Senda de bajada del Albarún

Se trata de una vuelta circular que tiene dos partes muy diferenciadas:

  • Una subida muy dura por pista hasta el Albarún (en algunas cartografías lo denominan Alvarín). Se trata del punto más alto de la Sierra de la Contienda, donde hay una estación meteorológica y algunas antenas.
  • Una bajada por senda bastante larga (pista recuperada) y otra senda para entrar a Jaca, pasando junto a la central hidroeléctrica.

En general la pista está en buenas condiciones (al menos el día que fuimos a revisarla nosotros).

No obstante, hay que tener especial cuidado los días con agua, puesto que tiene varias zonas de pista con un firme muy arcilloso que se encharca con facilidad.

En esos mismos tramos podrían marcarse rodadas, por lo que hay que prestar atención (especialmente en las partes altas de la pista, en la zona que rodea a la cima, tanto de subida, como de bajada.

Senda de bajada del Albarún: En la bajada, al llegar al punto en el que nos cruzamos con al subida, se sigue de frente por una antigua pista forestal que se ha ido invadiendo de maleza (incluso árboles), pero que actualmente se puede bajar muy bien.

No tiene curvas cerradas, ni pasos técnicos, salvo algún surco por escorrentías de agua. En algún momento nos hemos encontrado con un tronco cruzado, pero lo pudimos apartar manualmente y  de pasar se va haciendo el camino cada vez más claro.

Al final desembocamos a una pista, que tomamos hacia la izquierda para bajar hasta el puente de las Grallas.

Este día, entramos a Jaca por la senda que hay entre puentes, que pasa junto a la estación hidroeléctrica.

Enlazamos la entrada al puente San Miguel por un tramo cortito de escaleras y unas margas. No obstante, ese tramo se puede evitar fácilmente siguiendo las indicaciones de la carretera para ir al puente San Miguel.

En total, menos de 30 km, con 1.000 m de ascensión acumulada, con una larga senda de bajada.

No fiarse mucho del tiempo del track, puesto que lo hicimos con bicicleta eléctrica (en modo ECO). Fácilmente podría llevar algo más de 3 horas.

MAPAS:

Mapa General Albarun
Mapa General Albarun

 

Mapa Detalle Albarún
Mapa Detalle Albarún

 

Senda Estación Hidroeléctrica
Senda Estación Hidroeléctrica

PERFIL:

TRACK:

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VIDEO:

EN el siguiente vídeo se ven algunas de las posibilidades para enlazar esta senda (con imágenes de salidas de varios días)

Nos vemos por el monte.

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PRIMAVERA. Vente a Biel.

 

Hypoxia mode.  Biel o el enduro turístico.

 

Cuaderno de bitácora.  Planeta asfalto.

 

Año 2149 de nuestra Galaxia.  Hoy domingo he desayunado como para una boda. Llevo las piernas que parece me haya follado un gato y el “Ojo de Mordor” progresa adecuadamente; mi piel muestra un color anaranjado, pulido, brillante y lleno de esplendor, producto de una exposición al sol el día de autos.  Estoy vago.  En lo único que me diferencio de una planta es que ella hace la fotosíntesis.

De una descripción somera, aunque interesante, de una ruta especial -a estas alturas del año- tal vez deba pasarse a un comentario exhaustivo de un magnífico día de comedia y montalbán (o al revés).  Un paseo por las nubes……..o por Biel, o miaquémeséyo.

Como dice Tarrino, al bajar del coche estábamos más blancos que una taza de water, pero, eso era al principio.  Un poco de cremita al punto de mañana en el mismo aparcamiento de Biel puede aliviar mucho futuras insolaciones provocadas por el astro rey.  Cierto es que durante un buen rato a su merced puedes acabar como una tostada, pero realmente … al final es así.  Hay que vigilar nuestra salud, y en eso estábamos cuando de repente…

Por orden.  Un poco de concierto, sis plau.

 

Biel.  Día D. Hora zulú. Planes.  Todo.

Despegue:  Día estelar de nuestra galaxia, 16 de marzo.  Hora, prontico, sobre las 9.30.  Bien peinados y limpios como una espada.  Allí aparecemos 15 mardanos vestidos de romanos dispuestos a dejarnos la piel en el pellejo dando pedales por la Sierra de Biel y Santo Domingo.  Esta vez toca describir el lugar para aquellos espíritus pobres que no conozcan la zona y gusten de un baño de sensaciones agradable, divertido y reparador al final de ruta en los pocos bares de la zona.  Pocos, pero con calidad, es justo reconocer a quien trabaja bien y aquí su mención. Te tomas un café y sabe bien y no hay efectos colaterales porque alguna vez me ha pasado que pienso que le llaman café con leche porque “dame veneno que quiero morir” ya estaba pillado por los Chunguitos.  Y otra cosa que me gusta destacar siempre es la calidad humana de las personas con las que nos cruzamos por nuestros pueblos, no como muchos de los bloques de los vecinos de las ciudades que parece que les hayan afectado los recortes en educación.  ¡Coño!  Saluda.

 

Por otra parte, que no la de atrás, empezamos bien la mañana, de cojón de mico que diría aquel.  Varias multas de tráfico en el camino de ida, unas gafas rotas al pisarlas de forma descuidada, un camel-back que perdía más aceite que Carmen de Mairena, y todo tipo de desgracias concatenadas.  Con todo este enjambre de circunstancias sobrevolando nuestra áurea tocaba protegerse porque en una de éstas podría acontecer un desenlace fatal, una caída, un embarazo, un diente o cualquier desgracia que el Maligno tuviera a voluntad.  Era un miedo cerval, como el de echarse mano al bolsillo y no sentir el móvil.

Aun así y todo iba adelante.  Rodeado de algarrobos, de bicis raras y material de todo tipo, desde la conquista de América no se debía haber visto cosa igual en estos pueblos de Dios.  Una manada de vikingos ataviados de grana y oro con bichos raros para dar pedales, de formas «estrambólicas» y lenguaje también desconocido.  ¿Feos? NO. Es como preguntar a nuestras mujeres sobre esas visiones.  Su respuesta es evidente: “Te tiene que gustar a ti”.  Está claro, tienes una pinta de orco de Mordor, que te rilas por la garrilla.  ¿Acaso serán extraterrestres?  Supongo que si alguien nos hubiera visto seguramente nos hubiera mirado como las vacas al tren.  Pero vamos, que a mí también me pasa.  A veces pienso que España puede salir de la crisis… y luego veo a niñatos de 16 años con las cejas depiladas y se me pasa.  Pues esta visión, igual.

 

Mientras tanto en el Reyno de Oregón, pistoletazo de salida.  Nos conjuramos en sonrisa inicial con la mirada puesta en la parte superior de la val, oteando por encima de la primera línea de árboles buscando el final, la meta o por lo menos el primer collado.  Me echo al monte.  Como si saliera de cervezas con el 78% de batería.  Ahí.  Que sea lo que Dios quiera.  En nada y por sorpresa nos introdujimos en un barranco con pendiente, apellidado “Del Correo” que empezó a inclinarse hasta límites insospechados.  El firme, por decir algo, era … ¿cómo decirlo?  Ya está, ma ha venío, era “esqueroso”.  De piedra redonda, cantos rodados, como cabezas de crío, un tapiz de bolos intratable, infranqueable desnivel pestoso difícilmente evitable.  Un mar de pedrolos.  Había otra opción, pero no convenía al asunto que nos llevábamos entre manos así que la decisión del equipo de ruta no era discutible. Como reza el dicho: Jugar y perder, pagar y callar.  Al mal tiempo buena cara, así aproveché para contar mi experiencia en los rayos X, que me hicieron esa misma semana en la zona de mi lesión, sacro-ilíaca-lumbar-perifóllica, (vamos, en la lomera) que ya voy a tomar como crónica, porque no evoluciona como los pokemon, sino que se hace más bien resistente a todo tratamiento, incluida a la ámbar requetefresca.  Por decirlo elegantemente, mi relato expuesto con una visión particular de la situación, sin exagerar miaja, porqueeeee como dice nuestro refranero, los niños, los borrachos y los leggins siempre dicen la verdad, aunque sea maqueada.  Risión y descontrol para obviar el desnivel.  Bueno, pues eso, que entre ponte bien y estate quieta nos olvidamos de la merdé de subida para llegar al primer collado que era la antesala de nuestro primer sendero de recompensa a la tenacidad y esfuerzo inicial.  Aquí el tío Sherpa deleitó con una sesión del Club de la Comedia para solaz reparador del personal mientras el grupo se ataviaba con las protecciones que servirían en el descenso por la senda hacia el refugio de la Artica.  Un bosque de hayas, tapizado de hojarasca, de ramas y más trampas que una película de chinos.  No se puede pedir más.  Era “naturalmente maravilloso”.  Una senda más bien cortica, muy bien alicatada, con sus baches, sus ramas de avellano, sus hayas frondosas, los gnomos y una incontable cohorte de zarzas dispuestas a abrazarte.  Si es que el bosque nos quiere.  Ya te lo digo yo, “mi amol”.

Poca recompensa fue el llegar hasta el refugio porque sin solución de continuidad nos metimos en la pista que asciende al collado que otorga vistas sobre el Puig Moné y el borrado de memoria fue rápido.  El remonte a la zona superior es breve. Ahora toca descansar, comer algo, comentar la jugada y empezar a contar las subidas realizadas.  Ya se sentía el jambre, mucha jambre.  Aquí ya no se hacía ascos a nada como en el comedor de la oficina.  Allí ves un yoghurt caducado de un día y no te lo comes, pero el sábado noche seguro que te meten droga que ha viajado 12.000 km metida en culo de alguien y p’alante.  En fin que hay gente p’a to.  El calor es insoportable y la humedad del bosque nos hace sudar hasta la goma de la braga.  Ya he perdido 1 litro mínimo por todos los poros de mi cuerpo serrano.  Y no es poco decir.  También es el momento de los retratos y las tontadas, debido a la hipoxia, la pérdida del sentido de la razón y el poco conocimiento que ya de serie viene instalado en algunas cabecicas, hace que sea el conjunto perfecto para irradiar tontería.  ¡Qué más se puede pedir a una mañana de diversión!  En esas estábamos cuando alguien decidió que debíamos de bajar de nuevo al refugio de la Artica para continuar viaje.  Y es que claro, íbamos a contrarreloj y las horas de sol mandaban.  Allí los guías recios de la manada, chascando el látigo, y a golpe de arenga y vozarrón urgían a las tropas a ponerse nuevamente las protecciones para bajar por el sendero jalonado de tocones de árboles y arbustos recién arreglados.  Dignas de voltereta estas ramificaciones, unido a la tontada y al hacer medio medio que algunos tenemos presentan la ecuación perfecta de la tollina integral.  En resumidas cuentas, una voltereta cum laude a la primera de cambio.  Pero no, esta vez no.  Algún susto y poco más se provocó en la bajada, por tanto, en líneas generales muy noble y divertida.

