Vuelta a Acumuer y la Sierra de la Contienda

INTRODUCCION:

Esta ruta es muy recomendable, ya no solo por la panorámica que se tiene de varios valles (Valle de Acumuer, Garcipollera, toda la Val Ancha con Oroel al fondo), sino también por tratarse de una pista poco transitada y en términos generales en muy buenas condiciones (gracias a al explotación maderera del bosque).

Se trata de una subida a la sombra del bosque de la Garcipollera y una serie de subidas / bajadas que vamos haciendo a una altura que va de los 1.300 a los 1.500m, por lo que suele ser algo más fresca que otra rutas más bajas, o mas expuestas al sol.

DESCRIPCION DE LA RUTA:

En ocasiones anteriores, os hemos propuesto rutas por la Garcipollera hacia el valle de Acumuer desde Jaca, pero esta vez que querido combinarla completando toda la cresta de la Sierra de la Contienda, hasta bajar por Ipas.

La ruta se inicia por el camino de Santiago hacia Castiello de Jaca y luego subimos por la Garcipollera, la clásica subida a la iglesia de Santa María de Iguacel. Un poco antes de llegar a la ermita, tenemos un desvío a la derecha que pone Larrosa – Acumuer, a mano derecha.

Se sube y se pasa cerca del pueblo abandonado de Larrosa, al que se puede llegar por pista, o algo más arriba hay una bajada por senda (a mano derecha en ambos casos). Seguimos subiendo y nos encontramos con un aljibe que estaba con agua. Se ve que lo han reformado, alimentándolo desde el barranco próximo (se ve la goma al margen del sendero).

Seguimos subiendo por un bosque cada vez menos cerrado, hasta llegar a una barrera en una zona donde ya no hay apenas árboles. Tras pasar la barrera, tenemos varios cruces y tomamos la pista que va hacia la derecha, hasta el punto más alto (1.500m) que vemos en la siguiente foto.

Primer punto alto, yendo hacia Acumuer
Primer punto alto, yendo hacia Acumuer. Fantástica vista de losPirineos

Aquí podemos disfrutar del paisaje que dejamos atrás, mientras recuperamos el aliento y nos metemos de lleno hacia otro valle, el valle de Acumuer. Es una bajadita muy agradable, por una pista en perfectas condiciones, que permite disfrutar del paisaje mientras recuperamos las piernas.

Seguimos bajando hasta llegar a un cartel sinóptico y un desvío hacia la ermita de San Antonio, o del Pueyo, a mano izquierda. Seguimos bajando por una pista con curvas de herradura y en la primera curva de 180º a izquierdas, seguimos recto (desvío a derechas marcado en el mapa), tomando una senda que nos va a llevar hacia la Sierra de la Contienda.

Hemos de tomarnos esta subida con calma, ya que termina con fortísimas rampas, en las que tenemos algo de grava suelta, aun a pesar de que ha ido creciendo la hierba y algo se sujeta. Pero en general esta algo pestosa y ella un momento que mis piernas y mis pulmones dicen basta y termino de subirla a pie.

Ultimo tramo de la empinada pista que nos lleva a la Sierra de la Contienda

Llegamos otra vez a 1.500 m a los que en la cartografía veréis denominado como Cerro de la Val, desde donde giramos a la derecha para seguir por toda la cresta de la Sierra de la Contienda. De las dos pistas que van a la derecha, tomad la que va más baja , puestos que la otra más empinada es un cortafuegos mucho más duro.

Y a partir de aquí no hay pérdida, seguimos todo el rato por la pista que va por la cresta de esta Sierra de la Contienda, disfrutando del paisaje a ambos lados. A la derecha todo el valle de la Garcipollera, con un bosquecito que está precioso este año tras las abundantes lluvias de primavera. Mientras, a la izquierda vemos toda la Val Ancha con sus pueblecitos entro los que están salpicadas las tierras de labor formando un precioso mosaico de colores con el Oroel destacando imponente al fondo.

En el mapa os he marcado el desvío de la bajada hacia Villanovilla a la derecha y a Baraguas a la izquierda que no tomamos, seguimos recto para llegar hasta el Albarún (o Albarín, en la cartografía).

