  Pues lo que pasa siempre después de gozarla.  Hemos disfrutado como cochinos en charca y ahora tenemos que salir de aquí en dirección a lo más alto de la Sierra.  Los “galgos” tiran para adelante en número de tres y otros 3 subimos a ritmo “humaño”.  Cambia el desarrollo, pon el más corto, si puedes engancha la cadena a la llanta.  Lo que tengas. Todo.  La subida te hace sudar de lo lindo.  Es curioso ver y de hecho comprobar que después de un día de jarana y beburcio, con la consiguiente hidratación extra, al día siguiente tienes más sed.  No sé a qué es debido.  Tendré que hacer una consulta a la Universidad de Leicester (aquella que publicó el artículo:  ¿Por qué a los peces de colores no les entra el agua en los ojos? Y otros similares) para llegar a conclusiones con fundamento.

Poco debéis esperar que os cuente de la subida porque se me hizo realmente dura.  Destrozada por las avenidas de agua y las animaladas de agua que habían caído en fechas anteriores.  Una vez arriba y como es natural la piedra sustituye a la tierra compactada de las pistas de subida.  No es problema rodar por allí, aunque estén alfombradas de agua y nieve, amén del barrizal que supone su presencia.  Fuentes, aguaderas, torrentes, vados, charcos, … maravilloso ambiente acuático. Sólo me faltaba el “snorkel”.  Lo que mata es la humedad.  Así estaba el monte de bonito y de verde.  Aún con todo no me servía para consolarme.  A mitad de subida llevaba peor cara que los zombies de Walking Dead.  Desencajao oiga.  No podía ni con las pestañas.  Menos mal que el tío Cirac y el tío Zaca me esperaban, sobre todo para no dejar basura en el monte, y dicho sea de paso para desmontar mi bici y repartírsela en caso de fallecimiento y enterramiento.  Gracias pischas.

Y entre ponte bien y estate quieta llego el final.  A rastras por la loma superior, andando por los tramos más “pinos” llegamos a la bajada de la “Nevera”.  Por fin.  Nos abrigamos, nos pertrechamos, ajustamos los settings y las máscaras de Minions para ver bien en el descenso.  Yo por abrigar, hasta abrigaba la posibilidad de llegar vivo al fondo del barranco.  Medio muerto iba ya.  Un pis pas y ya estamos surfeando entre carrascas y matorral.  Por la más bonita y disfrutona de las sendas de la Sierra.  Un placer para los sentidos y “la almorrana”.  En esta ocasión, al estar tan abarrancada y destrozada por el agua no servían las trazas de bajadas anteriores, tus trayectorias variaban en función del “canalillo”, de las piedras removidas y de los agujeros que ponían más trampas que una película de chinos.  Aun así y con todo es un lujo para los musculámenes y las articulaciones.  También los fisios tienen que comer a costa de estas prácticas, je, je, je.  Y ya estamos abajo.  Sólo nos queda un pequeño remonte hasta la residencia y cargar los coches, comentar la jugada y disfrutar a costa de la cara de “algunos”.  Jodoquésoba.  Es lo que tiene no estar al 100%.  La Sierra te pone en tu lugar.  ¡Qué gozada de mañana!  El nivel de btt enduro fue espectacular tanto subiendo como bajando y sobre todo porque por fin volvimos a juntarnos, desde hace mucho tiempo los compañeros que solíamos surcar el Reyno en ocasiones pretéritas con bastante asiduidad y que crecimos compartiendo bici y senderos durante bastante tiempo.

Todavía me duele la rodilla.

 

Saludos de Tija. Lagar-Tija.  Nos vemos en las sendas.  Será un placer coincidir con vosotros por aquí.

 

  1. Aclaratorias del texto. Aunque a alguno no le quede clara ni la ruta. GGGG.

No hands:  Véase de aquella práctica que consiste en cambiarse de ropa, despojándose de todo aquello con lo que no hemos venido al mundo y lucir una parte trasera (la de atrás del todo, donde la espalda pierde su casto nombre) a la vista del personal para goce y disfrute de aquellos que pasen por tu lado en dicho momento.  Todo esto sin nombrar lo que la carrera de hormigas dirección la “forcacha” del …. En fins.  Pues eso.

 

Trini:  Dícese de aquella mujer, bien conocida en los ámbitos de la fiesta y el sarao, que era capaz de bajarse el refajo a pedos (ventosidades y otros ruidos malabares) sin siquiera tocar con las manos.  Prodigio de habilidades y siempre en el punto de mira de ferias y otras empresas del espectáculo y representaciones canallescas.

 

Datos técnicos.

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De la Osqueta al Cielo Blues Band.

 

 

Me duelen hasta las pestañas.  ¿Por qué?  La verdad, no lo sé; supongo que estoy en baja forma, porque la ruta de ayer no fue para tanto.  En una visión general, se podría definir como un duathlón de primer nivel.  Primero una ruta de enduro potente en bici y luego un remate de órdago en Ayerbe.  Si es que no tenemos solución.  P’habernos matao.

 

Desde La Osqueta al cielo Blues Band. 

El miércoles ya estaba un poco nervioso pensando en la nieve.  Y eso que la semana pasada había salido dos veces a pisar la “mierda blanca esa”.  Pero tenía más mono que una manada de simios. Asi las cosas decidí encenegar al personal a través del whatsapp con una ruta a la altura de las mejores y bla, bla, bla.  En resumen, un día de monte al aire libre por la zona de la Sierra de Santo Domingo.  En menos que canta un gato ya estábamos del orden de seis ¿personas? listas para salir de marcha a tan maño evento.  Organización, pim-pam.  No tuve tiempo ni de suspirar porque ya era sábado por la noche.  Se pasa el tiempo que ni te enteras.  Tempus fugit.  ¡Qué cosas esto de hacerse cada día más viejo!