 

 

Una vez abajo la primera incidencia del día.  ¿Cuál es?  Se preguntará el ávido lector, curioso y enternecido por la descripción del monte.  Pues no es otra que la del Tío La Vara.  Azote de maleantes, cuidador del Medio, látigo de malvados y gente sin freno que manchamos el monte.  Gruñido del macho alfa a todos aquellos que tiramos los residuos orgánicos al suelo, recuerdo incansable y tenaz de la limpieza, fan del KH7 y demás atributos con su voz de mando, báculo en mano, cetro y trono en las fotografías, amén de ese porte gallardo y conquistador………..(jodofloro, luego lo veis y …bueno os pondré una foto, jeeeee) con recio mando y sin bacilar lo más mínimo, impasible el ademán infundió tal respeto que no sólo recogimos las cáscaras de plátano sino que acabamos pasando la mopa por debajo de los árboles.  Todo esto dicho sin exagerar un ápice.  Pero a lo que voy vengo.

Enseguida tiramos pista aislante.  O sea palante.  Como los de Alicante.  Unos pocos kms de pista “esquerosa” de tierra recién arreglada que había dejado la capa de rodadura movida y como no había sido compactada, porque a criterio de nuestro técnico favorito no hubiera ganado nada con pasarle un molón de los gordos, salían polvo y tierra a partes iguales secando nuestras mucosas y haciendo más dura si cabe la subida entre el calor, el esfuerzo, las horas sobre la bici y lo que faltaba por venir.  Pero no es más que otra incidencia en el día, nada destacable que no sea reparado con un trago de isostar azul o powerade, de los que te hace cagar un mojón radioactivo que se ve desde el bloque del vecino.  Arreglar el cuerpo, lo arregla, sí, no digo que no, recuperas sales, también, pero coño que al final con el culo encendido pareces un gusiluz. 

Me distraigo.  Hacia la parte superior del mirador, frente al Puig Moné, en Malpaso y en franca subida, expuestos bajo las inclemencias del sol, por una pista ancha, larga, recta llegamos al mirador.  Aquí encontramos dos paisanos “sin ganas de charrar” que si nos dejamos nos ponen la cabeza como un bombo, aunque se agradece compartir espacios y aficiones.

Un paseo por las nubes.  Una vuelta en 360º alrededor de un mirador privilegiado.  Desde Sto Domingo al Norte hasta la Plana de Uesca al Sur.  Vista de las que no se puede uno perder.  Recuerdo que guardarás durante mucho tiempo.  Descanso y paz, y pinchazo de Tito.  Hay que arreglar.  El personal volcado en colaboraciones (salvo de Hobbie de Figueruelas que participó a última hora “pretando” alguna cosa) resolvió en poco el inconveniente.  Claro es, había que descender por el cordal de piedra y era totalmente necesario.  La bajada es buena, la primera parte sobre un sendero “Osqueta Style” incluida el centrifugado y la tollina del tío Rubén, de la que debo mencionar la suerte que tuvo de no clavarse el tocón de boj sobre el que se golpeó por debajo del casco integral. Menos mal que es un tío duro, para eso es de Belchite.  Seguimos bajando sobre la roca caliza, redondeada y mal colocada, haciendo cabriolas, requiebros, maniobras pensadas y ensayadas cien veces, con las que disfrutamos más que un mico con lombrices en …. Pues eso.

Y por fin llegó el fin.  Una cerca para el ganado, un cruce, un pastor eléctrico nos frena y nos invita a ver el desvío, sopesar la ruta a elegir y a tomar un sendero a media ladera que nos trasportará a través de los frondoso del bosque hasta el Pígalo.  Precioso lugar, pintoresco y atractivo, mil veces visitado, más comentado y curioso que otros por la zona y poza de baño obligado a la gente del lugar.  He aquí que mi alma se encogió cuando el gallego Manuel se tiró hacia el agua, haciendo el Cristo, de una altura considerable sobre el líquido chelado, sin saber qué le esperaba.  ¿Se le encogerá el …? ¿Se le pegarán atrás como a los tigres? ¿Tendrá que utilizar el jet stender o alargador de ** debido al agua helada? ¿La diferencia de presión le provocará lesiones irreversibles en sálvese la parte?  Por la cabeza, lo digo.  Guarrrrros.  No. La respuesta es no.  Salió igualico que entró, sin talento y con ese body serrano que evita todos los gimnasios.  Un lujo para la vista y el alma de los más pervertidos.

Seguimos ruta.  Esta vez tras aprovisionarnos de agua en el camping, que podía haber estado abierto para avituallar de líquido elemento de cebada a nuestros resecos continentes de pecadoras almas, pero no.  Mecagonsuestampa.  Lástima pille cagaleras, que cuando tosa, efectúe y si pare revi…………  En fin.  Que me enciendo.

Arriba.  Hay que subir, arriba.  Esas palabras resonaban en mi interior cuando cruzamos el río en dirección a lo más hondo del valle para adentrarnos en busca del “anillo de los hombres”.  Eso parecía.  Un barranco espeso, profundo, con muchísima humedad, bien tupido y muy vestido nos protegía esta vez del sol castigador, como en el bosque del Señor de los Anillos”.  Casi se agradece esta circunstancia por la temperatura a la que nos veíamos sometidos aunque es de justicia decir que de vez en cuando salir al sol también nos hacía sentir mejor.  Un buen rato nos pegamos subiendo por la pista bastante bien trazada en cuanto al desnivel.  Las fuerzas flaqueaban y nos temblaban las patas más que si hubiéramos visto al Rocko Sigfredi y estuviéramos cogidos en un cepo.  Es verdad ya estábamos un poco picados por la segunda vara y a pesar de todo el tío Fon y servidora abríamos camino hacia el infinito y más allá a lomos de unas máquinas que se estaban haciendo un poco pestosas.  En esos momentos piensas en las cervezas de más de la noche anterior, de los entrenos que has dejado pasar por dejadez y …..de los productores de “ya lo fregaré mañana” y los guionistas de “cinco minutos más y me levanto” llega: “mañana salgo a correr”.

Un poco más de sufrimiento y llegamos a la parte anterior del bucle (donde el pastor eléctrico) para tomar una senda de bajada que conecta con la anterior del balcón y nos dirige inmediatamente a Biel.  Pero todo a su tiempo.  Antes había que comentar la jugada.  Pertecharse de romanos.  Ajustar los settings y conocimiento fuera.  Un último respiro y un trago de agua antes de enfundarnos los integrales.  Maravilloso olor a choto en el entorno de nuestro parking improvisado.  He visto vertederos más agradables.  30 axilas, 30 pieses, 15 forcachas, de todo en simple y en doble, todo sudado, las camisetas se tenían solas, como la falda de la Reina Isabel de Castilla en sus mejores tiempos, y así las cosas pistoletazo de salida.

Se empieza a ver la vegetación.  Se dirige a nosotros a velocidad cada vez mayor, con lo cual el intrépido y astuto lector habrá adivinado que la velocidad y el riesgo crecen relacionados de manera directa e incluso exponencial.  Es lo que tiene no disponer de masa encefálica, de la gris, dentro del casco a estas alturas de la ruta.  Y en unos minutos empieza el éxtasis. El bosque se cierra, la senda mengua, la vegetación se cierne sobre nosotros y la atención sobre la trayectoria se incrementa hasta no entender đe otro asunto. Con la mirada puesta en las curvas técnicas, los escalones de piedras, las zetas muyyyyyy delicadas, pero sobre todo en una caja de sendero de tierra y hojas provocan que la velocidad y la sensación de flotación maravillosa se torne adrenalina y video-juego, casi una visión. Es largo el tramo, muy vestido y técnico, a veces delicado y exigente, tal vez el mejor de la ruta, pero sobre todo es extasiante y sobrecogedor por la exuberancia y la calidad de la masa forestal.  No envidia a ningún otro sitio, te sientes bien y así se expresó al parar a la salida del sendero. En una zona abierta nos reagrupamos para hacer balance de sensaciones y problemas técnicos antes de llegar con resultado más que favorable. Habíamos descubierto una excelente zona de juegos gracias al Tío Javi -alias El Calas- Por pista llegamos enseguida a Biel y por fin nos desmontamos fatigados, resecos, hambrientos y realmente satisfechos, Un gran día de monte ofrecido por el aborigen del lugar y sus secuaces que habían previsto los imponderables con precisión y que gracias a una magnífica preparación dio como fruto una ruta de 10.

En el aparcamiento no se hablaba de otra cosa, salvo de la futura merienda y poco más.  Cansados, mansos, satisfechos y muy relajados las felicitaciones surgían espontáneamente y todo eran abrazos a la organización y entre los asistentes.  A ver ahora cómo explico yo a los chavales que el modelo a seguir es este, el del sufrimiento y la diversión, y no el de la choni de turno que se forra en la tele sin despeinarse.  O eso creo yo.  Hubo más, pero yo no estuve así que tal vez deba ser otro quien continúe este relato. Hasta aquí puedo escribir y ojalá sirva de de ayuda a conocer una zona espectacular y con cientos de posibilidades para el mundo del btt.  Muchas gracias JAVI CALAS, y a toda la organizanda.

 

¡Qué bien lo pasemos! ¡Cómo disfrutemos! ¿Tú, no estastes?

Saludos desde los senderos, nos vemos en el monte. Soy Tija. Lagar-Tija.

 

DATOS TÉCNICOS. 

Zona Biel-Luesia.  Sierra Santo Domingo.

 

https://www.strava.com/activities/2217656282

También disponible en wililoc.  Estimados colegas del bbtava, no dejéis de investigar la zona.  Una gozada de paseo para día completo a estas alturas del año que todavía no «preta» la calor.  See you, little canal sparrows

 

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LA INVERNAL IV EDICIÓN JACA-STA CILIA

 

LA INVERNAL IV EDICIÓN JACA-STA CILIA -2019-

 

Bon giorno siñorinos.

