Enduroland, nueva referencia en el mundo del montalbán (Btt)

ENDUROLAND; nueva referencia en el mundo del montalbán (Btt).

Hola a tutti.  Hace algún tiempo que no escribo y casi se me habrá olvidado, por eso pido un poco de paciencia en la lectura y la comprensión del texto.  Con el fin de intentar transmitir lo que hemos vivido este fin de semana en una de las nuevas atracciones del btt oregonés por tierras del Sur del Reyno, procedo al relato.  Con todos ustedes-vosotros ENDUROLAND.

Como reza su página de inicio: «A caballo entre Castellón y Teruel, los municipios que actualmente integran Enduroland son: Fuentes de Rubielos y Olba en Teruel, y Puebla de Arenoso en Castellón. Se trata de una zona privilegiada muy escarpada y con paisajes brutales, a tan solo una hora y media de Valencia o Castellón y cuarenta y cinco minutos de Teruel. El embalse de Arenoso es el eje sobre el que circunvalan las rutas

Totalmente acertada la descripción.  Lástima que en un medio telemático como éste no puedan plasmarse las emociones que hemos descubierto, las más sublimes y las más perversas.  Ahora se agolpan en nuestras retinas, puesto que no han pasado más que unas pocas horas desde que abandonamos el lugar.  Si empezamos por el principio tal vez deba dirigiros a la página que soporta toda la información al efecto, de esta actividad:

https://endurolandmtb.com/sobre-nosotros/que-es-enduroland-mtb/

A partir de aquí y después de una visita en profundidad veréis que existe una completa filosofía de entender la bici de montaña, la cual se parece muchísimo a la nuestra, aquí en la Jacetania.

https://m.facebook.com/endurolandmtb/videos/525617331348437

Por eso creo de justicia dar a conocer un proyecto tan interesante y elaborado como éste (aunque no sea novedad para muchos de vosotros) y que se aproxima a la forma de ver las cosas que tenemos en otros lugares de este Reyno aragonés.

Así las cosas, tras una pequeña introducción, paso a relatarles sin más prolegómenos todo lo acontecido allende el «Ebro River».

  • Día de autos. 26-27 octubre del año del Señor, 2019.
  • Plan: Reunión mensual del club As Cimas.
  • Promotor: El Gallego, adoptado como maño, Rey del Kh7, conocedor incansable del mundo mundial, Señor de los Dunaday, Montaraz de enduro y con más kms en sus espaldas, que el baúl de la Piquer.
  • + ¿El de la Paqui?
  • – Sí, el pequeño.
  • + Manuel.

Lo sucedido. Ahí va el Ebro.

Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo. Siete para los Señores Enanos en Casas de Piedra. Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir. Uno para el Señor Oscuro, sobre el Trono Oscuro en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras. Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.

¡Ah no!  Esto es otra guerra.  Nosotros «semos orcos» pero de otra categoría.  De esos que se visten con ropajes raros que llaman de enduro, baggies, camiseticas de colorines, calcetines fosfos, y bicis más raras que un perro verde.  No digo más.

 

Llegamos a la población de salida, en un pequeño pueblo castellonense que se llama La Monzona y nada más vernos no nos llevamos un jadonazo en los dientes, porque éramos muchos, que si no… vamos.  Nos recibió una señora que giró la cabeza como un búho, 360º, mientras se encomendaba a su Hacedor al ver semejante reata de gallifantes.  ¡Pobreta!  Su asombro era tal que su cara parecía el dos de oros. Allí en la plaza cambiándonos de ropa pudimos hacer gala de unos cuerpo-escombros, dignos de las mejores tabernas vikingas. Pero por si eso no fuera suficiente, el lenguaje, la parafernalia y el despliegue técnico superaba con mucho las expectativas de los aborígenes del lugar que ya empiezan a reconocer en estos grupos una forma de vida alienígena diferente, pero en la Tierra. Las sucesivas visitas y el quehacer repetitivo a lo largo de la temporada en el fondo no va mal para dar a conocer su tierra natal, preciosa, dicho sea de paso, y con unas posibilidades ingentes a nivel deportivo, amén de la canalización de recursos para una economía que se verá beneficiada por el trasiego de visitantes.

 

Salvado este primer escollo toca empezar la ruta.  No tengo ni idea de lo que vamos a hacer, pero en estos asuntos yo soy mucho de confiar en la organización; así que adelante. En línea de salida formación para la foto, cosa que se agradece ya que después empezará la subida y los doce dioses del Olimpo pondrán a cada uno en su sitio.

 

Inicio ruta.  Pistarrón.  Todo fue un espejismo, tras 10 metros de senda salimos a una pista de tierra con una pendiente bastante notoria que hará las delicias de unas patas sin calentar y un cuerpo recién salido del coche, cuasientumecido.  Pero al pan, pan, y al pedal con fuerza. Patapúm p’arriba. 1 km de calentamiento tipo olla-express para continuar con kilómetro y medio de llaneo-bajada, nos preparan el corazón para afrontar las subidas de casi 4 km hasta el punto de encuentro y cruce. La verdad es que se deja subir bien, salvo algún desnivel, pero la tranquilidad y el entorno del pinar bajo que rodea nuestro camino compensa con mucho el esfuerzo.  Las vistas son inmejorables.  La sensación es de estar inmerso en un mar de pinos y bosque y cuando ya sudas hasta por la retina llegas al primer enlace crucial.

He aquí que las masadas por cualquier lugar dispersas, jalonan todo el monte recordando cómo vivían hasta hace poco los habitantes de estos enclaves.  Son ventas, caseríos ligados al transporte y a la atención de viajeros, sin olvidar la explotación agropecuaria, que podrían volver a tener un uso turístico y cultural, al encontrarse en parajes naturales de gran belleza, al lado de carreteras y caminos.  Algunos Centros de Estudios apuestan por que ventas, caseríos, torres y masías se integren como elementos patrimoniales en las numerosas rutas culturales y deportivas.  La despoblación, la desertización y el olvido hablan del éxodo del mundo masovero a la ciudad y del abandono de estos edificios agropecuarios. «Es una historia de perdedores», al tiempo que recuerda la emoción que despierta el descubrir un «mundo de supervivencia» que representan las masías.  Vale, que me pongo nostálgico. Al turrón.

Estamos en cruce, sudados, con cara de necesitar una bajada.  La manada está lista para la primera emoción del día, y el personal ya ha empezado a tirar del camel back.  La temperatura acompaña y el calor no es excesivo pero las condiciones ambientales son de cualquier época menos de invierno. Así que bien mojadicos nos preparamos con protecciones, manga larga, etc, etc, para iniciar el repaso sendil.  A mí no me gusta hablar, pero algunas de las unidades que forman el grupo empiezan el proceso de descompresión gaseosa y eso que sólo llevan 7 km.  Ahí lo dejo.  No quiero pensar qué ocurrirá cuando llevemos la mitad de la ruta.  En fin, menos mal que en el monte casi todo está permitido en materia de etiqueta.  Yo como soy estrecho de piel, cuando me estiro se me abre en el entendimiento…. y acompaño.  (No os riais que todos hacéis lo mismo, si no explotaríais, por eso el cuerpo tiene una válvula de escape, como mínimo.  Pdta no es lo mismo riais que rileis, porsica).

 

Pero a lo que voy vengo.  La senda se abre pedaleadora y poco complicada, tapizada de acículas de pino y vegetación de monte bajo, limpia en general. Lo que sí me gustó mucho son las piedras típicas de la zona que incrustadas en mitad de la trazada te obligan a mantener una atención continuada sobre lo que estás haciendo pudiendo perder no sólo el control sobre tu máquina sino además algún diente si descuidas este requisito.  Caliza, rocalla viva, cruza el sendero, jalona el camino, te acompaña en tu bajada y te somete a un ejercicio de habilidad que motiva y hace que la bajada a pesar de no tener excesiva inclinación te fuerce en pericia y habilidad.  No hay que asustar a nadie, salvo un par de sitios que de verdad merecen cuidado extremo, dado lo estrecho del paso y lo delicado de la trazada entre las piedras están hechos «a plena satisfacción del cliente».  Llegado a este punto, es de agradecer el trabajo de cajeado de las sendas, las aguaderas de evacuación de aguas y la limpieza de los caminos que ha llevado a cabo el equipo de Enduroland.

Y así fue por dos ocasiones, en las que lo único que cambió fue la orientación de la segunda bajada de senda, que también acabó en La Monzona.  Hay que hacer notar que también existe una variante que hizo «el grupo que no se equivocó», y que les llevó directamente por una senda sube y baja hasta La Puebla de Arenoso y que a juicio del personal estuvo realmente bien.