Al turrón. Listos para salir desde el balcón de Villalangua.  Justo en el parking, frente a la Posada de Villalangua, arreamos un nutrido grupo de vikingos con la intención de consumir algo de oxígeno puro de la Sierra.  Buen día, no hacía, ni frío, ni calor, un poco de viento y muchas ganas de darle al palique.  Las primeras rampas se encargaron de racionar la portería y cada vez con menos frecuencia se oían los comentarios y las risas a todo pulmón.  Bien es verdad que todavía hablábamos por parejas, porque algunos no callan ni debajo del agua.  Para mí que esto nos sirve de terapia para sobrellevar la semana.  Y entre ponte bien y estate quieta apareció Cuenca.  Quiero decir, la raya de Salinas Viejo.  Sobre la foz, (en castellano no se recoge el término foz, pero sí hoz, como un cañón profundo por el que discurre un río.  Sin embargo, la grafía foz se ha conservado en algunos topónimos, particularmente en la zona del prepirineo, donde hay numerosos cauces abruptos a los que se les denomina así. Y a mí me gusta mucho mantener este vocabulario que mis mayores me han legado.  De hecho podremos disfrutar de este acontecimiento geológico desde las sierras exteriores más occidentales hasta las equivalentes en la zona oriental de nuestra comunidad). Señalada esta idea quería contaros que veremos sobre las puntas de la foz una cantidad de buitres espectacular, puesto que es una de las zonas de avistamiento más destacadas del contorno.  Pero…………….estamos a mitad de subida.  Tranquilos pischas, tranquilos.  Sólo queda lo peor.  En un segundo empentón tenemos que subir por la pista hasta el límite del cambio de ladera, pequeño collado o puerta de ganado que divide la loma en dos vertientes distintas y hasta con vegetación y temperaturas diferenciadas.  Y aire, cagontxós.  Con la sudada que llevábamos encima esta brisa es capaz de helarnos en pocos minutos.  Por ello no queda sino bajar a la entrada de la senda cuyo rellano nos recibe sobre un manto de hierba que parece un jardín, el cual da entrada a un bosquecillo de pino bajo y matorral.

A todo esto me gustaría señalar que el grupo subió a ritmo más que aceptable para ser gaylos, porque entre los Martín (Jesús y Ramiro), seguidos de Miguel Cirac, Alberto (Almiroy), Joselu (Mzungu) y Óscar (Zacarías) entre medias para mantener la velocidad, y en el furgón de cola Manu (Er Gallego) y una servidora que iba ahorrando combustible para …. porsiaca, se llevaba un tren rapidillo para mi gusto.

Fase 2.  Llega la hipoxia.  Per le sende, Giancarles, per le sende.  Este tramo es magnífico, espectacular, impresionante, majestuoso, increíble, alucinante, vistoso y todo lo que se os ocurra.  Rodar bajo una tapia de varias decenas de metros en un corredor de piedra con vistas y patio suficiente para creerte sobre la muralla china te facilita la posibilidad de llegar a conectar con el entorno.  La fotografía luce esplendorosa. Esto te hace sentir arriba, en el “top”, eres como el Di Caprio, pero en feo, eso sí, te sientes bien.  Llegamos a la entrada de la “W”, la Osqueta, y aparcamos en batería las bicis para echar un bocado.  Un pequeño descanso no viene mal a las piernas.  Allí mismo nos sorprendió un grupo de chavales que subían a dar vuelta por el monte.  Nutrido, bien se vale, porque si no iban 70 no iban ninguno.  Había más gente allí que cañamones dan por un duro.  Cuando pasaban a nuestro lado algunos saludaban, otros nos miraban como las vacas al tren y los más pensaban que con la paliza que ellos llevaban los “gilis” de las bicis no tenían que haberlo pasado mejor.

Toca bajar. Fase On. Esto es como lavar la cabeza a un burro, que está bien pero no sirve de nada.  Al personal endulerdo no le afectan las subidas, es un simple trámite para hacer lo que de verdad nos gusta.  BAJAR.  Son impresionantes las tres primeras curvas sobre piedra desnuda, deslizante, jabonosa, con un carril lo suficientemente estrecho en el que poner la goma sobre la trayectoria de forma que si te vas, … te pasas al lado oscuro, pero del Servicio de Traumatología.  En una palabra te calzas una órdiga “cum laude”.  Güeno, güeno.  Hicimos ceprén hasta con el “Ojo de Mordor”.  Que por cierto tengo que cuidarlo, porque mi mujer me dijo que utilizara la escobilla…aunque últimamente creo que me voy a pasar de nuevo al papel higiénico porque lo llevo todo irritao.  Jejeje.  Unos retratos geniales del tío “Tarrino” y seguimos bajando por una ensalada de piedras digna de un parque temático sobre la tollina. (Flow Stone Park).  Agarraos al manillar con velcros y todo se nos peleaban los dientes por salir de la boca.   Achuchaos de hombros, brazos, dorsales, tríceps, etc (hasta músculos que no sabía ni que existían) seguíamos en una bajada desbocada hacia Salinas Viejo.  Especial mención hay que hacer sobre el tapiz de piedra redonda de la antigua calzada ya descarnada y con más faltas, que huecos hay de los dientes caídos en la boca de un viejo. Hacíamos trabajar las suspensiones hasta calentarse, los frenos currándose unos días de fiesta y los rodamientos en general pidiendo la hora de final de partido.  Un lujazo de descenso, tope de flow, donde debes guardar fuerzas para caso de error, colocadas las mentoneras que protegen y salvaguardan la barbilla (nunca se sabe), con la mente puesta en la factura del dentista, (300-400-500-…etc Euros), ya que de la primera hostia que nos arreamos no hay suficiente alambre para montar todos los brakets.  Morimos todos, uno de la hostia y los demás de la onda expansiva.  Un mes a base de cuajadas (y dienta blanda) no te lo quita ni Blas.  Eso en el mejor de los casos.