Aquí, desde la seguridad y la confortabilidad que da el estar bajo el tejao, con calefacción, el alicatao hasta el techo, rodapiés y a salvo de la pandilla de ñus con la que me he juntado este fin de semana, tengo la sensación de haber pasado por una sesión de depilación.  Me encuentro manso, no tengo ganas de más bicicleta.  Como cantaba aquel grupo de heavy metal: “Llevo el ojete rojete”, etc, etc, etc.  No abundo en detalles, pero que os sirva como referencia; un orco como yo se ha tenido que dar crema de manos.  Estaban “aspras”.  Se me estaba atascando la piel por todos los lados y ya sabéis que ahora somos una especie sensible a los estímulos más delicados, por tanto, siguiendo la línea evolutiva debo avanzar en esa dirección y proyectarme hacia el sibaritismo y la primura.  O no.

El frío intenso que nos ha regalado esta segunda semana de enero nos ha “espabiliao” más que a un gato.  No es que en las fotos sonriéramos, no, es que se nos había congelado los pendientes y se nos había enganchado el morro.  –8ºC al punto de la mañana no da para muchas “tontás”.  Y aun con todo allí estuvimos.

Ya os digo, orcos de Mordor, gente de la Ribera del Ebro, Valle del Cierzo, de la cercana Comunidad Catalana, de Navarra, oscenses recalcitrantes, del mismo centro de Jaca, hasta de la zona del Jalón, por no enumerar toda la tipología de elementos no encuadrables en ninguna categoría comprensible al entendimiento “humaño”.  La cuestión es que acudieron a la llamada primitiva de las sendas que se ofrecieron desde la Val d’Aragón con la exclusiva finalidad de conocer uno de los enclaves privilegiados del Pirineo, con la intención de intentar elevar esta zona de Jaca a su máximo exponente en cuestión de enduro jabalinero y tomar conciencia de lo que se estaba trabajando por estos lares, que si bien no se le da mucho bombo y platillo, no por ello es menos importante que lo que se cuece en toda nuestra península (y allende las líneas fronterizas).

Así que en menos que canta un gato y a un par de llamadas de teléfono, se congregó una recua de 35 alicates con bicicleta que no dudaron lo más mínimo en calzarse los calzoncillos de cuello alto y tirarse al monte en brazos de un trío de degeneraos con más ganas de retorcerse por el monte que un bujarra con lombrices.  La confianza ciega es lo que tiene.  Por eso se os aprecia, porque estabais tranquilos y sabíais que os iba a satisfacer.

Hombre, calor, calor, calor, no hizo.  Más bien lo contrario, pero el presupuesto no nos daba para contratar buen tiempo.  Por eso se llama la Invernal.  De hecho en esta Cuarta Edición y con el propósito que os he referido anteriormente, se desarrolló en el entorno de Jaca-Sta Cilia, por sus sendas, por sus caminos de herradura, por su monte, sus cerros, sus cárcavas, sus históricos lugares que seguro han dejado huella en vuestra memoria y como no me he cansado de repetir:  “Que se quede grabado en vuestra retina ese lugar privilegiado, que no se olvide, y luego cuando comentéis lo que se vivió guardéis en vuestro interior esa sensación que identifique la ruta y el lugar, sus gentes y su historia”.

Ahora muchos de los participantes ya han madurado, lo han descubierto porque se han puesto la bufanda sin que nadie se lo haya dicho.  La media de edad (salvo de las mozas) no eran precisamente baja.  Había personal con más kilómetros en sus patas que la cafetera del Virginiano. Buscaban algo más, un toque de calidad, de diferenciación.  Y yo creo que lo han encontrado.  De hecho, el mismo sábado en el punto de partida publicado nos concentramos todos y en un suspiro organizamos los coches para iniciar la ruta. Esto es síntoma de predisposición a lo que se nos vendría encima.  Mucha ansia se respiraba en el ambiente y mucho “pinta” con ganas de meterse los más de 1300 metros de desnivel de invierno entre pecho y espalda.  Así que no hizo falta mucha preparación.  Un par de comentarios generales, una salida con parrilla y semáforo y al salitre.

Pistoletazo y patapúm p’arriba.  Calentando, calentando nos fuimos metiendo al bosque y de allí al Cúculo.  Unos retratos y unas risas, unos comentarios y abrazos (porque el personal pensaba que por subir a lo más alto no iba a sufrir más, jajajaja).  Faltaba más chorizo de lo que pensaban.  Iban a pasar todavía más miedo que si las madres se hubieran instalado el whatsapp en sus móviles para controlarlos.

Así las cosas, llegamos a la pradera después de una vuelta por los cepos.  Y de aquí a la zona baja para llegarnos hasta Atarés.  Hasta aquí cero inconvenientes, nada de accidentes y todo como la seda.  Bien peinados, bien retratados e incluso haciendo poses para salir bien retratado.  Es lo que tiene ser mediático. 

En el pueblo, ya abajo, seguíamos dando instrucciones del tipo: “No os preocupéis, está hecho, falta poco”.  Lo mismo que si Gaudí se compromete a acabar la Sagrada Familia en 2 semanas, 3 a lo sumo. Casi seguro.  Faltaba un empentón para arriba y acabar con una de las maravillas de la zona baja, La Torre del Moro, versión “flow trail”.

Risas, setings, ajustes varios y calzados para la ocasión, había que bajar la senda a ritmo de salsa.  Habíamos hecho muchos km como para despreciar estos senderos entre hayas, vegetación que casi no te permite ver, ramas, lianas, tarzán, monos, (bueno no, que hacía frío), hielo y ……..más trampas que en una película de chinos para aderezar la conducción.  “A sac” que dicen los del Este.  Nervio y ansia y una velocidad infernal senda abajo, sobre las hierbas y el musgo, deslizando más que una coja en el baile.  El control se hacía casi imposible, pero eso era precisamente lo que queríamos, salir de la zona de confort.  Y se consiguió.

 

De hecho, hay una “filmanda” como ejemplo, que ilustra perfectamente lo sucedido.

 

 

 

   Pero esto no fue todo, ya en los coches, en la entrada del Boalar, nos esperaba la “bola extra”.  El grupo se había portado muy bien, había habido 0 bajas, todo en orden, aunque ya había compañeros que lo dejarían aquí.  Habían tenido suficiente o simplemente se bajaban de la bici.  Así que tocaba continuar para bingo con el resto del personal.  No problema.  P’arriba.  Súbete la pista, “esquerosa”, muy pina, con pulsaciones en el reloj que no sabíamos ni contar, pero que no dejaba lugar a dudas.  No podías equivocarte ni queriendo.  Arriesgando las últimas calorías en persecución de la bajada infinita, del Ying, de lo mejor prometido en una bajada apoteósica que dejara un sabor de boca acorde con la ruta y dispuesto así para ser deleitado por los paladares más exquisitos.  Se acabó la pista.  Empieza la senda.  Carrascal, árboles, matojos y broza que incita a subir con esfuerzo, y a estas alturas de la ruta se hace “pestiñán”.  De repente una recompensa.  Justo en el balcón, sobre el valle, sobre las piedras, por el cordal superior el sendero complicado, precioso, muy técnico, los tramos expuestos te obligan a concentrarte en lo que has venido a hacer.  Sufrir.  Ciclar.  Disfrutar.  El aire sigue fluyendo helador, sobre nuestro aliento congelado pero la calor falta en los cuerpos y en las mentes.  Alguno empieza a ver su vida en diapositivas, ya que falta un tramo que desconoce y el coche está lejos.  Se encomienda a Sta Biela de Hollowtech y pide por su alma, mientras los demás se reparten las piezas de su bici, en silencio.  Se busca la última barrita, gominola, isostar o cualquier cosa que quite el dolor.  Ahora que caigo, ¿por qué se llaman anal-gésicos si se toma de manera oral?  Bueno que me despisto.  Estamos a punto de estar a punto.  Del inicio de la bajada.  La integral.  Lujo prometido que todos esperamos.

Un tercer grupo que nos habíamos quedado atrás para cerrar con seguridad toda la manada, inicia el descenso.  Me lanzo como una histérica senda abajo, ciclando con confianza por la caja del sendero, viendo pasar a velocidad absurda la vegetación, los saltos increíbles que están pergeñados sobre el relieve natural, las salidas al aire de forma intuitiva y natural de nuestras máquinas, siguiendo el camino de los taludes y los perfiles de peraltes marginales.  El musgo nos vigila, la humedad no permite muchos ”flirts”, no debes frenar y mucho menos en seco porque te calzas una “órdiga” del tamaño del sombrero de un picador.  Las manos han trabajado mucho, están heladas y aun con todo son necesarias porque el control es más que serio.  (Esto es de perogrullo, porque si no tuviéramos manos con qué nos íbamos a agarrar, ¿con el rabo prensil?).  Pues eso, patatum p’abajo.  Entre ponte bien y estate quieta las trampas en las curvas y el árbol en medio con una piedra que te promete un abrazo magistral para enviarte al hospital sin dudarlo.  Pero qué bien trazada está la caja para volar, correr, disfrutar, gritar y exudar adrenalina hasta rematar con un salto sobre el talud de salida que te dibuja la sonrisa tontuna cuando llegas abajo con los colegas.  Macho ¡qué bien!  Ya tenía ganas de esto, se decía.  Pero…..no habíamos acabado.

 

Faltaba el “half pipe” que dice el punto anglo.  No es nada.  Un tubo dentro del barranco aguarda tras una caída al vacío que inicia la parte final, un desgarro de placer, oiga, increíble zig-zag dentro del bosque encantado, del carrascal infinito, sobre tierra húmeda y hojarasca que protegen al elfo de turno agazapado en busca del biker que tenga un accidente, para así aprovecharse de él y dejarlo como a un Renault 8, y de paso curarle la escoliosis.  Esta es la vida en el bosque.  Dura y de oportunidad, por eso salimos de allí como alma que lleva el diablo y tras un par de saltos y subida por los “margines” la desembocadura final nos aguardaba por la derecha en forma de delta sobre el camino romano.  Chis pum.  Final.  Gozada.  Yo me siento realmente bien simplemente de recordar las caras de todos los que vi salir del bosque para juntarnos dispuestos a la conexión final.  Un auténtico lujo, sonriendo, abrazándonos, dejar fluir toda suerte de piropos a la senda y por ende a los aborígenes que les habíamos llevado.  Insisto, para mí el mejor regalo.  En el momento que salió el último, ya en el Camino de Santiago, un tramo pequeño por camino nos condujo de vuelta a los coches.  ¡Qué satisfacción, de verdad, qué tranquilidad!  Ni un accidente grave, pocas averías, algún susto, pero en general todo correcto.  ¿Se puede pedir algo más?  Creo que es suficiente regalo ver tantos compañeros abrazándose y haciendo el mico por la entrada al Boalar, y por supuesto compartiendo con nosotros su alegría por todo, por haber acabado, por haber hecho una ruta completa, de enduro de verdad, con subidas intensas, bajadas a muerte, tramos de conexión, bajadas por piedras como lavadoras, bosques de carrascal y otros de ensueño, senderos peligrosos y pistas “esquerosas” de conexión aunque totalmente necesarias… y sobre todo la “Bola Extra”, La Integral.

