Explorando el Bacun

Ya llevamos varias salidas buscando cual es la mejor manera de subir al Bacun. EN años anteriores subíamos desde el collado de Acumuer (Al que llegábamos desde la Garcipollera por la pista del Larrosa), hace unas semanas subimos por la pista que sube desde Iguacel y este pasado finde subimos por Bescós de la Garcipollera y en la zona más alta de la vuelta a Cenarbe salimos por la barrera hacia la punta de la selva.

Justo antes de llegar a la punta de la selva, salimos por una pista a la derecha cerrada por una cadena. Y no tenía mala pinta, menos duro que desde Iguacel aun a pesar de tener rampas muy potentes. Pero el último tramo de porteo no nos convenció, …. tendremos que volver a buscar toro itinerario y ya tenemos alguno en la cabeza.

Imágenes del tramo final del porteo:

Robert sale del tramo de bosque seguido de Alberto
Robert sale del tramo de bosque seguido de Alberto

 

Juanito le echa una mano a Roberto, con el hombro lesionado y en rehabilitación
Juanito le echa una mano a Roberto, con el hombro lesionado y en rehabilitación

 

A la salida del bosque llegamos a un barranco
A la salida del bosque llegamos a un barranco

 

Porteo muy duro por el barranco, pero con una vista magnífica del valle, con el Oroel destacando al fondo
Porteo muy duro por el barranco, pero con una vista magnífica del valle, con el Oroel destacando al fondo

 

A continuación os mostramos un par de vídeos: el de Robert con al ruta íntegra, ya que la idea es después enlazar con la Espada y bajar por toda la zona de sendas de la Trama, acabando con la fuente el Paco. Después va mi vídeo, con el recorte que hice por evitar el último porteo hasta la cima del Bacún (una retirada a tiempo siempre es una victoria).

Yo evité el último porteo a la cima del Bacún (después de portear el tramo de bosque y el barranco me quedé vacío de fuerzas) y decidía bajar por al senda del Bacún, que siempre me ha gustado mucho. Desde allí a Jaca, tranquilamente por al pista, disfrutando de los colores del otoño.

PD: No os pongo el track, porque la ruta no es la ideal, seguiremos buscando un mejor acceso y entonces la publicaremos.

Nos vemos en el monte.

 

Leer Más

El Portell del Infern-The Rock Garden.

 

¿Existe el Flow-stone?  Creo que sí.  En la Senia podréis comprobarlo.

Y ahora ¿qué?  Aquí estoy en casa.  Desempeñando las labores propias de mi sexo: fregando, recogiendo y demás parafernalia del proceloso mundo de la cocina.  Como mi mujer no ha vuelto todavía del bosque (escúchese el chiste del tío Sherpa sobre el bosque y los análisis de la mujer) pues aquí estoy con la mente perdida a la escucha del tío Rory Gallagher y al Clapton en el infierno del guitarrista, yasubeustemiamol.  Que os lo explique Joselu.  Sin conciencia de la realidad, ni con ganas de dar pedales después de dos días maravillosos, quedo extasiado.  Unos días de p’ol montain, o como dicen los encasilladores del mercado biker, auténtico y genuino enduro, del duro, puro crocanti.

La Senia fue el lugar elegido para hollar con nuestras monturas.  El Portell del Infern, un lugar que sorprende por su espectacularidad.   Es un impresionante paso natural por una pared de roca. Desde él se pueden observar “gamellons” (bebederos tradicionales construidos en troncos vacíos donde se acumula el agua que filtra de las paredes) y disfrutar de una de las mejores vistas del Parque Natural Tinença de Benifassà (Castellón).

Lo que hoy puede parecer un sorprendente recorrido, antaño fue un camino de difícil acceso, pero obligatorio, para quienes querían comunicarse con las tierras llanas que habían al otro lado, a la Sènia y al Parc Natural dels Ports de La Senia.  Muchos comentan que el Portell de l´Infern, camino antiguo que iba de la población castellonense de Fredes a la Sènia, ya en provincia de Tarragona, durante años fue paso de estraperlistas y maquis, así como también lugar donde los Guardias Civiles instalaron un puesto temporal para controlar el paso de los últimos mencionados. También fue camino para carboneo y pastoreo, como además lo fue igualmente para refugiados y milicianos.  Enclave con historias y sucedidos, lugar de visita obligada para los amantes de la escalada, la bici de montaña, el aire puro y el deporte.

Una avidez digna de quinceañeros. En verdad le teníamos muchas ganas a esta zona castellonense, especial, dura y agreste como lo más escondido de Guara, por ejemplo.  Tapizado de rocalla viva, alfombrado de piedras a tutiplén y con un decorado muy al estilo del gusto de una servidora: paisaje duro, agreste, olivos, carrasca por doquier y planta de la que punza, nada de verdín, todo más seco que el txitxi la Barbie, salvo la zona del pantano de Ulldecona que como es normal tiene humedad, pero sin volverse loco.  Aquí poco reúma.  El paraíso del flow-stone, museo de la piedra y nirvana del rock ang rocs.

 

 

Y a lo que voy vengo.  Para no enrollarme mucho y dar traslado de lo sucedido con la máxima fidelidad posible me voy a poner el oxígeno y gracias a ello no perderé la conciencia a mitad de descripción.  Es lo que tiene la hipoxia.

Voy a relataros lo que pasó, pero a base de sensaciones, no de hechos objetivos y datos técnicos, tan fríos que no os harán estremeceros, ni sentir lo que realmente pasó.

Así pues, empezaré con el sábado y comenzaré diciendo que no inicié el asunto con grandes expectativas puesto que teníamos que recorrer casi 250 km de viaje y un madrugón del 15 que me ponía la cara como al Joker de Batman.  Pero pronto se me pasaría.  Menos mal que compartía coche con mi colega Miguel C., excelente conversador y compañero del pedal.  Llegamos en casi 3h de coche y sin encontrar un buen lugar para el café y poner el correspondiente fax a Belgrado.   Pero como en esta vida todo tiene solución, no había que ponerse nervioso.  En menos que canta un gato ya estábamos toda la tropa en el punto de partida y con el ánimo enhiesto, más que elevado, porque…….

Bueno puessssss eso, mal tiempo.  El aire que allí se notaba podía ser infernal en la parte superior, sobre todo fuera del bosque, por una “esquerosa” subida de casi 18 km de longitud de pista lo cual podría haber sido el escenario de algún montín por parte de los integrantes menos sufridos. Así que con un gran criterio técnico, el organizador, a la sazón el tío Sherpa, decidió hacer remontes hasta Fredes, y de allí ciclando al paso del Portell por un caminico preciososo embutido en piedra, con raíces y puntas, atunelado entre vegetación frondosa que nos serviría a la postre de calentamiento para el descenso de los 7 km que nos separaban de los coches.

Dicho y hecho.  Poca pereza para el disfrute, que es lo que nos espera.  Pertrechos, coches, bicis y ciclistas fundidos en una sola idea al ritmo de salsa subimos y nos preparamos en un santiamén.

 

 

 

 

Total que p’arriba, en la entrada del tajo en la piedra, mirando con ojos de gacela, diciendo:  “caña a la papela”.  Tengo ganas de jolgorio, poneros todos mirando pal valle, con ojos de ternera, buscando la senda de primera.  Y usted qué opina del aborto de la gallina, madreeeeeeeeeeeeeee qué de piedras.  Un alijo, un sinfín, esto es alarmante.  Tó pa ti Trini.  P’abajo, con la entrada complicada, pero que poco a poco se va acanalando, enraizando, empedrando, bombeando, saltando, abalconando, escalonando, y todo lo que queráis que acabe en ando.  Gensanta qué festival de piedra en la parte superior, aderazado con unas curvas dignas de un scalextric, saltos y escalones, junto a pasos realmente complicados para cuerpo y mente. Conclusión.  Una de las trialeras más delicadas para hacer deprisa de las que puedo decir que he bajado, ahora bien, si decidís tomároslo con calma y disfrutar de la bajada en cuanto a paisaje, trazadas técnicas con un vistazo previo y no hecha a vista, aquí te pillo aquí te mato, puede ser de las más completas que existan.  Desde la misma senda se ve la Roca Foradada y el valle que lleva hasta el mismo Pantano de Ulldecona, además de los caprichos de la naturaleza, el sendero excavado en la roca, pasos entre piedra, lajas, losas, rocalla y balcones de roca viva que hacen colgar la senda sobre el infinito bandoleado entre ráfagas de aire que parece que allí despegaras en cuerpo y espíritu hasta poder volar, pero de esto último cuidado porque el patio que presenta en algunos lugares es algo digno de mención y de obligada parada para su contemplación.

 

 

 

Hay que reconocer que semejante despliegue logístico para tan pocos kilómetros de recorrido no renta así que entre unos y otros, ponte bien, estate quieta que nos hicimos otro remonte.  Y fue pasando el tiempo, la ilusión, la fuerza y el desgaste de la senda, los nervios y la exigencia del terreno nos dejó la impresión de haber tenido suficiente.  Poco más íbamos a hacer allí, así que nos fuimos a Val de Roures.

 

 

 

 

Balance: sonrisas a tutiplén, alguna cubierta perforada, 0 heridos y algún desperfecto técnico sin mayor importancia.  Amén de los raticos que esperamos entre remontes aderezados con historias del “Piscis” –antro lúdico festivo de poca solvencia y dudosa reputación en la ciudad del Cierzo- que frecuentan determinados elementos que no desean ser mencionados. Vamos, que el Calas dice que no ha estado.  Y entre risas y descanso se nos fue la tarde.  ¿Vosotros entendéis de barcos?

Vuelta al Reino.  Bienvenidos a Valderrobres.  Localidad de la comarca del Matarraña con historia documentada ya en el siglo XII y que en los últimos tiempos sufrió infinidad de contrariedades y desgracias debidas a la guerra y su situación geográfica.  Hoy por hoy un enclave próspero, aunque duro y un núcleo de desarrollo agropecuario y turístico de primer orden.

Por eso entre otras virtudes fue elegido para nuestra base del finde.  El albergue, situado a la izquierda del puente de entrada a la ciudad, sobre el río Matarraña, embutido en la muralla defensiva de la ciudad, con su fachada de piedra y arquería, sus balaustradas y sus defensas medievales goza de una visión privilegiada sobre el resto de la ciudad más moderna, el río y un gran espacio verde que le rodea.

 

Cabecera del pueblo viejo, con sabor, un lugar atractivo, con encanto no exento de cierta modernidad puesto que ahora ya no nos conformamos con cualquier cosa, males propios de la edad.  Goza de unas comodidades razonables a un precio más que asequible. El servicio y la atención exquisita nos llevaron a un grado de calidez y de sensación bastante más que aceptable.  Una habitación para 10 jamelgos, un par de duchas compartidas para la camareta, un baño, pastillas de jabón, … no quiero seguir porque aquí todo se sabría, peroooooo, una risión.  No digo más.

Y llegó la hora de instalarse.  Habíamos dejado todas las bicis en el sótano, el material, sólo restaba cambiarnos de ropa, asearnos y atusarnos las pestañas para ir a cenar.  ¡Menuda sorpresa!  Un salón en el ático, confortable, con decoración de madera viva, vigas de madera vista bajo el tejado, manteles de tela en las mesas, luces discretas y calidez de la estancia nos pusieron más que a favor en la formación de una opinión casi entregada por completo a la causa.

Los 14 alrededor de la mesa disfrutando de una momento Zen, cerro, comiendo como si no hubiera un mañana y riendo como orcos, pasamos de la incertidumbre a la total seguridad de que iba a ser un fin de semana para recordar.  Y sin solución de continuidad a las copas, que más bien fueron entre poco y nada; todos al sobre para la sorpresa final del día D.  De sudar.

Diana a las 8.00 am.  Razonable.  Susto de haber podido dormir algo teniendo en la habitación más de un oso.  Pero pasó y no morimos en el intento.  Gracias Diesel.

Desayuno.  Esto no os lo vais a creer.  Pantagruel, era una anoréxico.  No tenía ni idea de lo que aquí comen.  De todo.  Dulce, salao, café, zumo, cocas, tortillas, y lo que sobre os lo lleváis al monte.  Casi lo besamos al dueño.  Pero bueno, mejor así.  Nos despedimos, liquidamos la cuenta y aquí paz y allá Vega.

Ahora toca ciclar.  Dirección Arnés.  Este es el primer pueblo dirección Cataluña (Tarragona)-  Por una pista forestal nos introdujimos hasta la zona de piedra que descubrí era también de escalada, en roca conglomerada fina, y por supuesto también área de recreo y de paseo-senderismo de ambiente bastante familiar.

Así pues por el cauce del río, en dirección Horta de Sant Joan.  En un maravilloso sendero de subida, sobre roca, muy bien construido, integrado en el paisaje, entre muros de piedra.  Todavía frescos, discurría la mañana a buen ritmo.  Empezamos la subida en el sendero del bosque.  Tras un breve parón por problemas mecánicos atacamos la pista de subida que de verdad se hace dura, más larga que una meada en moto, de buen piso pero con inclinación más que aceptable, sin ver en el esfuerzo nuestra vida en diapositivas.  Y cuando parece que vas a reventar como el Lagarto de Jaen y te van a llegar las tripas a Córdoba, el desvío.  Salvados.  Yunamielda.  Un sendero de los de empujar, puya, puya, puya y si te parece poco a portear.  Es verdad que es poco trozo, pero sudas hasta la goma de la braga.  Y al final llegó el final.  El balcón de piedra, el aire, las vistas privilegiadas y el dominio sobre todo el entorno.  Espectaluznante.  Rock garden.  El paraíso lagartil.

Fase hipoxia ON.

Aquí se lía parda.  Hasta ahora todo era fase pin pin para mariquitas y muertos de hambre, mucho rezar el rosario y mucho beso su mano. Ahora viene lo bueno.  De osos peludos, de los que más que pelos son maromas de barco.  Los que echan “ulor”, fuman y llaman a la señoras de tú.

Bajada.  Un maravilloso sendero, jalonado de piedras como la cabeza de un taustano, una sucesión de lavadoras, de las que te empotras y se te pelean los dientes por salir de la boca.  Un tramo durísimo, más que una braga de arpillera.  El apropiado.  No hay más.  El personal guiado por el Tanano, con Ramiro, Jordi y Pedro abriendo brecha se diluye en el bosque, a fuego, seguido por el resto con algo de materia gris bajo el casco, a ritmo más humano.