Hay que reconocer que hay un par de sitios comprometidos pero puedes fallar en cualquier momento o en cualquier lugar.  Aquí no se salva ni el apuntador.  Claro, cierto es que todo esto es bastante subjetivo y que el nivel individual de cada biker marca la diferencia en los tiempos que no en el disfrute del entorno y yo diría que casi, casi, casi se aproximaría a los petardos o a los pedos, sólo les gustan a los que se los tiran.  Para gustos los colores. 

Una cosa lleva a la otra y así hasta el final y como no hay dos sin tres, desde Salinas a la Fuente de la Rata disfrutamos de unos maravillosos escalones, peraltes, desbroces y así sucesivamente hasta tocar el Nirvana del btt.  Nueva sesión de fotos, en plan “posers”, para la retrantanda de lo acontecido y en breves llegamos a la salida de la senda entubaos de la emoción, casi de ingreso la UCI de lo bien que lo pasamos.  Sólo nos falta el comentario final sobre el asunto, los abrazos, las felicitaciones, la sonrisa profiden (con todos los dientes porque no hubo accidentes), la vuelta a cargar los coches y el retorno a Ayerbe a reponer fuerzas. 

Sentados a la mesa del Bar las Piscinas, celebramos un día de puro montalbán.  No hay nada que no solucione un buen plato combinado a base de chullas y huevos, amén de otros aditamentos para reconfortar cuerpo y alma.  Así en corro anaeróbico de vikingos perjudicaos de lo suyo junto a dos colegas más (con el mismo desorden intelectual que el nuestro -Mariam y Diego-) con los cuales coincidimos allí, nos dispusimos a pasar el resto de la jornada para finalizar un buen día de bici. Toca comentar la jugada.- Es tan importante como la ruta misma.  Ya os digo.  Enseguida surgieron las ideas, los recuerdos y las comparaciones, las bromas….pandilla de “pausers”. Se nos hicieron “las mil”.  Y como siempre del vuelta al hogar con las orejas gachas, y…..al final me van a mandar ”a cagar a una mata panizo”.  Este deporte me va a costar la salud, de verdad, pero tendría que ir por la Seguridad Social, prescrito. Media vida, inigualable, maravilloso.  Estoy en cortocircoito.  Otra vez.

Ahora que caigo, no pedimos agua para comer.  El agua, el agua… donde estén las cervezas. Del agua salió la vida.  Pues que se vuelva a meter. Tontadas.  Unas buenas ambars y solucionao.  Ya es martes y estoy de nuevo cociendo.  Se me van los pies con la primera tonada.  ¿Dónde iremos la próxima vez?

Saludos de Tija, Lagar Tija.  Nos vemos en las sendas.

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Pdta.  Pedro.  Ésta también se puede incorporar al elenco de rutas que nos caen cerca de Jaca, ya que es de las más asequibles por zona de influencia, desplazamiento, belleza paisajística y completa técnicamente.

Valoración:  Excelente.

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50 Sombras de Arguis.

      

 

 

 

 

¿Sabíais que un espermatozoide es capaz de almacenar 37,5 Mb de información?  Por tanto, de una sola vez se pueden transferir cerca de 1.587,5 Terabytes (Tb) de datos.  Demasiada información para tragar.  Entonces….¿te pueden petar el disco duro de datos?  ¿Por eso se llaman los dispositivos de almacenamiento “pen”? ¿De ahí viene que “tengo poco espacio en la unidad “C”?  Pienso, a veces, en las preguntas que mueven el mundo y que son la explicación a la vida y a la humanidad. ¿Carne o pescado?  ¿Por qué a los peces de colores no les entra agua en los ojos? ¿A qué huelen las nubes? ¿Somos hombres, somos materia, somos frutos del azar?  Entonces se ilumina mi mente y me encuentro dando pedales con los compañeros del enduro que tienen tantas neuronas como yo.  Partícipes de un mismo mundo (a 16 colores según rezan las malas interpretaciones sexistas) pero que está allí para salir a cogerlo.  Me gustaría ser hoguera y no sólo rama en el fuego, para poder disfrutar por 2 vidas, pero me conformo con salir los domingos.  Por otra parte, que no la de atrás, es una suerte vivir tan cerca del Parque de Atracciones de Arguis.

De vuelta al montalbán y la comedia.

Introito.  Que no guarros, que no es eso.  Es la parte inicial del relato.  Así que a lo que voy vengo.  Hoy estamos aquí reunidos para … cognio, pues sí que estoy disperso.  Habrá que centrarse un poco.  Me siento entumecido, más chungo aquel Presidente de los EE.UU. Gerald Ford del cual decían no podía andar y mascar chicle a la vez.  Hoy tengo agujetas hasta en las pestañas.  Como una vaca volcá.  Me duelen hasta los dientes.  Será por lo que dice el tío Tanano: “Eso de andar en cetosis”.  A mí me suena a cetáceo o alguna práctica guarra de ésas que sólo él conoce.   Pero en el fondo seguro que no es bueno.

Pues a espabilar tocan.  Domingo y además muy frío.  Se me calan hasta los huesos.  Parte I. La decisión crucial. 

¿Se sale o no?  ¿Rodamos o almorzamos?  ¡Comemos o jod…? Lo que quieras, después comemos.  Y así un ratico mientras echamos el café en el Migalón (un poco flojo últimamente, en el servicio y demás menesteres propios del gremio).   Al final que… después de bajar el tío Tanano de viaje desde el Alto Pirineo y Mzungu y yo subir del Valle del Cierzo alguna cosa hay que hacer, más que nada por justificar en casa.  Total, que entre ponte bien y estate quieta poco tiempo tenemos para ciclar.  Eso sí con el día tan malo que hace tampoco invita a muchas florituras. Ya puestos a comparar como en el libro ese de los azotes y las sombras del Grey.  Una exageración, oiga.