No hacemos cima, nos metemos por la pista que sale a la derecha, que nos lleva por una zona boscosa, rodeándolo por la derecha. De nuevo a 1.500m, por los que aun a pesar de ser un día de mucho calor, aún nos llega algo de aire más fresco.

Este tramo de rodear el Albarún (Albarín) suele estar muy marcado por rodadas de vehículos, pero este año lo han bacheado, esparciendo piedras , aunque no está compactado por lo que no se ha asentado. Afortunadamente, en este sentido es todo bajada, que es incómodo, pero subirlo debe ser pestoso.

Una vez pasado el monte Albarún, rodeándolo por esa zona boscosa, se vuelve a abrir ante nosotros otro espectacular paisaje, hasta llegar al desvío que a mano izquierda nos lleva hacia Ipas (por la derecha bajaríamos a Bergosa).

La bajada a Ipas es muy pendiente, pero se baja bien. Tenemos un repecho, que veréis marcado en el perfil, pero el resto es una bajada muy agradable, en la que seguimos disfrutando de un paisaje espectacular.

Al llegar a Ipas puedes elegir bajar por pista, o bajar por una zona de Margas. Nosotros decidimos ir por la pista, ya que andábamos algo cansados y no queríamos sorpresas, aunque eso fuera dar un rodeo extraño, como se ve en el mapa.

Una salida de más de 40 km, con más de 1.100m de ascensión acumulada, que transcurre en gran parte a una altura de 1.300 – 1.500m, gran parte de él por zona boscosa. Muy recomendable para el verano, cuando ya estamos un poco más en forma.

Más abajo os dejo datos técnicos de la ruta, mapas y perfil con todas las indicaciones, así como el track, por si queréis hacerlo por vuestra cuenta con toda la tranquilidad de no perderos.

Hasta la próxima, compañeros del pedal.

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Mae mía qué caló jase. Impresiones.

 

La escapada de Robert.  Fase I.  La derritencia.  

 

También habrá gente que la llamará salida del club y tal, pero había algo más.  Notas que ya hace calor cuando te subes las bragas y se te enrollan como un store.  Pues igual.  El día de salida …………… Ah, perdón.  Empiezo por el principio:  Roberto invitó al personal a la preparación de la primera etapa de la “Escapada de Robert” y allí que vamos, pero, todo a su tiempo.

Este es el asunto.  Salida del Club. A partir de aquí, presentaciones de los que no nos conocíamos, saludos al respetable, vuelta al ruedo y foto de “rigor mortis” porque no sabíamos la que nos esperaba.  Los redichos comentan en la radio:  “El mercurio subirá hasta los 40º C.  Namierdacomounpianodecola.  Yo no he pasado tanto calor en mi vida, bueno, y en la vuelta por Ascara y el otro lado del río, cuando llegábamos por Abay donde ya le comenté a Eduardo que esto era más largo que una meada en moto y pensé que me moría varias veces.  Polvo, viento, niebla y mar y donde hay agua una güerta.  Si ya lo decía el Abuelo.  Pero a lo que voy vengo.  Os paso una serie de impresiones que tardarán en borrarse de mi memoria porque las llevo grabadas a FUEGO.

El día D.  La hora de salida a las 8.00 am muy apropiada para los comentarios, abrazos y saludos, fueron el preámbulo de una salida que se tornó, épica.  12 ciclistas y una ruta.  Buen grupo.  Yo no sabía hasta dónde llegaría porque estaba más quemado que la moto de un hippie.  El día de antes de fiestas por mi pueblo parecía un click de famobil, con la mano puesta, preparado para coger todas las ámbars que me pusieran a tiro.  Por eso miraba de reojo y suspiraba por una escapatoria digna.  Amén de que ahora que ya no sirven las disculpas, puedo confesar que es duro rodar con una costilla rota.  Pero eso de las excusas es para los mariquitas y sopladores de almohadas, aquí se viene a hacer bici …o yo qué sé.