 

 

Y enseguida…el gallego Manu, que me propuso hacer una escapada hasta la zona baja más suave, a velocidad terminal, resultando ser el momento de más adrenalina de la ruta.  Increíble, piedras, puntas, raíces, mierda, ojoooooooooooooooooo, que freno, lamadrep+++aquerama se cruza sobre el salto, me falta el aire, sigue, sigue, no me cantes na, a vista, daleeeeeeeeeeeeeeeeeeee, ondiaparda que no entro, ayvaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaotra curva en descenso sobre dos escalones.  Sudor frío y miedo cerval, control máximo y supervivencia sobre piedra viva.  Los ojos inyectados en sangre y la bici flotaba de lado a lado, los frenos no se llegaron a calentar, porque lo que es frenar, pues no, pero la velocidad era directamente proporcional a la falta de oxígeno en el cerebro y por fin un descanso.  Coñññioooooo tiene más trampas que una película de chinos.  Antebrazos socarrados,  Cuádriceps reventados.  Un abrazo, sonrisa idiota y un ufffffffffffffff si me la pego me fostio pero bien.  Una pequeña advertencia de Fon, para volver al talento o cómo mantener la prudencia de Miguel L. en el grupo y acto seguido a continuar.  Reunión con los colegas y a surfear un sendero acanalado que era pura delicia hasta el monumento al Forestal.  Comentario, portería, risa y a subir la segunda del día.

Patapúm p’arriba.  400m de desnivel+ otra vez.  La verdad es que nos habían prometido los organizadores que merecía la pena y creo que se quedaron cortos.  Esta vez me tocaba estar en la parte delantera.  Como decía el tío Adríán: Tira Lagarto que a ti esto te va a parecer gloria bendita.  Y así es.  Mecagontoloquesemenea.  Empezamos en unas curvas delicadas pero en na de na, se vuelve el mismo flow.  La reencarnación de Sta Biela de Hollowtech.  Increible.  Maravilloso.  Falta nada para el éxtasis.  Al grito de dale Lagarto, me tiro como una fuina que le hayan metido una cayena por “sálvese la parte” a velocidad absurda, se iban las dos ruedas, entre curvas sobre el tapizado de las hojas de los pinos, las piñas, el sendero casi limpio, lo bien trazado y los saltos en su momento justo acariciando el Nirvana y sin talento, miaja, el descenso pasó a ser un video-juego.  Supongo que el personal se iría mordiendo los pendientes de la risa y la sensación tan agradable de bajar entre el bosque por un sendero de 5 estrellas michelín.  Increíble.  Rematamos la faena con otro paralelo al río más suave pero con una imagen de postal para llegar al final…del segunto tramo.

Sólo queda lo peor.  Un tercer sendero.  Más fácil, un par de saltos y unas curvas con trampas y se acabó.  Por el cauce del río por el que accedimos a la zona lo utilizamos ahora de vuelta.  Genial.  Sublime.  Espectaluznante.  Abrazos Covid, refrotones a distancia y cambio de ropa que ya no aguanta ni una gota más de sudor y ¡tira! Allí mismo un “no hands” con el culo al aire para solaz de propios y extraños, con el fin de volvernos otra vez personas.  Oye, y si puedes, ahora duerme con eso.  Menudo visión.  14 Modorros enseñando la carrera de hormigas de la espalda inferior.  Ahí lo dejo.

Poco más queda; bueno sí, la comida remate final.  Genial.  A base de pescado de corral y alguna vianda, zumo de cebada y también isostar de garnacha te dejan el alma más que alicatada hasta el techo para poder llegar de vuelta a casa en un viaje que en el que te vas relajando porque vuelves a donde deseas estar, pero a la vez te hace sentir más intensamente lo que has vivido.

Ha sido un maravilloso fin de semana, abstemio, pantagruélico, divertido, hipóxico, adrenalítico hasta los ojos y también de socialización y compañerismo que es lo que en el fondo lo que aporta calidad a este tipo de actividades.

Un placer conocer estos sitios.  Un gusto llegar a casa manso.  Sorpresa también de utilizar servicios como los ofertados, de una calidad y precio más que interesantes.  Es evidente el sentimiento de compañerismo y altura de los integrantes del grupo y ya puestos sólo me resta a gradecer a los organizadores su excelente trabajo, a la cabeza de todos ellos a Miguel –Sherpa- como líder de la expedición.

 

 

 

 

Un breve consejo:

 

“Si la vitalità è grande e tutto va bene… Avanti con il pene.

Ma, si la situazzione e dificile e la forza mingua… Avanti con la lingua.

Si questa posizione si torna imposibile e tutto intento inhumano… Avanti con la mano.

Ma, si niente funziona… e tutto e´nullo… Avanti por il culo.

Ma, Avanti… ¡¡¡sempre Avanti!!! che questo è lo importante”.

 

DATOS TÉCNICOS

https://www.strava.com/activities/4115862241

https://www.strava.com/activities/4119546823

 

 

Pdta.  Bttava, tenemos faena pendiente.  Vidángoz, Sur de Aragón por Enduroland, Valderrobres, etc.  No sé si me va a dar la vida p’a tanto.

Un saludo de vuestro colega, Tija, Lagar-Tija.  Nos vemos en las sendas.

Leer Más

En Francia, nada tiene importancia.

Recorriendo el Alto Bearn.

 

 

Acabo de lavar la bici y mientras lo hacía he disfrutado de una tranquila y apacible mañana, salpicada de los intensos rayos de sol, típicos del Valle del Cierzo, para el momento que nos encontramos, pleno agosto, canícula total.  Al tiempo que se me socarraba la “fueta” –parte de atrás del cuellu, charrando n’aragonés- me ha asaltado una certeza que rondaba por mi cabeza ya hace unos tiempos.  Es verdad que esta sensación se va notando y la vas apalancando en la parte de atrás del cuarto oscuro del cerebelo posterior, pero al final se manifiesta en el día menos pensando y en forma de regalo navideño.  Al final doblas la rodilla como los toros y te acochinas en tablas hasta llegar a reconocer lo inevitable.  Con mucho dolor de corazón y resignación propia de cartujo, lo expresas (jamás a tu pareja, of course), pero sí a los colegas.  ¿Qué ha pasado?  ¿Por qué a mí?  ¿Acaso estoy en el ocaso de un recorrido en el cual debo acostumbrarme a que los planes multiactividades, con citas de salidas biker monstruosas, grandes celebraciones posteriores y retornos al día siguiente a por más caña, se han acabado definitivamente en favor de un descanso merecido y recuperación del cuerpo porque ya no da más de sí?  O simplemente es un impás de tu forma física.

En fin, va a ser eso.  O eso, o la junta de la trócola.  Pero no, ya se sabe que todo tiene un límite y para una servidora un rutón de 1600 m+ con bicicleta pulmonar, ansia viva de poder solucionar todas las trazadas subiendo y bajando, porteando, sufriendo, oliendo como si fuera un choto, disfrutando de las bocanadas de libertad del monte con su aire renovador, fresco, agua cristalina (de esto hablaremos más tarde) y una sensación de vitalidad sólo comparable a la vida de soltero, no tiene parangón.  (Por Dios, que no lea esto mi parte contratante de la otra parte de mi parte).

Y todo ello, reconozco que a pesar de lo que es no me incomoda, de hecho reconocerlo es un principio para poner remedio a esta enfermedad de la pila.  De la pila de años.  Otro síntoma evidente es que mientras disfruto de una redacción gozosa, de fondo tengo una lista en reproducción sonando de fondo que tiene más años que el hilo negro, y que me agrada, me reconforta y me hace sentir tremendamente bien.  Entre ellos, Slackstring, Loch Lomond, Peter Tosh, David Gilmour, Dropkick Murphys, The O’Reillys and the Paddyhats o Leonard Cohen, entre otros.

Los resultados a la vista de la lectura de esta pequeña introducción son evidentes: cansancio y pesadez de piernas, apertura del patio de caballos (en fin, que te cabe una riña de perros entre las garras y además diría para los más “experimentados”, la visión es que pareces la parte de atrás de un Renault 8); en otro orden de cosas, relajación de cuerpo y mente –vamos, suave como un guante- y la total certeza de que el verde que mantienes en la retina volverá en menos que canta un gato porque las endorfinas segregadas en el día de actos te han enganchado hasta la médula.  Yonquies de las sendas, dependientes del aire puro, de los altillos, de la caliza y los helechos, del barrizal y las cubiertas de 2.5’’, de unas máquinas creadas para hacer sufrir cuerpo y mente en busca de los límites naturales del cuerpo humaño.  Nada es lo mismo que el nihilismo.

Así las cosas deberían vuesas mercedes saber en qué consistió tan magno acontecimiento, digno de los mejores paladares ciclistas y montañistas.  No se trata de una ruta al uso, o de una búsqueda del hedonismo endulerdo per sé, no señor, es un compendio de sensaciones plasmadas en diferentes momentos por los cuales atraviesa el protagonista.  Distintos y diferenciados tramos, determinados por la zona y la orografía, que aportan cada uno su calidad, su sentimiento, su esfuerzo o si preferís laidiosincrasia propia del territorio.  La ruta podría definirse como una travesía en busca de los lugares más carismáticos de esta región meridional de la Aquitania francesa y vecina nuestra.  Tan parecidos y tan distintos, los mismos y diferentes a la vez.  Con una historia casi común y proximidad tan evidente que es inevitable compartir espacios y voluntades.  De hecho alguno de estos pueblos, como Aste, Castet, Beost o cualquier otro me recordaba mi infancia por Sallent de Gállego, Tramacastilla, etc.

Suena Wax and wire, y me lleva flotando hacia Castet.  Maravilloso.  Subida por el puerto entre millones de hayas, enanos, hiedras, elfos, “Eldelbar”, setas, curvas imposibles, de pretar el culo y meter riñón hacia la siguiente rampa con un desnivel “esqueroso” pero que no te impide continuar porque el firme es lo suficientemente bueno como para seguir.  Y más sombra, y más castaños, abetos, incluso alguna secuoia.  Hay humedad suficiente como para pillar reúma y sudar por todos los poros de tu cuerpo.  Si me quito en la cima de Castet la camiseta se queda de pie, sus lo juro por la tumba de mi mula Romera.  Y no es más que el principio.

Sin solución de continuidad nos adentramos por las pistas que jalonan el territorio del Alto Bearn para ir descubriendo la flora, fauna y también su componente humano.  Nos encontramos docenas de paseantes, algunas familias que habían alquilado borricos para llevar el material o a sus pequeños, barranquistas, campistas o simplemente amantes de la naturaleza.  Y entre ponte bien y estate quieta vamos llegando al Col de Jaut, que tantos problemas de pronunciación nos dio.  No hay que olvidar que aquí los aborígenes utilizan el Occitano como parte de su cultura ancestral y por tanto el francés académico se queda como una parte del lenguaje.

Las bordas de pastores están bien cuidadas, de hecho se utilizan casi todo el año y junto a ellas los refugios abiertos presentan un estado más que aceptable.  Con esta concepción del medio encontramos un grifo de agua al que nos acercamos a tomar reservas con que rellenar el camel-back para el resto del recorrido hasta el lugar de partida.  ¡Ay amijos!, craso error.  Pero quién lo iba a saber.  Ya la mañana pintaba regulera cuando tuve que solucionar un problema de cambio a mitad de subida, pero que se solventó con garantías hasta el final, pero esto, ¡ay esto!  Nada, nada, refrescar, refrescó, pero a los 30’ de haber consumido el líquido elemento no me atrevía ni a pestañear.  Gensanta, qué ebullición.  Me iba de canillas, por la pata abajo casi sin remedio.  Sólo me impidió tan desagradable visión el hecho de estar en compañía de mi colega, al que aprecio y que no merecía semejante espectáculo, pero yo me cagaba hasta en lo más sagrado.

Bueno, corramos un tupido velo y continuemos con la reflexión.  Incluso redactando.  Ya hemos llegado al punto clave, Jaut, después de un ascenso continuado de 1000+ de desnivel.  Ahora toca retratarse.  A través de los prados alpinos, a cuchillo y con conocimiento montañero toca ascender hacia el paso que nos habíamos propuesto como solución a la ruta.  Una tasca alfombra nuestra ascensión, naturalmente sin arbolado, hacia la cota de 1780 que nos espera ansiosa de ver nuestras caras.  Una buena ciclada alpina por las trías del ganado vacuno nos conduce hacia los derrubios de la montaña.  Un depósito calizo, un corte sobre el castillo, una visión superior entre la montaña y el cielo.  Nuestro paso, el corte de la espada de Roldán, un portillón con pocas facilidades para las bicis eléctricas, salvo que estéis más fuertes que el vinagre y os la echéis a la espalda y como titanes portéis el peso a la parte superior.  Debo reconocer que no es mucha distancia.  Tal vez 500m, pero con un desnivel positivo que rondará los 200+.  Con lo cual es necesario pensarlo.  Pero es la traza.  Sufrir, sudar como camellos, ascender y coronar el paso franco.  Extremadamente duro.  Debéis tener presente que a estas alturas habremos acumulado ya más de 1400m+, pero es por aquí.  Mi colega Monsieur Cirá, un caballero donde los haiga, tuvo la deferencia en vista de mi estado físico por lo ya descrito que echarme un discreto cable y antes de que se lo pidiera ya había bajado a prestar su hombro para portear la última parte de la subida.  Y así fue como superamos el obstáculo de piedra y sufrimiento.  Col de Lalléne.  Indescriptible visión sobre los Pirineos franceses.  No creo que la olvide en mucho tiempo.

 

 

 

 

La récompense au sommet avec un panorama splendide entre le le Pic du Midi de Bigorre et le Pic d’Annie, en passant par le Gabizos, l’Ossau….Au sommet il ne faut pas avoir peur du calme et de la solitude!

 

Os aseguro que merece la pena, por lo menos una vez, contemplar la visión especial de la otra vertiente.  La otra cara de nuestro Pirineo, tanto del Norte como del Sur.

Un descanso, como decía y ante la visión de un rebaño de ovejas que pastaba tranquilamente en el collado próximo comenzar a buscar la ola, surfeando sobre el verdín, descendiendo hacia menores presiones, toreando las trías, cabalgando nuestra máquina como si voláramos en el espacio sin peso ni gravedad.  (Ojo-cuida, que sí que la hay, es más como falles te metes una tollina que se te pelean los dientes por salir de la boca).

Rodear, picos, el de Coos, y cualquiera que nos impidiera un descenso limpio.  Praderío impresionante, mar de verde, ondulado por el aire pirenaico, vegetación de ladera y sobre todo Pirineo Atlántico.  No hay mejor cosa que navegar con viento a favor, descendiendo hacia los puntos clave de la ruta, que en este caso era un refugio de pastores junto a un Col, d’Agnoures (de los corderitos) que nos volvió a recompensar con una suerte inmensa.  En busca de agua bajamos a solicitar a los moradores del lugar un poco de favor.  Y no sólo hallamos eso, sino que departimos ampliamente (seguro que lo creéis, porque portera que es una no puede negarlo, no se debe callar ni debajo del agua).  Y en estas estábamos hablando con los franceses, tomando agua fresca y riendo con las cosas de unos y otros, que casi no hacen tomar un Ricard.  Salvada la papeleta, sin acercarnos a tan pestilente licor, salimos antes de quedarnos a merendar con ellos.  Continuons.  Col de los Borreguitos.