Paradica en el bar de la Puebla. Toca reponer líquidos y fluidos varios.  Aparcamos y en estampida nos avalanzamos al interior «como una instalación».  Después de marear a la señora del bar y de pedir tropecientasmil jarras, bocatas, platos de olivas negras, etc, etc, etc, nos dispusimos a darle p’al pelo a los bocadillos y comida que llevábamos para la ruta.  El local es un bar de pueblo como cualquiera de los que podéis ver en el Cuéntame cómo pasó, pero ¡ojico! dentro hay un comedor con una cristalera con unas vistas sobre el embalse de Arenoso, increíbles, igual me quedo corto, preciosas y una muy acogedora estancia-comedor.  Eso sin nombrar el hogar con brasa que tenéis al final de la habitación.  Desde aquí os animo a que lo visitéis para que podáis comprobar todo lo dicho.

 

Y sin más llegó el artífice de este proyecto.  Vicent.  Un compañero del pedal con el que me hubiera gustado charrar un rato (esta vez ya más en serio sobre muchas cosas) pero al que acosamos (sexualmente hablando) porque no se lo ocurrió otra cosa que sacar unas camisetas bien guapas de enduroland.  Así que como buitres nos dispusimos a la prueba de las prendas. Allí, bien de lucir torsos sudorosos, abobinables, perdón abdominales bien marcados (la mayoría sólo un abdominal) y esa molla king size digna de cualquier maestro cervecero.  Como dice un colega mío:  «A ciertas edades…. mejor por detrás». Pues eso, colaboración con la causa, apoyo total al promotor, despedida y cierre.

Ahora …. toca ponerse sobre la bici.  Yo no puedo.  Me caigo por los dos lados.  Colocar el sillín «by the ojal» con la cantidad de metros, calor, mojadina y demás es una prueba que ya quisiera ver pasar a muchos deportistas sufridos.  Desde la Puebla hasta Olba y los pueblecicos o masadas que te encuentras por la senda que sigue al río Mijares es un puro espectáculo.  Al principio es carretera y debemos tener precaución, seguir las normas y cuidar nuestra seguridad, pero una vez dentro del soto, la chopera, el camino bajo las piedras que sostienen las paredes que fabrican exiguas tablas de cultivo, las continuas formaciones agrícolas y los edificios que aparecen a ambos lados del camino como población dispersa nos deparan un paisaje embriagador.  Esto es como todo.  Yo soy tipo Dori, el pez sin memoria de buscando a Nemo.  Así que no suponía lo que me esperaba.  Nada más salir de la vega del río empieza una rampa «esquerosa» que no parecía tener final.  Rampa.  Curva.  A ver si allí acaba.  N’a mierda.  Rampa más dura.  Curva con pinos.  Venga, allí igual acaba.  No te lo crees ni tú.  Ya no sé por dónde sudar.  Rampón.  Mecagonlavirgendarcosyelcuramainar.  Uffffffff.

Hasta el final.  Sí.  Al final se acaba la rampa. Después de 4 km de rampón con desniveles de dos dígitos pudimos ver la luz.  No puedo más.  Estoy «deshilachao».  Más bien deshidratado.  Es el momento clave de toda la ruta.  Ya no tenemos mucha fuerza (algunos), y existen variantes como para estar aquí varios días.  Cada una ofrece algo distinto y aquí con muy buen criterio la organización decide combinar sendas hasta llegar a La Monzona, que fue nuestro punto de partida.

No sé si comentar.  Fue glorioso, increible, técnico, duro, majestuoso, paisajísticamente hablando un lujo asiático. Pero vayamos por partes como dijo Jack el destripador.  Empezamos por la senda de bajada hacia Olba por una caja limpia y rápida, perfecta, casi demasiado.  La velocidad por tanto crece por momentos hasta llegar a asustar.  Llegado un punto se vuelve a ciclar por terreno técnico, sube y baja que merece la pena para contener el ansia y disfrutar de las vistas.  Acto seguido cambia el suelo y empiezan a aparecen las rocas calizas en tal medida que se transforma en un tapiz, cortado, cruzado, base y cimiento del camino, como empedrado, pero «ay amijo» mucho cuidadín porque ya sabéis que este tipo de piedra se erosiona con facilidad por el agua y tienen una especie de rimayas que la cruzan en las que si metes la rueda delantera la voltereta es tal que se te pelean los dientes por salir de la boca.  Es un placer conducir tanto de subida como de bajada por esta senda.  No es mucha distancia la que llevamos recorrida cuando aparece el cruce a Olba y en el colladete también el GR que en bajada, flanqueado de muretes de piedra, dirige a La Monzona.  Opción B.  Por el GR. Esto pinta genial, me pongo las «gafas de follar de cerca».  Empieza la fiesta.  Senda de tuttiplén, con pavés tipo aberroncho, empedrado de lavadoras, bolos como la cabeza de un taustano, rebote abierto al máximo y suspensiones haciendo horas extras.  Lamadrelcordero qué pasada.  Unos botes como las cabras y la tija al mínimo proponen mayor velocidad, curvas de peraltes y nervios a flor de piel, saltos sobre raíces que te ponen las venas como un pantalón de pana y los ojos se salen de las órbitas, velocidad, velocidad, velocidad…. y una curva,…………yeeeeeeeeeeeeeeep ojoquetecomeslacurvapischaaaaaa. Manolito no me la saques que me entra el aire. Ahora voy en esta curva y te hago un Hamilton para que te vayas enterando, pringao.  Ains qué pasada de senda. También con sus tramos de pedaleo cortos, pero que te sirven para centrar un poco las ideas. Y cuando ya no puedes más, de repente y sin aviso aparece el final.  Nooooooooooooooooooooooo, dame más, quiero más.  Pero por otro lado, que no el atrás, las fuerzas ya no están, algunos ya vamos de prestao, y con ganas de comentar la jugada en el bar.  Final.  Rampón hasta el coche y a recoger los bártulos.

Toca cambiarse de ropa y recoger los aperos en la plaza del pueblo.  El mundo porcino inunda el lugar porque 18 aberronchos bien sudaos dan para contaminar una buena superficie.  Me río de Janeiro lo bien que lo pasemos, cómo disfrutemos y ¿tú no estastes?  Eso tiene solución. Visita Enduroland cuando puedas, no lo dejes pasar.

Pie de foto:  ¡Qué feos sois, cabrones!  San Pablo, a los Adefesios.

Fin de fiesta en Olba.  El albergue que regenta Eva es un buen lugar para el descanso y reparación de cuerpos y mentes, allí nos fuimos a echar un caldo exquisito y unas birras (por cierto, que casi toda la colección de ámbar está en su poder) para comentar la jugada, disfrutar de la compañía y sobre todo descansar en el maravilloso y exquisito «flavour chotuno» (olor a choto).  Y con esto y un bizcocho…no me hagáis la rima.  See you, little canal sparrows.

Un abrazo muy fuerte y nos vemos en las sendas. Soy Tija, Lagar-Tija.

 

Os ofrecemos una serie de datos técnicos y soporte para cualquier desplazamiento que esperamos os sea de utilidad.

Técnica:

Infraestructuras y soporte.

Servicios:  https://endurolandmtb.com/servicios/

 

 

NOTA IMPORTANTE.  Hay espacio para todos y para todo tipo de actividades.  Por favor comparte la filosofía de cada zona y sé respetuoso con lo que allí se practica.  Existen limitaciones para poder compartir nuestro deporte con los demás.  COMPARTE-CONVIVE-DISFRUTA.

Lagartija

ALBERTO PUYUELO SAMITIER.

 

 

 

 

 

 

 

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Así fue la escapada de Robert & Friends 2019

Este año estaba todo en contra: malas previsiones meteorológicas, avisos de caza justo por donde estaba previsto hacer las salidas, etc.

No obstante, se reajustaron rutas para evitar entrar en conflictos con los cazadores y la meteo nos permitió disfrutar de unas pequeñas ventanas viernes y sábado.

El domingo la meteo impuso su ley, se hubo de cambiar el plan y hacer una salida más corta, por terreno más próximo, puesto que la lluvia no permitió hacer mucho más. Pero así es la bici de montaña, es parte del juego. Los bikers debemos desarrollar esa capacidad de improvisación y adaptación al medio, lo que también añade adrenalina y tensión, que nos ayuda a disfrutar aún más de cada una de nuestras aventuras.

Y este año podemos decir que la escapada de Robert ha sido la edición más épica en ese sentido. Otros años hemos hecho etapas más largas, hemos superado mayores desniveles, realizado salidas mucho más largas, muchas más horas dándolo todo y disfrutando a tope. Pero con todo de cara, buen tiempo, buenas previsiones, etc.