 

No se puede pedir más.  Ambientazo y buen rollo biker para empezar la salida.   La vuelta se inicia por la falda de Oroel y en las dos primeras rampas imbuido por la belleza de la subida y los vapores etílicos ya vi varios santos, la corte celestial, el palomo  y más.  En una palabra que se me quitó la bobada en menos que canta un gato.  Y como ya sabéis de la belleza del cordal, desde Fontazones a Sesún, pasando por Pereretas para bajar desde la punta dirección Torre del Moro ya prometía la cosa que iba a pintar de 10.  No hay mejor entorno.  Desde casa a tiro de piedra.  Aquí subes a entrenar hasta con los críos porque el paisaje es increíble, la bajada muy asequible y el nivel de btt al alcance de todos los gustos.  Bien es verdad que desde la punta hacia la depuradora es distinto de la dirección que tomamos hacia Atarés . Ésta gusta un pelín más al endulerdo, cosa que se agradece en mi caso, puesto a generar adrenalina.  No es mal inicio.  En la trialera de Atarés que te lleva a la pista ya te vas poniendo furo para lo que se avecina, aunque después al entrar en la senda de la Caseta está razonablemente bien preparada como para que aterrices en la crta de Atarés con una sonrisa amplia “de la que te muerdes los pendientes”.  En esta cavilaciones estábamos cuando entre ponte bien y estate quieta me veo subiendo por la bajada natural del Boalar.  Yo no lo había hecho por allí nunca de subida, pero reconozco que se hace bastante bien y salvo un par de tramos que pintan chungos para ciclar (habrá bestias pardas que lo suban, seguro) es muy asequible y desde luego inmejorable para subir resguardado del sol.  Ya sabéis cómo somos los de aquí.  Mira qué pared.  Buah chaval, eso lo hago yo con la punta de… en fin.  Pues eso que pasan los años y tengo la sensación de que voy fermentando en lugar de madurar.  Qué gozada bajo los árboles.  Luego de coronar el paisaje no te deja indiferente, la senda se vuelve técnica y el valor de lo ciclado es pura armonía.  En pocos lugares se conjuga tan bien la técnica, con el paisaje y para aquellos que tenéis vértigo no olvidéis que se os va a meter la lycra por donde acaban los riñones ya que si os esbarráis un poco podéis sufrir el abrazo del boj.  En cualquier caso un sitio maravilloso, poco accesible y de gran valor para los amantes del monte.  Una joya en bruto, embrutecida, sin tallar.  Todo se andará.  Ya veréis, ya.

Ah!  Passsa pues.  Que toca bajar.  Jejejeje.  Mira macho, déjame un hueco que yo si eso ya eso.  No me calzo las protecciones, vamos de paseo y será una bajada suave.  Sí, sí, sí.  Empiezo por la senda bien marcada sobre una caja de sendero limpia y clara.  En el bosque.  Bajas, un poco más, un poquico más, ya voy bien, ahivá qué rápido ha pasado esa carrasca, miraunacurvaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahostiaquéjusto, bien, sigo, sigo, un poco más.  Mecagóntodoquéperalte más guapo, me subo por las paredes de manera que caes por la misma gravedad sobre la trayectoria y………….¿no llevaba las protes? Bueno que le doy otro poco más.  Impresionante, se me hace el culo pesicola.  Ya la cosa se pone seria y empiezas a pensar en que no has calao los settings para hacer el aberroncho y vas más encendido que un cura por Martillué.  Total a lo que voy que entre una cosa y otro estamos encenegaos hasta las trancas, a velocidad terminal y de repente de la nada un salto que me hace perder la estabilidad sobre las ruedas.  A mí no me gusta hablar pero se me puso el culo como si me hubieran metido un supositorio de limón.  Si Dios hubiera querido que voláramos nos habría dado alas.  Vamos a morir todos, mantengamos la calma, son 4 curvas más y llegamos abajo.  Para colofón la salida digna no puede dejar mejor sabor de boca, gritando como histérico a ritmo de salsa vuelvo a disfrutar como un cochino en charca. ¿ Y de los dolores?  Pues no sé, la verdad.  Ahora a un tubo muy marcado que no da pie a error así que a trenecito salimos al camino romano.  Esto es vida, esto es una ruta y esto es nivel Maribel.

Perooooooo estoy dudando.  Empiezo a notar dolores hasta en el aliento.  Voy justo y además algunos compañeros también comentan que se puede utilizar la escapatoria, así que nos vamos a Santa Cilia, nos refrescamos en la fuente y nos despedimos todos para volver a quedar y comentar la jugada.  Total, que así fue.  6 elementos continuaron, los más recios, y 6 nos dimos la vuelta hacia casa por las pistas del lado derecho del Aragón.