Lamadrequeparioalosputoscorderos.  Dremía qué desnivel.  Clavos, cuerdas, arnés.  Los putos borregos estaban cogidos a la ladera con velcro.  Supu**amadre.  Menos mal que llevo un ancla para estas ocasiones (con 4 pistones por freno y discos de 203) porque la bajada está hecha “con conocimiento”.  Entras en el mar de helechos y ya puedes hacer ceprén con el ojo de Mordor.  Culo atrás leí una vez en una manual de técnica. Ni de broma.  Tu cubierta trasera debe dejarte la forcacha del culo en carne viva si quieres mantenerte sobre la bici en una posición honorable.  La tracción será compensada sino caerás como un tocino, para ello siempre están las ****as raíces, los agujeros bomba, los helechos que tapan la senda y la increíble vegetación que viste toda la ladera.  Pero no todo son sustos, sobresaltos y tensión máxima, también hay trechos de barrizal para revolcarnos como los jabalines y trías holladas por las vaquitas que dejan el suelo en perfecto estado operativo, amén de las tormentas que derribaron en su día más de 5 ó 6 troncos de hayas.

No todo es como lo he pintado.  Realmente sí lo encontraréis, en tanto no pasen los Comunes a reparar las sendas, pero la verdad es que una vez dentro del bosque y a pesar de que tiene más trampas que una película de chinos el sendero serpenteante entre las hayas y con zetas imposibles, sobre raíces de ensueño que parece estemos en Nueva Zelanda, o con unos virajes de tensión máxima, es apto para aquellos más valientes y técnicos que disfrutarán de un descenso “estilo Asieso” por la zona empinada.  Gozons.  Más tarde se abre en una pista que durante buen rato nos lleva por la ladera hasta casi dejarnos en la gloriosa sorpresa final, por no esperada.  Una zona que se transforma en un “rock garden” delicado, técnico, que te pone los pelos del culo a punto de nieve.  No exagero ni poco, ni nada, un despiste y das más volteretas que un gato.  Pelín delicado, ensalada de lavadoras con pocas trazadas que satisfacen al más exigente, limpio como espada de vegetación te fija tu punto de mira sobre la trazada apropiada.  Batidora que ayuda a soltar músculo, total no llevaremos más que 1550+ de desnivel y a estas alturas te pilla el Rocko Sigfredi y dudo mucho que lo notes.  En fin, un colofón de gloria bendita para un endurero que sabía que necesitaba rodar por helechos, prados, caliza, territorio diferente, francés….pirenaico en suma.

Final con un par de ámbars, coca-colas, isostar y todo el líquido que pillamos.  Un refrigerio a base de bocatas de competi y una vez cambiados, de vuelta.  Portería, comentario, sonrisas y ya pensando en cuando volver por este territorio.

Un consejo.  No os lo penséis.  Visitad a nuestros primos occitanos. Dar un paseo por la France.  Arremangaos y a darle.  No saldréis indiferentes.

Pdta.  Monsieur Grasa y resto de colegas.  En pompa que ya está cocinando la siguiente.  ¡Qué bueno el Comfortably Numb del tío Gilmour en Pompeia.  Viejuno.

 

Soy Tija.  Lagar-Tija.  Nos vemos en las sendas.  Un abrazo fuerte.

 

Datos técnicos.  Aquí está toda la info.

https://es.wikiloc.com/rutas-mountain-bike/moulle-de-jaut-et-col-lallene-11333648

En el Col d¡Agnoures, debéis coger el sendero que toma a la derecha sobre el collado para ir por la ladera de la derecha entrando y saliendo del bosque dirección a Aste.

https://www.strava.com/activities/3868544238          

Leer Más

Enduroland, nueva referencia en el mundo del montalbán (Btt)

ENDUROLAND; nueva referencia en el mundo del montalbán (Btt).

Hola a tutti.  Hace algún tiempo que no escribo y casi se me habrá olvidado, por eso pido un poco de paciencia en la lectura y la comprensión del texto.  Con el fin de intentar transmitir lo que hemos vivido este fin de semana en una de las nuevas atracciones del btt oregonés por tierras del Sur del Reyno, procedo al relato.  Con todos ustedes-vosotros ENDUROLAND.

Como reza su página de inicio: “A caballo entre Castellón y Teruel, los municipios que actualmente integran Enduroland son: Fuentes de Rubielos y Olba en Teruel, y Puebla de Arenoso en Castellón. Se trata de una zona privilegiada muy escarpada y con paisajes brutales, a tan solo una hora y media de Valencia o Castellón y cuarenta y cinco minutos de Teruel. El embalse de Arenoso es el eje sobre el que circunvalan las rutas.”

Totalmente acertada la descripción.  Lástima que en un medio telemático como éste no puedan plasmarse las emociones que hemos descubierto, las más sublimes y las más perversas.  Ahora se agolpan en nuestras retinas, puesto que no han pasado más que unas pocas horas desde que abandonamos el lugar.  Si empezamos por el principio tal vez deba dirigiros a la página que soporta toda la información al efecto, de esta actividad:

https://endurolandmtb.com/sobre-nosotros/que-es-enduroland-mtb/

A partir de aquí y después de una visita en profundidad veréis que existe una completa filosofía de entender la bici de montaña, la cual se parece muchísimo a la nuestra, aquí en la Jacetania.

https://m.facebook.com/endurolandmtb/videos/525617331348437

Por eso creo de justicia dar a conocer un proyecto tan interesante y elaborado como éste (aunque no sea novedad para muchos de vosotros) y que se aproxima a la forma de ver las cosas que tenemos en otros lugares de este Reyno aragonés.

Así las cosas, tras una pequeña introducción, paso a relatarles sin más prolegómenos todo lo acontecido allende el “Ebro River”.

  • Día de autos. 26-27 octubre del año del Señor, 2019.
  • Plan: Reunión mensual del club As Cimas.
  • Promotor: El Gallego, adoptado como maño, Rey del Kh7, conocedor incansable del mundo mundial, Señor de los Dunaday, Montaraz de enduro y con más kms en sus espaldas, que el baúl de la Piquer.
  • + ¿El de la Paqui?
  • – Sí, el pequeño.
  • + Manuel.

Lo sucedido. Ahí va el Ebro.

Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo. Siete para los Señores Enanos en Casas de Piedra. Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir. Uno para el Señor Oscuro, sobre el Trono Oscuro en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras. Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.

¡Ah no!  Esto es otra guerra.  Nosotros “semos orcos” pero de otra categoría.  De esos que se visten con ropajes raros que llaman de enduro, baggies, camiseticas de colorines, calcetines fosfos, y bicis más raras que un perro verde.  No digo más.

 

Llegamos a la población de salida, en un pequeño pueblo castellonense que se llama La Monzona y nada más vernos no nos llevamos un jadonazo en los dientes, porque éramos muchos, que si no… vamos.  Nos recibió una señora que giró la cabeza como un búho, 360º, mientras se encomendaba a su Hacedor al ver semejante reata de gallifantes.  ¡Pobreta!  Su asombro era tal que su cara parecía el dos de oros. Allí en la plaza cambiándonos de ropa pudimos hacer gala de unos cuerpo-escombros, dignos de las mejores tabernas vikingas. Pero por si eso no fuera suficiente, el lenguaje, la parafernalia y el despliegue técnico superaba con mucho las expectativas de los aborígenes del lugar que ya empiezan a reconocer en estos grupos una forma de vida alienígena diferente, pero en la Tierra. Las sucesivas visitas y el quehacer repetitivo a lo largo de la temporada en el fondo no va mal para dar a conocer su tierra natal, preciosa, dicho sea de paso, y con unas posibilidades ingentes a nivel deportivo, amén de la canalización de recursos para una economía que se verá beneficiada por el trasiego de visitantes.

 

Salvado este primer escollo toca empezar la ruta.  No tengo ni idea de lo que vamos a hacer, pero en estos asuntos yo soy mucho de confiar en la organización; así que adelante. En línea de salida formación para la foto, cosa que se agradece ya que después empezará la subida y los doce dioses del Olimpo pondrán a cada uno en su sitio.

 

Inicio ruta.  Pistarrón.  Todo fue un espejismo, tras 10 metros de senda salimos a una pista de tierra con una pendiente bastante notoria que hará las delicias de unas patas sin calentar y un cuerpo recién salido del coche, cuasientumecido.  Pero al pan, pan, y al pedal con fuerza. Patapúm p’arriba. 1 km de calentamiento tipo olla-express para continuar con kilómetro y medio de llaneo-bajada, nos preparan el corazón para afrontar las subidas de casi 4 km hasta el punto de encuentro y cruce. La verdad es que se deja subir bien, salvo algún desnivel, pero la tranquilidad y el entorno del pinar bajo que rodea nuestro camino compensa con mucho el esfuerzo.  Las vistas son inmejorables.  La sensación es de estar inmerso en un mar de pinos y bosque y cuando ya sudas hasta por la retina llegas al primer enlace crucial.

He aquí que las masadas por cualquier lugar dispersas, jalonan todo el monte recordando cómo vivían hasta hace poco los habitantes de estos enclaves.  Son ventas, caseríos ligados al transporte y a la atención de viajeros, sin olvidar la explotación agropecuaria, que podrían volver a tener un uso turístico y cultural, al encontrarse en parajes naturales de gran belleza, al lado de carreteras y caminos.  Algunos Centros de Estudios apuestan por que ventas, caseríos, torres y masías se integren como elementos patrimoniales en las numerosas rutas culturales y deportivas.  La despoblación, la desertización y el olvido hablan del éxodo del mundo masovero a la ciudad y del abandono de estos edificios agropecuarios. “Es una historia de perdedores”, al tiempo que recuerda la emoción que despierta el descubrir un “mundo de supervivencia” que representan las masías.  Vale, que me pongo nostálgico. Al turrón.

Estamos en cruce, sudados, con cara de necesitar una bajada.  La manada está lista para la primera emoción del día, y el personal ya ha empezado a tirar del camel back.  La temperatura acompaña y el calor no es excesivo pero las condiciones ambientales son de cualquier época menos de invierno. Así que bien mojadicos nos preparamos con protecciones, manga larga, etc, etc, para iniciar el repaso sendil.  A mí no me gusta hablar, pero algunas de las unidades que forman el grupo empiezan el proceso de descompresión gaseosa y eso que sólo llevan 7 km.  Ahí lo dejo.  No quiero pensar qué ocurrirá cuando llevemos la mitad de la ruta.  En fin, menos mal que en el monte casi todo está permitido en materia de etiqueta.  Yo como soy estrecho de piel, cuando me estiro se me abre en el entendimiento…. y acompaño.  (No os riais que todos hacéis lo mismo, si no explotaríais, por eso el cuerpo tiene una válvula de escape, como mínimo.  Pdta no es lo mismo riais que rileis, porsica).

 

Pero a lo que voy vengo.  La senda se abre pedaleadora y poco complicada, tapizada de acículas de pino y vegetación de monte bajo, limpia en general. Lo que sí me gustó mucho son las piedras típicas de la zona que incrustadas en mitad de la trazada te obligan a mantener una atención continuada sobre lo que estás haciendo pudiendo perder no sólo el control sobre tu máquina sino además algún diente si descuidas este requisito.  Caliza, rocalla viva, cruza el sendero, jalona el camino, te acompaña en tu bajada y te somete a un ejercicio de habilidad que motiva y hace que la bajada a pesar de no tener excesiva inclinación te fuerce en pericia y habilidad.  No hay que asustar a nadie, salvo un par de sitios que de verdad merecen cuidado extremo, dado lo estrecho del paso y lo delicado de la trazada entre las piedras están hechos “a plena satisfacción del cliente”.  Llegado a este punto, es de agradecer el trabajo de cajeado de las sendas, las aguaderas de evacuación de aguas y la limpieza de los caminos que ha llevado a cabo el equipo de Enduroland.

Y así fue por dos ocasiones, en las que lo único que cambió fue la orientación de la segunda bajada de senda, que también acabó en La Monzona.  Hay que hacer notar que también existe una variante que hizo “el grupo que no se equivocó”, y que les llevó directamente por una senda sube y baja hasta La Puebla de Arenoso y que a juicio del personal estuvo realmente bien.

Paradica en el bar de la Puebla. Toca reponer líquidos y fluidos varios.  Aparcamos y en estampida nos avalanzamos al interior “como una instalación”.  Después de marear a la señora del bar y de pedir tropecientasmil jarras, bocatas, platos de olivas negras, etc, etc, etc, nos dispusimos a darle p’al pelo a los bocadillos y comida que llevábamos para la ruta.  El local es un bar de pueblo como cualquiera de los que podéis ver en el Cuéntame cómo pasó, pero ¡ojico! dentro hay un comedor con una cristalera con unas vistas sobre el embalse de Arenoso, increíbles, igual me quedo corto, preciosas y una muy acogedora estancia-comedor.  Eso sin nombrar el hogar con brasa que tenéis al final de la habitación.  Desde aquí os animo a que lo visitéis para que podáis comprobar todo lo dicho.

 

Y sin más llegó el artífice de este proyecto.  Vicent.  Un compañero del pedal con el que me hubiera gustado charrar un rato (esta vez ya más en serio sobre muchas cosas) pero al que acosamos (sexualmente hablando) porque no se lo ocurrió otra cosa que sacar unas camisetas bien guapas de enduroland.  Así que como buitres nos dispusimos a la prueba de las prendas. Allí, bien de lucir torsos sudorosos, abobinables, perdón abdominales bien marcados (la mayoría sólo un abdominal) y esa molla king size digna de cualquier maestro cervecero.  Como dice un colega mío:  “A ciertas edades…. mejor por detrás”. Pues eso, colaboración con la causa, apoyo total al promotor, despedida y cierre.

Ahora …. toca ponerse sobre la bici.  Yo no puedo.  Me caigo por los dos lados.  Colocar el sillín “by the ojal” con la cantidad de metros, calor, mojadina y demás es una prueba que ya quisiera ver pasar a muchos deportistas sufridos.  Desde la Puebla hasta Olba y los pueblecicos o masadas que te encuentras por la senda que sigue al río Mijares es un puro espectáculo.  Al principio es carretera y debemos tener precaución, seguir las normas y cuidar nuestra seguridad, pero una vez dentro del soto, la chopera, el camino bajo las piedras que sostienen las paredes que fabrican exiguas tablas de cultivo, las continuas formaciones agrícolas y los edificios que aparecen a ambos lados del camino como población dispersa nos deparan un paisaje embriagador.  Esto es como todo.  Yo soy tipo Dori, el pez sin memoria de buscando a Nemo.  Así que no suponía lo que me esperaba.  Nada más salir de la vega del río empieza una rampa “esquerosa” que no parecía tener final.  Rampa.  Curva.  A ver si allí acaba.  N’a mierda.  Rampa más dura.  Curva con pinos.  Venga, allí igual acaba.  No te lo crees ni tú.  Ya no sé por dónde sudar.  Rampón.  Mecagonlavirgendarcosyelcuramainar.  Uffffffff.