Este año ha sido el de adaptarse a las reglas no escritas de la montaña, a la meteo cambiante, superando además otras adversidades. Este año hemos tenido dos caídas muy duras: primero Ramón se rompió la clavícula y luego la caída de Santi, en la que se rompió la 4 costillas y la pelvis, con rescate de la guardia civil y posterior ingreso, pasando por la UCI. Pero afortunadamente, todos están bien, recuperando en sus casas.

A continuación os presentamos un breve resumen de lo que ha sido este año la escapada y posteriormente, otro par de vídeos algo más largos, con más detalle de las dos primeras etapas. De la tercera, poco hay, la lluvia y el barro no nos permitió sacar buenas imágenes, pero sin duda fue otro día que contribuyó a que el 2019 fuera una escapada épica.

Estapa 01, viernes, sendas Atarés / Boalar:

Día 02, sábado, bajada de la Raca y Estiviellas:

Nos vemos en el monte.

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Qué es la escapada de Robert & FRIENDS, edición 2019

¿Qué es la escapada de Robert & Friends?

Para quien no lo conozca, la escapada de Robert & Friends es un fin de semana de tres días, de bikers procedentes de diferentes partes de España, que vienen a Jaca 3 días a disfrutar de la bici y del entorno de Jaca. EN este vídeo se puede ver una introducción.

¿Que rutas se prepararon para la edición del 2019?

YEn el siguiente vídeo se presentan algunas imágenes de las rutas previstas. Luego se tuvo que improvisar cambios , a consecuencia del inicio de la temporada de caza, pero eso ya es otra historia que os contaremos en otro artículo.

Estamos recopilando imágenes y seleccionando vídeos, entre todo el material recopilado en la escapada. Próximamente os enseñaremos imágenes de una edición de la escapada inolvidable.

Nos vemos en el monte.

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En Otoño, también salimos con la bici

Tras sobrevivir a todos los calores, ahora con temperaturas más templadas, seguimos disfrutando del Pirineo con nuestras salidas con la bici.

Las lluvias del otoño nos permiten comenzar a tener otro «grip» (agarre) en el firme de las sendas, además de que el monte vuelve a recuperar los colores verdes, tras un verano con todo agostado. Como los caracoles, después de las lluvias salimos los de las bicis al monte, a disfrutar del otoño, en este caso de las sendas de la Lobera.

 

 

Todas son salidas de club, quedadas a través de nuestro canal de whatsap. Y, aunque no haga tanto calor, sigue siendo importante mantener una adecuada hidratación. Los días se acortan, menos calores y más fresquito al madrugar, pero disfrutando a tope.

 

Nos vemos en el monte.

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Disfrutando de la MTB en verano

Este verano el buen tiempo nos ha permitido hacer multitud de salidas de Mountain Bike (MTB), o BTT como decimos aquí (Bicicleta Todo Terreno).

A continuación os mostramos un vídeo con imágenes de algunas de ellas: desde la senda de Binacua, hasta la de Castiello, pasando por Atarés, Borau, Santa Cilia, Santa Cruz, camino de Santiago, etc.

Todas son salidas de club, quedadas a través de nuestro canal de whatsap. Y todas acaban parecido , con la imprescindible hidratación, … que en verano hay que cuidarse.

Nos vemos en el monte.

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Senda de bajada del Albarún

Se trata de una vuelta circular que tiene dos partes muy diferenciadas:

  • Una subida muy dura por pista hasta el Albarún (en algunas cartografías lo denominan Alvarín). Se trata del punto más alto de la Sierra de la Contienda, donde hay una estación meteorológica y algunas antenas.
  • Una bajada por senda bastante larga (pista recuperada) y otra senda para entrar a Jaca, pasando junto a la central hidroeléctrica.

En general la pista está en buenas condiciones (al menos el día que fuimos a revisarla nosotros).

No obstante, hay que tener especial cuidado los días con agua, puesto que tiene varias zonas de pista con un firme muy arcilloso que se encharca con facilidad.

En esos mismos tramos podrían marcarse rodadas, por lo que hay que prestar atención (especialmente en las partes altas de la pista, en la zona que rodea a la cima, tanto de subida, como de bajada.

Senda de bajada del Albarún: En la bajada, al llegar al punto en el que nos cruzamos con al subida, se sigue de frente por una antigua pista forestal que se ha ido invadiendo de maleza (incluso árboles), pero que actualmente se puede bajar muy bien.

No tiene curvas cerradas, ni pasos técnicos, salvo algún surco por escorrentías de agua. En algún momento nos hemos encontrado con un tronco cruzado, pero lo pudimos apartar manualmente y  de pasar se va haciendo el camino cada vez más claro.

Al final desembocamos a una pista, que tomamos hacia la izquierda para bajar hasta el puente de las Grallas.

Este día, entramos a Jaca por la senda que hay entre puentes, que pasa junto a la estación hidroeléctrica.

Enlazamos la entrada al puente San Miguel por un tramo cortito de escaleras y unas margas. No obstante, ese tramo se puede evitar fácilmente siguiendo las indicaciones de la carretera para ir al puente San Miguel.

En total, menos de 30 km, con 1.000 m de ascensión acumulada, con una larga senda de bajada.

No fiarse mucho del tiempo del track, puesto que lo hicimos con bicicleta eléctrica (en modo ECO). Fácilmente podría llevar algo más de 3 horas.

MAPAS:

Mapa General Albarun
Mapa General Albarun

 

Mapa Detalle Albarún
Mapa Detalle Albarún

 

Senda Estación Hidroeléctrica
Senda Estación Hidroeléctrica

PERFIL:

TRACK:

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VIDEO:

EN el siguiente vídeo se ven algunas de las posibilidades para enlazar esta senda (con imágenes de salidas de varios días)

Nos vemos por el monte.

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PRIMAVERA. Vente a Biel.

 

Hypoxia mode.  Biel o el enduro turístico.

 

Cuaderno de bitácora.  Planeta asfalto.

 

Año 2149 de nuestra Galaxia.  Hoy domingo he desayunado como para una boda. Llevo las piernas que parece me haya follado un gato y el “Ojo de Mordor” progresa adecuadamente; mi piel muestra un color anaranjado, pulido, brillante y lleno de esplendor, producto de una exposición al sol el día de autos.  Estoy vago.  En lo único que me diferencio de una planta es que ella hace la fotosíntesis.

De una descripción somera, aunque interesante, de una ruta especial -a estas alturas del año- tal vez deba pasarse a un comentario exhaustivo de un magnífico día de comedia y montalbán (o al revés).  Un paseo por las nubes……..o por Biel, o miaquémeséyo.

Como dice Tarrino, al bajar del coche estábamos más blancos que una taza de water, pero, eso era al principio.  Un poco de cremita al punto de mañana en el mismo aparcamiento de Biel puede aliviar mucho futuras insolaciones provocadas por el astro rey.  Cierto es que durante un buen rato a su merced puedes acabar como una tostada, pero realmente … al final es así.  Hay que vigilar nuestra salud, y en eso estábamos cuando de repente…

Por orden.  Un poco de concierto, sis plau.

 

Biel.  Día D. Hora zulú. Planes.  Todo.

Despegue:  Día estelar de nuestra galaxia, 16 de marzo.  Hora, prontico, sobre las 9.30.  Bien peinados y limpios como una espada.  Allí aparecemos 15 mardanos vestidos de romanos dispuestos a dejarnos la piel en el pellejo dando pedales por la Sierra de Biel y Santo Domingo.  Esta vez toca describir el lugar para aquellos espíritus pobres que no conozcan la zona y gusten de un baño de sensaciones agradable, divertido y reparador al final de ruta en los pocos bares de la zona.  Pocos, pero con calidad, es justo reconocer a quien trabaja bien y aquí su mención. Te tomas un café y sabe bien y no hay efectos colaterales porque alguna vez me ha pasado que pienso que le llaman café con leche porque “dame veneno que quiero morir” ya estaba pillado por los Chunguitos.  Y otra cosa que me gusta destacar siempre es la calidad humana de las personas con las que nos cruzamos por nuestros pueblos, no como muchos de los bloques de los vecinos de las ciudades que parece que les hayan afectado los recortes en educación.  ¡Coño!  Saluda.

 

Por otra parte, que no la de atrás, empezamos bien la mañana, de cojón de mico que diría aquel.  Varias multas de tráfico en el camino de ida, unas gafas rotas al pisarlas de forma descuidada, un camel-back que perdía más aceite que Carmen de Mairena, y todo tipo de desgracias concatenadas.  Con todo este enjambre de circunstancias sobrevolando nuestra áurea tocaba protegerse porque en una de éstas podría acontecer un desenlace fatal, una caída, un embarazo, un diente o cualquier desgracia que el Maligno tuviera a voluntad.  Era un miedo cerval, como el de echarse mano al bolsillo y no sentir el móvil.