Qué os voy a contar, fotos, bromas, risión y una mañana echada que no vas a cambiar por nada.  Eso que sufrí a la vuelta por “la caló”.  Pero es lo que tiene el verano.  Otro día continuaremos con la segunda parte de la ruta porque promete tener menos desperdicio que las almóndigas.  Y de eso se trata de salir, beber, el rollo de siempre, meterme cien rutas charrar con la gente…  Y como siempre al final, llegó el final y cayeron las jarras y la portería se hizo carne y así entre ponte bien y estate quieta que llegas manso a casa y como un guante.  Yo creo que esto tendría que venir por la seguridad social.

 

 

Un placer coincidir en esta salida con un puñado de buena gente, muy buen nivel biker y un monte que por cien veces recorrido se queda para la siguiente vez por no poder acabar toda la tarta en una sola sentada.  Hoy hemos hecho duathlón, que tampoco es mala baza.  Acabar en las Nieves no es mal colofón, ni mucho menos.

 

Nos vemos en las sendas.  Un saludo de Tija, Lagar-Tija.

Pdta.  La versión buena la tiene el tío Roberto en su post.  Allí veréis lo que es bueno. 

 

 

https://www.strava.com/activities/1748778300/shareable_images/map_based?hl=es-ES&v=1533381829 

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Preparando 1ª etapa Escapada de Robert & friends 2018.

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Este sábado nos juntamos una buena cuadrilla del Club Bttava de Jaca para estudiar la primera etapa de La Escapada de Robert & friends, que tendrá lugar en Jaca el próximo 20, 21, 22 y 23 de Septiembre.

El día no era el más indicado ya que la previsión de tiempo era de calor extremo, pero bueno, como somos muy atrevidos a las 8.00h empezamos a pedalear un grupo con ánimo de divertirnos y pasar una gran jornada de mtb.

Empezamos desde Jaca subiendo por Fontazones hasta Oroel, cogiendo el desvío que nos llevaría por Sesun a Atares. La primera parte es por una bonita senda, hasta llegar a una zona un poco más exigente. Una vez en al alto y después de pistear un rato, cogimos la senda que nos llevó al cruce que enlaza con la pista que baja a la depuradora. Nosotros continuamos  por la senda llegando a la pista desde donde bajaríamos a Atares por la senda  “La Cabaña”.

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Sendas espectaculares
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Gran equipo

Una vez en Atares cogimos la carretera y enseguida nos desviamos a la izquierda para subir hasta el corazón del Boalar. Desde ahí por senda subimos hasta el alto de Boalar donde enlazamos dos sendas increíbles, que nos llevarían al Camino de Santiago. Cogimos el mismo dirección Santa Cilia donde nos tomamos un descanso y cogimos agua que buena falta nos hacía.

Desde Santa Cilia subimos por pista, con un calor abrumador hasta el merendero de la Virgen de la Cueva. En ese punto hicimos una parada para comer un poco, y aunque en la subida sufrimos bastante, por lo menos nos esperaba un descenso por senda muy divertido. Los disfrutamos a puto tope.

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Con Guillermo, Juán, Lander, Alberto.

Después de un buen bajadón, como normalmente hay subida, y en este caso no fue una excepción, tuvimos que subir por una senda muy calurosa hasta enlazar de nuevo con la pista por donde habíamos subido anteriormente. Bajamos un kilómetro por la misma hasta enlazar con un desvío a la derecha, senda preciosa que nos llevaría a Binacua.

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Cogiendo agua en Binacua

Solo quedaba coger la senda hasta Santa Cruz de la Serós, donde nos íbamos a comer al cura del pueblo, si nos hubieran dejado, claro. El calor cada vez era más sofocante por lo que cada vez teníamos que hidratarnos con más insistencia. Después de un sofocón de 45 minutos llegamos al citado pueblo e hicimos una parada en toda regla.

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Juán parece que tenía hambre. Ya solo quedaban cinco

Dado el tremendo calor teníamos dudas si hacer la ruta completa o retirarnos por el Camino de Santiago a Jaca. Decidimos probar a morir y continuamos la ruta inicialmente prevista. El inicio fue por una pista bajo un calor ya sin calificativo, hasta llegar a un punto desde donde bajamos por senda hasta la pista por donde llegaríamos de nuevo a la localidad de Atares.