Y esto fue todo lo relativo al sábado, en cuestión de bicicletas.

 

 

El domingo nos fuimos a contemplar la Virgen de la Peña.  De inicio ya por el carrascal prometía ser una ruta bastante exigente.  La verdad es que íbamos “picados” del día anterior, pero con ganas.  Un poco de subida por pista asfaltada y de repente la creatividad nos llevó como por arte de magia a la pista final de subida al merendero.  Maravilloso sendero de desnivel constante.  Una joya.  Como no puede ser de otra manera visitamos la ermita y procedimos a bajar.

Unos cuantos bikers, aquí mismo decidimos bajar por el carrascal y el bosque directamente al Camping porque tendríamos suficiente ya, pero otros sin embargo decidieron aderezar la mañana con más kilómetros y pedal por las sendas y el bosque más próximo a Sta Cilia y al sendero de Binacua. 

Una vez concluida la fiesta y con bastante cansancio en las piernas no quedó otra que ducharse, pasarse el esparto y el fairy y ponerse hecho un “hombresico” para finalizar la jornada a base de una buena comida en El Bosque.

Poco más queda por contar, salvo las cosas que no deben contarse.  Así que disimulen vuesas mercedes si no han tenido bastante.  Con esto y un bizcocho………..no me seais guarros.

 

 

 

Como budista admiro las técnicas zen y la disciplina del tao, por ezo lo hago todo zentao y lo tomo todo con karma.  Me toca digerir todo el fin de semana y recuperar la paz y la tranquilidad.  Me lo he pasao como un crio.  Como dice mi colega: “Os quiero un huevo”.

 

Un placer haber compartido estos días con vosotros, mi agradecimiento personal a aquellos que os habéis esforzado más haciendo un viaje largo desde vuestras casas, al Agüelo, faro y referencia biker de esos jovenzanos que ven lo que les espera dentro de unos años y además lo ven con admiración, a los compañeros de fatigas que a través de amistades o por los medios de comunicación os habéis venido sin ninguna pereza, a la “Presidenta Nora” por la colaboración en la entrega de premios, a los colegas que siempre estáis ahí y a la mínima que se os comenta os apuntáis a un bombardeo, por supuesto a mi grupo habitual con el que comparto casi todos los fines de semana.  Aupa AS CIMAS.

 

Al grupo BTTAVA, que vino a pesar de que casi no había información y no sabían quién era este elemento peligroso que les citaba a una emboscada casi segura.  Fuerza valientes.

Un último bloque de agradecimientos destinado -aunque sea desvelar un poco a una persona que prefiero permanezca todavía en el anonimato- que cree en nosotros y que ha facilitado medios para que esto sea un evento de nivel plus, aportando ese toque de calidad con las imágenes y filmaciones que saldrán y que después serán un lujo para el paladar más exigente, gracias, un fuerte abrazo.  También al equipo de filmación, José Torres e Iván con el dron, al colega Alberto de Sta Cruz de las Seros que se volcó con nosotros de manera altruista, a VacacionesPirineos, que a través de Javier Buil ha sido un éxito clamoroso ya que ha puesto a disposición unas instalaciones de luxe al servicio de los vikingos del Norte con todo lujo de detalles y posibilidades de un nivel altísimo, aunque no hayamos tenido posibilidad de utilizarlas, al restaurante El Bosque, José y su esposa que han tenido paciencia infinita y fuerza para aguantar abiertos hasta que consumimos toda la bebida y conseguí llevarme a estos cierra-bares, al colega Roberto que siempre me echa un cable en la parte técnica y que nos hizo una promo digna de cualquier evento de alto nivel, a Adrián que me acompaña en todas las embarcadas con un nivel de implicación total y que además asume la dirección sin titubeo para que no os descontroléis; alguien tiene que llevar la vara de avellano, a Adrenalina, Diego, por su voluntad para hacer cosas y que aunque desafortunadamente se le torcieran por un problema familiar le deseamos pronta recuperación y le esperamos para la siguiente.

Un fuerte abrazo a todo tipo de pausers con bici de enduro que os gusta el barro y no pasáis una invernal por alto.

 

Para terminar a mi equipo de colegas aborígenes que sirven p’a to tipo de rotos y descoíos, del asunto, trabajadores incansables para el mundo del btt enduro, David y Gonzalo.  Muchas gracias pibes.  Sois la hostia, no cambiéis.

 

Siempre digo lo mismo cuando acaba una INVERNAL:  «No pienso preparar ni una más».  Luego salgo otra vez al monte y se me olvida.

 

 

 

 

 

Por cierto, ¡qué bien lo pasemos, cómo disfrutemos! ¿Y tú no estastes?

Nos vemos por las sendas, suerte.  Soy Tija, Lagar-Tija.

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Despidiendo el verano

 

Corre, corre, que se acaba.

 

 

Banda sonora, del desorden psicológico y montalbanero del día.  Allá por octubre del año del Señor, 2018, de esta galaxia.

 

 

“Cada vez que me miro en el espejo todas las líneas de mi cara se aclaran.  El pasado se fue, pasó como el crepúsculo hacia el amanecer.  Sé que nadie sabe de dónde viene y hacia dónde va. Tienes que perder para saber cómo ganar.  La mitad de la vida está escrita en las estrellas.  Vive y aprende.  Todas las cosas vuelven a ti. Sueña tú mismo un sueño que se realizará”.

 

Hace días que no escribo una letra y ha llegado el momento de dar por concluido un verano lleno de energía y emociones.  Finalizada esta etapa empiezo la calenda de noviembre.  Llega el cambio del ciclo de la vida y del estilo de bici, también.  Es un placer vivir un día más, poder saborearlo con los amigos, subido en la máquina que tanto me hace sufrir y disfrutar.  Gozar todo lo que podáis, subir lo más alto que lleguéis, no dejéis pasar una pedalada porque no volverá.  El bosque está allí para nosotros, no desperdiciéis un ápice de aire en cosas banales, trivialidades que no aportan nada al espíritu.  Disfrutar como si no hubiera un mañana.

 

He pasado la temporada de verano inmerso en el senderismo, en la Collarada, el Aspe y montañas sin tanto empaque ni renombre, pero que han ofrecido su magnitud plena para deleite de un servidor; también rutas en bicicleta; variopintas, carretera, montaña, enduro, ciclomontañismo, en el fondo me da igual. Y por fin hemos llegado a finales de octubre para rematar el calendario con la ruta que me apetecía realizar.  Por muchos motivos.  El primero de ellos es que necesitaba ver el bosque mojado, sentir la humedad ambiental, el musgo, ese vacío entre las hayas que te promete un poco de frío detrás de la niebla, algo distinto e informe, sin líneas definidas.  El claro-oscuro de detrás de aquella curva, con una caída hacia el lecho del barranco que te lleva directo al torrente, frío y escandaloso, rugir del agua en los saltos de piedra.  Es la melodía más bonita que puedes escuchar cuando recorres mucha distancia y encuentras un paso para continuar tu trecho hacia el destino.  Es “El Paso del Norte”, Pass du Nord, la puerta hacia Biescas.

 

Y hasta aquí la “introito”, la amenazadora y esperanzada literatura que promete volverse “fisna y elegance”.  Error.  Insert coin.  Vamos p’allá.

 

Te cagas por la garrilla el rutón que nos metimos para colofón de: “la temporada de ….subirse las bragas como un store”.  Ya vale de calorín.  Ahora toca ponerse el refajo y los pantalones pretos.  Por eso y como vamos faltos de talento se convocó a la cita a los elementos más espesicos del contorno.  De todo pelaje, oiga.  Aquí aparecieron desde los irredentos bikers que jamás pisarán el asfalto hasta los más versátiles como una servidora que le da igual jota que bolero.  La cosa es salir.  ¿Dónde vais a estar peor que en casa?  Frase mítica del acervo biker.

 

Lo dicho, pim, pam, pum.  A Biescas.  El tío Tanano, aborigen del lugar, a más señas, fue el que nos descubrió, hace ya un tiempo, semejante paso y desde entonces se nos hace la boca gaseosa sólo de pensar en volver a cruzar esos lares.

El Club As Cimas, más bien su sección endulerda, se confabuló a través del “guasap” durante esta semana pasada para converger en el Valle de Tena y aportar 10 de sus más “curiosos especímenes”.  Alguno quedó en la recámara pero no se puede estar en todas, aunque yo sé de buena tinta que estarán rayando el suelo con los dientes, (a mí no me gusta hablar).

Pero a lo que voy vengo, una vez en canción y con los pertrechos ya en el coche, la cosa era hecha.  No había vuelta atrás, aunqueeeeeeeeeeeee tampoco queríamos otra opción.

Día D, hora (tarde para variar) y lugar Escarrilla, porque por falta de tiempo decidimos acortar la zona de Formigal a Sallent por la VP y rodear el pantano hasta llegar a la subida de la presa en Búbal.  Nuestra amiga “Norma Búbal” nos conducía con mano firme por los recónditos vericuetos de la maleza………….¡Bah, ni the fly!……por pista ancha, sarnosa, cuesta arriba, pina-pina que casi se nos sale el corazón por la boca, con rampucias “esquerosas” que nos hacían pensar en un par de kilómetros más y echar pie a tierra.  Gensanta.  Aquello no era un calentón, fue una socarrada.  En las piernas no teníamos venas, eran un pantalón de pana.  Totalmente dilataos (pero sólo de eso, porque alguna cedida ya venía de serie).  No me gusta hablar, pero lo comentaré a vuesas mercedes en otra ocasión.  Total, que quieras que no, llegamos arriba, después de un pequeño lapsus para comentar con un colega del tío Sherpa, encontrado al azar,  la recogida de “pie azul” en una cesta interesante de setas.