 

Debemos prepararnos y salir, pero para ello alguno debería cambiarse de ropa.  Y sin más contemplaciones, en un pis pas, el primero de nosotros hace un “no hands” para delirio del personal aparcado en la explanada, el cual se queda con los ojos en la mano de semejante visión.  Todas las hormigas bajando por la parte oscura de la espalda para finalizar en el Canal de la Mancha.  Espero que la señora (receptora de la imagen) pueda haber conciliado el sueño esa noche con semejante visión.  Un prodigio de colores y olores para solaz y esparcimiento de la fauna local.  Yo he visto zanjas en obras con más glamour.  Ya.  Desde este momento debo afirmar que lo quiero un 15% menos.  Menudo osico.

Arrancamos por la esclusa del pantano con viento del Oeste, siguiendo la pista que atraviesa la falda de las Calmas. Jodoquefrío.  Se me mete el aire hasta por la rabadilla y sale por la nuca.  Empezamos pista arriba hasta el cruce del gas y nos metemos sin solución de continuidad en la pista de ascenso, pedregosa, empinada y con viento de frente racheado, aunque protegidos por la vegetación.  Con todo lo que sube el gobierno también podría subirnos a nosotros hasta el collado.  Pero bueno eso es otra historia.  P’arriba.  Empieza el desnivel.  Ahora toca sufrir y darle tracción, como reza el dicho: “Aun a costa de perder erotismo el hacerlo con calcetines te facilita mucho el agarre y la tracción”.  Pues eso, nosotros nos aplicamos el cuento porque necesitamos de la tracción animal para semejante ascensión.  Y el frío sigue, hasta el punto que aparecen tramos helados, zonas de barro que complican el ascenso y lastran nuestras ruedas, incluso “barderas” o tierras de blandones que son una trampa para los ciclistas.  Hay partes de mi cuerpo que si no estuvieran heladas no sabría ni que existían.  Tenemos mal día, necesitamos algo, una palabra que nos apoye.  Barandilla.  Toma, chúpate esa.  Estoy fatal de lo mío, pischa.  Tracción, quiero tracción.  En pleno esfuerzo y a ritmo de salsa para evitar colapsar las piernas subimos con el ritmo cardíaco a punto de nieve.  Qué bien se estaría abajo en el bar, frente a un par de huevos con jamón y vaso de vino.  Pero no, nosotros al turrón.  Y lo mejor es, que entre tramo y tramo el viento no llega a pegar directamente, estamos protegidos por las sombras (del verano) y el aire (del invierno).  Aún con todo no podemos quejarnos.

 

Y entre unas cosas y otras, al cabo del rato llegamos al collado.  Aquí sí que realmente hace un frío de “cojines”.  Sin más nos cambiamos y nos protegemos.  Parecemos las Tortugas Ninjas del Todo a 100 pero algo abrigan las defensas, eso sí.  Yo creo que ni siquiera nuestros cuerpos pueden generar el calor suficiente para sobrevivir allí más de 3 horas.  Debemos superarlo y para ello nada mejor que la imaginación.  Igual con una exhalación por el conducto ordinario podría calentar la parte trasera posterior, por decir algo, además a sabiendas que el oler tus propios pedos previene enfermedades.  Dicho y hecho.  En aquel momento yo creí que me hacía inmortal, pufffffffffffff.  La avena con leche que me había metido entre pecho y espalda por la mañana para desayunar genera ese tipo de efectos secundarios lo que me provoca un vertido, superior en contaminación al lindano; incluso se me puso el pelo rubio.  Pero esto ya lo comentaré en otro apartado.  En esos momentos y dada la discreción del lugar tocan pocos comentarios y más prisas para acomodarse las protecciones y preparar la cámara de la filmanda que había traído el tío Mzungu.

 

 

Por fin a bajar.  La senda se cierra por la vegetación y el bosque húmedo nos deja entrever la senda sobre raíces y lajas de piedra resbaladiza que invita a recoger un parte de urgencias debido al deslizamiento de ruedas poco controlado o sin control ninguno.  En el Hospital, ya me imagino al médico comentando la jugada después del ingreso por Urgencias:  “Estás mal de la columna, vete al bar”.  Y entre colleja y nolotil, agarradao del pescuezo por  el enfermero de turno, me susurraría al oído:  Vertebral idiota, vertebral.  Con todo tipo de lesiones.  Vamos un completo.  Así que mejor, aseguramos la línea y bajamos con confianza en lo que estamos haciendo, pero con reservas, no vaya a ser que de la tollina se nos peleen los dientes por salir de la boca (a pesar del casco integral).

La primera parte es muy “pina”.  La pendiente te hace suspirar más de una vez.  Yo creo que alguno hizo ceprén hasta con el “Ojo de Mordor” sobre el sillín de su bici dado que el ángulo se aproxima a la vertical en más de un tramo. En palabras de Tanano es un desnivel absurdo.  Todop’abajo.  Se pierden muchos metros de altura en un espacio minúsculo.  Así, quemando ferodo llegamos a la segunda parte.  Aquí es el bosque el protagonista.  También las piedras mojadas, asín que cuidadín.  La cosa cambia cuando trazas por curvas entre árboles, arbustos, raíces y plantas (parece un champú) y sobre la glera o canchal descompuesto en un pequeño tramo.  Es una gozada y en un santiamén se acabó lo que se daba para pasar a la zona de la roca desnuda del barranco.  El antiflow, de trayectoria complicada y colocar la rueda en el sitio preciso, pero te hace disfrutar, amén de haberlo hecho alguna vez con anterioridad, porque si no te clavas cientos de paradas sobre cada obstáculo que te cortan el rollo de manera radical.  Muy divertido de verdad.