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Lander y Guillermo con cara de pocos amigos
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Alberto y Juán luchando contra el calor

Una vez en Atares Lander y Guillermo deciden regresar a Jaca. Nos quedaba  pista hasta coger la senda Km 10, subir la senda, llegar a Oroel y coger la pista que accede a la senda del Oro. Una vez finalizada y ya en la carretera de Oroel solo nos quedaría bajar por la senda que accede a la localidad de Baros. Vamos, casi nada….

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Zona complicada en la senda km 10

En estas fotos se puede ver el esfuerzo de Guillermo y de Juán, al finalizar la senda del km 10. El último rampón es de nota. ¡¡¡Bravo chicos!!!.

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Ultimo repostaje en Las Fuentes de Sarsa
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Alberto y Juán llegando a la Senda del Oro

Después de 11h 09 minutos desde que salimos de casa y casi 7h pedaleando bajo un sol abrasador, llegamos a Jaca. Gran día de mountain bike, aunque ciertamente con algún gradito menos hubiera sido más llevadera la jornada. Pero es lo que había y siempre con eso tenemos que jugar. Cuando haces lo que te gusta con una gente increíble, la vida mola, sin duda.

Hasta pronto amigos.

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Salidas clásicas por pistas: Garcipollera y Grosín.

INTRODUCCIÓN:

Parece que ya tenemos el verano aquí, tras un invierno de nieves y una primavera tardía con abundantes lluvias.

Para prepararse para la BTT (especialmente si hacemos parada invernal) mucha gente hace carretera. Pero yo soy más de hacer las “clásicas” salidas por pistas amplias, haciendo todos los km que pueda, aumentando distancia y desnivel salida a salida, de forma progresiva.

Aunque las salidas por sendas son más divertidas, para disfrutar de ellas hemos de estar en forma y va muy bien rodar unos cuantos cientos de km con desarrollo cómodo (haciendo molinillo en las rampas más potentes), para fortalecer las piernas, cogiendo fondo, para ir más frescos de mente y reaccionar mejor en los tramos más técnicos.

Salida en julio de 2018 por la pista de Cenarbe, en perfectas condiciones
Pista de Cenarbe, este año en perfectas condiciones

RUTAS PROPUESTAS:

Os voy a proponer una serie de salidas muy interesantes para comenzar la temporada de BTT, rutas por pistas amplias y cómodas, por las zonas boscosas y agradablemente sombrías de la selva de la Garcipollera y Monte Grosín.

Yo suelo hacer estas salidas, en este orden:

  1. Villanovilla: subida a la sierra de la Contienda y vuelta por Ipas. Es la más corta (29 km), tiene rampas largas, pero es corta y asequible. En total 750m de desnivel + acumulado.
  2. Subida a Iguacel. Es una salida más larga (35 km), con una subida muy constante, con el aliciente de llegar a Santa María de Iguacel. Un entorno relajarte, … o si lo prefieres, puedes forzarte con el Strava y compararte con la gente que lo ha subido antes que tú. El desnivel es similar, unos 800m de desnivel + acumulado.
  3. Vuelta a Cenarbe. Prácticamente la misma distancia, pero mayor desnivel, ya alcanzamos los 1.000m de desnivel + acumulado.
  4. Subida a Grosín (os dejo link descriptivo de salida bajando a Castiello por senda). Otra alternativa para bajar, haciendo más km (aunque también algo más de carretera), yo suelo bajar por las antenas hasta el puerto de Borau, por carretera hasta Borau y bajada por pista hasta Canías, los ue supone una distancia similar, un desnivel en torno a los 800m, pero con rampas mucho más duras. (pulsar aquí para consultar el track)
  5. Subida al refugio de la Espata, o la Trappa. Hablamos de una larga subida hasta los refugios de montaña de la Espata, o la Trapa, una salida de unos 50 km de distancia, con más de 1.000m de desnivel. La subida no presenta fuertes rampas,pero es muy larga y no tiene apenas descanso.

Una vez se ha subido a la Espata , o a la Trapa, puedes considerar que ya estás en forma. Para mantener ese fondo a lo largo de la temporada es recomendable alternar salidas por sendas con salidas de este tipo, con sus muchas variantes.