Aun así y todo iba adelante.  Rodeado de algarrobos, de bicis raras y material de todo tipo, desde la conquista de América no se debía haber visto cosa igual en estos pueblos de Dios.  Una manada de vikingos ataviados de grana y oro con bichos raros para dar pedales, de formas «estrambólicas» y lenguaje también desconocido.  ¿Feos? NO. Es como preguntar a nuestras mujeres sobre esas visiones.  Su respuesta es evidente: “Te tiene que gustar a ti”.  Está claro, tienes una pinta de orco de Mordor, que te rilas por la garrilla.  ¿Acaso serán extraterrestres?  Supongo que si alguien nos hubiera visto seguramente nos hubiera mirado como las vacas al tren.  Pero vamos, que a mí también me pasa.  A veces pienso que España puede salir de la crisis… y luego veo a niñatos de 16 años con las cejas depiladas y se me pasa.  Pues esta visión, igual.

 

Mientras tanto en el Reyno de Oregón, pistoletazo de salida.  Nos conjuramos en sonrisa inicial con la mirada puesta en la parte superior de la val, oteando por encima de la primera línea de árboles buscando el final, la meta o por lo menos el primer collado.  Me echo al monte.  Como si saliera de cervezas con el 78% de batería.  Ahí.  Que sea lo que Dios quiera.  En nada y por sorpresa nos introdujimos en un barranco con pendiente, apellidado “Del Correo” que empezó a inclinarse hasta límites insospechados.  El firme, por decir algo, era … ¿cómo decirlo?  Ya está, ma ha venío, era “esqueroso”.  De piedra redonda, cantos rodados, como cabezas de crío, un tapiz de bolos intratable, infranqueable desnivel pestoso difícilmente evitable.  Un mar de pedrolos.  Había otra opción, pero no convenía al asunto que nos llevábamos entre manos así que la decisión del equipo de ruta no era discutible. Como reza el dicho: Jugar y perder, pagar y callar.  Al mal tiempo buena cara, así aproveché para contar mi experiencia en los rayos X, que me hicieron esa misma semana en la zona de mi lesión, sacro-ilíaca-lumbar-perifóllica, (vamos, en la lomera) que ya voy a tomar como crónica, porque no evoluciona como los pokemon, sino que se hace más bien resistente a todo tratamiento, incluida a la ámbar requetefresca.  Por decirlo elegantemente, mi relato expuesto con una visión particular de la situación, sin exagerar miaja, porqueeeee como dice nuestro refranero, los niños, los borrachos y los leggins siempre dicen la verdad, aunque sea maqueada.  Risión y descontrol para obviar el desnivel.  Bueno, pues eso, que entre ponte bien y estate quieta nos olvidamos de la merdé de subida para llegar al primer collado que era la antesala de nuestro primer sendero de recompensa a la tenacidad y esfuerzo inicial.  Aquí el tío Sherpa deleitó con una sesión del Club de la Comedia para solaz reparador del personal mientras el grupo se ataviaba con las protecciones que servirían en el descenso por la senda hacia el refugio de la Artica.  Un bosque de hayas, tapizado de hojarasca, de ramas y más trampas que una película de chinos.  No se puede pedir más.  Era “naturalmente maravilloso”.  Una senda más bien cortica, muy bien alicatada, con sus baches, sus ramas de avellano, sus hayas frondosas, los gnomos y una incontable cohorte de zarzas dispuestas a abrazarte.  Si es que el bosque nos quiere.  Ya te lo digo yo, “mi amol”.

Poca recompensa fue el llegar hasta el refugio porque sin solución de continuidad nos metimos en la pista que asciende al collado que otorga vistas sobre el Puig Moné y el borrado de memoria fue rápido.  El remonte a la zona superior es breve. Ahora toca descansar, comer algo, comentar la jugada y empezar a contar las subidas realizadas.  Ya se sentía el jambre, mucha jambre.  Aquí ya no se hacía ascos a nada como en el comedor de la oficina.  Allí ves un yoghurt caducado de un día y no te lo comes, pero el sábado noche seguro que te meten droga que ha viajado 12.000 km metida en culo de alguien y p’alante.  En fin que hay gente p’a to.  El calor es insoportable y la humedad del bosque nos hace sudar hasta la goma de la braga.  Ya he perdido 1 litro mínimo por todos los poros de mi cuerpo serrano.  Y no es poco decir.  También es el momento de los retratos y las tontadas, debido a la hipoxia, la pérdida del sentido de la razón y el poco conocimiento que ya de serie viene instalado en algunas cabecicas, hace que sea el conjunto perfecto para irradiar tontería.  ¡Qué más se puede pedir a una mañana de diversión!  En esas estábamos cuando alguien decidió que debíamos de bajar de nuevo al refugio de la Artica para continuar viaje.  Y es que claro, íbamos a contrarreloj y las horas de sol mandaban.  Allí los guías recios de la manada, chascando el látigo, y a golpe de arenga y vozarrón urgían a las tropas a ponerse nuevamente las protecciones para bajar por el sendero jalonado de tocones de árboles y arbustos recién arreglados.  Dignas de voltereta estas ramificaciones, unido a la tontada y al hacer medio medio que algunos tenemos presentan la ecuación perfecta de la tollina integral.  En resumidas cuentas, una voltereta cum laude a la primera de cambio.  Pero no, esta vez no.  Algún susto y poco más se provocó en la bajada, por tanto, en líneas generales muy noble y divertida.

 

 

Una vez abajo la primera incidencia del día.  ¿Cuál es?  Se preguntará el ávido lector, curioso y enternecido por la descripción del monte.  Pues no es otra que la del Tío La Vara.  Azote de maleantes, cuidador del Medio, látigo de malvados y gente sin freno que manchamos el monte.  Gruñido del macho alfa a todos aquellos que tiramos los residuos orgánicos al suelo, recuerdo incansable y tenaz de la limpieza, fan del KH7 y demás atributos con su voz de mando, báculo en mano, cetro y trono en las fotografías, amén de ese porte gallardo y conquistador………..(jodofloro, luego lo veis y …bueno os pondré una foto, jeeeee) con recio mando y sin bacilar lo más mínimo, impasible el ademán infundió tal respeto que no sólo recogimos las cáscaras de plátano sino que acabamos pasando la mopa por debajo de los árboles.  Todo esto dicho sin exagerar un ápice.  Pero a lo que voy vengo.

Enseguida tiramos pista aislante.  O sea palante.  Como los de Alicante.  Unos pocos kms de pista “esquerosa” de tierra recién arreglada que había dejado la capa de rodadura movida y como no había sido compactada, porque a criterio de nuestro técnico favorito no hubiera ganado nada con pasarle un molón de los gordos, salían polvo y tierra a partes iguales secando nuestras mucosas y haciendo más dura si cabe la subida entre el calor, el esfuerzo, las horas sobre la bici y lo que faltaba por venir.  Pero no es más que otra incidencia en el día, nada destacable que no sea reparado con un trago de isostar azul o powerade, de los que te hace cagar un mojón radioactivo que se ve desde el bloque del vecino.  Arreglar el cuerpo, lo arregla, sí, no digo que no, recuperas sales, también, pero coño que al final con el culo encendido pareces un gusiluz. 

Me distraigo.  Hacia la parte superior del mirador, frente al Puig Moné, en Malpaso y en franca subida, expuestos bajo las inclemencias del sol, por una pista ancha, larga, recta llegamos al mirador.  Aquí encontramos dos paisanos “sin ganas de charrar” que si nos dejamos nos ponen la cabeza como un bombo, aunque se agradece compartir espacios y aficiones.

Un paseo por las nubes.  Una vuelta en 360º alrededor de un mirador privilegiado.  Desde Sto Domingo al Norte hasta la Plana de Uesca al Sur.  Vista de las que no se puede uno perder.  Recuerdo que guardarás durante mucho tiempo.  Descanso y paz, y pinchazo de Tito.  Hay que arreglar.  El personal volcado en colaboraciones (salvo de Hobbie de Figueruelas que participó a última hora “pretando” alguna cosa) resolvió en poco el inconveniente.  Claro es, había que descender por el cordal de piedra y era totalmente necesario.  La bajada es buena, la primera parte sobre un sendero “Osqueta Style” incluida el centrifugado y la tollina del tío Rubén, de la que debo mencionar la suerte que tuvo de no clavarse el tocón de boj sobre el que se golpeó por debajo del casco integral. Menos mal que es un tío duro, para eso es de Belchite.  Seguimos bajando sobre la roca caliza, redondeada y mal colocada, haciendo cabriolas, requiebros, maniobras pensadas y ensayadas cien veces, con las que disfrutamos más que un mico con lombrices en …. Pues eso.