Sólo nos falta el trozo del pantano.  Este es más humano.  Aquí salvo la curva que da paso a las margas no tiene mayor complicación.  El sacacorchos del final del bosque es puro flowwwwwwwwwww, qué gozada, rizos, badenes, salticos, más rizos, y por fin un salto al vacío sobre una barranquera con suelo de margas.  Precioso, plástico, espectacular.  Todo visual y mucha diversión.  Conducción EWS, pero agro-style.  Precisamente en este lugar Joselu se dedicó a probar las filmandas a ver cómo salían.  Y entre esto y una tollina que se clavó nuestro Spielberg maño, a la subida de un escalón de vuelta a Arguís, poco resta de contarles.  Nos dirigimos por el PR de Arguis hasta el merendero de La Foz y sanseacabó.

Acaso lo bueno es sentir que te salen las cosas bien cuando conduces con los settings ajustados, frenos, suspensiones, tarados, etc.  Y que disfrutas como cochino en charca.  Tocaba celebrarlo en el Migalón con una cervecica y conversación biker al uso.  Allí sentados en la terraza recibiendo los últimos rayos de sol de la mañana recibimos una llamada:

-Toc, toc.

-¿Quién es?

-El amor de tu vida.

-Mentira, la cerveza no habla.

 

Mi psiquiatra me dijo que estaba loco y pedí una segunda opinión…Me dijo que también era feo.

Despedida y cierre.  Nos vemos en las sendas.  Saludos de Tija, Lagar-Tija.

 

Datos técnicos.

Zona Arguis.  Nivel de esfuerzo….poccccccccccccccccccccccccccco.

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Una salida disléxica.

 

Chúpate esa peladilla que tiene caldo.  Start.

Sierra de Vicort.

 

Empezamos el año endulerdo a todo ritmo.  Primera salida en grupo por la Sierra de Vicort.  Memorable.  Nos gustó, hasta la ruta en bici.  Y eso ya es mucho decir porque el nivel era muy alto después de la visita, al mismo lugar, del año anterior.  En concreto esta ruta es la que me gustaría ofrecer a los colegas de Jaca para que disfruten de un entorno diferente (sin ser especialmente técnico, pero con muchos alicientes que la hacen especial).  Ésas de las que se recuerdan todo el año.

Temperatura invernal que te pone los pelos como escarpias, viento del Sur cargado de humedad para completar la sensación : “Si me hubiera quedado en la cama, tan calentito, arrimao…”.  Y para rematar la jornada un final feliz en el bar de Sediles con una merienda preparada a base de adobo y viandas a tuttiplén.  Como si no hubiera un mañana.   Colesterol y lomo, costillar, huevo… oro líquido para nuestras venas. No se puede pedir más.  O sí.

Te recuerdo Amanda, la calle mojada, visito la fábrica donde trabajabas …  Qué gonico todo.  Y yo al fútbol, en la mañana del sábado con el chico, pero……….  ¡Mira! Los astros se alinearon y tuve libre.  El Alto Mando dispuso que tuviera fiesta el sábado y yo que soy bien mandao y obediente preparé la bici a última hora del viernes, sin ruedas montadas, sin cubiertas, en definitiva sin bicicleta lista, me encontré con la puerta abierta a una SALIDA DISLÉXICA.

¿Dónde vas a estar peor que en casa?  Frase mítica.  (Algún día podría hacer una crónica sólo a base de frases escuchadas en el monte, pero lo dejo para otra feliz ocasión)  Lo dicho.  Alea jacta est.  Libre.  El sábado salgo presto con el coche cargado de ilusión dirección Sierra de Vicort.  En Marivella estábamos citados para el desayuno por el aborigen del lugar (véase Orera) para las instrucciones pertinentes y los últimos preparativos en ciernes de la ruta que tenía pergeñada prácticamente en su totalidad.

Dicho y hecho.  A tan maño evento acudimos 10 hombretones del Norte dispuestos a pasar por lo que hiciera falta.  Hasta a montar en bici si fuera preciso.  Y así fue, vive el Cielo.  Destacados a Sediles para hacer ruta de combinación de coches, dejamos en el principio y final los suficientes para la ida y vuelta.  De esta forma el inicio muy próximo a Viver de Vicort se hizo más llevadero, por no mencionar que se bajan más metros de desnivel de los que realmente se ascienden.

 Un trocito de Cielo.  Yo renuncio al mío si no puedo salir de vez en cuando de esta manera.  Un bálsamo para mente y alma, un descontrol neuronal y una cura de realidad.

 

 

En otras palabras, es bueno tener amigos con el mismo desorden intelectual que el tuyo.  Estos están mal, como si se hubieran caído de la cuna a un metro de altura ya de pequeños.  Sin solución.

 

Son las 10 a.m. Debemos salir.

Vamos a trepar a la copa de este sol de enero,  a hacer un nido en su ramaje,  allí reírnos viendo como a cada minuto se lo devora el paisaje, que cuando entre mis brazos resuene el sobrealiento yo iré perdido entre tus árboles dejándolo todo, quemando los tronos donde reinen dudas.  Sube por la ladera, a medio camino entre la vega y la sierra, a cuchillo sobre el mar de nubes, déjate mecer entre tus sensaciones y la soledad donde habita la niebla y el agua. Ven conmigo, si eres piedra da igual, yo seré camino, sube, cicla yo te canto, te arrullo, te arropo, te abrigo, te mimo.  Sufre y suda sobre tu mecánico corcel hasta la cima del mundo, nevado por el temporal, hacia tu destino fijado por el camino del hombre.

Soñarás despierto, perderás el miedo, buscarás desiertos en el suelo, del sabor añejo, de esas ganas tontas que te dan de subir al cielo probando el veneno del viento y respirar, casi me lo creo, cuando yo te veo, demasiado cerca para ser verdad. Regaré, sin querer, con silencio, estrellas, que no anhelan más que el grito del papel en el que he escrito mi quehacer, que nunca más servirá de nada si su tronido se queda en nada cuando su savia ya no te riega.  Maravillosa visión del horizonte, sobre la plana de la capital del Cierzo, roja, inmensa y fría.