Hasta el final.  Sí.  Al final se acaba la rampa. Después de 4 km de rampón con desniveles de dos dígitos pudimos ver la luz.  No puedo más.  Estoy “deshilachao”.  Más bien deshidratado.  Es el momento clave de toda la ruta.  Ya no tenemos mucha fuerza (algunos), y existen variantes como para estar aquí varios días.  Cada una ofrece algo distinto y aquí con muy buen criterio la organización decide combinar sendas hasta llegar a La Monzona, que fue nuestro punto de partida.

No sé si comentar.  Fue glorioso, increible, técnico, duro, majestuoso, paisajísticamente hablando un lujo asiático. Pero vayamos por partes como dijo Jack el destripador.  Empezamos por la senda de bajada hacia Olba por una caja limpia y rápida, perfecta, casi demasiado.  La velocidad por tanto crece por momentos hasta llegar a asustar.  Llegado un punto se vuelve a ciclar por terreno técnico, sube y baja que merece la pena para contener el ansia y disfrutar de las vistas.  Acto seguido cambia el suelo y empiezan a aparecen las rocas calizas en tal medida que se transforma en un tapiz, cortado, cruzado, base y cimiento del camino, como empedrado, pero “ay amijo” mucho cuidadín porque ya sabéis que este tipo de piedra se erosiona con facilidad por el agua y tienen una especie de rimayas que la cruzan en las que si metes la rueda delantera la voltereta es tal que se te pelean los dientes por salir de la boca.  Es un placer conducir tanto de subida como de bajada por esta senda.  No es mucha distancia la que llevamos recorrida cuando aparece el cruce a Olba y en el colladete también el GR que en bajada, flanqueado de muretes de piedra, dirige a La Monzona.  Opción B.  Por el GR. Esto pinta genial, me pongo las “gafas de follar de cerca”.  Empieza la fiesta.  Senda de tuttiplén, con pavés tipo aberroncho, empedrado de lavadoras, bolos como la cabeza de un taustano, rebote abierto al máximo y suspensiones haciendo horas extras.  Lamadrelcordero qué pasada.  Unos botes como las cabras y la tija al mínimo proponen mayor velocidad, curvas de peraltes y nervios a flor de piel, saltos sobre raíces que te ponen las venas como un pantalón de pana y los ojos se salen de las órbitas, velocidad, velocidad, velocidad…. y una curva,…………yeeeeeeeeeeeeeeep ojoquetecomeslacurvapischaaaaaa. Manolito no me la saques que me entra el aire. Ahora voy en esta curva y te hago un Hamilton para que te vayas enterando, pringao.  Ains qué pasada de senda. También con sus tramos de pedaleo cortos, pero que te sirven para centrar un poco las ideas. Y cuando ya no puedes más, de repente y sin aviso aparece el final.  Nooooooooooooooooooooooo, dame más, quiero más.  Pero por otro lado, que no el atrás, las fuerzas ya no están, algunos ya vamos de prestao, y con ganas de comentar la jugada en el bar.  Final.  Rampón hasta el coche y a recoger los bártulos.

Toca cambiarse de ropa y recoger los aperos en la plaza del pueblo.  El mundo porcino inunda el lugar porque 18 aberronchos bien sudaos dan para contaminar una buena superficie.  Me río de Janeiro lo bien que lo pasemos, cómo disfrutemos y ¿tú no estastes?  Eso tiene solución. Visita Enduroland cuando puedas, no lo dejes pasar.

Pie de foto:  ¡Qué feos sois, cabrones!  San Pablo, a los Adefesios.

Fin de fiesta en Olba.  El albergue que regenta Eva es un buen lugar para el descanso y reparación de cuerpos y mentes, allí nos fuimos a echar un caldo exquisito y unas birras (por cierto, que casi toda la colección de ámbar está en su poder) para comentar la jugada, disfrutar de la compañía y sobre todo descansar en el maravilloso y exquisito “flavour chotuno” (olor a choto).  Y con esto y un bizcocho…no me hagáis la rima.  See you, little canal sparrows.

Un abrazo muy fuerte y nos vemos en las sendas. Soy Tija, Lagar-Tija.

 

Os ofrecemos una serie de datos técnicos y soporte para cualquier desplazamiento que esperamos os sea de utilidad.

Técnica:

Infraestructuras y soporte.

Servicios:  https://endurolandmtb.com/servicios/

 

 

NOTA IMPORTANTE.  Hay espacio para todos y para todo tipo de actividades.  Por favor comparte la filosofía de cada zona y sé respetuoso con lo que allí se practica.  Existen limitaciones para poder compartir nuestro deporte con los demás.  COMPARTE-CONVIVE-DISFRUTA.

Lagartija

ALBERTO PUYUELO SAMITIER.

 

 

 

 

 

 

 

Leer Más

PRIMAVERA. Vente a Biel.

 

Hypoxia mode.  Biel o el enduro turístico.

 

Cuaderno de bitácora.  Planeta asfalto.

 

Año 2149 de nuestra Galaxia.  Hoy domingo he desayunado como para una boda. Llevo las piernas que parece me haya follado un gato y el “Ojo de Mordor” progresa adecuadamente; mi piel muestra un color anaranjado, pulido, brillante y lleno de esplendor, producto de una exposición al sol el día de autos.  Estoy vago.  En lo único que me diferencio de una planta es que ella hace la fotosíntesis.

De una descripción somera, aunque interesante, de una ruta especial -a estas alturas del año- tal vez deba pasarse a un comentario exhaustivo de un magnífico día de comedia y montalbán (o al revés).  Un paseo por las nubes……..o por Biel, o miaquémeséyo.

Como dice Tarrino, al bajar del coche estábamos más blancos que una taza de water, pero, eso era al principio.  Un poco de cremita al punto de mañana en el mismo aparcamiento de Biel puede aliviar mucho futuras insolaciones provocadas por el astro rey.  Cierto es que durante un buen rato a su merced puedes acabar como una tostada, pero realmente … al final es así.  Hay que vigilar nuestra salud, y en eso estábamos cuando de repente…

Por orden.  Un poco de concierto, sis plau.

 

Biel.  Día D. Hora zulú. Planes.  Todo.

Despegue:  Día estelar de nuestra galaxia, 16 de marzo.  Hora, prontico, sobre las 9.30.  Bien peinados y limpios como una espada.  Allí aparecemos 15 mardanos vestidos de romanos dispuestos a dejarnos la piel en el pellejo dando pedales por la Sierra de Biel y Santo Domingo.  Esta vez toca describir el lugar para aquellos espíritus pobres que no conozcan la zona y gusten de un baño de sensaciones agradable, divertido y reparador al final de ruta en los pocos bares de la zona.  Pocos, pero con calidad, es justo reconocer a quien trabaja bien y aquí su mención. Te tomas un café y sabe bien y no hay efectos colaterales porque alguna vez me ha pasado que pienso que le llaman café con leche porque “dame veneno que quiero morir” ya estaba pillado por los Chunguitos.  Y otra cosa que me gusta destacar siempre es la calidad humana de las personas con las que nos cruzamos por nuestros pueblos, no como muchos de los bloques de los vecinos de las ciudades que parece que les hayan afectado los recortes en educación.  ¡Coño!  Saluda.

 

Por otra parte, que no la de atrás, empezamos bien la mañana, de cojón de mico que diría aquel.  Varias multas de tráfico en el camino de ida, unas gafas rotas al pisarlas de forma descuidada, un camel-back que perdía más aceite que Carmen de Mairena, y todo tipo de desgracias concatenadas.  Con todo este enjambre de circunstancias sobrevolando nuestra áurea tocaba protegerse porque en una de éstas podría acontecer un desenlace fatal, una caída, un embarazo, un diente o cualquier desgracia que el Maligno tuviera a voluntad.  Era un miedo cerval, como el de echarse mano al bolsillo y no sentir el móvil.

Aun así y todo iba adelante.  Rodeado de algarrobos, de bicis raras y material de todo tipo, desde la conquista de América no se debía haber visto cosa igual en estos pueblos de Dios.  Una manada de vikingos ataviados de grana y oro con bichos raros para dar pedales, de formas “estrambólicas” y lenguaje también desconocido.  ¿Feos? NO. Es como preguntar a nuestras mujeres sobre esas visiones.  Su respuesta es evidente: “Te tiene que gustar a ti”.  Está claro, tienes una pinta de orco de Mordor, que te rilas por la garrilla.  ¿Acaso serán extraterrestres?  Supongo que si alguien nos hubiera visto seguramente nos hubiera mirado como las vacas al tren.  Pero vamos, que a mí también me pasa.  A veces pienso que España puede salir de la crisis… y luego veo a niñatos de 16 años con las cejas depiladas y se me pasa.  Pues esta visión, igual.

 

Mientras tanto en el Reyno de Oregón, pistoletazo de salida.  Nos conjuramos en sonrisa inicial con la mirada puesta en la parte superior de la val, oteando por encima de la primera línea de árboles buscando el final, la meta o por lo menos el primer collado.  Me echo al monte.  Como si saliera de cervezas con el 78% de batería.  Ahí.  Que sea lo que Dios quiera.  En nada y por sorpresa nos introdujimos en un barranco con pendiente, apellidado “Del Correo” que empezó a inclinarse hasta límites insospechados.  El firme, por decir algo, era … ¿cómo decirlo?  Ya está, ma ha venío, era “esqueroso”.  De piedra redonda, cantos rodados, como cabezas de crío, un tapiz de bolos intratable, infranqueable desnivel pestoso difícilmente evitable.  Un mar de pedrolos.  Había otra opción, pero no convenía al asunto que nos llevábamos entre manos así que la decisión del equipo de ruta no era discutible. Como reza el dicho: Jugar y perder, pagar y callar.  Al mal tiempo buena cara, así aproveché para contar mi experiencia en los rayos X, que me hicieron esa misma semana en la zona de mi lesión, sacro-ilíaca-lumbar-perifóllica, (vamos, en la lomera) que ya voy a tomar como crónica, porque no evoluciona como los pokemon, sino que se hace más bien resistente a todo tratamiento, incluida a la ámbar requetefresca.  Por decirlo elegantemente, mi relato expuesto con una visión particular de la situación, sin exagerar miaja, porqueeeee como dice nuestro refranero, los niños, los borrachos y los leggins siempre dicen la verdad, aunque sea maqueada.  Risión y descontrol para obviar el desnivel.  Bueno, pues eso, que entre ponte bien y estate quieta nos olvidamos de la merdé de subida para llegar al primer collado que era la antesala de nuestro primer sendero de recompensa a la tenacidad y esfuerzo inicial.  Aquí el tío Sherpa deleitó con una sesión del Club de la Comedia para solaz reparador del personal mientras el grupo se ataviaba con las protecciones que servirían en el descenso por la senda hacia el refugio de la Artica.  Un bosque de hayas, tapizado de hojarasca, de ramas y más trampas que una película de chinos.  No se puede pedir más.  Era “naturalmente maravilloso”.  Una senda más bien cortica, muy bien alicatada, con sus baches, sus ramas de avellano, sus hayas frondosas, los gnomos y una incontable cohorte de zarzas dispuestas a abrazarte.  Si es que el bosque nos quiere.  Ya te lo digo yo, “mi amol”.

Poca recompensa fue el llegar hasta el refugio porque sin solución de continuidad nos metimos en la pista que asciende al collado que otorga vistas sobre el Puig Moné y el borrado de memoria fue rápido.  El remonte a la zona superior es breve. Ahora toca descansar, comer algo, comentar la jugada y empezar a contar las subidas realizadas.  Ya se sentía el jambre, mucha jambre.  Aquí ya no se hacía ascos a nada como en el comedor de la oficina.  Allí ves un yoghurt caducado de un día y no te lo comes, pero el sábado noche seguro que te meten droga que ha viajado 12.000 km metida en culo de alguien y p’alante.  En fin que hay gente p’a to.  El calor es insoportable y la humedad del bosque nos hace sudar hasta la goma de la braga.  Ya he perdido 1 litro mínimo por todos los poros de mi cuerpo serrano.  Y no es poco decir.  También es el momento de los retratos y las tontadas, debido a la hipoxia, la pérdida del sentido de la razón y el poco conocimiento que ya de serie viene instalado en algunas cabecicas, hace que sea el conjunto perfecto para irradiar tontería.  ¡Qué más se puede pedir a una mañana de diversión!  En esas estábamos cuando alguien decidió que debíamos de bajar de nuevo al refugio de la Artica para continuar viaje.  Y es que claro, íbamos a contrarreloj y las horas de sol mandaban.  Allí los guías recios de la manada, chascando el látigo, y a golpe de arenga y vozarrón urgían a las tropas a ponerse nuevamente las protecciones para bajar por el sendero jalonado de tocones de árboles y arbustos recién arreglados.  Dignas de voltereta estas ramificaciones, unido a la tontada y al hacer medio medio que algunos tenemos presentan la ecuación perfecta de la tollina integral.  En resumidas cuentas, una voltereta cum laude a la primera de cambio.  Pero no, esta vez no.  Algún susto y poco más se provocó en la bajada, por tanto, en líneas generales muy noble y divertida.

 

 

Una vez abajo la primera incidencia del día.  ¿Cuál es?  Se preguntará el ávido lector, curioso y enternecido por la descripción del monte.  Pues no es otra que la del Tío La Vara.  Azote de maleantes, cuidador del Medio, látigo de malvados y gente sin freno que manchamos el monte.  Gruñido del macho alfa a todos aquellos que tiramos los residuos orgánicos al suelo, recuerdo incansable y tenaz de la limpieza, fan del KH7 y demás atributos con su voz de mando, báculo en mano, cetro y trono en las fotografías, amén de ese porte gallardo y conquistador………..(jodofloro, luego lo veis y …bueno os pondré una foto, jeeeee) con recio mando y sin bacilar lo más mínimo, impasible el ademán infundió tal respeto que no sólo recogimos las cáscaras de plátano sino que acabamos pasando la mopa por debajo de los árboles.  Todo esto dicho sin exagerar un ápice.  Pero a lo que voy vengo.

Enseguida tiramos pista aislante.  O sea palante.  Como los de Alicante.  Unos pocos kms de pista “esquerosa” de tierra recién arreglada que había dejado la capa de rodadura movida y como no había sido compactada, porque a criterio de nuestro técnico favorito no hubiera ganado nada con pasarle un molón de los gordos, salían polvo y tierra a partes iguales secando nuestras mucosas y haciendo más dura si cabe la subida entre el calor, el esfuerzo, las horas sobre la bici y lo que faltaba por venir.  Pero no es más que otra incidencia en el día, nada destacable que no sea reparado con un trago de isostar azul o powerade, de los que te hace cagar un mojón radioactivo que se ve desde el bloque del vecino.  Arreglar el cuerpo, lo arregla, sí, no digo que no, recuperas sales, también, pero coño que al final con el culo encendido pareces un gusiluz. 