Y por fin llegó el fin.  Una cerca para el ganado, un cruce, un pastor eléctrico nos frena y nos invita a ver el desvío, sopesar la ruta a elegir y a tomar un sendero a media ladera que nos trasportará a través de los frondoso del bosque hasta el Pígalo.  Precioso lugar, pintoresco y atractivo, mil veces visitado, más comentado y curioso que otros por la zona y poza de baño obligado a la gente del lugar.  He aquí que mi alma se encogió cuando el gallego Manuel se tiró hacia el agua, haciendo el Cristo, de una altura considerable sobre el líquido chelado, sin saber qué le esperaba.  ¿Se le encogerá el …? ¿Se le pegarán atrás como a los tigres? ¿Tendrá que utilizar el jet stender o alargador de ** debido al agua helada? ¿La diferencia de presión le provocará lesiones irreversibles en sálvese la parte?  Por la cabeza, lo digo.  Guarrrrros.  No. La respuesta es no.  Salió igualico que entró, sin talento y con ese body serrano que evita todos los gimnasios.  Un lujo para la vista y el alma de los más pervertidos.

Seguimos ruta.  Esta vez tras aprovisionarnos de agua en el camping, que podía haber estado abierto para avituallar de líquido elemento de cebada a nuestros resecos continentes de pecadoras almas, pero no.  Mecagonsuestampa.  Lástima pille cagaleras, que cuando tosa, efectúe y si pare revi…………  En fin.  Que me enciendo.

Arriba.  Hay que subir, arriba.  Esas palabras resonaban en mi interior cuando cruzamos el río en dirección a lo más hondo del valle para adentrarnos en busca del “anillo de los hombres”.  Eso parecía.  Un barranco espeso, profundo, con muchísima humedad, bien tupido y muy vestido nos protegía esta vez del sol castigador, como en el bosque del Señor de los Anillos”.  Casi se agradece esta circunstancia por la temperatura a la que nos veíamos sometidos aunque es de justicia decir que de vez en cuando salir al sol también nos hacía sentir mejor.  Un buen rato nos pegamos subiendo por la pista bastante bien trazada en cuanto al desnivel.  Las fuerzas flaqueaban y nos temblaban las patas más que si hubiéramos visto al Rocko Sigfredi y estuviéramos cogidos en un cepo.  Es verdad ya estábamos un poco picados por la segunda vara y a pesar de todo el tío Fon y servidora abríamos camino hacia el infinito y más allá a lomos de unas máquinas que se estaban haciendo un poco pestosas.  En esos momentos piensas en las cervezas de más de la noche anterior, de los entrenos que has dejado pasar por dejadez y …..de los productores de “ya lo fregaré mañana” y los guionistas de “cinco minutos más y me levanto” llega: “mañana salgo a correr”.

Un poco más de sufrimiento y llegamos a la parte anterior del bucle (donde el pastor eléctrico) para tomar una senda de bajada que conecta con la anterior del balcón y nos dirige inmediatamente a Biel.  Pero todo a su tiempo.  Antes había que comentar la jugada.  Pertecharse de romanos.  Ajustar los settings y conocimiento fuera.  Un último respiro y un trago de agua antes de enfundarnos los integrales.  Maravilloso olor a choto en el entorno de nuestro parking improvisado.  He visto vertederos más agradables.  30 axilas, 30 pieses, 15 forcachas, de todo en simple y en doble, todo sudado, las camisetas se tenían solas, como la falda de la Reina Isabel de Castilla en sus mejores tiempos, y así las cosas pistoletazo de salida.

Se empieza a ver la vegetación.  Se dirige a nosotros a velocidad cada vez mayor, con lo cual el intrépido y astuto lector habrá adivinado que la velocidad y el riesgo crecen relacionados de manera directa e incluso exponencial.  Es lo que tiene no disponer de masa encefálica, de la gris, dentro del casco a estas alturas de la ruta.  Y en unos minutos empieza el éxtasis. El bosque se cierra, la senda mengua, la vegetación se cierne sobre nosotros y la atención sobre la trayectoria se incrementa hasta no entender đe otro asunto. Con la mirada puesta en las curvas técnicas, los escalones de piedras, las zetas muyyyyyy delicadas, pero sobre todo en una caja de sendero de tierra y hojas provocan que la velocidad y la sensación de flotación maravillosa se torne adrenalina y video-juego, casi una visión. Es largo el tramo, muy vestido y técnico, a veces delicado y exigente, tal vez el mejor de la ruta, pero sobre todo es extasiante y sobrecogedor por la exuberancia y la calidad de la masa forestal.  No envidia a ningún otro sitio, te sientes bien y así se expresó al parar a la salida del sendero. En una zona abierta nos reagrupamos para hacer balance de sensaciones y problemas técnicos antes de llegar con resultado más que favorable. Habíamos descubierto una excelente zona de juegos gracias al Tío Javi -alias El Calas- Por pista llegamos enseguida a Biel y por fin nos desmontamos fatigados, resecos, hambrientos y realmente satisfechos, Un gran día de monte ofrecido por el aborigen del lugar y sus secuaces que habían previsto los imponderables con precisión y que gracias a una magnífica preparación dio como fruto una ruta de 10.

En el aparcamiento no se hablaba de otra cosa, salvo de la futura merienda y poco más.  Cansados, mansos, satisfechos y muy relajados las felicitaciones surgían espontáneamente y todo eran abrazos a la organización y entre los asistentes.  A ver ahora cómo explico yo a los chavales que el modelo a seguir es este, el del sufrimiento y la diversión, y no el de la choni de turno que se forra en la tele sin despeinarse.  O eso creo yo.  Hubo más, pero yo no estuve así que tal vez deba ser otro quien continúe este relato. Hasta aquí puedo escribir y ojalá sirva de de ayuda a conocer una zona espectacular y con cientos de posibilidades para el mundo del btt.  Muchas gracias JAVI CALAS, y a toda la organizanda.

 

¡Qué bien lo pasemos! ¡Cómo disfrutemos! ¿Tú, no estastes?

Saludos desde los senderos, nos vemos en el monte. Soy Tija. Lagar-Tija.

 

DATOS TÉCNICOS. 

Zona Biel-Luesia.  Sierra Santo Domingo.

 

https://www.strava.com/activities/2217656282

También disponible en wililoc.  Estimados colegas del bbtava, no dejéis de investigar la zona.  Una gozada de paseo para día completo a estas alturas del año que todavía no «preta» la calor.  See you, little canal sparrows

 

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LA INVERNAL IV EDICIÓN JACA-STA CILIA

 

LA INVERNAL IV EDICIÓN JACA-STA CILIA -2019-

 

Bon giorno siñorinos.

Aquí, desde la seguridad y la confortabilidad que da el estar bajo el tejao, con calefacción, el alicatao hasta el techo, rodapiés y a salvo de la pandilla de ñus con la que me he juntado este fin de semana, tengo la sensación de haber pasado por una sesión de depilación.  Me encuentro manso, no tengo ganas de más bicicleta.  Como cantaba aquel grupo de heavy metal: “Llevo el ojete rojete”, etc, etc, etc.  No abundo en detalles, pero que os sirva como referencia; un orco como yo se ha tenido que dar crema de manos.  Estaban “aspras”.  Se me estaba atascando la piel por todos los lados y ya sabéis que ahora somos una especie sensible a los estímulos más delicados, por tanto, siguiendo la línea evolutiva debo avanzar en esa dirección y proyectarme hacia el sibaritismo y la primura.  O no.

El frío intenso que nos ha regalado esta segunda semana de enero nos ha “espabiliao” más que a un gato.  No es que en las fotos sonriéramos, no, es que se nos había congelado los pendientes y se nos había enganchado el morro.  –8ºC al punto de la mañana no da para muchas “tontás”.  Y aun con todo allí estuvimos.

Ya os digo, orcos de Mordor, gente de la Ribera del Ebro, Valle del Cierzo, de la cercana Comunidad Catalana, de Navarra, oscenses recalcitrantes, del mismo centro de Jaca, hasta de la zona del Jalón, por no enumerar toda la tipología de elementos no encuadrables en ninguna categoría comprensible al entendimiento “humaño”.  La cuestión es que acudieron a la llamada primitiva de las sendas que se ofrecieron desde la Val d’Aragón con la exclusiva finalidad de conocer uno de los enclaves privilegiados del Pirineo, con la intención de intentar elevar esta zona de Jaca a su máximo exponente en cuestión de enduro jabalinero y tomar conciencia de lo que se estaba trabajando por estos lares, que si bien no se le da mucho bombo y platillo, no por ello es menos importante que lo que se cuece en toda nuestra península (y allende las líneas fronterizas).