De la ruta no sé qué deciros.  He preferido contar mis sensaciones de un día de monte pleno de sentimiento y desafío, de esfuerzo, de risa, de complacencia en una merienda apabullante, de paz y de buen rollo biker desde el inicio hasta el final del día.

Para aquellos no satisfechos con la descripción de la ruta les diré que la subida al Pico del Rayo es dura, por pista la mayoría del camino, de rampas casi imposibles al final del trecho hasta el refugio superior, pero que también compensa y sabe a bálsamo reparador la bajada por la trialera hacia el fondo del barranco, dirección a Mara, Belmonte de Gracián, Orera y todos los pueblecitos que hollan la bajura, sin matorral, ya campo abierto, de color y olores de invierno, a humedad y tierra vuelta.  Los caminos viejos de herradura sobre las tablas apuntalan trozos de campos ya abandonados y repoblados con pino que presentan un plus de técnica y diversión sobre un cordel de ancho para trazar una dirección con vistas a una futura salida.  Tapizado el camino con las acículas de los pinos,  con vegetación rastrera y poco arbusto que no protege la descarnada tierra.  Suficiente para rodar.  Suficiente para deslizar sobre el manto móvil de nuestro camino en dirección a casa, al refugio.  Y luego las conexiones entre pistas divertidas y cortas para recuperar el aliento y el resuello.

Mucho desnivel.  Poco trecho.  Mucha diversión.

Entre tramo y tramo la conversación y el humor.  La bajada de pulsaciones y también la uniformidad emocional de los que acabamos de bajar a buen ritmo sobre una zona complicada y que nos hace exagerar los movimientos y las cabriolas sobre la bici, la frenada y el recuerdo incrementado de algo especial.  Paz al final, satisfacción, liberación de la adrenalina que nos lleva al bienestar.

Es lo que tiene ser endulerdo.  Nos encanta ser disléxicos.  Vivan las acelgas.  Mar y montaña, como las ensaladas modernas.

 

Otra vez será, hoy he preferido describir el día.  Otro día llegará la hipoxia y podréis reíros con un relato que acaso no deje saber la ruta que se hizo.  También es montalbán, pero de otro estilo.  Al final todo suma y todo se incorpora al acervo biker de un colectivo cada vez más perjudicado de lo suyo que nos hace diferentes y especiales a ojos de los profanos, que se recoge con exactitud en esa frase tan nuestra en Oregón:  “Nos miraban como las vacas al tren”.   Me encanta este deporte y el poder compartirlo todavía es más satisfactorio porque te reconforta dos veces, una cuando lo vives y otra cuando lo compartes.  Un abrizo.

Por mérito, paciencia, disponibilidad y sacrificio en la preparación y devoción por los suyos y el bien hacer del evento cito primero al “namber guan” de los discobares de la zona:  Er Tito Fon, asin de seguido ar resto de los componentes del evento.  De izda a dcha sobre la foto del árbol-candelabro: Er Sherpa (Miguel), Er Almiroy (Alberto), Er Tanano (Fernando), Er Calas (Javier), Er Tito Cirac (Miguel), Er Lagarto (Alberto), Er Zacarías (Óscar), Er Carmelo (X), Er Gallego (Manuel).

 

Nos vemos en el monte.  Espero que compartiendo las mismas sendas o cualquier otra que sea del agrado de vuesas mercedes.

Un saludo. de Tija, Lagar-Tija.  Alberto.

 

Datos técnicos:

https://www.relive.cc/view/1354976158  

Echa un vistazo a mi entrenamiento en bicicleta en Strava:

https://www.strava.com/activities/1354976158/shareable_images/map_based?hl=es-ES&v=1515855829

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Etapa 3, “La escapada de Robert & friends 2017”

El tercer día siempre es un día especial. Se junta el cansancio y un poco de melancolía por el hecho de que “La escapada” llega a su fin. Habíamos disfrutado de dos jornadas increíbles y nos quedaba para rematar las sendas de Oroel, una etapa que tuvo mucha aceptación en la edición de 2016.

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¡¡¡¡Vamos al lío!!!!
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Que nunca falte la alegría

La mañana era increíble y ese día decidimos no madrugar como los días anteriores. A pesar de las dos palizas de los días anteriores las risas y el buen humor no faltaron desde la primera pedalada. A diferencia del año pasado que subimos por Barós, este año decidimos hacerlo por Fontazones y la Calzada. Es una subida con repechos duros y constantes hasta llegar a la senda del Oro. En ese punto empezaría la “fiesta” de las bajadas.

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Rojos
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Verdes
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Azules
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Superando una “pequeña rampita”

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El grupo en el Parador de Oroel

Las senda del Oro estaba mojadita y tuvimos que extremar las precauciones. Una vez superada, llegamos a la carretera del Parador de Oroel para enlazar con la senda DH0, una senda con un par de pasitos complicados, pero muy divertida. Superado un arroyo en la parte final de la misma, iniciamos la subida por la senda Font Ferre. En el alto enlazamos con la senda de Navasa, camino por el que hay que bajar especialmente concentrados ya que tiene varios pasos de dificultad y donde una caída puede ser dolorosa, pero el grupo tiene mucho nivel y consiguieron superar con nota alta todos los obstáculos.

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A nuestro paso por Oroel
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¡¡¡¡¡¡Vamos!!!!!!
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Alicia: “Marta estos aquí se matan”
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¡¡¡¡¡Díos mío!!!!!!, decía Ismael. Que grande!!!!!
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Todos un@s máquinas

 

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Ali muchas gracias por tu trabajo
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Marta saludando a nuestro paso por Navasa. Gracias por todo Marta!!!!

Una vez en Navasa, preciosa localidad por cierto, recargamos nuestros bidones de agua fresca e iniciamos la subida por Fuente Patia llegando de nuevo hasta el cruce que hay entre la senda DH3 y la senda de Navasa. En esta segunda ocasión giramos a la izquierda por DH3, finalizando en la localidad de Ulle, donde está la granja de nuestro compañero Josan Rabal. Aunque suene mal, tiene los mejores huevos del mundo. Cuando vayáis a Jaca acercaros y Ulle y luego me lo contáis.