Me distraigo.  Hacia la parte superior del mirador, frente al Puig Moné, en Malpaso y en franca subida, expuestos bajo las inclemencias del sol, por una pista ancha, larga, recta llegamos al mirador.  Aquí encontramos dos paisanos “sin ganas de charrar” que si nos dejamos nos ponen la cabeza como un bombo, aunque se agradece compartir espacios y aficiones.

Un paseo por las nubes.  Una vuelta en 360º alrededor de un mirador privilegiado.  Desde Sto Domingo al Norte hasta la Plana de Uesca al Sur.  Vista de las que no se puede uno perder.  Recuerdo que guardarás durante mucho tiempo.  Descanso y paz, y pinchazo de Tito.  Hay que arreglar.  El personal volcado en colaboraciones (salvo de Hobbie de Figueruelas que participó a última hora “pretando” alguna cosa) resolvió en poco el inconveniente.  Claro es, había que descender por el cordal de piedra y era totalmente necesario.  La bajada es buena, la primera parte sobre un sendero “Osqueta Style” incluida el centrifugado y la tollina del tío Rubén, de la que debo mencionar la suerte que tuvo de no clavarse el tocón de boj sobre el que se golpeó por debajo del casco integral. Menos mal que es un tío duro, para eso es de Belchite.  Seguimos bajando sobre la roca caliza, redondeada y mal colocada, haciendo cabriolas, requiebros, maniobras pensadas y ensayadas cien veces, con las que disfrutamos más que un mico con lombrices en …. Pues eso.

Y por fin llegó el fin.  Una cerca para el ganado, un cruce, un pastor eléctrico nos frena y nos invita a ver el desvío, sopesar la ruta a elegir y a tomar un sendero a media ladera que nos trasportará a través de los frondoso del bosque hasta el Pígalo.  Precioso lugar, pintoresco y atractivo, mil veces visitado, más comentado y curioso que otros por la zona y poza de baño obligado a la gente del lugar.  He aquí que mi alma se encogió cuando el gallego Manuel se tiró hacia el agua, haciendo el Cristo, de una altura considerable sobre el líquido chelado, sin saber qué le esperaba.  ¿Se le encogerá el …? ¿Se le pegarán atrás como a los tigres? ¿Tendrá que utilizar el jet stender o alargador de ** debido al agua helada? ¿La diferencia de presión le provocará lesiones irreversibles en sálvese la parte?  Por la cabeza, lo digo.  Guarrrrros.  No. La respuesta es no.  Salió igualico que entró, sin talento y con ese body serrano que evita todos los gimnasios.  Un lujo para la vista y el alma de los más pervertidos.

Seguimos ruta.  Esta vez tras aprovisionarnos de agua en el camping, que podía haber estado abierto para avituallar de líquido elemento de cebada a nuestros resecos continentes de pecadoras almas, pero no.  Mecagonsuestampa.  Lástima pille cagaleras, que cuando tosa, efectúe y si pare revi…………  En fin.  Que me enciendo.

Arriba.  Hay que subir, arriba.  Esas palabras resonaban en mi interior cuando cruzamos el río en dirección a lo más hondo del valle para adentrarnos en busca del “anillo de los hombres”.  Eso parecía.  Un barranco espeso, profundo, con muchísima humedad, bien tupido y muy vestido nos protegía esta vez del sol castigador, como en el bosque del Señor de los Anillos”.  Casi se agradece esta circunstancia por la temperatura a la que nos veíamos sometidos aunque es de justicia decir que de vez en cuando salir al sol también nos hacía sentir mejor.  Un buen rato nos pegamos subiendo por la pista bastante bien trazada en cuanto al desnivel.  Las fuerzas flaqueaban y nos temblaban las patas más que si hubiéramos visto al Rocko Sigfredi y estuviéramos cogidos en un cepo.  Es verdad ya estábamos un poco picados por la segunda vara y a pesar de todo el tío Fon y servidora abríamos camino hacia el infinito y más allá a lomos de unas máquinas que se estaban haciendo un poco pestosas.  En esos momentos piensas en las cervezas de más de la noche anterior, de los entrenos que has dejado pasar por dejadez y …..de los productores de “ya lo fregaré mañana” y los guionistas de “cinco minutos más y me levanto” llega: “mañana salgo a correr”.

Un poco más de sufrimiento y llegamos a la parte anterior del bucle (donde el pastor eléctrico) para tomar una senda de bajada que conecta con la anterior del balcón y nos dirige inmediatamente a Biel.  Pero todo a su tiempo.  Antes había que comentar la jugada.  Pertecharse de romanos.  Ajustar los settings y conocimiento fuera.  Un último respiro y un trago de agua antes de enfundarnos los integrales.  Maravilloso olor a choto en el entorno de nuestro parking improvisado.  He visto vertederos más agradables.  30 axilas, 30 pieses, 15 forcachas, de todo en simple y en doble, todo sudado, las camisetas se tenían solas, como la falda de la Reina Isabel de Castilla en sus mejores tiempos, y así las cosas pistoletazo de salida.

Se empieza a ver la vegetación.  Se dirige a nosotros a velocidad cada vez mayor, con lo cual el intrépido y astuto lector habrá adivinado que la velocidad y el riesgo crecen relacionados de manera directa e incluso exponencial.  Es lo que tiene no disponer de masa encefálica, de la gris, dentro del casco a estas alturas de la ruta.  Y en unos minutos empieza el éxtasis. El bosque se cierra, la senda mengua, la vegetación se cierne sobre nosotros y la atención sobre la trayectoria se incrementa hasta no entender đe otro asunto. Con la mirada puesta en las curvas técnicas, los escalones de piedras, las zetas muyyyyyy delicadas, pero sobre todo en una caja de sendero de tierra y hojas provocan que la velocidad y la sensación de flotación maravillosa se torne adrenalina y video-juego, casi una visión. Es largo el tramo, muy vestido y técnico, a veces delicado y exigente, tal vez el mejor de la ruta, pero sobre todo es extasiante y sobrecogedor por la exuberancia y la calidad de la masa forestal.  No envidia a ningún otro sitio, te sientes bien y así se expresó al parar a la salida del sendero. En una zona abierta nos reagrupamos para hacer balance de sensaciones y problemas técnicos antes de llegar con resultado más que favorable. Habíamos descubierto una excelente zona de juegos gracias al Tío Javi -alias El Calas- Por pista llegamos enseguida a Biel y por fin nos desmontamos fatigados, resecos, hambrientos y realmente satisfechos, Un gran día de monte ofrecido por el aborigen del lugar y sus secuaces que habían previsto los imponderables con precisión y que gracias a una magnífica preparación dio como fruto una ruta de 10.

En el aparcamiento no se hablaba de otra cosa, salvo de la futura merienda y poco más.  Cansados, mansos, satisfechos y muy relajados las felicitaciones surgían espontáneamente y todo eran abrazos a la organización y entre los asistentes.  A ver ahora cómo explico yo a los chavales que el modelo a seguir es este, el del sufrimiento y la diversión, y no el de la choni de turno que se forra en la tele sin despeinarse.  O eso creo yo.  Hubo más, pero yo no estuve así que tal vez deba ser otro quien continúe este relato. Hasta aquí puedo escribir y ojalá sirva de de ayuda a conocer una zona espectacular y con cientos de posibilidades para el mundo del btt.  Muchas gracias JAVI CALAS, y a toda la organizanda.

 

¡Qué bien lo pasemos! ¡Cómo disfrutemos! ¿Tú, no estastes?

Saludos desde los senderos, nos vemos en el monte. Soy Tija. Lagar-Tija.

 

DATOS TÉCNICOS. 

Zona Biel-Luesia.  Sierra Santo Domingo.

 

https://www.strava.com/activities/2217656282

También disponible en wililoc.  Estimados colegas del bbtava, no dejéis de investigar la zona.  Una gozada de paseo para día completo a estas alturas del año que todavía no “preta” la calor.  See you, little canal sparrows

 

Leer Más

Despidiendo el verano

 

Corre, corre, que se acaba.

 

 

Banda sonora, del desorden psicológico y montalbanero del día.  Allá por octubre del año del Señor, 2018, de esta galaxia.

 

 

“Cada vez que me miro en el espejo todas las líneas de mi cara se aclaran.  El pasado se fue, pasó como el crepúsculo hacia el amanecer.  Sé que nadie sabe de dónde viene y hacia dónde va. Tienes que perder para saber cómo ganar.  La mitad de la vida está escrita en las estrellas.  Vive y aprende.  Todas las cosas vuelven a ti. Sueña tú mismo un sueño que se realizará”.

 

Hace días que no escribo una letra y ha llegado el momento de dar por concluido un verano lleno de energía y emociones.  Finalizada esta etapa empiezo la calenda de noviembre.  Llega el cambio del ciclo de la vida y del estilo de bici, también.  Es un placer vivir un día más, poder saborearlo con los amigos, subido en la máquina que tanto me hace sufrir y disfrutar.  Gozar todo lo que podáis, subir lo más alto que lleguéis, no dejéis pasar una pedalada porque no volverá.  El bosque está allí para nosotros, no desperdiciéis un ápice de aire en cosas banales, trivialidades que no aportan nada al espíritu.  Disfrutar como si no hubiera un mañana.

 

He pasado la temporada de verano inmerso en el senderismo, en la Collarada, el Aspe y montañas sin tanto empaque ni renombre, pero que han ofrecido su magnitud plena para deleite de un servidor; también rutas en bicicleta; variopintas, carretera, montaña, enduro, ciclomontañismo, en el fondo me da igual. Y por fin hemos llegado a finales de octubre para rematar el calendario con la ruta que me apetecía realizar.  Por muchos motivos.  El primero de ellos es que necesitaba ver el bosque mojado, sentir la humedad ambiental, el musgo, ese vacío entre las hayas que te promete un poco de frío detrás de la niebla, algo distinto e informe, sin líneas definidas.  El claro-oscuro de detrás de aquella curva, con una caída hacia el lecho del barranco que te lleva directo al torrente, frío y escandaloso, rugir del agua en los saltos de piedra.  Es la melodía más bonita que puedes escuchar cuando recorres mucha distancia y encuentras un paso para continuar tu trecho hacia el destino.  Es “El Paso del Norte”, Pass du Nord, la puerta hacia Biescas.

 

Y hasta aquí la “introito”, la amenazadora y esperanzada literatura que promete volverse “fisna y elegance”.  Error.  Insert coin.  Vamos p’allá.

 

Te cagas por la garrilla el rutón que nos metimos para colofón de: “la temporada de ….subirse las bragas como un store”.  Ya vale de calorín.  Ahora toca ponerse el refajo y los pantalones pretos.  Por eso y como vamos faltos de talento se convocó a la cita a los elementos más espesicos del contorno.  De todo pelaje, oiga.  Aquí aparecieron desde los irredentos bikers que jamás pisarán el asfalto hasta los más versátiles como una servidora que le da igual jota que bolero.  La cosa es salir.  ¿Dónde vais a estar peor que en casa?  Frase mítica del acervo biker.

 

Lo dicho, pim, pam, pum.  A Biescas.  El tío Tanano, aborigen del lugar, a más señas, fue el que nos descubrió, hace ya un tiempo, semejante paso y desde entonces se nos hace la boca gaseosa sólo de pensar en volver a cruzar esos lares.

El Club As Cimas, más bien su sección endulerda, se confabuló a través del “guasap” durante esta semana pasada para converger en el Valle de Tena y aportar 10 de sus más “curiosos especímenes”.  Alguno quedó en la recámara pero no se puede estar en todas, aunque yo sé de buena tinta que estarán rayando el suelo con los dientes, (a mí no me gusta hablar).

Pero a lo que voy vengo, una vez en canción y con los pertrechos ya en el coche, la cosa era hecha.  No había vuelta atrás, aunqueeeeeeeeeeeee tampoco queríamos otra opción.

Día D, hora (tarde para variar) y lugar Escarrilla, porque por falta de tiempo decidimos acortar la zona de Formigal a Sallent por la VP y rodear el pantano hasta llegar a la subida de la presa en Búbal.  Nuestra amiga “Norma Búbal” nos conducía con mano firme por los recónditos vericuetos de la maleza………….¡Bah, ni the fly!……por pista ancha, sarnosa, cuesta arriba, pina-pina que casi se nos sale el corazón por la boca, con rampucias “esquerosas” que nos hacían pensar en un par de kilómetros más y echar pie a tierra.  Gensanta.  Aquello no era un calentón, fue una socarrada.  En las piernas no teníamos venas, eran un pantalón de pana.  Totalmente dilataos (pero sólo de eso, porque alguna cedida ya venía de serie).  No me gusta hablar, pero lo comentaré a vuesas mercedes en otra ocasión.  Total, que quieras que no, llegamos arriba, después de un pequeño lapsus para comentar con un colega del tío Sherpa, encontrado al azar,  la recogida de “pie azul” en una cesta interesante de setas.

 

Bueno, llegamos a la primera cita.  Nuestra cota 1571m del altitud, sobre Panticosa.  Toca bajar.  Ahora es el momento hipoxia, chistes, burradas varias, citas, etc.  Una risión y vestidos de romanos nos disponemos a hacer de las nuestras por la senda.  Es increíble lo bonita que se presenta.  Simplemente la entrada tenía más trampas que una película de chinos: raíces, saltos, piedra mojada que te hacía menearte como la compresa de una coja y un sinfín de maleza agazapada sobre la rocalla viva.  Aberronchaos, ojos fuera de sus órbitas y una bajada digna de cualquier especial de las EWS.  Maravillosa zona poblada y técnica, muy técnica que al mínimo fallo te privaba de poder masticar la carne una buena temporada.  No es por exagerar, no, pero una tollina por esos escalones de piedra y se pelean los dientes por salir de la boca.  Bien de yerbín, bien de roderas y bien de aderezo.  Un placer para los sentidos.  Nuestra almorrana hablaba inglés.  El culo no tocaba el asiento ni para cambiar los pesos.  Eso es lo bueno de estas sendas tan ocultas, que no hay límite, “no pain, no gain”. 

Por fin abajo me miro la camiseta.  Totalmente empapada.  He sufrido y gozado a partes iguales.  Detrás de Javi y Tanano se me ha hecho corta y aun pisando raíces mojadas no soltábamos manillar ni frenábamos más de lo previsto.  Por si las “flies”.

Todo el personal llega sano y salvo a la primera zona de confort.  Algún grito, portería, comentarios sobre la técnica y más adrenalina que una peli del Rocko Sigfredi.  Quitémonos las protes, cambiemos la camiseta y preparémonos para subir por la …. Segunda del Día.