Así que en menos que canta un gato y a un par de llamadas de teléfono, se congregó una recua de 35 alicates con bicicleta que no dudaron lo más mínimo en calzarse los calzoncillos de cuello alto y tirarse al monte en brazos de un trío de degeneraos con más ganas de retorcerse por el monte que un bujarra con lombrices.  La confianza ciega es lo que tiene.  Por eso se os aprecia, porque estabais tranquilos y sabíais que os iba a satisfacer.

Hombre, calor, calor, calor, no hizo.  Más bien lo contrario, pero el presupuesto no nos daba para contratar buen tiempo.  Por eso se llama la Invernal.  De hecho en esta Cuarta Edición y con el propósito que os he referido anteriormente, se desarrolló en el entorno de Jaca-Sta Cilia, por sus sendas, por sus caminos de herradura, por su monte, sus cerros, sus cárcavas, sus históricos lugares que seguro han dejado huella en vuestra memoria y como no me he cansado de repetir:  “Que se quede grabado en vuestra retina ese lugar privilegiado, que no se olvide, y luego cuando comentéis lo que se vivió guardéis en vuestro interior esa sensación que identifique la ruta y el lugar, sus gentes y su historia”.

Ahora muchos de los participantes ya han madurado, lo han descubierto porque se han puesto la bufanda sin que nadie se lo haya dicho.  La media de edad (salvo de las mozas) no eran precisamente baja.  Había personal con más kilómetros en sus patas que la cafetera del Virginiano. Buscaban algo más, un toque de calidad, de diferenciación.  Y yo creo que lo han encontrado.  De hecho, el mismo sábado en el punto de partida publicado nos concentramos todos y en un suspiro organizamos los coches para iniciar la ruta. Esto es síntoma de predisposición a lo que se nos vendría encima.  Mucha ansia se respiraba en el ambiente y mucho “pinta” con ganas de meterse los más de 1300 metros de desnivel de invierno entre pecho y espalda.  Así que no hizo falta mucha preparación.  Un par de comentarios generales, una salida con parrilla y semáforo y al salitre.

Pistoletazo y patapúm p’arriba.  Calentando, calentando nos fuimos metiendo al bosque y de allí al Cúculo.  Unos retratos y unas risas, unos comentarios y abrazos (porque el personal pensaba que por subir a lo más alto no iba a sufrir más, jajajaja).  Faltaba más chorizo de lo que pensaban.  Iban a pasar todavía más miedo que si las madres se hubieran instalado el whatsapp en sus móviles para controlarlos.

Así las cosas, llegamos a la pradera después de una vuelta por los cepos.  Y de aquí a la zona baja para llegarnos hasta Atarés.  Hasta aquí cero inconvenientes, nada de accidentes y todo como la seda.  Bien peinados, bien retratados e incluso haciendo poses para salir bien retratado.  Es lo que tiene ser mediático. 

En el pueblo, ya abajo, seguíamos dando instrucciones del tipo: “No os preocupéis, está hecho, falta poco”.  Lo mismo que si Gaudí se compromete a acabar la Sagrada Familia en 2 semanas, 3 a lo sumo. Casi seguro.  Faltaba un empentón para arriba y acabar con una de las maravillas de la zona baja, La Torre del Moro, versión “flow trail”.

Risas, setings, ajustes varios y calzados para la ocasión, había que bajar la senda a ritmo de salsa.  Habíamos hecho muchos km como para despreciar estos senderos entre hayas, vegetación que casi no te permite ver, ramas, lianas, tarzán, monos, (bueno no, que hacía frío), hielo y ……..más trampas que en una película de chinos para aderezar la conducción.  “A sac” que dicen los del Este.  Nervio y ansia y una velocidad infernal senda abajo, sobre las hierbas y el musgo, deslizando más que una coja en el baile.  El control se hacía casi imposible, pero eso era precisamente lo que queríamos, salir de la zona de confort.  Y se consiguió.

 

De hecho, hay una “filmanda” como ejemplo, que ilustra perfectamente lo sucedido.

 

 

 

   Pero esto no fue todo, ya en los coches, en la entrada del Boalar, nos esperaba la “bola extra”.  El grupo se había portado muy bien, había habido 0 bajas, todo en orden, aunque ya había compañeros que lo dejarían aquí.  Habían tenido suficiente o simplemente se bajaban de la bici.  Así que tocaba continuar para bingo con el resto del personal.  No problema.  P’arriba.  Súbete la pista, “esquerosa”, muy pina, con pulsaciones en el reloj que no sabíamos ni contar, pero que no dejaba lugar a dudas.  No podías equivocarte ni queriendo.  Arriesgando las últimas calorías en persecución de la bajada infinita, del Ying, de lo mejor prometido en una bajada apoteósica que dejara un sabor de boca acorde con la ruta y dispuesto así para ser deleitado por los paladares más exquisitos.  Se acabó la pista.  Empieza la senda.  Carrascal, árboles, matojos y broza que incita a subir con esfuerzo, y a estas alturas de la ruta se hace “pestiñán”.  De repente una recompensa.  Justo en el balcón, sobre el valle, sobre las piedras, por el cordal superior el sendero complicado, precioso, muy técnico, los tramos expuestos te obligan a concentrarte en lo que has venido a hacer.  Sufrir.  Ciclar.  Disfrutar.  El aire sigue fluyendo helador, sobre nuestro aliento congelado pero la calor falta en los cuerpos y en las mentes.  Alguno empieza a ver su vida en diapositivas, ya que falta un tramo que desconoce y el coche está lejos.  Se encomienda a Sta Biela de Hollowtech y pide por su alma, mientras los demás se reparten las piezas de su bici, en silencio.  Se busca la última barrita, gominola, isostar o cualquier cosa que quite el dolor.  Ahora que caigo, ¿por qué se llaman anal-gésicos si se toma de manera oral?  Bueno que me despisto.  Estamos a punto de estar a punto.  Del inicio de la bajada.  La integral.  Lujo prometido que todos esperamos.

Un tercer grupo que nos habíamos quedado atrás para cerrar con seguridad toda la manada, inicia el descenso.  Me lanzo como una histérica senda abajo, ciclando con confianza por la caja del sendero, viendo pasar a velocidad absurda la vegetación, los saltos increíbles que están pergeñados sobre el relieve natural, las salidas al aire de forma intuitiva y natural de nuestras máquinas, siguiendo el camino de los taludes y los perfiles de peraltes marginales.  El musgo nos vigila, la humedad no permite muchos ”flirts”, no debes frenar y mucho menos en seco porque te calzas una “órdiga” del tamaño del sombrero de un picador.  Las manos han trabajado mucho, están heladas y aun con todo son necesarias porque el control es más que serio.  (Esto es de perogrullo, porque si no tuviéramos manos con qué nos íbamos a agarrar, ¿con el rabo prensil?).  Pues eso, patatum p’abajo.  Entre ponte bien y estate quieta las trampas en las curvas y el árbol en medio con una piedra que te promete un abrazo magistral para enviarte al hospital sin dudarlo.  Pero qué bien trazada está la caja para volar, correr, disfrutar, gritar y exudar adrenalina hasta rematar con un salto sobre el talud de salida que te dibuja la sonrisa tontuna cuando llegas abajo con los colegas.  Macho ¡qué bien!  Ya tenía ganas de esto, se decía.  Pero…..no habíamos acabado.

 

Faltaba el “half pipe” que dice el punto anglo.  No es nada.  Un tubo dentro del barranco aguarda tras una caída al vacío que inicia la parte final, un desgarro de placer, oiga, increíble zig-zag dentro del bosque encantado, del carrascal infinito, sobre tierra húmeda y hojarasca que protegen al elfo de turno agazapado en busca del biker que tenga un accidente, para así aprovecharse de él y dejarlo como a un Renault 8, y de paso curarle la escoliosis.  Esta es la vida en el bosque.  Dura y de oportunidad, por eso salimos de allí como alma que lleva el diablo y tras un par de saltos y subida por los “margines” la desembocadura final nos aguardaba por la derecha en forma de delta sobre el camino romano.  Chis pum.  Final.  Gozada.  Yo me siento realmente bien simplemente de recordar las caras de todos los que vi salir del bosque para juntarnos dispuestos a la conexión final.  Un auténtico lujo, sonriendo, abrazándonos, dejar fluir toda suerte de piropos a la senda y por ende a los aborígenes que les habíamos llevado.  Insisto, para mí el mejor regalo.  En el momento que salió el último, ya en el Camino de Santiago, un tramo pequeño por camino nos condujo de vuelta a los coches.  ¡Qué satisfacción, de verdad, qué tranquilidad!  Ni un accidente grave, pocas averías, algún susto, pero en general todo correcto.  ¿Se puede pedir algo más?  Creo que es suficiente regalo ver tantos compañeros abrazándose y haciendo el mico por la entrada al Boalar, y por supuesto compartiendo con nosotros su alegría por todo, por haber acabado, por haber hecho una ruta completa, de enduro de verdad, con subidas intensas, bajadas a muerte, tramos de conexión, bajadas por piedras como lavadoras, bosques de carrascal y otros de ensueño, senderos peligrosos y pistas “esquerosas” de conexión aunque totalmente necesarias… y sobre todo la “Bola Extra”, La Integral.