 

Bueno, llegamos a la primera cita.  Nuestra cota 1571m del altitud, sobre Panticosa.  Toca bajar.  Ahora es el momento hipoxia, chistes, burradas varias, citas, etc.  Una risión y vestidos de romanos nos disponemos a hacer de las nuestras por la senda.  Es increíble lo bonita que se presenta.  Simplemente la entrada tenía más trampas que una película de chinos: raíces, saltos, piedra mojada que te hacía menearte como la compresa de una coja y un sinfín de maleza agazapada sobre la rocalla viva.  Aberronchaos, ojos fuera de sus órbitas y una bajada digna de cualquier especial de las EWS.  Maravillosa zona poblada y técnica, muy técnica que al mínimo fallo te privaba de poder masticar la carne una buena temporada.  No es por exagerar, no, pero una tollina por esos escalones de piedra y se pelean los dientes por salir de la boca.  Bien de yerbín, bien de roderas y bien de aderezo.  Un placer para los sentidos.  Nuestra almorrana hablaba inglés.  El culo no tocaba el asiento ni para cambiar los pesos.  Eso es lo bueno de estas sendas tan ocultas, que no hay límite, “no pain, no gain”. 

Por fin abajo me miro la camiseta.  Totalmente empapada.  He sufrido y gozado a partes iguales.  Detrás de Javi y Tanano se me ha hecho corta y aun pisando raíces mojadas no soltábamos manillar ni frenábamos más de lo previsto.  Por si las “flies”.

Todo el personal llega sano y salvo a la primera zona de confort.  Algún grito, portería, comentarios sobre la técnica y más adrenalina que una peli del Rocko Sigfredi.  Quitémonos las protes, cambiemos la camiseta y preparémonos para subir por la …. Segunda del Día.

Hasta aquí no hay novedad.  Ahora viene cuando la matan.  Por las rampas de servicio, dirección Asnos, (no es a vosotros, es al ibón) nos quedan un par de mecagüend….en la mochila.  La verdad es que se atraganta.  Las primeras rampas, tiré junto con Miguel “Cirac” y Javi “Fuentes” a la vanguardia, pero parecía más una ladilla que un acompañante.  Justo fui a su lado, justito, justito.  Subieron fuerte.  Al poco Tanano y Fon, Ramiro, Jesús, Adrián, Sherpa, Javi y Manu, en nutrida manada.  Se imponía un descanso sobre la campa soleada.  ¿Descanso?  Poco me parece.  Aquí entra en juego el “jubileta” (según las malas lenguas) y haciendo agua en su mecánica del todo a 100, patilla out, recambio…………..jejejeje.  No problema, nos viene bien a todos.  Unos comentan la jugada, otros nos metemos en el barro a ver a quién se pela y entre unos y otros la sensatez se pierde en menos que canta un gato.

El tío Tarrino, en vista de la situación y dispuesto a todo, después de haber repasado a los ingenieros y otra chusma con la que convivimos, armado con la mochila Mc Guiver se dirige a pegarle un par de repasos a los técnicos que allí forcejeaban entre tornillos y giros de material diverso.  No faltan ánimos de los presentes para ver quién decía la burrada más gorda y entre vas y vienes que al final allí queda zanjado el asunto y puesta en servicio para solaz del interesado.  Bici reparada.  Conectemos el tdt y sintocinemos.  No toques más piezas…Seguimos por el bosque.  Dirección Búbal.

Ahora es necesario escalar por el sendero de Hoz. Maravilloso.  Yo, acoquinao iba.  De un momento a otro esperaba al enano que saltara de la margen del sendero para darme un susto.  Pero no fue así.  El susto me lo llevé yo al pisar una piedra mojada y casi arrearme un órdiga del tamaño el sombre de un picador.  Y entre ires y venires de unos tallos de hayas, porque no son árboles completos sino copas enterradas, nos presentamos en la salida a la pista de Sabocos.  Menudo tramo.  Aquí se suda hasta la goma del calzoncillo.  Duro, duro, duro.  Unas empujadas y ya está.  Sólo es lo que se ve, técnicamente está hecho.  Frasecicas piadosas que se dicen mirando al que está más joio que la pata un banco. Pero no quieres un final sosolaba.  Quieres más.  Y eso te espera.  Tanano en vanguardia, después nosotros.  El personal en tromba y ……..cagontxós.  ¡Pero este tío fabrica coches!  Frase mítica.  Lapidaria.  El tío Tarrino sentencia al Tanano sobre un comentario acerca de la herramienta:  “pretador de válvulas”.  Jodofloro.  Junto al estricador de nalgas, el condensador de fluzo y el yepador de estroncios ya no cabe mayor sofisticación técnica para una bicicleta.  Aquí se rompió el molde.  Pero no pasa nada.  Salimos de esta y nos metemos en otra.  Seguimos en senda.  Toca bajar las zetas de Tripilituero.  No hay mejor senda técnica para asediar, empujar y dejar tu impronta en la mente del vecino mientras le metes rueda en el “ojal” para que corra más.  Impresionante.

No caben más adjetivos a la segunda bajada.  Espectaluznante.  Aún nos queda una subida pero es “pecata minuta” la rampa que queda y puestos a joder, o todos. o pinchamos la muñeca.  Asín semos nusoltros, los payos.

Es un placer llegar al sendero del dolmen, ya en la pradera, bajo Sta Elena,  en el camino de Biescas.  Resta relajarse, disfrutar y dejar que el “Ojo de Mordor” recupere su forma achinada para conseguir llegar al Forato.  Henchidos de fervor biker, unidos en comunión y plenos de espíritu manguán nos abrazamos y …………déjate de tontás, nos fuimos a pedir unas jarras y una hamburguesa de buey que quitaban el sentío.  Impresionante.  P’habernos matao.  No sé si tiene estrellas michelín, pero están que te cagas por la patilla de lo güeñas que las hacen.  Si no te pringas hasta el codo, no disfrutas.  Desde el primer bocao notas como se te van taponando las arterias.  Puro placer p’al colesterol. Oro líquido para las arterias.

 

Menudo nivel Maribel.  Me lo he pasao pipa.  Me he asustado, he sufrido subiendo, he bebido como un camello, luego por fin he disfrutado y compartido con los colegas rozándonos más que una dinamo, en fin, un lujo de ruta y un placer haber hecho una ruta sencillica en cuanto a esfuerzo pero técnicamente completa en una agradable compañía, con un nivel de desorden intelectual similar al mío propio.

Que queréis más, no problemo, no accidentes, todos bien comidos y bien abrevaos.  “Forjados a fuego” que diría “Manu”.  En breves habrá novedades.  No os quedéis en casa.  Salid.  Embarraos.  Y sobre todo disfrutar.

Suerte a todos.  Nos vemos en las sendas.

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Vuelta a Acumuer y la Sierra de la Contienda

INTRODUCCION:

Esta ruta es muy recomendable, ya no solo por la panorámica que se tiene de varios valles (Valle de Acumuer, Garcipollera, toda la Val Ancha con Oroel al fondo), sino también por tratarse de una pista poco transitada y en términos generales en muy buenas condiciones (gracias a al explotación maderera del bosque).

Se trata de una subida a la sombra del bosque de la Garcipollera y una serie de subidas / bajadas que vamos haciendo a una altura que va de los 1.300 a los 1.500m, por lo que suele ser algo más fresca que otra rutas más bajas, o mas expuestas al sol.

DESCRIPCION DE LA RUTA:

En ocasiones anteriores, os hemos propuesto rutas por la Garcipollera hacia el valle de Acumuer desde Jaca, pero esta vez que querido combinarla completando toda la cresta de la Sierra de la Contienda, hasta bajar por Ipas.

La ruta se inicia por el camino de Santiago hacia Castiello de Jaca y luego subimos por la Garcipollera, la clásica subida a la iglesia de Santa María de Iguacel. Un poco antes de llegar a la ermita, tenemos un desvío a la derecha que pone Larrosa – Acumuer, a mano derecha.

Se sube y se pasa cerca del pueblo abandonado de Larrosa, al que se puede llegar por pista, o algo más arriba hay una bajada por senda (a mano derecha en ambos casos). Seguimos subiendo y nos encontramos con un aljibe que estaba con agua. Se ve que lo han reformado, alimentándolo desde el barranco próximo (se ve la goma al margen del sendero).

Seguimos subiendo por un bosque cada vez menos cerrado, hasta llegar a una barrera en una zona donde ya no hay apenas árboles. Tras pasar la barrera, tenemos varios cruces y tomamos la pista que va hacia la derecha, hasta el punto más alto (1.500m) que vemos en la siguiente foto.

Primer punto alto, yendo hacia Acumuer
Primer punto alto, yendo hacia Acumuer. Fantástica vista de losPirineos

Aquí podemos disfrutar del paisaje que dejamos atrás, mientras recuperamos el aliento y nos metemos de lleno hacia otro valle, el valle de Acumuer. Es una bajadita muy agradable, por una pista en perfectas condiciones, que permite disfrutar del paisaje mientras recuperamos las piernas.

Seguimos bajando hasta llegar a un cartel sinóptico y un desvío hacia la ermita de San Antonio, o del Pueyo, a mano izquierda. Seguimos bajando por una pista con curvas de herradura y en la primera curva de 180º a izquierdas, seguimos recto (desvío a derechas marcado en el mapa), tomando una senda que nos va a llevar hacia la Sierra de la Contienda.

Hemos de tomarnos esta subida con calma, ya que termina con fortísimas rampas, en las que tenemos algo de grava suelta, aun a pesar de que ha ido creciendo la hierba y algo se sujeta. Pero en general esta algo pestosa y ella un momento que mis piernas y mis pulmones dicen basta y termino de subirla a pie.

Ultimo tramo de la empinada pista que nos lleva a la Sierra de la Contienda

Llegamos otra vez a 1.500 m a los que en la cartografía veréis denominado como Cerro de la Val, desde donde giramos a la derecha para seguir por toda la cresta de la Sierra de la Contienda. De las dos pistas que van a la derecha, tomad la que va más baja , puestos que la otra más empinada es un cortafuegos mucho más duro.

Y a partir de aquí no hay pérdida, seguimos todo el rato por la pista que va por la cresta de esta Sierra de la Contienda, disfrutando del paisaje a ambos lados. A la derecha todo el valle de la Garcipollera, con un bosquecito que está precioso este año tras las abundantes lluvias de primavera. Mientras, a la izquierda vemos toda la Val Ancha con sus pueblecitos entro los que están salpicadas las tierras de labor formando un precioso mosaico de colores con el Oroel destacando imponente al fondo.