Estas cinco propuestas ya las hemos hecho este año y están en fantásticas condiciones. Algunos enlaces (variantes) están un poco rotos, pero no hay problemas destacables. Destacaría que este año han desbrozado el entorno al núcleo deshabitado de Acín de la Garcipollera , ahora mucho más visible y enriquece la clásica subida a Iguacel.

Ultimamente está super de moda transitar por caminos o sendas, pero no debemos despreciar las amplias pistas forestales, que nos van fenomenal para comenzar a rodar, hacer km e ir comenzando a hacer manos, puestos ue muchas de estas pistas enlazan con cortos tamos de sendas, o trialeras de todo tipo, a elegir.

Además nos suelen llevar a sitios espectaculares como la sierra de los ángeles, transitan junto a monumentos espectaculares como la ermita de Santa María de Iguacel, junto a pequeños pueblecitos de los Pirineos, algunos de ellos aboandonados, etc.

Aquí os dejo unas pruebas con el don que estuvimos haciendo hace unos días en la sierra de los ángeles, con unas fantásticas vistas hacia todo el valle del Aragón.

Hasta la próxima, compañeros del pedal.

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PIEDRAFITA et Le Pass du Nord

 

PIEDRAFITA y El Paso del Norte.

Es un placer volver a estar por aquí y más en esta época en la que estamos volviendo a salir a las rutas de más de una mañana.  Por fin podremos volver a ponernos la ropa de bici, ésa que se nos queda ajustada.  Ésa que ha sido trabajada por los duendecillos de dentro del armario y que te la han encogido.  Sí, sí, ésa que menos mal que es de lycra, pero que está más estirada que la cara de Sara Montiel.  En fin, al principio de este tiempo veraniego te pones en cabeza del pelotón de los colegas de bici de carretera y provoca que algunos vayan sonriendo y comentando porque lo que realmente piensan es que les quitas mejor el aire que una marquesina de autobús.  Pero todo es relativo.  Ahora hay que centrarse y bajar algún kilo si se puede y volver a ser los que éramos.  Por eso las rutas de ahora son más que buenas.  Al hilo de esto también se agradece que haya un puñado de colegas que se han dedicado últimamente a crear, recuperar, poner en conocimiento y sobre todo darle valor al patrimonio etnológico que supone el redescubrir nuestros senderos, los de nuestros mayores, los de siempre, los de herradura, los tradicionales a través de una labor de búsqueda oral y física, de limpieza y recuperación.  No debería caer en el olvido nuestro ingente legado, nuestra red de caminos tradicionales; y es por eso que la ruta que os voy a comentar se basa principalmente en la herencia de nuestros mayores.  Como nos decía nuestro colega Tanano: “Era el camino que hacía mi madre con el ganado para llegar al pueblo”.  Tal es el sendero de bajada y podéis haceros una idea de lo que os espera, pero…al tiempo.

 

Una vuelta por las dos faldas del valle. 

Empezamos el recorrido desde la plaza de Piedrafita.  Allí dejamos los coches después de una prolongada conversación en el Estacho, de Biescas.  Habíamos quedado para un café y puesta en común de las inquietudes ciclistas para el día en cuestión.  Después de desayunar opíparamente como mandan los cánones y las buenas costumbres, de enviar un fax preceptivo y de pillar wifi en el sitio indicado para ello.  Como colofón otro cafelito que levante el ánimo.  Llegamos a la conclusión de que sería bueno ver la última ruta que habían pergeñado el tío Andrés (de Biescas) y el tío Tanano (aborigen del lugar).  Dicho y hecho.  Con los coches nos desplazamos a Piedrafita y en menos que canta un gato nos pertrechamos con todos los aperos para la ruta.  La descripción fue somera:  Primero subimos al ibón y luego hacemos el Paso del Norte.  Bien.  Conocíamos la segunda parte, pero….

 

Una visita a la casa de la abuela y unas fotos nos meten en harina, hoy sería un día de reencuentros.  Casi, casi.  Un poco más de portería y salimos familia con los del lugar, claro, como no, las familias antes eran largas y pocos se quedaban en el lugar, así que se desperdigaban por el valle y más allá, y entre ponte bien y estate quieta, lo dicho.