Y esto fue todo lo relativo al sábado, en cuestión de bicicletas.

 

 

El domingo nos fuimos a contemplar la Virgen de la Peña.  De inicio ya por el carrascal prometía ser una ruta bastante exigente.  La verdad es que íbamos “picados” del día anterior, pero con ganas.  Un poco de subida por pista asfaltada y de repente la creatividad nos llevó como por arte de magia a la pista final de subida al merendero.  Maravilloso sendero de desnivel constante.  Una joya.  Como no puede ser de otra manera visitamos la ermita y procedimos a bajar.

Unos cuantos bikers, aquí mismo decidimos bajar por el carrascal y el bosque directamente al Camping porque tendríamos suficiente ya, pero otros sin embargo decidieron aderezar la mañana con más kilómetros y pedal por las sendas y el bosque más próximo a Sta Cilia y al sendero de Binacua. 

Una vez concluida la fiesta y con bastante cansancio en las piernas no quedó otra que ducharse, pasarse el esparto y el fairy y ponerse hecho un “hombresico” para finalizar la jornada a base de una buena comida en El Bosque.

Poco más queda por contar, salvo las cosas que no deben contarse.  Así que disimulen vuesas mercedes si no han tenido bastante.  Con esto y un bizcocho………..no me seais guarros.

 

 

 

Como budista admiro las técnicas zen y la disciplina del tao, por ezo lo hago todo zentao y lo tomo todo con karma.  Me toca digerir todo el fin de semana y recuperar la paz y la tranquilidad.  Me lo he pasao como un crio.  Como dice mi colega: “Os quiero un huevo”.

 

Un placer haber compartido estos días con vosotros, mi agradecimiento personal a aquellos que os habéis esforzado más haciendo un viaje largo desde vuestras casas, al Agüelo, faro y referencia biker de esos jovenzanos que ven lo que les espera dentro de unos años y además lo ven con admiración, a los compañeros de fatigas que a través de amistades o por los medios de comunicación os habéis venido sin ninguna pereza, a la “Presidenta Nora” por la colaboración en la entrega de premios, a los colegas que siempre estáis ahí y a la mínima que se os comenta os apuntáis a un bombardeo, por supuesto a mi grupo habitual con el que comparto casi todos los fines de semana.  Aupa AS CIMAS.

 

Al grupo BTTAVA, que vino a pesar de que casi no había información y no sabían quién era este elemento peligroso que les citaba a una emboscada casi segura.  Fuerza valientes.

Un último bloque de agradecimientos destinado -aunque sea desvelar un poco a una persona que prefiero permanezca todavía en el anonimato- que cree en nosotros y que ha facilitado medios para que esto sea un evento de nivel plus, aportando ese toque de calidad con las imágenes y filmaciones que saldrán y que después serán un lujo para el paladar más exigente, gracias, un fuerte abrazo.  También al equipo de filmación, José Torres e Iván con el dron, al colega Alberto de Sta Cruz de las Seros que se volcó con nosotros de manera altruista, a VacacionesPirineos, que a través de Javier Buil ha sido un éxito clamoroso ya que ha puesto a disposición unas instalaciones de luxe al servicio de los vikingos del Norte con todo lujo de detalles y posibilidades de un nivel altísimo, aunque no hayamos tenido posibilidad de utilizarlas, al restaurante El Bosque, José y su esposa que han tenido paciencia infinita y fuerza para aguantar abiertos hasta que consumimos toda la bebida y conseguí llevarme a estos cierra-bares, al colega Roberto que siempre me echa un cable en la parte técnica y que nos hizo una promo digna de cualquier evento de alto nivel, a Adrián que me acompaña en todas las embarcadas con un nivel de implicación total y que además asume la dirección sin titubeo para que no os descontroléis; alguien tiene que llevar la vara de avellano, a Adrenalina, Diego, por su voluntad para hacer cosas y que aunque desafortunadamente se le torcieran por un problema familiar le deseamos pronta recuperación y le esperamos para la siguiente.

Un fuerte abrazo a todo tipo de pausers con bici de enduro que os gusta el barro y no pasáis una invernal por alto.

 

Para terminar a mi equipo de colegas aborígenes que sirven p’a to tipo de rotos y descoíos, del asunto, trabajadores incansables para el mundo del btt enduro, David y Gonzalo.  Muchas gracias pibes.  Sois la hostia, no cambiéis.

 

Siempre digo lo mismo cuando acaba una INVERNAL:  «No pienso preparar ni una más».  Luego salgo otra vez al monte y se me olvida.

 

 

 

 

 

Por cierto, ¡qué bien lo pasemos, cómo disfrutemos! ¿Y tú no estastes?

Nos vemos por las sendas, suerte.  Soy Tija, Lagar-Tija.

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Despidiendo el verano

 

Corre, corre, que se acaba.

 

 

Banda sonora, del desorden psicológico y montalbanero del día.  Allá por octubre del año del Señor, 2018, de esta galaxia.

 

 

“Cada vez que me miro en el espejo todas las líneas de mi cara se aclaran.  El pasado se fue, pasó como el crepúsculo hacia el amanecer.  Sé que nadie sabe de dónde viene y hacia dónde va. Tienes que perder para saber cómo ganar.  La mitad de la vida está escrita en las estrellas.  Vive y aprende.  Todas las cosas vuelven a ti. Sueña tú mismo un sueño que se realizará”.

 

Hace días que no escribo una letra y ha llegado el momento de dar por concluido un verano lleno de energía y emociones.  Finalizada esta etapa empiezo la calenda de noviembre.  Llega el cambio del ciclo de la vida y del estilo de bici, también.  Es un placer vivir un día más, poder saborearlo con los amigos, subido en la máquina que tanto me hace sufrir y disfrutar.  Gozar todo lo que podáis, subir lo más alto que lleguéis, no dejéis pasar una pedalada porque no volverá.  El bosque está allí para nosotros, no desperdiciéis un ápice de aire en cosas banales, trivialidades que no aportan nada al espíritu.  Disfrutar como si no hubiera un mañana.

 

He pasado la temporada de verano inmerso en el senderismo, en la Collarada, el Aspe y montañas sin tanto empaque ni renombre, pero que han ofrecido su magnitud plena para deleite de un servidor; también rutas en bicicleta; variopintas, carretera, montaña, enduro, ciclomontañismo, en el fondo me da igual. Y por fin hemos llegado a finales de octubre para rematar el calendario con la ruta que me apetecía realizar.  Por muchos motivos.  El primero de ellos es que necesitaba ver el bosque mojado, sentir la humedad ambiental, el musgo, ese vacío entre las hayas que te promete un poco de frío detrás de la niebla, algo distinto e informe, sin líneas definidas.  El claro-oscuro de detrás de aquella curva, con una caída hacia el lecho del barranco que te lleva directo al torrente, frío y escandaloso, rugir del agua en los saltos de piedra.  Es la melodía más bonita que puedes escuchar cuando recorres mucha distancia y encuentras un paso para continuar tu trecho hacia el destino.  Es “El Paso del Norte”, Pass du Nord, la puerta hacia Biescas.

 

Y hasta aquí la “introito”, la amenazadora y esperanzada literatura que promete volverse “fisna y elegance”.  Error.  Insert coin.  Vamos p’allá.

 

Te cagas por la garrilla el rutón que nos metimos para colofón de: “la temporada de ….subirse las bragas como un store”.  Ya vale de calorín.  Ahora toca ponerse el refajo y los pantalones pretos.  Por eso y como vamos faltos de talento se convocó a la cita a los elementos más espesicos del contorno.  De todo pelaje, oiga.  Aquí aparecieron desde los irredentos bikers que jamás pisarán el asfalto hasta los más versátiles como una servidora que le da igual jota que bolero.  La cosa es salir.  ¿Dónde vais a estar peor que en casa?  Frase mítica del acervo biker.