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Llegando a Ulle
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Llegábamos al final pero la alegría nunca faltaba

Llegamos a Jaca después de tres jornadas inolvidables. ¿Con que ánimo?, en este vídeo se refleja el ambiente y lo bien que lo pasamos, pero lo más importante era que todos estábamos bien a pesar de las numerosas caídas que padecimos. Nachete fue un auténtico crack como animador en los grupos.

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Iñigo llegando “a meta”
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Santiago de Marbella, muchas gracias por venir
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Muchas gracias por todo “súper equipo”. Sois muy, muy grandes

Quiero daros las gracias a todos por ser tan maravillosas personas y hacer de esta escapada un evento, donde a pesar de que un calvorota puñeto y su equipo de Jaca os pusieran en algún aprieto, habéis demostrado una cohesión y un buen rollo difícil no, imposible de igualar. Solo ha habido risas, compañerismo, esfuerzo, ayuda, complicidad y mucho respeto entre todos los que formamos este grandísimo grupo.

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Ali para mi has ganado la foto del año. No tengo palabras

Amigos, ya queda menos para “La escapada de Robert & friends 2018”. Os prometo que intentaremos superar lo insuperable, pero os merecéis que pongamos todo el esfuerzo y las ganas necesarias para volver a disfrutar de unas jornadas donde podamos volver a juntarnos y dar gas como decimos en nuestro grupo de Bilbao, #aputotope.

Un fuerte abrazo a todos, nos veremos por las montañas durante el año. Cuidaros mucho y de todo corazón puedo decir que os quiero la hostia. ¡¡¡Que cojones!!!!, uno es de Bilbao, pero tiene su corazoncito.

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Etapa 2, “La escapada de Robert & Friends 2017”

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Una imagen vale más que mil palabras, dicen. Y un verdadero sentimiento perdura eternamente, afirmo. En mi primer post de esta escapada decía “El futuro no importa, lo que importa es con quien con lo compartes”. Me reafirmo en este enunciado y por supuesto espero compartir durante muchos años experiencias con estos grandes bikers, que ante todo son unas maravillosas personas.

El momento que me hicieron vivir esperándome todos con la equipación de “La escapada de Robert & Friends”, nunca lo olvidaré. Nachete, por momentos así puedo decir que, “La vida mola”.

Volvíamos a Jaca y este año al reformado Gran Hotel, perfectamente adaptado para todo biker que quiera tener un espacio para su bicicleta, además de unas instalaciones y un trato inmejorable.

Se presentaba una etapa dura con casi 80 kilómetros y 2.300 metros de desnivel positivo, pasando por las localidades de Asieso, Guasillo, Borau, Esposa y Aisa, en el Valle de Aisa y por Canfranc, Villanua, Castiello de Jaca y Jaca en el Valle del Aragón.

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Gran equipo
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El grupo a su paso por la localidad de Asieso

Una vez superamos las localidades de Asieso y Guasillo empezaba el “tomate” con la subida por Grosín hasta llegar a la senda del aljibe. La lluvia que hubo los días anteriores hizo que acumuláramos mucho barro en nuestras cubiertas, y eso origino algún que otro problema en el grupo, aunque realmente donde tuvimos que extremar las precauciones fue en la senda ya que se encontraba muy resbaladiza. Afortunadamente llegamos todos al río en perfectas condiciones y con ganas de atacar la subida hasta el alto de Arnás, desde donde bajaríamos por otra senda “curiosa”, hasta la localidad de Esposa.

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Ramón y José subiendo por Grosín con las ruedas con un poco de barro
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El grupo subiendo por Grosín hasta la senda del aljibe

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Vicente a pesar de tener un día delicado, se supero hasta el final

Una vez en Esposa y viendo que íbamos con un poco de retraso sobre el horario previsto, cogimos agua muy rápido para dirigirnos a Aisa y de ahí a la Borda Juán Ramón donde nos esperaba el  avituallamiento previo a la gran subida del día al Refugio de Las Blancas. Más de 20 kilómetros de ascensión, casi nada!!!!!!!!!.

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Borda de Juán Ramón, ¡¡¡¡espectacular!!!!

Quisiera agradecer a Daniel, alcalde de Borau, el detalle que tuvo de invitarnos a este fantástico desayuno. La verdad es que todo el grupo nos quedamos encantados del contenido del mismo y a muchos nos ayudo a llegar al refugio en óptimas condiciones.

Más o menos a mitad de subida atajamos por el Cubillar de las vacas, donde tuvimos que afrontar unos repechos muy exigentes. El resto de la subida fue con un desnivel muy moderado y regular.

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Sonia y Marta esperando al grupo
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Alicia preparada
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Caras de felicidad al llegar al alto
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Refugio Las Blancas, 2.010 metros de altitud

Una vez en el Refugio nos esperaba la bajada estrella de esta edición con más de 1.200 metros de desnivel negativo por montaña salvaje y sendas de ensueño que nos llevarían hasta la localidad de Canfranc.

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Inicio de la bajada. ¡¡¡¡ Vamos equipo!!!!
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Impresionante vista de Peña Oroel al fondo
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Todos al barranco, ¡¡¡que espectáculo!!!

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Collage 8 (2) Buena

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¡¡¡Sin palabras!!!
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Ruben: ” Voy a grabar por donde nos ha metido este loco”
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Cruzando el barranco

Después de superar el barranco con tramos muy expuestos y con bajadas absolutamente vírgenes, llegamos a la senda que nos llevaría al Refugio de Gabardito, pero nos desviamos hacia la integral de los meses donde nos estaba esperando el francotirador. La bajada no tiene calificativo, con ver el video adjunto os haréis una pequeña idea del sitio por donde gozamos como decimos en el grupo, “a puto tope”. Quiero agradecer a Koldo de Deportes Goyo la idea de la bajada y a Anchel de Villanua y su equipo por la limpieza de la senda, es sencillamente increíble. ¡¡¡¡¡Gracias amigos!!!!!.