Hasta aquí no hay novedad.  Ahora viene cuando la matan.  Por las rampas de servicio, dirección Asnos, (no es a vosotros, es al ibón) nos quedan un par de mecagüend….en la mochila.  La verdad es que se atraganta.  Las primeras rampas, tiré junto con Miguel “Cirac” y Javi “Fuentes” a la vanguardia, pero parecía más una ladilla que un acompañante.  Justo fui a su lado, justito, justito.  Subieron fuerte.  Al poco Tanano y Fon, Ramiro, Jesús, Adrián, Sherpa, Javi y Manu, en nutrida manada.  Se imponía un descanso sobre la campa soleada.  ¿Descanso?  Poco me parece.  Aquí entra en juego el “jubileta” (según las malas lenguas) y haciendo agua en su mecánica del todo a 100, patilla out, recambio…………..jejejeje.  No problema, nos viene bien a todos.  Unos comentan la jugada, otros nos metemos en el barro a ver a quién se pela y entre unos y otros la sensatez se pierde en menos que canta un gato.

El tío Tarrino, en vista de la situación y dispuesto a todo, después de haber repasado a los ingenieros y otra chusma con la que convivimos, armado con la mochila Mc Guiver se dirige a pegarle un par de repasos a los técnicos que allí forcejeaban entre tornillos y giros de material diverso.  No faltan ánimos de los presentes para ver quién decía la burrada más gorda y entre vas y vienes que al final allí queda zanjado el asunto y puesta en servicio para solaz del interesado.  Bici reparada.  Conectemos el tdt y sintocinemos.  No toques más piezas…Seguimos por el bosque.  Dirección Búbal.

Ahora es necesario escalar por el sendero de Hoz. Maravilloso.  Yo, acoquinao iba.  De un momento a otro esperaba al enano que saltara de la margen del sendero para darme un susto.  Pero no fue así.  El susto me lo llevé yo al pisar una piedra mojada y casi arrearme un órdiga del tamaño el sombre de un picador.  Y entre ires y venires de unos tallos de hayas, porque no son árboles completos sino copas enterradas, nos presentamos en la salida a la pista de Sabocos.  Menudo tramo.  Aquí se suda hasta la goma del calzoncillo.  Duro, duro, duro.  Unas empujadas y ya está.  Sólo es lo que se ve, técnicamente está hecho.  Frasecicas piadosas que se dicen mirando al que está más joio que la pata un banco. Pero no quieres un final sosolaba.  Quieres más.  Y eso te espera.  Tanano en vanguardia, después nosotros.  El personal en tromba y ……..cagontxós.  ¡Pero este tío fabrica coches!  Frase mítica.  Lapidaria.  El tío Tarrino sentencia al Tanano sobre un comentario acerca de la herramienta:  “pretador de válvulas”.  Jodofloro.  Junto al estricador de nalgas, el condensador de fluzo y el yepador de estroncios ya no cabe mayor sofisticación técnica para una bicicleta.  Aquí se rompió el molde.  Pero no pasa nada.  Salimos de esta y nos metemos en otra.  Seguimos en senda.  Toca bajar las zetas de Tripilituero.  No hay mejor senda técnica para asediar, empujar y dejar tu impronta en la mente del vecino mientras le metes rueda en el “ojal” para que corra más.  Impresionante.

No caben más adjetivos a la segunda bajada.  Espectaluznante.  Aún nos queda una subida pero es “pecata minuta” la rampa que queda y puestos a joder, o todos. o pinchamos la muñeca.  Asín semos nusoltros, los payos.

Es un placer llegar al sendero del dolmen, ya en la pradera, bajo Sta Elena,  en el camino de Biescas.  Resta relajarse, disfrutar y dejar que el “Ojo de Mordor” recupere su forma achinada para conseguir llegar al Forato.  Henchidos de fervor biker, unidos en comunión y plenos de espíritu manguán nos abrazamos y …………déjate de tontás, nos fuimos a pedir unas jarras y una hamburguesa de buey que quitaban el sentío.  Impresionante.  P’habernos matao.  No sé si tiene estrellas michelín, pero están que te cagas por la patilla de lo güeñas que las hacen.  Si no te pringas hasta el codo, no disfrutas.  Desde el primer bocao notas como se te van taponando las arterias.  Puro placer p’al colesterol. Oro líquido para las arterias.

 

Menudo nivel Maribel.  Me lo he pasao pipa.  Me he asustado, he sufrido subiendo, he bebido como un camello, luego por fin he disfrutado y compartido con los colegas rozándonos más que una dinamo, en fin, un lujo de ruta y un placer haber hecho una ruta sencillica en cuanto a esfuerzo pero técnicamente completa en una agradable compañía, con un nivel de desorden intelectual similar al mío propio.

Que queréis más, no problemo, no accidentes, todos bien comidos y bien abrevaos.  “Forjados a fuego” que diría “Manu”.  En breves habrá novedades.  No os quedéis en casa.  Salid.  Embarraos.  Y sobre todo disfrutar.

Suerte a todos.  Nos vemos en las sendas.

Leer Más

Mae mía qué caló jase. Impresiones.

 

La escapada de Robert.  Fase I.  La derritencia.  

 

También habrá gente que la llamará salida del club y tal, pero había algo más.  Notas que ya hace calor cuando te subes las bragas y se te enrollan como un store.  Pues igual.  El día de salida …………… Ah, perdón.  Empiezo por el principio:  Roberto invitó al personal a la preparación de la primera etapa de la “Escapada de Robert” y allí que vamos, pero, todo a su tiempo.

Este es el asunto.  Salida del Club. A partir de aquí, presentaciones de los que no nos conocíamos, saludos al respetable, vuelta al ruedo y foto de “rigor mortis” porque no sabíamos la que nos esperaba.  Los redichos comentan en la radio:  “El mercurio subirá hasta los 40º C.  Namierdacomounpianodecola.  Yo no he pasado tanto calor en mi vida, bueno, y en la vuelta por Ascara y el otro lado del río, cuando llegábamos por Abay donde ya le comenté a Eduardo que esto era más largo que una meada en moto y pensé que me moría varias veces.  Polvo, viento, niebla y mar y donde hay agua una güerta.  Si ya lo decía el Abuelo.  Pero a lo que voy vengo.  Os paso una serie de impresiones que tardarán en borrarse de mi memoria porque las llevo grabadas a FUEGO.

El día D.  La hora de salida a las 8.00 am muy apropiada para los comentarios, abrazos y saludos, fueron el preámbulo de una salida que se tornó, épica.  12 ciclistas y una ruta.  Buen grupo.  Yo no sabía hasta dónde llegaría porque estaba más quemado que la moto de un hippie.  El día de antes de fiestas por mi pueblo parecía un click de famobil, con la mano puesta, preparado para coger todas las ámbars que me pusieran a tiro.  Por eso miraba de reojo y suspiraba por una escapatoria digna.  Amén de que ahora que ya no sirven las disculpas, puedo confesar que es duro rodar con una costilla rota.  Pero eso de las excusas es para los mariquitas y sopladores de almohadas, aquí se viene a hacer bici …o yo qué sé.

 

No se puede pedir más.  Ambientazo y buen rollo biker para empezar la salida.   La vuelta se inicia por la falda de Oroel y en las dos primeras rampas imbuido por la belleza de la subida y los vapores etílicos ya vi varios santos, la corte celestial, el palomo  y más.  En una palabra que se me quitó la bobada en menos que canta un gato.  Y como ya sabéis de la belleza del cordal, desde Fontazones a Sesún, pasando por Pereretas para bajar desde la punta dirección Torre del Moro ya prometía la cosa que iba a pintar de 10.  No hay mejor entorno.  Desde casa a tiro de piedra.  Aquí subes a entrenar hasta con los críos porque el paisaje es increíble, la bajada muy asequible y el nivel de btt al alcance de todos los gustos.  Bien es verdad que desde la punta hacia la depuradora es distinto de la dirección que tomamos hacia Atarés . Ésta gusta un pelín más al endulerdo, cosa que se agradece en mi caso, puesto a generar adrenalina.  No es mal inicio.  En la trialera de Atarés que te lleva a la pista ya te vas poniendo furo para lo que se avecina, aunque después al entrar en la senda de la Caseta está razonablemente bien preparada como para que aterrices en la crta de Atarés con una sonrisa amplia “de la que te muerdes los pendientes”.  En esta cavilaciones estábamos cuando entre ponte bien y estate quieta me veo subiendo por la bajada natural del Boalar.  Yo no lo había hecho por allí nunca de subida, pero reconozco que se hace bastante bien y salvo un par de tramos que pintan chungos para ciclar (habrá bestias pardas que lo suban, seguro) es muy asequible y desde luego inmejorable para subir resguardado del sol.  Ya sabéis cómo somos los de aquí.  Mira qué pared.  Buah chaval, eso lo hago yo con la punta de… en fin.  Pues eso que pasan los años y tengo la sensación de que voy fermentando en lugar de madurar.  Qué gozada bajo los árboles.  Luego de coronar el paisaje no te deja indiferente, la senda se vuelve técnica y el valor de lo ciclado es pura armonía.  En pocos lugares se conjuga tan bien la técnica, con el paisaje y para aquellos que tenéis vértigo no olvidéis que se os va a meter la lycra por donde acaban los riñones ya que si os esbarráis un poco podéis sufrir el abrazo del boj.  En cualquier caso un sitio maravilloso, poco accesible y de gran valor para los amantes del monte.  Una joya en bruto, embrutecida, sin tallar.  Todo se andará.  Ya veréis, ya.

Ah!  Passsa pues.  Que toca bajar.  Jejejeje.  Mira macho, déjame un hueco que yo si eso ya eso.  No me calzo las protecciones, vamos de paseo y será una bajada suave.  Sí, sí, sí.  Empiezo por la senda bien marcada sobre una caja de sendero limpia y clara.  En el bosque.  Bajas, un poco más, un poquico más, ya voy bien, ahivá qué rápido ha pasado esa carrasca, miraunacurvaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahostiaquéjusto, bien, sigo, sigo, un poco más.  Mecagóntodoquéperalte más guapo, me subo por las paredes de manera que caes por la misma gravedad sobre la trayectoria y………….¿no llevaba las protes? Bueno que le doy otro poco más.  Impresionante, se me hace el culo pesicola.  Ya la cosa se pone seria y empiezas a pensar en que no has calao los settings para hacer el aberroncho y vas más encendido que un cura por Martillué.  Total a lo que voy que entre una cosa y otro estamos encenegaos hasta las trancas, a velocidad terminal y de repente de la nada un salto que me hace perder la estabilidad sobre las ruedas.  A mí no me gusta hablar pero se me puso el culo como si me hubieran metido un supositorio de limón.  Si Dios hubiera querido que voláramos nos habría dado alas.  Vamos a morir todos, mantengamos la calma, son 4 curvas más y llegamos abajo.  Para colofón la salida digna no puede dejar mejor sabor de boca, gritando como histérico a ritmo de salsa vuelvo a disfrutar como un cochino en charca. ¿ Y de los dolores?  Pues no sé, la verdad.  Ahora a un tubo muy marcado que no da pie a error así que a trenecito salimos al camino romano.  Esto es vida, esto es una ruta y esto es nivel Maribel.

Perooooooo estoy dudando.  Empiezo a notar dolores hasta en el aliento.  Voy justo y además algunos compañeros también comentan que se puede utilizar la escapatoria, así que nos vamos a Santa Cilia, nos refrescamos en la fuente y nos despedimos todos para volver a quedar y comentar la jugada.  Total, que así fue.  6 elementos continuaron, los más recios, y 6 nos dimos la vuelta hacia casa por las pistas del lado derecho del Aragón.

Qué os voy a contar, fotos, bromas, risión y una mañana echada que no vas a cambiar por nada.  Eso que sufrí a la vuelta por “la caló”.  Pero es lo que tiene el verano.  Otro día continuaremos con la segunda parte de la ruta porque promete tener menos desperdicio que las almóndigas.  Y de eso se trata de salir, beber, el rollo de siempre, meterme cien rutas charrar con la gente…  Y como siempre al final, llegó el final y cayeron las jarras y la portería se hizo carne y así entre ponte bien y estate quieta que llegas manso a casa y como un guante.  Yo creo que esto tendría que venir por la seguridad social.

 

 

Un placer coincidir en esta salida con un puñado de buena gente, muy buen nivel biker y un monte que por cien veces recorrido se queda para la siguiente vez por no poder acabar toda la tarta en una sola sentada.  Hoy hemos hecho duathlón, que tampoco es mala baza.  Acabar en las Nieves no es mal colofón, ni mucho menos.

 

Nos vemos en las sendas.  Un saludo de Tija, Lagar-Tija.

Pdta.  La versión buena la tiene el tío Roberto en su post.  Allí veréis lo que es bueno. 

 

 

https://www.strava.com/activities/1748778300/shareable_images/map_based?hl=es-ES&v=1533381829 

Leer Más

PIEDRAFITA et Le Pass du Nord

 

PIEDRAFITA y El Paso del Norte.

Es un placer volver a estar por aquí y más en esta época en la que estamos volviendo a salir a las rutas de más de una mañana.  Por fin podremos volver a ponernos la ropa de bici, ésa que se nos queda ajustada.  Ésa que ha sido trabajada por los duendecillos de dentro del armario y que te la han encogido.  Sí, sí, ésa que menos mal que es de lycra, pero que está más estirada que la cara de Sara Montiel.  En fin, al principio de este tiempo veraniego te pones en cabeza del pelotón de los colegas de bici de carretera y provoca que algunos vayan sonriendo y comentando porque lo que realmente piensan es que les quitas mejor el aire que una marquesina de autobús.  Pero todo es relativo.  Ahora hay que centrarse y bajar algún kilo si se puede y volver a ser los que éramos.  Por eso las rutas de ahora son más que buenas.  Al hilo de esto también se agradece que haya un puñado de colegas que se han dedicado últimamente a crear, recuperar, poner en conocimiento y sobre todo darle valor al patrimonio etnológico que supone el redescubrir nuestros senderos, los de nuestros mayores, los de siempre, los de herradura, los tradicionales a través de una labor de búsqueda oral y física, de limpieza y recuperación.  No debería caer en el olvido nuestro ingente legado, nuestra red de caminos tradicionales; y es por eso que la ruta que os voy a comentar se basa principalmente en la herencia de nuestros mayores.  Como nos decía nuestro colega Tanano: “Era el camino que hacía mi madre con el ganado para llegar al pueblo”.  Tal es el sendero de bajada y podéis haceros una idea de lo que os espera, pero…al tiempo.

 

Una vuelta por las dos faldas del valle. 

Empezamos el recorrido desde la plaza de Piedrafita.  Allí dejamos los coches después de una prolongada conversación en el Estacho, de Biescas.  Habíamos quedado para un café y puesta en común de las inquietudes ciclistas para el día en cuestión.  Después de desayunar opíparamente como mandan los cánones y las buenas costumbres, de enviar un fax preceptivo y de pillar wifi en el sitio indicado para ello.  Como colofón otro cafelito que levante el ánimo.  Llegamos a la conclusión de que sería bueno ver la última ruta que habían pergeñado el tío Andrés (de Biescas) y el tío Tanano (aborigen del lugar).  Dicho y hecho.  Con los coches nos desplazamos a Piedrafita y en menos que canta un gato nos pertrechamos con todos los aperos para la ruta.  La descripción fue somera:  Primero subimos al ibón y luego hacemos el Paso del Norte.  Bien.  Conocíamos la segunda parte, pero….