 

Lo dicho, pim, pam, pum.  A Biescas.  El tío Tanano, aborigen del lugar, a más señas, fue el que nos descubrió, hace ya un tiempo, semejante paso y desde entonces se nos hace la boca gaseosa sólo de pensar en volver a cruzar esos lares.

El Club As Cimas, más bien su sección endulerda, se confabuló a través del “guasap” durante esta semana pasada para converger en el Valle de Tena y aportar 10 de sus más “curiosos especímenes”.  Alguno quedó en la recámara pero no se puede estar en todas, aunque yo sé de buena tinta que estarán rayando el suelo con los dientes, (a mí no me gusta hablar).

Pero a lo que voy vengo, una vez en canción y con los pertrechos ya en el coche, la cosa era hecha.  No había vuelta atrás, aunqueeeeeeeeeeeee tampoco queríamos otra opción.

Día D, hora (tarde para variar) y lugar Escarrilla, porque por falta de tiempo decidimos acortar la zona de Formigal a Sallent por la VP y rodear el pantano hasta llegar a la subida de la presa en Búbal.  Nuestra amiga “Norma Búbal” nos conducía con mano firme por los recónditos vericuetos de la maleza………….¡Bah, ni the fly!……por pista ancha, sarnosa, cuesta arriba, pina-pina que casi se nos sale el corazón por la boca, con rampucias “esquerosas” que nos hacían pensar en un par de kilómetros más y echar pie a tierra.  Gensanta.  Aquello no era un calentón, fue una socarrada.  En las piernas no teníamos venas, eran un pantalón de pana.  Totalmente dilataos (pero sólo de eso, porque alguna cedida ya venía de serie).  No me gusta hablar, pero lo comentaré a vuesas mercedes en otra ocasión.  Total, que quieras que no, llegamos arriba, después de un pequeño lapsus para comentar con un colega del tío Sherpa, encontrado al azar,  la recogida de “pie azul” en una cesta interesante de setas.

 

Bueno, llegamos a la primera cita.  Nuestra cota 1571m del altitud, sobre Panticosa.  Toca bajar.  Ahora es el momento hipoxia, chistes, burradas varias, citas, etc.  Una risión y vestidos de romanos nos disponemos a hacer de las nuestras por la senda.  Es increíble lo bonita que se presenta.  Simplemente la entrada tenía más trampas que una película de chinos: raíces, saltos, piedra mojada que te hacía menearte como la compresa de una coja y un sinfín de maleza agazapada sobre la rocalla viva.  Aberronchaos, ojos fuera de sus órbitas y una bajada digna de cualquier especial de las EWS.  Maravillosa zona poblada y técnica, muy técnica que al mínimo fallo te privaba de poder masticar la carne una buena temporada.  No es por exagerar, no, pero una tollina por esos escalones de piedra y se pelean los dientes por salir de la boca.  Bien de yerbín, bien de roderas y bien de aderezo.  Un placer para los sentidos.  Nuestra almorrana hablaba inglés.  El culo no tocaba el asiento ni para cambiar los pesos.  Eso es lo bueno de estas sendas tan ocultas, que no hay límite, “no pain, no gain”. 

Por fin abajo me miro la camiseta.  Totalmente empapada.  He sufrido y gozado a partes iguales.  Detrás de Javi y Tanano se me ha hecho corta y aun pisando raíces mojadas no soltábamos manillar ni frenábamos más de lo previsto.  Por si las “flies”.

Todo el personal llega sano y salvo a la primera zona de confort.  Algún grito, portería, comentarios sobre la técnica y más adrenalina que una peli del Rocko Sigfredi.  Quitémonos las protes, cambiemos la camiseta y preparémonos para subir por la …. Segunda del Día.

Hasta aquí no hay novedad.  Ahora viene cuando la matan.  Por las rampas de servicio, dirección Asnos, (no es a vosotros, es al ibón) nos quedan un par de mecagüend….en la mochila.  La verdad es que se atraganta.  Las primeras rampas, tiré junto con Miguel “Cirac” y Javi “Fuentes” a la vanguardia, pero parecía más una ladilla que un acompañante.  Justo fui a su lado, justito, justito.  Subieron fuerte.  Al poco Tanano y Fon, Ramiro, Jesús, Adrián, Sherpa, Javi y Manu, en nutrida manada.  Se imponía un descanso sobre la campa soleada.  ¿Descanso?  Poco me parece.  Aquí entra en juego el “jubileta” (según las malas lenguas) y haciendo agua en su mecánica del todo a 100, patilla out, recambio…………..jejejeje.  No problema, nos viene bien a todos.  Unos comentan la jugada, otros nos metemos en el barro a ver a quién se pela y entre unos y otros la sensatez se pierde en menos que canta un gato.

El tío Tarrino, en vista de la situación y dispuesto a todo, después de haber repasado a los ingenieros y otra chusma con la que convivimos, armado con la mochila Mc Guiver se dirige a pegarle un par de repasos a los técnicos que allí forcejeaban entre tornillos y giros de material diverso.  No faltan ánimos de los presentes para ver quién decía la burrada más gorda y entre vas y vienes que al final allí queda zanjado el asunto y puesta en servicio para solaz del interesado.  Bici reparada.  Conectemos el tdt y sintocinemos.  No toques más piezas…Seguimos por el bosque.  Dirección Búbal.

Ahora es necesario escalar por el sendero de Hoz. Maravilloso.  Yo, acoquinao iba.  De un momento a otro esperaba al enano que saltara de la margen del sendero para darme un susto.  Pero no fue así.  El susto me lo llevé yo al pisar una piedra mojada y casi arrearme un órdiga del tamaño el sombre de un picador.  Y entre ires y venires de unos tallos de hayas, porque no son árboles completos sino copas enterradas, nos presentamos en la salida a la pista de Sabocos.  Menudo tramo.  Aquí se suda hasta la goma del calzoncillo.  Duro, duro, duro.  Unas empujadas y ya está.  Sólo es lo que se ve, técnicamente está hecho.  Frasecicas piadosas que se dicen mirando al que está más joio que la pata un banco. Pero no quieres un final sosolaba.  Quieres más.  Y eso te espera.  Tanano en vanguardia, después nosotros.  El personal en tromba y ……..cagontxós.  ¡Pero este tío fabrica coches!  Frase mítica.  Lapidaria.  El tío Tarrino sentencia al Tanano sobre un comentario acerca de la herramienta:  “pretador de válvulas”.  Jodofloro.  Junto al estricador de nalgas, el condensador de fluzo y el yepador de estroncios ya no cabe mayor sofisticación técnica para una bicicleta.  Aquí se rompió el molde.  Pero no pasa nada.  Salimos de esta y nos metemos en otra.  Seguimos en senda.  Toca bajar las zetas de Tripilituero.  No hay mejor senda técnica para asediar, empujar y dejar tu impronta en la mente del vecino mientras le metes rueda en el “ojal” para que corra más.  Impresionante.

No caben más adjetivos a la segunda bajada.  Espectaluznante.  Aún nos queda una subida pero es “pecata minuta” la rampa que queda y puestos a joder, o todos. o pinchamos la muñeca.  Asín semos nusoltros, los payos.

Es un placer llegar al sendero del dolmen, ya en la pradera, bajo Sta Elena,  en el camino de Biescas.  Resta relajarse, disfrutar y dejar que el “Ojo de Mordor” recupere su forma achinada para conseguir llegar al Forato.  Henchidos de fervor biker, unidos en comunión y plenos de espíritu manguán nos abrazamos y …………déjate de tontás, nos fuimos a pedir unas jarras y una hamburguesa de buey que quitaban el sentío.  Impresionante.  P’habernos matao.  No sé si tiene estrellas michelín, pero están que te cagas por la patilla de lo güeñas que las hacen.  Si no te pringas hasta el codo, no disfrutas.  Desde el primer bocao notas como se te van taponando las arterias.  Puro placer p’al colesterol. Oro líquido para las arterias.

 

Menudo nivel Maribel.  Me lo he pasao pipa.  Me he asustado, he sufrido subiendo, he bebido como un camello, luego por fin he disfrutado y compartido con los colegas rozándonos más que una dinamo, en fin, un lujo de ruta y un placer haber hecho una ruta sencillica en cuanto a esfuerzo pero técnicamente completa en una agradable compañía, con un nivel de desorden intelectual similar al mío propio.

Que queréis más, no problemo, no accidentes, todos bien comidos y bien abrevaos.  “Forjados a fuego” que diría “Manu”.  En breves habrá novedades.  No os quedéis en casa.  Salid.  Embarraos.  Y sobre todo disfrutar.

Suerte a todos.  Nos vemos en las sendas.

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