 

Una vez en Canfranc y debido a un retraso importante nos perdimos la cervecita que nos tenía preparada Fernando el alcalde de Canfranc, al que quiero agradecer su disposición en colaborar con La Escapada. En ese momento eran las tres de la tarde y ¡¡¡¡habíamos salido a las 8,30h de la mañana!!!! , por lo que nuestro hambre era voraz y como teníamos reservado al igual que en la anterior edición unas migas exquisitas en el Mesón de Castiello a las 15.30h, tuvimos que meter el turbo para llegar a tiempo y no hacer esperar más de la cuenta a Esther y su equipo, a las que quiero agradecer como siempre su excelente atención y su exquisita comida.

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Juan Carlos, ¿Qué haría sin sus migas?

Después de llenar bien nuestros estómagos nos dirigimos tranquilitos a Jaca para descansar. Por la noche tendríamos un concierto de música con el grupo Hot N´Roll y a pesar de que todos estábamos bastante cansados nos hicieron pasar un rato más que agradable y disfrutamos de un buen concierto de rock.

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Una vez finalizado, y muertos de verdad nos fuimos a descansar. El domingo nos esperaban las sendas de Oroel, etapa muy técnica para la que tienes que estar muy concentrado y descansado, ya que tiene pasos muy exigentes y donde es conveniente no caerse. Pero eso sería al día siguiente.

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Etapa 1 “La Escapada de Robert & friends 2017”

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Llego el día del reencuentro y todos estábamos muy nerviosos y con ganas de empezar, de hecho tardamos un buen rato en colocarnos para la foto, pero enseguida se formaron los grupos y empezó lo que al final sería una escapada inolvidable, por lo mucho que aconteció durante tres días de mountain bike auténtico, incluidas sorpresas inolvidables.

Este año como sede de salida se asignó la localidad de Ainsa, desde donde nace Zona Zero, un paraíso para los apasionados del ciclismo de montaña, sobre todo en su versión Enduro, aunque seleccionando bien las rutas es apto para todo el mundo que quiera disfrutar de unas jornadas “excitantes”.

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Después de 4 meses de sequía el día amenazaba con lluvia a partir del mediodía, hecho que para nada hizo que nuestros ánimos decayeran, todo lo contrario, desde el primer momento las risas y el buen humor fueron la nota predominante. Solo hay que ver la cara de los bikers gozando en un primer tramo muy rápido y divertido.

La etapa constaba de tres bucles y sería difícil elegir el mas apasionante, ya que todos tienen subidas técnicas y bajadas muy exigentes. Es cierto que es una zona que incluso para comer tienes que parar ya que exige mucha concentración en todo sus trayectos.

La primera parte discurrió por senderos muy buenos y por tramos de ambiente forestal en general. Por supuesto no faltaron los repechones típicos de Zona Zero. En uno de ellos tuvimos que empujar la bici durante un buen tramo, aunque mereció la pena ya que después disfrutamos de una bajada por sendero a full.

El eje principal de la ruta fue el monte de Pumariello, por el que fuimos justo por su cerro (o cordal) durante más de 4 Km, disfrutando de vistas del embalse de Mediano y pasando por un horno de cal antiguo. Después de volver a subir, descendimos a aldeas como Las Cambras, Banastón y Usana, todas con encanto. Merecío la pena pasar por rincones que a ninguno nos dejó indiferentes.

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Una vez finalizado el primer bucle volvimos a pasar por la localidad de Ainsa y nos dirigimos hacia una de las rutas estrella del Centro BTT Zona Zero Pirineos. Fue un tramo muy explosivo pero muy divertido donde curiosamente eran mas difíciles las subidas que las bajadas. Subiendo a más de uno le saltó la alarma de “motor recalentado” en alguna rampita. Cosas que nunca pueden faltar en la escapada.

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Equipo verde con el Embalse de Mediano al Fondo
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Embalse de Mediano

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Seguimos por la ruta 5 y después de un descenso técnico que puso a prueba nuestras habilidades, nos dirigimos hacia otra subida técnica desde donde enlazamos con la ruta 4 y después de un descenso brutal y una subida de lajas muy exigente, llegamos a la localidad de El Grado donde Sonia, Marta y Alicia nos tenían preparado un suculento avituallamiento.

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El Grado

Después de “repostar” continuamos por las rutas 5 y 9 que nos llevarían a la localidad de Guaso. Minutos después de iniciar la marcha empezó a llover de manera suave, pero llegando a Guaso aumentó la intensidad y los descensos por las rocas mojadas hicieron que tuviéramos que extremar las precauciones. A pesar de tener bastantes caídas, llegamos todos sanos y salvos a Ainsa, eso sí, empapados hasta las cejas. Nos libró que la temperatura no era mala por lo que nadie tuvo excesivo frío, o por lo menos no nos lo manifestó.

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El Grado dirección Guaso

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Después de una buena ducha y con un hambre voraz solo nos quedaba comer en el Hotel Dos Ríos, donde Luis y su equipo nos prepararon un fantástico menú pensado para recuperarnos lo antes posible ya que el sábado nos tocaba la etapa reina en Jaca. Quiero agradecerle el trato recibido durante nuestra estancia en Ainsa. Todo han sido facilidades y destacar sus instalaciones ya que disponen de todo lo necesario para que todo biker pueda sentirse como en su casa y que no le falte de nada.

¡¡¡Como no!!!, agradecer a Angel y a todos los responsables de Zona Zero por cuidar y mantener esta zona, deseo de todo biker que quiera disfrutar a tope de un entorno increíble.

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Ya solo nos quedaba recoger nuestras bicicletas y dirigirnos a Jaca donde nos esperarían nuevas e inolvidables emociones.

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