 

Una visita a la casa de la abuela y unas fotos nos meten en harina, hoy sería un día de reencuentros.  Casi, casi.  Un poco más de portería y salimos familia con los del lugar, claro, como no, las familias antes eran largas y pocos se quedaban en el lugar, así que se desperdigaban por el valle y más allá, y entre ponte bien y estate quieta, lo dicho.

Pero a lo que voy vengo.  Salida en bici.  Tira p’arriba por la pista de Lacuniacha.  Ya sabéis la que lleva al parque de los bichos.  Hasta llegar a la zona de la entrada al parque faunístico se lleva bien, luego el tramo de la entrada es bastante duro, pero luego suaviza bastante y es muy llevadero por la inclinación, sin contar con las vistas sobre la Partacúa.  Una delicia de subida.  Más pronto que tarde nos desviamos hacia el ibón de Piedrafita por un par de rampucias con inclinación de las que te ponen la almorrana a punto de nieve pero que no asustan mucho porque enseguida llegamos al ibón.  Precioso.  En estas fechas lleno de gente por todos lados, paseantes, ciclistas, senderistas, etc.

A partir de aquí es distinto.  Empieza la aventura.  Por el camino marcado nos aproximamos al final de la pista que se ha transformado en roderas sobre hierba.  Es preciso buscar las marcas de sendero balizado y sobre un canchal a derecha transitamos por una traza algo delicada a tramos.  Técnica y exigente al tiempo nos traslada sobre el valle en dirección al arco geodésico que está sobre Búbal.  Esa es la dirección buena. La marca nos llevaría empujando la bici del ramal en varias ocasiones, pero el camino mejor marcado va descendiendo sobre tasca, que a mi modo de ver es más lógico y no necesita de mayores aderezos.  En un pis pas y sin ser realmente exigente estamos en disposición de hacernos la primera bajada.  El sendero nos llevará directamente hasta la salida a la carretera general en el cruce de la presa de Búbal.  Pero esto no es hacer justicia, la bajada bien se merece un comentario.

Menudo sendero.  De 10. Con piedras como lavadoras, con escalones (más que el Corte Inglés) y raíces por todos lados se nos presenta una entrada de órdago.  Casco integral, metralleta, hipoxia totally, y a fuego por la traza.  Un salto, curva, ojooooooooooooooo, otra zarza.  Bien, hasta aquí, más o menos se hace con cuidado, pero ahora nos metemos desde los prados alpinos superiores al camino que baja por dentro del bosque.  Es como beber kas por un embudo.  A tope.  Flow al grado máximo, sobre el tapiz de hojas, no ves mucho, pero el camino es ancho (pensad que subían con las vacas por allí) y a la vez rápido, entrampado más que una película de chinos, con piedras del tamaño de un R5, que provocan que vayas de lado a lado.  Un auténtico despliegue de freno, olor a ferodo y diversión al grado máximo.  Es justo decir que si vas con un poco de control y a velocidad baja puedes disfrutar igual, pero……………………. Asina no es.

Fase dos.  Seguimos en el bosque, pero esta vez se vuelve más radical.  Aquí el camino viejo transita jalonado por las paredes de piedra que limitan los campos, fagocitado por el bosque, imbuidos en el ánimo de los gnomos, entre raíces milenarias y agua por todos lados vas descendiendo la parte más técnica y dura del camino.  El de verdad, el que te hace ver las estrellas y pone tus músculos al límite, entre las piedras redondas y los saltos de agua que el torrente ha excavado durante muchos años sobre el suelo limpiando y descarnando el piso inicial.  Es duro, muy duro.  Pero claro, habíamos venido para eso, para sudar tinta como los calamares. Ya estamos lobotomizados, con los cables cruzaos, violentos movimientos nos han hecho salir de nuestra zona de confort, ni siquiera la estricnina nos divierte en esta mina, jaaaaaaaaaaaaa, oxígeno.

Esta senda no es un duelo a primera sangre, no es para “justitos” aquí el que muere pierde, es enduro duro y barro, piedra, dolor y esfuerzo.  Por otra parte morriña de saber cuántos han pasado por aquí, el olor… aquí se echó Dios a descansar.  Era duro vivir aquí; mucho, no debió ser fácil.  Por eso si la hacéis no quedaros sólo con el sendero técnico, mirad alrededor, sobre los muros de piedra, los campos, las tablas y veréis cosas que ya nada tienen que ver con la bici.

Ya en la carretera nacional debemos cruzarla al otro lado y llegar a la presa de Búbal, por el interior del túnel, para ascender en 2.4 km de asfalto hasta el pueblo de Hoz de Jaca (famoso por la QH, la tirolina y un par de bares que te ponen unas raciones de …….. bueno que me voy)  Al turrón.  Soy más de bares que de trampolines.  Nosotros lo que tenemos que hacer es subir por la pista encementada de Sabocos.  En un rato tomar el primer desvío de la derecha para abandonarla dirección ascendente y mantener cota por la falda de la montaña con la vista puesta en el bosque.  Hemos dejado varios desvíos indicados con cartelería a izda pero el nuestro es una pista también encementada con una desnivel que te pone los pelos como escarpias.  No hay otra cosa.  Las piernas ya se están calentando y lo que les espera.  Nada con exceso rima con mesura, la droga dura lo que dura, dura.  Así, en estos pensamientos llega el momento en que la pista pierde pendiente.  No me lo creo.  Llaneamos.  La pista por fin en una curva se mete en el bosque.  Aquí empieza el Paso del Norte.  Increíble.  Por fin nos calzamos las protecciones.  Es un sube y baja muy entretenido con algún empujón de la bici en muy pocos tramos y muy cortos.  Para compensar.  Transcurridos unos minutos ya no piensas, ciclas, sigues al biker de delante serpenteante entre hayas, entre laureles, fresnos, avellanos, con el nivel de adrenalina a tope, encefalograma plano e introducido totalmente en el mundo lanar (ya no piensas).  Es una gozada para los sentidos.  El desnivel no es mucho y el slalom se hace prolongado, pero de vez en cuando al salir de alguna curva nos sorprende un descenso de pocos metros 10-15 con una pérdida considerable que te hace pretar el culo de tal forma que no entra ni un pelo a martillazos.  Sí que hay que controlar porque los árboles están muy cerca, pero son factibles de trazar con conocimiento, amén de algún tocón que se ve en la caja del sendero.  En dos ocasiones además hay que cuidar con el manillar porque los árboles no permiten el paso a las anchuras que ahora llevamos (75-80 cm), por eso y porque es bueno seguir las pocas indicaciones de camino que están clavadas.  Hasta llevar a Tripilituero no hay desnivel considerable, pero “ay amijo” ahora nos toca hacer una media ladera, a cuchillo sobre tierra y un festival de curvas hasta la pista que te vas a agarrar al manillar como si no hubiera un mañana.  Reconozco que hice ceprén hasta con el “ojo de Mordor”.  El trazado es una cantidad de zetas a 270º con desnivel que te centra sobre tu nivel de conducción máximo, un fallo por exceso y se te pelean los dientes por salir de la boca.  Pero realmente es una prueba a pasar porque es factible, necesaria y sobre todo muy satisfactoria.  Ya no puede estar mejor trazado el descenso.  Un acierto de Andrés, la verdad.

Una vez en la pista la opción es clara; dirección a Sta Elena por el sendero.  Muy buen piso, con algún tramo delicado, pero con calidad y fuerza se sortea sin problema la barbacoa de piedras que nos jalona el tapiz.  Sendero, torrentes, árboles… ¿qué más puedes pedir para un día de calor?  El tramo de bosque casi no permite entrar la luz, el suelo no se ve por la cantidad de vegetación depositada sobre la caja de la senda.  Un lujo de ruta.  Y por fin llegó la entrada a la senda de Sta Elena después de una empinada cuesta de piso de piedra descompuesta.  Casamatas de la Guerra Civil, obras civiles y muros, restos de intervención humana devorados por la vegetación.  Desprovisto de todo barniz de civilización y en un entorno privilegiado Le Pass du Nord es una opción no apta para aquellos que deseen vida pacífica y suelo liso, aquí no puedes ser un gallina o un julai, como Martín Mc Fly, aquí te engorilas y te vuelves más valiente que un camión, fallas y tiene más peligro que jugar a twister con Carmen de Mairena, es puro deleite.  Una tromba de sensaciones y despliegue de sudor y pedales.

Del camino de Sta Elena a Biescas, poco os digo, salvo que es ciclable, muy apropiado y sobre todo tened mucha prudencia porque es muy transitado por familias, corredores y paseantes, etc.

Ruta de 10 sin excesivo desnivel y con un festival de piedras en su primera parte y de senda de bosque en su segunda.  No se puede pedir más, tiene de todo.  Para completar sólo se me ocurre acabar en el Forato con una jarra de ámbar bien fresca y una hamburguesa de buey, conversación con los colegas y comentar todo lo bien que lo hemos pasado (exagerando los pasos técnicos como si fueran del RedBull Rampage) y reírnos a moco tirado de ver lo modorros que somos.

Un placer haber convivido y haber sobrevivido a tanta alegría y esfuerzo.  No despreciéis el desnivel (bajo 1000m+) porque se hacen muchos tramos por senda y eso te deja manso, pero manso.  Mejor imposible.  Un bosque de ensueño.  Podrían haber rodado aquí el Señor de los Anillos y ni nos hubiéramos dado cuenta.

 

 

Un abrazo compañeros.  Nos vemos en las sendas.

 

Pdta.  Como siempre y aunque no es necesario recordarlo, seamos amables con los paseantes y disfrutar de la compañía de cualquiera en el monte, ahora que las “cosas” están algo delicadas y es preciso que nos vean a los ciclistas de monte como uno más y no como competidores por el espacio.  Gracias.

 

 

Leer Más

Ruta ZZ026 Integral de Berroy.

 

Salida mensual del Grupo de Montaña de As Cimas, Sección BTT Enduro.

ABERRONCHO TEAM.

5 de Mayo.  Ruta ZZ026 Integral de Berroy.

 

 

“Bien, comencé bajando por una sucia carretera, empecé completamente solo, y el sol se puso mientras cruzaba la colina, y la ciudad se iluminó, el mundo se quedó inmóvil”.

 

De mañana, con buen tiempo, juntos y organizados después del viaje de llegada hasta el Camping “El Jabalí Blanco” -en Fiscal- empezamos nuestra andadura en btt por la carretera recién asfaltada que asciende dirección Bergua.  Es un discurrir suave y placentero, y nosotros una recua (2ª coloq. acepción de la R.A.E. por favor) de ciclistas con ansias de aire puro, buen rollo, necesidad de paisaje, montaña, y en definitiva esencia de libertad.  Todavía frescos, alegres, dicharacheros y hasta bromistas, aun a sabiendas de lo que nos espera, mas con buena disposición a sufrir, a pedalear y hasta a generar adrenalina a cascoporro.  Estos aberronchos no escarmientan.  Les pides mucho y dan más.  Creo que ahora los modernos les llaman “sados”.  Estos parecen de esa categoría, versión biker.  Como muestra de esa creencia colectiva allí acudieron del orden de 13 elementos, conjurados en el intento.  Un éxito a mi modo de entender este tipo de salida en la que el que muere…  pierde.  Es lo que hay.

 

“Estoy aprendiendo a volar, pero no tengo alas, descender es la parte más difícil” 

Sobre la marcha, una vez en el desvío del pueblo, junto a la ermita de Ntra. Sra. de la Asunción, ascendimos en sentido contrario por la pista de tierra que se dirige hacia las antenas que el monte posee en la parte superior.  Agridulce sensación de sombra e inclinación perversa que te pone las pilas en menos que canta un gato.  La subida es larga, constante y con un buen piso.  Se hace dura porque no tiene descanso y a tramos se atraganta el porcentaje que presenta entre revueltas de curvas y en ocasiones rectas a las que te da miedo mirar al fondo y descubrir los metros de ascensión que salva cada tramo.  Es la parte más difícil, pero todo tiene un final.

 

“Bien, los viejos buenos tiempos quizás no vuelvan, y las rocas podrían derretirse y el mar podría arder”.

 Aun con todo se consigue, a base de constancia, y no sin esfuerzo, se deja hacer al tran-tran.  Tras un tiempo de algún sufrimiento y de consumir glucosa a tutiplén se nos presenta el desvío por una pequeña trocha, o tal vez un camino antiguo bajo las hayas y los pinos negros, tapizado de hojarasca y matorral bajo que alfombra nuestro rodar en dirección a la pradera superior, junto a la pardina espaldada que dará inicio a la senda de descenso.  Un breve parón y reagrupamiento es suficiente para disfrutar en grupo del paisaje, de la ascensión prolongada durante muchos minutos de esfuerzo.  Una postal que gratifica los sentidos apreciando el valle del Ara, a vista sobre Cancias, el fondo del barranco de San Salvador, el collado Fenés, Lardiés y los pueblos que muestran sus tejados y construcciones.  El bosque se puebla, el verdor sobrecoge, el aire límpido te envuelve y tú reposas sobre la hierba corta, húmeda y confortable.  ¿Algo puede transmitir mejor la sensación de paz?

“Estoy aprendiendo a volar, pero no tengo alas descender es la parte más difícil”.

 

Nos disponemos a montar en las máquinas de última generación, de carbono, aluminio, sofisticación técnica por doquier y complicaciones que otrora serían incomprensibles.  A veces nos dan muestras de ello la gente con la que conversamos y que nos miran con desconfianza y sorpresa cuando les pedimos indicaciones de la ruta; a lo cual consecuentemente nos contestan:  “Por allí no se puede ir en bici”.  Respuesta natural para aquellos no familiarizados con este deporte.  Y en esto llegó el momento de descender por la senda.  Al ritmo de cada cual.  Algunos lo hacen rápido, otros simplemente disfrutan del rodar complicado sobre las lajas, sobre las raíces, sobre piedra movida o canales de tierra que en su día fueron camino de herradura o conexión entre pardinas, majadas, casetas de pastores y apriscos de ganado.  Jalonado de vegetación de montaña, de pinos negros, de algún abeto en la parte superior te indica que la altitud como el clima erosionan y degradan un territorio hostil, difícil de poblar y más de aprovechar en los tiempos que corren.  Pero que te llega adentro.  Te conmueve comprobar que en algún momento estuvo poblado, que allí se fabricaron muros para contener pequeñas tablas de cultivo y que las carboneras y aprovechamientos forestales eran fuente de recursos para la población que allí subsistía. Poco queda de la huella humana, la etnografía describirá sus costumbres y la tradición oral recogerá las imágenes que nosotros contemplamos desde nuestra visión modernizada de la sociedad actual.