Pero a lo que voy vengo.  Salida en bici.  Tira p’arriba por la pista de Lacuniacha.  Ya sabéis la que lleva al parque de los bichos.  Hasta llegar a la zona de la entrada al parque faunístico se lleva bien, luego el tramo de la entrada es bastante duro, pero luego suaviza bastante y es muy llevadero por la inclinación, sin contar con las vistas sobre la Partacúa.  Una delicia de subida.  Más pronto que tarde nos desviamos hacia el ibón de Piedrafita por un par de rampucias con inclinación de las que te ponen la almorrana a punto de nieve pero que no asustan mucho porque enseguida llegamos al ibón.  Precioso.  En estas fechas lleno de gente por todos lados, paseantes, ciclistas, senderistas, etc.

A partir de aquí es distinto.  Empieza la aventura.  Por el camino marcado nos aproximamos al final de la pista que se ha transformado en roderas sobre hierba.  Es preciso buscar las marcas de sendero balizado y sobre un canchal a derecha transitamos por una traza algo delicada a tramos.  Técnica y exigente al tiempo nos traslada sobre el valle en dirección al arco geodésico que está sobre Búbal.  Esa es la dirección buena. La marca nos llevaría empujando la bici del ramal en varias ocasiones, pero el camino mejor marcado va descendiendo sobre tasca, que a mi modo de ver es más lógico y no necesita de mayores aderezos.  En un pis pas y sin ser realmente exigente estamos en disposición de hacernos la primera bajada.  El sendero nos llevará directamente hasta la salida a la carretera general en el cruce de la presa de Búbal.  Pero esto no es hacer justicia, la bajada bien se merece un comentario.

Menudo sendero.  De 10. Con piedras como lavadoras, con escalones (más que el Corte Inglés) y raíces por todos lados se nos presenta una entrada de órdago.  Casco integral, metralleta, hipoxia totally, y a fuego por la traza.  Un salto, curva, ojooooooooooooooo, otra zarza.  Bien, hasta aquí, más o menos se hace con cuidado, pero ahora nos metemos desde los prados alpinos superiores al camino que baja por dentro del bosque.  Es como beber kas por un embudo.  A tope.  Flow al grado máximo, sobre el tapiz de hojas, no ves mucho, pero el camino es ancho (pensad que subían con las vacas por allí) y a la vez rápido, entrampado más que una película de chinos, con piedras del tamaño de un R5, que provocan que vayas de lado a lado.  Un auténtico despliegue de freno, olor a ferodo y diversión al grado máximo.  Es justo decir que si vas con un poco de control y a velocidad baja puedes disfrutar igual, pero……………………. Asina no es.

Fase dos.  Seguimos en el bosque, pero esta vez se vuelve más radical.  Aquí el camino viejo transita jalonado por las paredes de piedra que limitan los campos, fagocitado por el bosque, imbuidos en el ánimo de los gnomos, entre raíces milenarias y agua por todos lados vas descendiendo la parte más técnica y dura del camino.  El de verdad, el que te hace ver las estrellas y pone tus músculos al límite, entre las piedras redondas y los saltos de agua que el torrente ha excavado durante muchos años sobre el suelo limpiando y descarnando el piso inicial.  Es duro, muy duro.  Pero claro, habíamos venido para eso, para sudar tinta como los calamares. Ya estamos lobotomizados, con los cables cruzaos, violentos movimientos nos han hecho salir de nuestra zona de confort, ni siquiera la estricnina nos divierte en esta mina, jaaaaaaaaaaaaa, oxígeno.

Esta senda no es un duelo a primera sangre, no es para “justitos” aquí el que muere pierde, es enduro duro y barro, piedra, dolor y esfuerzo.  Por otra parte morriña de saber cuántos han pasado por aquí, el olor… aquí se echó Dios a descansar.  Era duro vivir aquí; mucho, no debió ser fácil.  Por eso si la hacéis no quedaros sólo con el sendero técnico, mirad alrededor, sobre los muros de piedra, los campos, las tablas y veréis cosas que ya nada tienen que ver con la bici.