En el mapa os he marcado el desvío de la bajada hacia Villanovilla a la derecha y a Baraguas a la izquierda que no tomamos, seguimos recto para llegar hasta el Albarún (o Albarín, en la cartografía).

No hacemos cima, nos metemos por la pista que sale a la derecha, que nos lleva por una zona boscosa, rodeándolo por la derecha. De nuevo a 1.500m, por los que aun a pesar de ser un día de mucho calor, aún nos llega algo de aire más fresco.

Este tramo de rodear el Albarún (Albarín) suele estar muy marcado por rodadas de vehículos, pero este año lo han bacheado, esparciendo piedras , aunque no está compactado por lo que no se ha asentado. Afortunadamente, en este sentido es todo bajada, que es incómodo, pero subirlo debe ser pestoso.

Una vez pasado el monte Albarún, rodeándolo por esa zona boscosa, se vuelve a abrir ante nosotros otro espectacular paisaje, hasta llegar al desvío que a mano izquierda nos lleva hacia Ipas (por la derecha bajaríamos a Bergosa).

La bajada a Ipas es muy pendiente, pero se baja bien. Tenemos un repecho, que veréis marcado en el perfil, pero el resto es una bajada muy agradable, en la que seguimos disfrutando de un paisaje espectacular.

Al llegar a Ipas puedes elegir bajar por pista, o bajar por una zona de Margas. Nosotros decidimos ir por la pista, ya que andábamos algo cansados y no queríamos sorpresas, aunque eso fuera dar un rodeo extraño, como se ve en el mapa.

Una salida de más de 40 km, con más de 1.100m de ascensión acumulada, que transcurre en gran parte a una altura de 1.300 – 1.500m, gran parte de él por zona boscosa. Muy recomendable para el verano, cuando ya estamos un poco más en forma.

Más abajo os dejo datos técnicos de la ruta, mapas y perfil con todas las indicaciones, así como el track, por si queréis hacerlo por vuestra cuenta con toda la tranquilidad de no perderos.

Hasta la próxima, compañeros del pedal.

Firma Blog BTT_Pedro2015

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Mae mía qué caló jase. Impresiones.

 

La escapada de Robert.  Fase I.  La derritencia.  

 

También habrá gente que la llamará salida del club y tal, pero había algo más.  Notas que ya hace calor cuando te subes las bragas y se te enrollan como un store.  Pues igual.  El día de salida …………… Ah, perdón.  Empiezo por el principio:  Roberto invitó al personal a la preparación de la primera etapa de la «Escapada de Robert» y allí que vamos, pero, todo a su tiempo.

Este es el asunto.  Salida del Club. A partir de aquí, presentaciones de los que no nos conocíamos, saludos al respetable, vuelta al ruedo y foto de «rigor mortis» porque no sabíamos la que nos esperaba.  Los redichos comentan en la radio:  «El mercurio subirá hasta los 40º C.  Namierdacomounpianodecola.  Yo no he pasado tanto calor en mi vida, bueno, y en la vuelta por Ascara y el otro lado del río, cuando llegábamos por Abay donde ya le comenté a Eduardo que esto era más largo que una meada en moto y pensé que me moría varias veces.  Polvo, viento, niebla y mar y donde hay agua una güerta.  Si ya lo decía el Abuelo.  Pero a lo que voy vengo.  Os paso una serie de impresiones que tardarán en borrarse de mi memoria porque las llevo grabadas a FUEGO.

El día D.  La hora de salida a las 8.00 am muy apropiada para los comentarios, abrazos y saludos, fueron el preámbulo de una salida que se tornó, épica.  12 ciclistas y una ruta.  Buen grupo.  Yo no sabía hasta dónde llegaría porque estaba más quemado que la moto de un hippie.  El día de antes de fiestas por mi pueblo parecía un click de famobil, con la mano puesta, preparado para coger todas las ámbars que me pusieran a tiro.  Por eso miraba de reojo y suspiraba por una escapatoria digna.  Amén de que ahora que ya no sirven las disculpas, puedo confesar que es duro rodar con una costilla rota.  Pero eso de las excusas es para los mariquitas y sopladores de almohadas, aquí se viene a hacer bici …o yo qué sé.

 

No se puede pedir más.  Ambientazo y buen rollo biker para empezar la salida.   La vuelta se inicia por la falda de Oroel y en las dos primeras rampas imbuido por la belleza de la subida y los vapores etílicos ya vi varios santos, la corte celestial, el palomo  y más.  En una palabra que se me quitó la bobada en menos que canta un gato.  Y como ya sabéis de la belleza del cordal, desde Fontazones a Sesún, pasando por Pereretas para bajar desde la punta dirección Torre del Moro ya prometía la cosa que iba a pintar de 10.  No hay mejor entorno.  Desde casa a tiro de piedra.  Aquí subes a entrenar hasta con los críos porque el paisaje es increíble, la bajada muy asequible y el nivel de btt al alcance de todos los gustos.  Bien es verdad que desde la punta hacia la depuradora es distinto de la dirección que tomamos hacia Atarés . Ésta gusta un pelín más al endulerdo, cosa que se agradece en mi caso, puesto a generar adrenalina.  No es mal inicio.  En la trialera de Atarés que te lleva a la pista ya te vas poniendo furo para lo que se avecina, aunque después al entrar en la senda de la Caseta está razonablemente bien preparada como para que aterrices en la crta de Atarés con una sonrisa amplia «de la que te muerdes los pendientes».  En esta cavilaciones estábamos cuando entre ponte bien y estate quieta me veo subiendo por la bajada natural del Boalar.  Yo no lo había hecho por allí nunca de subida, pero reconozco que se hace bastante bien y salvo un par de tramos que pintan chungos para ciclar (habrá bestias pardas que lo suban, seguro) es muy asequible y desde luego inmejorable para subir resguardado del sol.  Ya sabéis cómo somos los de aquí.  Mira qué pared.  Buah chaval, eso lo hago yo con la punta de… en fin.  Pues eso que pasan los años y tengo la sensación de que voy fermentando en lugar de madurar.  Qué gozada bajo los árboles.  Luego de coronar el paisaje no te deja indiferente, la senda se vuelve técnica y el valor de lo ciclado es pura armonía.  En pocos lugares se conjuga tan bien la técnica, con el paisaje y para aquellos que tenéis vértigo no olvidéis que se os va a meter la lycra por donde acaban los riñones ya que si os esbarráis un poco podéis sufrir el abrazo del boj.  En cualquier caso un sitio maravilloso, poco accesible y de gran valor para los amantes del monte.  Una joya en bruto, embrutecida, sin tallar.  Todo se andará.  Ya veréis, ya.

Ah!  Passsa pues.  Que toca bajar.  Jejejeje.  Mira macho, déjame un hueco que yo si eso ya eso.  No me calzo las protecciones, vamos de paseo y será una bajada suave.  Sí, sí, sí.  Empiezo por la senda bien marcada sobre una caja de sendero limpia y clara.  En el bosque.  Bajas, un poco más, un poquico más, ya voy bien, ahivá qué rápido ha pasado esa carrasca, miraunacurvaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahostiaquéjusto, bien, sigo, sigo, un poco más.  Mecagóntodoquéperalte más guapo, me subo por las paredes de manera que caes por la misma gravedad sobre la trayectoria y………….¿no llevaba las protes? Bueno que le doy otro poco más.  Impresionante, se me hace el culo pesicola.  Ya la cosa se pone seria y empiezas a pensar en que no has calao los settings para hacer el aberroncho y vas más encendido que un cura por Martillué.  Total a lo que voy que entre una cosa y otro estamos encenegaos hasta las trancas, a velocidad terminal y de repente de la nada un salto que me hace perder la estabilidad sobre las ruedas.  A mí no me gusta hablar pero se me puso el culo como si me hubieran metido un supositorio de limón.  Si Dios hubiera querido que voláramos nos habría dado alas.  Vamos a morir todos, mantengamos la calma, son 4 curvas más y llegamos abajo.  Para colofón la salida digna no puede dejar mejor sabor de boca, gritando como histérico a ritmo de salsa vuelvo a disfrutar como un cochino en charca. ¿ Y de los dolores?  Pues no sé, la verdad.  Ahora a un tubo muy marcado que no da pie a error así que a trenecito salimos al camino romano.  Esto es vida, esto es una ruta y esto es nivel Maribel.

Perooooooo estoy dudando.  Empiezo a notar dolores hasta en el aliento.  Voy justo y además algunos compañeros también comentan que se puede utilizar la escapatoria, así que nos vamos a Santa Cilia, nos refrescamos en la fuente y nos despedimos todos para volver a quedar y comentar la jugada.  Total, que así fue.  6 elementos continuaron, los más recios, y 6 nos dimos la vuelta hacia casa por las pistas del lado derecho del Aragón.

Qué os voy a contar, fotos, bromas, risión y una mañana echada que no vas a cambiar por nada.  Eso que sufrí a la vuelta por «la caló».  Pero es lo que tiene el verano.  Otro día continuaremos con la segunda parte de la ruta porque promete tener menos desperdicio que las almóndigas.  Y de eso se trata de salir, beber, el rollo de siempre, meterme cien rutas charrar con la gente…  Y como siempre al final, llegó el final y cayeron las jarras y la portería se hizo carne y así entre ponte bien y estate quieta que llegas manso a casa y como un guante.  Yo creo que esto tendría que venir por la seguridad social.

 

 

Un placer coincidir en esta salida con un puñado de buena gente, muy buen nivel biker y un monte que por cien veces recorrido se queda para la siguiente vez por no poder acabar toda la tarta en una sola sentada.  Hoy hemos hecho duathlón, que tampoco es mala baza.  Acabar en las Nieves no es mal colofón, ni mucho menos.

 

Nos vemos en las sendas.  Un saludo de Tija, Lagar-Tija.

Pdta.  La versión buena la tiene el tío Roberto en su post.  Allí veréis lo que es bueno. 

 

 

https://www.strava.com/activities/1748778300/shareable_images/map_based?hl=es-ES&v=1533381829 

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Preparando 1ª etapa Escapada de Robert & friends 2018.