“Bien, algunos dicen que la vida te pegará fuerte, romperá tu corazón, robará tu corona. Así que he salido a Dios sabe dónde, supongo que lo sabré cuando llegue allí”.

 

Por el sendero, atravesado en muchas ocasiones por árboles caídos, el descenso es vertiginoso a tramos, pero en particular la primera parte se hace con mayor esfuerzo al presentar un desnivel negativo destacable.  Posteriormente hay un tramo medio que gira rodeando la montaña por el que es necesario pedalear y a veces ascender con fuerza para superar los repechos.  En cualquier caso, llegados a la cruz de piedra, construida con restos de otras casas, emprenderemos el último sector de descenso entre bosque a base de trazar los zig-zag que a menudo te sacan los colores debido a la inclinación.  Es un lujo acabar en la carretera manso, con los cuadríceps ardiendo, las muñecas doloridas y los discos echando humo.  Es lo que tiene apurar el material.

“Estoy aprendiendo a volar, pero no tengo alas descender es la parte más difícil”.

Como dijo Tom: “Descender es la parte más difícil”.  No se trata tan solo de llegar sino de llegar de una pieza y sin haber roto el material, que también es importante.  Y en esto llegó el final.  Ojalá durara más pero entre ponte bien y estate quieta, descansos, comida, paisaje, averías técnicas y alguna cosa más, llegamos a la parte final donde se atraviesa la carretera inicial y nos acercamos al río Ara para andar por su ribera en dirección a Fiscal.  Y a descansar.  A conversar hasta que los recuerdos se han mezclado con los deseos, hasta que la risa floja surge porque estás en modo “flow”.

 

“Estoy aprendiendo a volar, alrededor de las nubes, pero lo que sube debe bajar”

A pesar de todo lo acontecido algunos valientes desafiando la lluvia y el cansancio se metieron en la versión 2.0.  Esto es el Camino del Chinebral, desde Asín de Broto hasta Fiscal, pero una servidora no debe entrar allí porque no estuvo.  Así que dejaré que sean ellos los que lo cuenten.

Y como esta ruta es parte del trabajo de la gente de Zona Zero y su extenso aporte documental a la Comarca y al deporte del btt, dejo que seáis vosotros los que descubráis el territorio a cuenta de visitas y horas de diversión.

 

Como habéis comprobado entre las líneas se haya el homenaje a Tom Petty que falleció el 2 de octubre del año pasado, desde el comentario a sus versos de la canción “Learning to fly”. Estoy aprendiendo a volar. Tom Petty –

 

 

 

 

 

 

 

 

Nos vemos en la sendas.  Saludos de Tija, Lagartija. 

See you Little canal sparrows.

 

 

 

 

 

 

Datos técnicos: 

FASE 1.-    https://www.strava.com/activities/1551734795

FASE 2.-    https://www.strava.com/activities/1551733997

 

https://www.relive.cc/view/1551733997

https://www.relive.cc/view/1551734795

 

 

Leer Más

LA SIERRA DE ALGAIRÉN

 

 

 

 

LA SIERRA DE ALGAIRÉN

 

 

 

 

Domingo 15 de abril del año del Señor, 2018 después de JC.

Ya estoy mejor.  Menuda cansera llevo después del fin de semana tan intenso que me ha tocado en suerte vivir.  Siempre he pensado que las 24 horas al día son suficientes, incluso largas en determinadas fases de la vida, pero ahora veo que se me quedan cortas.  Necesitaría alguna hora más para poder completar las jornadas de actividad y además tener tiempo para descansar.  Eso debe ser la órdiga.

Sin más preámbulo paso a detallar a vuesas mercedes lo acontecido en este día de enduro, como una de las jornadas más memorables del btt en la Sierra de Algairén, de las que hemos acometido en los últimos meses.  Gensanta qué intensidad, qué bonito está el monte y cuánta agua hay por todos los sitios.  Incluso el río que atraviesa la localidad de Cariñena, Río Frasno, estaba lleno de agua.  Disimulen ustedes mi ignorancia, pero jamás había visto correr semejante caudal por un cauce que pensaba estaba allí consecuencia de alguna barranquera para tiempos de aluvión y desagüe.  Así son las cosas y a la vista de lo que hace el agua en los caminos, barranqueras y torrentes, no volveré a probar tamaño elemento hasta que supere en propiedades al vino, que sin ir más lejos es otro de los líquidos necesarios para vivir.  Una vez escuché que estábamos compuestos en un 75% de agua en nuestro organismo.  Tontás.  Pura propaganda de las embotelladoras de agua.  Nosotros somos lo que comemos y sin ir más lejos hay un par de restaurantes por la zona de los que te dejan el cuerpo como un “sebo” de la paliza que le puedes dar si te hospedas bajo su techo.  Véase Almonacid de la Sierra, (el de los 30 platos), la Rebotica de Cariñena, etc, etc.

Para los más pervertidos también se puede hacer bicicleta de montaña en sus diversas modalidades por la próxima Sierra de Algairén.  Un lujo al alcance de cualquiera con ganas de pasar unos ratos a lomos de su corcel de ……….¿aluminio?………iba a decir, pero ahora con los compuestos y fabricaciones de que disponemos el carbono y otros fierros que están a la orden del día.

A lo que voy vengo.  Nosotros decidimos pasar unos ratos (echando pan a los patos) en la localidad de Aguarón, y más concretamente en su Residencia de ancianos, desde la cual iniciamos nuestro periplo en btt para hollar los barrancos y lomas más destacables de la zona, en cuanto a la longitud.  No son los más bonitos, o sí; lo que sí harán será dejarte manso en un día de disfrute.  La cantidad de vueltas, conexiones y variantes son infinitas en esta sierra y además me gustaría señalar que muchas de las opciones están balizadas, cosa que es de agradecer a la comarca y todas aquellas personas que se han preocupado de dejar todo este entorno en unas condiciones que le hacen realmente destacable para el uso de la bici de montaña.

Al turrón.  Salimos de la Residencia, no sin antes hacer un “no hands* ” para deleite del personal, ajeno y conocido.  Luego si puedes duerme con esa imagen.  Conozco personas que han hecho ayuno durante varias semanas a consecuencia de dicha vivencia.  Indescriptible.  Por otro lado, que no el de atrás, las bicis están limpias y apañadas puesto que con la racha de agua y barro que llevamos últimamente han visto el paño en múltiples ocasiones.  A nuestro grupo se añadió un elemento que hacía tiempo que no veíamos y de los que frecuenta este tipo de prácticas beteteras del enduro por los caminos del Señor.  Aberrocho con trayectoria, el tío Sylvestre (alias Paco), se sumó al día D.  Total 6 bikers haciendo el oso por el monte.  Son un grupo más que recio y con fuerza suficiente puedes llegar a completar una vuelta de las que dejan recuerdo.  Así fue, señoras y señores, ni más ni menos.

Por la carretera de subida al Puerto de Aguarón llegas a conectar la pista que conduce al repetidor de Valdemadera en un ascenso precioso y continuo, no muy sacrificado pero debo decir que a pesar de no tener una buena señalización horizontal, sí que posee el tráfico suficiente como para no perder la atención.  También es frecuentada por los colegas que practican la bici de carretera y con los que compartimos espacios.  Por eso insisto en la precaución y la convivencia.  Paciencia.  Desde la salida a la carretera y una vez pasada la fuente, casi en el collado que inicia el descenso a Tobed, nace la pista a la derecha que nos trasladará en fuerte ascenso al repetidor y “voilá” habremos coronado nuestro primer ascenso de la jornada.

En nuestro caso los dos galgos que me había traído en el coche esperaban ya mi llegada a la cima y que me había sacado los colores hacía rato.  Dunauto y Épico estaban charrando tranquilamente mientras a mí me salía el corazón por el mallot.  El resto subió más “tranqui” y con determinación, aunque con un punto menos de alegría.  Sylvestre, con ganas, dejó claró que es su terreno y Cirac y Zacarías también tenían gasolina suficiente.  Pintaba mal la cosa.  No me arrepentía de haber estado de concierto del tío Fito el viernes, ni de haber hecho “huerting extremo” el sábado de víspera, pero hay que reconocer que llegaba medio manso.  No sirve de excusa.  Aquí se viene a ciclar.  Ahora toca bajar y se alegra el alma.  O no.  O yo qué sé.  La cosa es que la bajada empieza maravillosamente bien, sobre la nieve de las puntas, los regachos que surcan la senda y nuestras gloriosas máquinas vuelven a ponerse más guarras que la “Trini*”.  Como sigamos así nos salen branquias.

Bajábamos, qué digo bajábamos, surfeábamos la sendas de la loma hacia Tobed, que de agua iba preñada hasta por encima de la llanta, y con ello nuestros amables c…..estooooo….pues eso.  Bien mojaos los culos.  (Piensen ustedes que faltaba mucha ruta y que no se iba a secar nuestro pellejo, con lo que la amenaza de la “ampolla culera” era real). Aún con todo es un acierto realizar esta bajada a pesar de no poseer ningún paso excesivamente técnico (salvo la piedra de Mzungu, que sorteó en cierta ocasión con una cabriola digna del Circo del Sol, para amerizar sobre la vegetación y el tapiz de piedra suelta) se hace entretenida, con sus subidas activadoras y sus curvas entrelazadas pobladas de vegetación baja y pino de repoblación; yo diría que incluso larga para lo que es la zona, sin alturas desproporcionadas ni picos destacados.

La cuestión, que diría aquél, el concepto, es que para llegar a Tobed hay que bajarlo todo, digo todo el desnivel y más.  600 Metros negativos te hacen disfrutar.  El final, junto a la cárcava es espectacular y el castillo rehabilitado ofrece la posibilidad de hacer unos retratos con tus colegas para goce y esparcimiento de propios y extraños.  Poco más falta de bajar.  Una pequeña pista nos conduce a Tobed y a las orillas del Río Grío.  Un vado que casi siempre se muestra “aspro” (áspero) al tacto ahora nos deleita con una clase de “overcraft” sobre las enduro.  O se cruza “del tirón” o te quedas en medio con el riesgo consiguiente de ser arrastrado hasta las aguas bravas del Grío.  (Yo pensaba que bravas sólo eran las patatas pero no).

Por una pista a la vereda del cauce nos dirigimos a la muerte matada.  ¿Qué es esto?  Pues lo que pasa siempre después de gozarla.  Hemos disfrutado como cochinos en charca y ahora tenemos que salir de aquí en dirección a lo más alto de la Sierra.  Los “galgos” tiran para adelante en número de tres y otros 3 subimos a ritmo “humaño”.  Cambia el desarrollo, pon el más corto, si puedes engancha la cadena a la llanta.  Lo que tengas. Todo.  La subida te hace sudar de lo lindo.  Es curioso ver y de hecho comprobar que después de un día de jarana y beburcio, con la consiguiente hidratación extra, al día siguiente tienes más sed.  No sé a qué es debido.  Tendré que hacer una consulta a la Universidad de Leicester (aquella que publicó el artículo:  ¿Por qué a los peces de colores no les entra el agua en los ojos? Y otros similares) para llegar a conclusiones con fundamento.

Poco debéis esperar que os cuente de la subida porque se me hizo realmente dura.  Destrozada por las avenidas de agua y las animaladas de agua que habían caído en fechas anteriores.  Una vez arriba y como es natural la piedra sustituye a la tierra compactada de las pistas de subida.  No es problema rodar por allí, aunque estén alfombradas de agua y nieve, amén del barrizal que supone su presencia.  Fuentes, aguaderas, torrentes, vados, charcos, … maravilloso ambiente acuático. Sólo me faltaba el “snorkel”.  Lo que mata es la humedad.  Así estaba el monte de bonito y de verde.  Aún con todo no me servía para consolarme.  A mitad de subida llevaba peor cara que los zombies de Walking Dead.  Desencajao oiga.  No podía ni con las pestañas.  Menos mal que el tío Cirac y el tío Zaca me esperaban, sobre todo para no dejar basura en el monte, y dicho sea de paso para desmontar mi bici y repartírsela en caso de fallecimiento y enterramiento.  Gracias pischas.

Y entre ponte bien y estate quieta llego el final.  A rastras por la loma superior, andando por los tramos más “pinos” llegamos a la bajada de la “Nevera”.  Por fin.  Nos abrigamos, nos pertrechamos, ajustamos los settings y las máscaras de Minions para ver bien en el descenso.  Yo por abrigar, hasta abrigaba la posibilidad de llegar vivo al fondo del barranco.  Medio muerto iba ya.  Un pis pas y ya estamos surfeando entre carrascas y matorral.  Por la más bonita y disfrutona de las sendas de la Sierra.  Un placer para los sentidos y “la almorrana”.  En esta ocasión, al estar tan abarrancada y destrozada por el agua no servían las trazas de bajadas anteriores, tus trayectorias variaban en función del “canalillo”, de las piedras removidas y de los agujeros que ponían más trampas que una película de chinos.  Aun así y con todo es un lujo para los musculámenes y las articulaciones.  También los fisios tienen que comer a costa de estas prácticas, je, je, je.  Y ya estamos abajo.  Sólo nos queda un pequeño remonte hasta la residencia y cargar los coches, comentar la jugada y disfrutar a costa de la cara de “algunos”.  Jodoquésoba.  Es lo que tiene no estar al 100%.  La Sierra te pone en tu lugar.  ¡Qué gozada de mañana!  El nivel de btt enduro fue espectacular tanto subiendo como bajando y sobre todo porque por fin volvimos a juntarnos, desde hace mucho tiempo los compañeros que solíamos surcar el Reyno en ocasiones pretéritas con bastante asiduidad y que crecimos compartiendo bici y senderos durante bastante tiempo.

Todavía me duele la rodilla.

 

Saludos de Tija. Lagar-Tija.  Nos vemos en las sendas.  Será un placer coincidir con vosotros por aquí.

 

  1. Aclaratorias del texto. Aunque a alguno no le quede clara ni la ruta. GGGG.

No hands:  Véase de aquella práctica que consiste en cambiarse de ropa, despojándose de todo aquello con lo que no hemos venido al mundo y lucir una parte trasera (la de atrás del todo, donde la espalda pierde su casto nombre) a la vista del personal para goce y disfrute de aquellos que pasen por tu lado en dicho momento.  Todo esto sin nombrar lo que la carrera de hormigas dirección la “forcacha” del …. En fins.  Pues eso.

 

Trini:  Dícese de aquella mujer, bien conocida en los ámbitos de la fiesta y el sarao, que era capaz de bajarse el refajo a pedos (ventosidades y otros ruidos malabares) sin siquiera tocar con las manos.  Prodigio de habilidades y siempre en el punto de mira de ferias y otras empresas del espectáculo y representaciones canallescas.

 

Datos técnicos.

https://www.relive.cc/view/1509908804

 

https://www.strava.com/activities/1509908804

 

Leer Más