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Este sábado nos juntamos una buena cuadrilla del Club Bttava de Jaca para estudiar la primera etapa de La Escapada de Robert & friends, que tendrá lugar en Jaca el próximo 20, 21, 22 y 23 de Septiembre.

El día no era el más indicado ya que la previsión de tiempo era de calor extremo, pero bueno, como somos muy atrevidos a las 8.00h empezamos a pedalear un grupo con ánimo de divertirnos y pasar una gran jornada de mtb.

Empezamos desde Jaca subiendo por Fontazones hasta Oroel, cogiendo el desvío que nos llevaría por Sesun a Atares. La primera parte es por una bonita senda, hasta llegar a una zona un poco más exigente. Una vez en al alto y después de pistear un rato, cogimos la senda que nos llevó al cruce que enlaza con la pista que baja a la depuradora. Nosotros continuamos  por la senda llegando a la pista desde donde bajaríamos a Atares por la senda  «La Cabaña».

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Sendas espectaculares
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Gran equipo

Una vez en Atares cogimos la carretera y enseguida nos desviamos a la izquierda para subir hasta el corazón del Boalar. Desde ahí por senda subimos hasta el alto de Boalar donde enlazamos dos sendas increíbles, que nos llevarían al Camino de Santiago. Cogimos el mismo dirección Santa Cilia donde nos tomamos un descanso y cogimos agua que buena falta nos hacía.

Desde Santa Cilia subimos por pista, con un calor abrumador hasta el merendero de la Virgen de la Cueva. En ese punto hicimos una parada para comer un poco, y aunque en la subida sufrimos bastante, por lo menos nos esperaba un descenso por senda muy divertido. Los disfrutamos a puto tope.

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Con Guillermo, Juán, Lander, Alberto.

Después de un buen bajadón, como normalmente hay subida, y en este caso no fue una excepción, tuvimos que subir por una senda muy calurosa hasta enlazar de nuevo con la pista por donde habíamos subido anteriormente. Bajamos un kilómetro por la misma hasta enlazar con un desvío a la derecha, senda preciosa que nos llevaría a Binacua.

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Cogiendo agua en Binacua

Solo quedaba coger la senda hasta Santa Cruz de la Serós, donde nos íbamos a comer al cura del pueblo, si nos hubieran dejado, claro. El calor cada vez era más sofocante por lo que cada vez teníamos que hidratarnos con más insistencia. Después de un sofocón de 45 minutos llegamos al citado pueblo e hicimos una parada en toda regla.

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Juán parece que tenía hambre. Ya solo quedaban cinco

Dado el tremendo calor teníamos dudas si hacer la ruta completa o retirarnos por el Camino de Santiago a Jaca. Decidimos probar a morir y continuamos la ruta inicialmente prevista. El inicio fue por una pista bajo un calor ya sin calificativo, hasta llegar a un punto desde donde bajamos por senda hasta la pista por donde llegaríamos de nuevo a la localidad de Atares.

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Lander y Guillermo con cara de pocos amigos
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Alberto y Juán luchando contra el calor

Una vez en Atares Lander y Guillermo deciden regresar a Jaca. Nos quedaba  pista hasta coger la senda Km 10, subir la senda, llegar a Oroel y coger la pista que accede a la senda del Oro. Una vez finalizada y ya en la carretera de Oroel solo nos quedaría bajar por la senda que accede a la localidad de Baros. Vamos, casi nada….

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Zona complicada en la senda km 10

En estas fotos se puede ver el esfuerzo de Guillermo y de Juán, al finalizar la senda del km 10. El último rampón es de nota. ¡¡¡Bravo chicos!!!.

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Ultimo repostaje en Las Fuentes de Sarsa
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Alberto y Juán llegando a la Senda del Oro

Después de 11h 09 minutos desde que salimos de casa y casi 7h pedaleando bajo un sol abrasador, llegamos a Jaca. Gran día de mountain bike, aunque ciertamente con algún gradito menos hubiera sido más llevadera la jornada. Pero es lo que había y siempre con eso tenemos que jugar. Cuando haces lo que te gusta con una gente increíble, la vida mola, sin duda.

Hasta pronto amigos.

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Salidas clásicas por pistas: Garcipollera y Grosín.

INTRODUCCIÓN:

Parece que ya tenemos el verano aquí, tras un invierno de nieves y una primavera tardía con abundantes lluvias.

Para prepararse para la BTT (especialmente si hacemos parada invernal) mucha gente hace carretera. Pero yo soy más de hacer las «clásicas» salidas por pistas amplias, haciendo todos los km que pueda, aumentando distancia y desnivel salida a salida, de forma progresiva.

Aunque las salidas por sendas son más divertidas, para disfrutar de ellas hemos de estar en forma y va muy bien rodar unos cuantos cientos de km con desarrollo cómodo (haciendo molinillo en las rampas más potentes), para fortalecer las piernas, cogiendo fondo, para ir más frescos de mente y reaccionar mejor en los tramos más técnicos.

Salida en julio de 2018 por la pista de Cenarbe, en perfectas condiciones
Pista de Cenarbe, este año en perfectas condiciones

RUTAS PROPUESTAS:

Os voy a proponer una serie de salidas muy interesantes para comenzar la temporada de BTT, rutas por pistas amplias y cómodas, por las zonas boscosas y agradablemente sombrías de la selva de la Garcipollera y Monte Grosín.

Yo suelo hacer estas salidas, en este orden:

  1. Villanovilla: subida a la sierra de la Contienda y vuelta por Ipas. Es la más corta (29 km), tiene rampas largas, pero es corta y asequible. En total 750m de desnivel + acumulado.
  2. Subida a Iguacel. Es una salida más larga (35 km), con una subida muy constante, con el aliciente de llegar a Santa María de Iguacel. Un entorno relajarte, … o si lo prefieres, puedes forzarte con el Strava y compararte con la gente que lo ha subido antes que tú. El desnivel es similar, unos 800m de desnivel + acumulado.
  3. Vuelta a Cenarbe. Prácticamente la misma distancia, pero mayor desnivel, ya alcanzamos los 1.000m de desnivel + acumulado.
  4. Subida a Grosín (os dejo link descriptivo de salida bajando a Castiello por senda). Otra alternativa para bajar, haciendo más km (aunque también algo más de carretera), yo suelo bajar por las antenas hasta el puerto de Borau, por carretera hasta Borau y bajada por pista hasta Canías, los ue supone una distancia similar, un desnivel en torno a los 800m, pero con rampas mucho más duras. (pulsar aquí para consultar el track)
  5. Subida al refugio de la Espata, o la Trappa. Hablamos de una larga subida hasta los refugios de montaña de la Espata, o la Trapa, una salida de unos 50 km de distancia, con más de 1.000m de desnivel. La subida no presenta fuertes rampas,pero es muy larga y no tiene apenas descanso.

Una vez se ha subido a la Espata , o a la Trapa, puedes considerar que ya estás en forma. Para mantener ese fondo a lo largo de la temporada es recomendable alternar salidas por sendas con salidas de este tipo, con sus muchas variantes.

Estas cinco propuestas ya las hemos hecho este año y están en fantásticas condiciones. Algunos enlaces (variantes) están un poco rotos, pero no hay problemas destacables. Destacaría que este año han desbrozado el entorno al núcleo deshabitado de Acín de la Garcipollera , ahora mucho más visible y enriquece la clásica subida a Iguacel.

Ultimamente está super de moda transitar por caminos o sendas, pero no debemos despreciar las amplias pistas forestales, que nos van fenomenal para comenzar a rodar, hacer km e ir comenzando a hacer manos, puestos ue muchas de estas pistas enlazan con cortos tamos de sendas, o trialeras de todo tipo, a elegir.

Además nos suelen llevar a sitios espectaculares como la sierra de los ángeles, transitan junto a monumentos espectaculares como la ermita de Santa María de Iguacel, junto a pequeños pueblecitos de los Pirineos, algunos de ellos aboandonados, etc.

Aquí os dejo unas pruebas con el don que estuvimos haciendo hace unos días en la sierra de los ángeles, con unas fantásticas vistas hacia todo el valle del Aragón.

Hasta la próxima, compañeros del pedal.

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PIEDRAFITA et Le Pass du Nord

 

PIEDRAFITA y El Paso del Norte.

Es un placer volver a estar por aquí y más en esta época en la que estamos volviendo a salir a las rutas de más de una mañana.  Por fin podremos volver a ponernos la ropa de bici, ésa que se nos queda ajustada.  Ésa que ha sido trabajada por los duendecillos de dentro del armario y que te la han encogido.  Sí, sí, ésa que menos mal que es de lycra, pero que está más estirada que la cara de Sara Montiel.  En fin, al principio de este tiempo veraniego te pones en cabeza del pelotón de los colegas de bici de carretera y provoca que algunos vayan sonriendo y comentando porque lo que realmente piensan es que les quitas mejor el aire que una marquesina de autobús.  Pero todo es relativo.  Ahora hay que centrarse y bajar algún kilo si se puede y volver a ser los que éramos.  Por eso las rutas de ahora son más que buenas.  Al hilo de esto también se agradece que haya un puñado de colegas que se han dedicado últimamente a crear, recuperar, poner en conocimiento y sobre todo darle valor al patrimonio etnológico que supone el redescubrir nuestros senderos, los de nuestros mayores, los de siempre, los de herradura, los tradicionales a través de una labor de búsqueda oral y física, de limpieza y recuperación.  No debería caer en el olvido nuestro ingente legado, nuestra red de caminos tradicionales; y es por eso que la ruta que os voy a comentar se basa principalmente en la herencia de nuestros mayores.  Como nos decía nuestro colega Tanano: “Era el camino que hacía mi madre con el ganado para llegar al pueblo”.  Tal es el sendero de bajada y podéis haceros una idea de lo que os espera, pero…al tiempo.

 

Una vuelta por las dos faldas del valle. 

Empezamos el recorrido desde la plaza de Piedrafita.  Allí dejamos los coches después de una prolongada conversación en el Estacho, de Biescas.  Habíamos quedado para un café y puesta en común de las inquietudes ciclistas para el día en cuestión.  Después de desayunar opíparamente como mandan los cánones y las buenas costumbres, de enviar un fax preceptivo y de pillar wifi en el sitio indicado para ello.  Como colofón otro cafelito que levante el ánimo.  Llegamos a la conclusión de que sería bueno ver la última ruta que habían pergeñado el tío Andrés (de Biescas) y el tío Tanano (aborigen del lugar).  Dicho y hecho.  Con los coches nos desplazamos a Piedrafita y en menos que canta un gato nos pertrechamos con todos los aperos para la ruta.  La descripción fue somera:  Primero subimos al ibón y luego hacemos el Paso del Norte.  Bien.  Conocíamos la segunda parte, pero….

 

Una visita a la casa de la abuela y unas fotos nos meten en harina, hoy sería un día de reencuentros.  Casi, casi.  Un poco más de portería y salimos familia con los del lugar, claro, como no, las familias antes eran largas y pocos se quedaban en el lugar, así que se desperdigaban por el valle y más allá, y entre ponte bien y estate quieta, lo dicho.

Pero a lo que voy vengo.  Salida en bici.  Tira p’arriba por la pista de Lacuniacha.  Ya sabéis la que lleva al parque de los bichos.  Hasta llegar a la zona de la entrada al parque faunístico se lleva bien, luego el tramo de la entrada es bastante duro, pero luego suaviza bastante y es muy llevadero por la inclinación, sin contar con las vistas sobre la Partacúa.  Una delicia de subida.  Más pronto que tarde nos desviamos hacia el ibón de Piedrafita por un par de rampucias con inclinación de las que te ponen la almorrana a punto de nieve pero que no asustan mucho porque enseguida llegamos al ibón.  Precioso.  En estas fechas lleno de gente por todos lados, paseantes, ciclistas, senderistas, etc.

A partir de aquí es distinto.  Empieza la aventura.  Por el camino marcado nos aproximamos al final de la pista que se ha transformado en roderas sobre hierba.  Es preciso buscar las marcas de sendero balizado y sobre un canchal a derecha transitamos por una traza algo delicada a tramos.  Técnica y exigente al tiempo nos traslada sobre el valle en dirección al arco geodésico que está sobre Búbal.  Esa es la dirección buena. La marca nos llevaría empujando la bici del ramal en varias ocasiones, pero el camino mejor marcado va descendiendo sobre tasca, que a mi modo de ver es más lógico y no necesita de mayores aderezos.  En un pis pas y sin ser realmente exigente estamos en disposición de hacernos la primera bajada.  El sendero nos llevará directamente hasta la salida a la carretera general en el cruce de la presa de Búbal.  Pero esto no es hacer justicia, la bajada bien se merece un comentario.

Menudo sendero.  De 10. Con piedras como lavadoras, con escalones (más que el Corte Inglés) y raíces por todos lados se nos presenta una entrada de órdago.  Casco integral, metralleta, hipoxia totally, y a fuego por la traza.  Un salto, curva, ojooooooooooooooo, otra zarza.  Bien, hasta aquí, más o menos se hace con cuidado, pero ahora nos metemos desde los prados alpinos superiores al camino que baja por dentro del bosque.  Es como beber kas por un embudo.  A tope.  Flow al grado máximo, sobre el tapiz de hojas, no ves mucho, pero el camino es ancho (pensad que subían con las vacas por allí) y a la vez rápido, entrampado más que una película de chinos, con piedras del tamaño de un R5, que provocan que vayas de lado a lado.  Un auténtico despliegue de freno, olor a ferodo y diversión al grado máximo.  Es justo decir que si vas con un poco de control y a velocidad baja puedes disfrutar igual, pero……………………. Asina no es.

Fase dos.  Seguimos en el bosque, pero esta vez se vuelve más radical.  Aquí el camino viejo transita jalonado por las paredes de piedra que limitan los campos, fagocitado por el bosque, imbuidos en el ánimo de los gnomos, entre raíces milenarias y agua por todos lados vas descendiendo la parte más técnica y dura del camino.  El de verdad, el que te hace ver las estrellas y pone tus músculos al límite, entre las piedras redondas y los saltos de agua que el torrente ha excavado durante muchos años sobre el suelo limpiando y descarnando el piso inicial.  Es duro, muy duro.  Pero claro, habíamos venido para eso, para sudar tinta como los calamares. Ya estamos lobotomizados, con los cables cruzaos, violentos movimientos nos han hecho salir de nuestra zona de confort, ni siquiera la estricnina nos divierte en esta mina, jaaaaaaaaaaaaa, oxígeno.

Esta senda no es un duelo a primera sangre, no es para “justitos” aquí el que muere pierde, es enduro duro y barro, piedra, dolor y esfuerzo.  Por otra parte morriña de saber cuántos han pasado por aquí, el olor… aquí se echó Dios a descansar.  Era duro vivir aquí; mucho, no debió ser fácil.  Por eso si la hacéis no quedaros sólo con el sendero técnico, mirad alrededor, sobre los muros de piedra, los campos, las tablas y veréis cosas que ya nada tienen que ver con la bici.

Ya en la carretera nacional debemos cruzarla al otro lado y llegar a la presa de Búbal, por el interior del túnel, para ascender en 2.4 km de asfalto hasta el pueblo de Hoz de Jaca (famoso por la QH, la tirolina y un par de bares que te ponen unas raciones de …….. bueno que me voy)  Al turrón.  Soy más de bares que de trampolines.  Nosotros lo que tenemos que hacer es subir por la pista encementada de Sabocos.  En un rato tomar el primer desvío de la derecha para abandonarla dirección ascendente y mantener cota por la falda de la montaña con la vista puesta en el bosque.  Hemos dejado varios desvíos indicados con cartelería a izda pero el nuestro es una pista también encementada con una desnivel que te pone los pelos como escarpias.  No hay otra cosa.  Las piernas ya se están calentando y lo que les espera.  Nada con exceso rima con mesura, la droga dura lo que dura, dura.  Así, en estos pensamientos llega el momento en que la pista pierde pendiente.  No me lo creo.  Llaneamos.  La pista por fin en una curva se mete en el bosque.  Aquí empieza el Paso del Norte.  Increíble.  Por fin nos calzamos las protecciones.  Es un sube y baja muy entretenido con algún empujón de la bici en muy pocos tramos y muy cortos.  Para compensar.  Transcurridos unos minutos ya no piensas, ciclas, sigues al biker de delante serpenteante entre hayas, entre laureles, fresnos, avellanos, con el nivel de adrenalina a tope, encefalograma plano e introducido totalmente en el mundo lanar (ya no piensas).  Es una gozada para los sentidos.  El desnivel no es mucho y el slalom se hace prolongado, pero de vez en cuando al salir de alguna curva nos sorprende un descenso de pocos metros 10-15 con una pérdida considerable que te hace pretar el culo de tal forma que no entra ni un pelo a martillazos.  Sí que hay que controlar porque los árboles están muy cerca, pero son factibles de trazar con conocimiento, amén de algún tocón que se ve en la caja del sendero.  En dos ocasiones además hay que cuidar con el manillar porque los árboles no permiten el paso a las anchuras que ahora llevamos (75-80 cm), por eso y porque es bueno seguir las pocas indicaciones de camino que están clavadas.  Hasta llevar a Tripilituero no hay desnivel considerable, pero “ay amijo” ahora nos toca hacer una media ladera, a cuchillo sobre tierra y un festival de curvas hasta la pista que te vas a agarrar al manillar como si no hubiera un mañana.  Reconozco que hice ceprén hasta con el “ojo de Mordor”.  El trazado es una cantidad de zetas a 270º con desnivel que te centra sobre tu nivel de conducción máximo, un fallo por exceso y se te pelean los dientes por salir de la boca.  Pero realmente es una prueba a pasar porque es factible, necesaria y sobre todo muy satisfactoria.  Ya no puede estar mejor trazado el descenso.  Un acierto de Andrés, la verdad.

Una vez en la pista la opción es clara; dirección a Sta Elena por el sendero.  Muy buen piso, con algún tramo delicado, pero con calidad y fuerza se sortea sin problema la barbacoa de piedras que nos jalona el tapiz.  Sendero, torrentes, árboles… ¿qué más puedes pedir para un día de calor?  El tramo de bosque casi no permite entrar la luz, el suelo no se ve por la cantidad de vegetación depositada sobre la caja de la senda.  Un lujo de ruta.  Y por fin llegó la entrada a la senda de Sta Elena después de una empinada cuesta de piso de piedra descompuesta.  Casamatas de la Guerra Civil, obras civiles y muros, restos de intervención humana devorados por la vegetación.  Desprovisto de todo barniz de civilización y en un entorno privilegiado Le Pass du Nord es una opción no apta para aquellos que deseen vida pacífica y suelo liso, aquí no puedes ser un gallina o un julai, como Martín Mc Fly, aquí te engorilas y te vuelves más valiente que un camión, fallas y tiene más peligro que jugar a twister con Carmen de Mairena, es puro deleite.  Una tromba de sensaciones y despliegue de sudor y pedales.

Del camino de Sta Elena a Biescas, poco os digo, salvo que es ciclable, muy apropiado y sobre todo tened mucha prudencia porque es muy transitado por familias, corredores y paseantes, etc.

Ruta de 10 sin excesivo desnivel y con un festival de piedras en su primera parte y de senda de bosque en su segunda.  No se puede pedir más, tiene de todo.  Para completar sólo se me ocurre acabar en el Forato con una jarra de ámbar bien fresca y una hamburguesa de buey, conversación con los colegas y comentar todo lo bien que lo hemos pasado (exagerando los pasos técnicos como si fueran del RedBull Rampage) y reírnos a moco tirado de ver lo modorros que somos.

Un placer haber convivido y haber sobrevivido a tanta alegría y esfuerzo.  No despreciéis el desnivel (bajo 1000m+) porque se hacen muchos tramos por senda y eso te deja manso, pero manso.  Mejor imposible.  Un bosque de ensueño.  Podrían haber rodado aquí el Señor de los Anillos y ni nos hubiéramos dado cuenta.

 

 

Un abrazo compañeros.  Nos vemos en las sendas.

 

Pdta.  Como siempre y aunque no es necesario recordarlo, seamos amables con los paseantes y disfrutar de la compañía de cualquiera en el monte, ahora que las «cosas» están algo delicadas y es preciso que nos vean a los ciclistas de monte como uno más y no como competidores por el espacio.  Gracias.

 

 

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Buscando la ventana

Estos días en los que no para de llover, parece imposible salir al monte con la bici, pero de vez en cuando se abre una ventana que nos permite salir y disfrutar del monte con nuestra bicis.

¡No desesperes! Que después de la tempestad siempre viene la calma.

A ver si encontramos ventanas mayores que nos permitan hacer más y mejores vídeos de como disfrutamos de la bici aquí, en Jaca, a la sombra del Monte Oroel.

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