Ya en la carretera nacional debemos cruzarla al otro lado y llegar a la presa de Búbal, por el interior del túnel, para ascender en 2.4 km de asfalto hasta el pueblo de Hoz de Jaca (famoso por la QH, la tirolina y un par de bares que te ponen unas raciones de …….. bueno que me voy)  Al turrón.  Soy más de bares que de trampolines.  Nosotros lo que tenemos que hacer es subir por la pista encementada de Sabocos.  En un rato tomar el primer desvío de la derecha para abandonarla dirección ascendente y mantener cota por la falda de la montaña con la vista puesta en el bosque.  Hemos dejado varios desvíos indicados con cartelería a izda pero el nuestro es una pista también encementada con una desnivel que te pone los pelos como escarpias.  No hay otra cosa.  Las piernas ya se están calentando y lo que les espera.  Nada con exceso rima con mesura, la droga dura lo que dura, dura.  Así, en estos pensamientos llega el momento en que la pista pierde pendiente.  No me lo creo.  Llaneamos.  La pista por fin en una curva se mete en el bosque.  Aquí empieza el Paso del Norte.  Increíble.  Por fin nos calzamos las protecciones.  Es un sube y baja muy entretenido con algún empujón de la bici en muy pocos tramos y muy cortos.  Para compensar.  Transcurridos unos minutos ya no piensas, ciclas, sigues al biker de delante serpenteante entre hayas, entre laureles, fresnos, avellanos, con el nivel de adrenalina a tope, encefalograma plano e introducido totalmente en el mundo lanar (ya no piensas).  Es una gozada para los sentidos.  El desnivel no es mucho y el slalom se hace prolongado, pero de vez en cuando al salir de alguna curva nos sorprende un descenso de pocos metros 10-15 con una pérdida considerable que te hace pretar el culo de tal forma que no entra ni un pelo a martillazos.  Sí que hay que controlar porque los árboles están muy cerca, pero son factibles de trazar con conocimiento, amén de algún tocón que se ve en la caja del sendero.  En dos ocasiones además hay que cuidar con el manillar porque los árboles no permiten el paso a las anchuras que ahora llevamos (75-80 cm), por eso y porque es bueno seguir las pocas indicaciones de camino que están clavadas.  Hasta llevar a Tripilituero no hay desnivel considerable, pero “ay amijo” ahora nos toca hacer una media ladera, a cuchillo sobre tierra y un festival de curvas hasta la pista que te vas a agarrar al manillar como si no hubiera un mañana.  Reconozco que hice ceprén hasta con el “ojo de Mordor”.  El trazado es una cantidad de zetas a 270º con desnivel que te centra sobre tu nivel de conducción máximo, un fallo por exceso y se te pelean los dientes por salir de la boca.  Pero realmente es una prueba a pasar porque es factible, necesaria y sobre todo muy satisfactoria.  Ya no puede estar mejor trazado el descenso.  Un acierto de Andrés, la verdad.

Una vez en la pista la opción es clara; dirección a Sta Elena por el sendero.  Muy buen piso, con algún tramo delicado, pero con calidad y fuerza se sortea sin problema la barbacoa de piedras que nos jalona el tapiz.  Sendero, torrentes, árboles… ¿qué más puedes pedir para un día de calor?  El tramo de bosque casi no permite entrar la luz, el suelo no se ve por la cantidad de vegetación depositada sobre la caja de la senda.  Un lujo de ruta.  Y por fin llegó la entrada a la senda de Sta Elena después de una empinada cuesta de piso de piedra descompuesta.  Casamatas de la Guerra Civil, obras civiles y muros, restos de intervención humana devorados por la vegetación.  Desprovisto de todo barniz de civilización y en un entorno privilegiado Le Pass du Nord es una opción no apta para aquellos que deseen vida pacífica y suelo liso, aquí no puedes ser un gallina o un julai, como Martín Mc Fly, aquí te engorilas y te vuelves más valiente que un camión, fallas y tiene más peligro que jugar a twister con Carmen de Mairena, es puro deleite.  Una tromba de sensaciones y despliegue de sudor y pedales.

Del camino de Sta Elena a Biescas, poco os digo, salvo que es ciclable, muy apropiado y sobre todo tened mucha prudencia porque es muy transitado por familias, corredores y paseantes, etc.

Ruta de 10 sin excesivo desnivel y con un festival de piedras en su primera parte y de senda de bosque en su segunda.  No se puede pedir más, tiene de todo.  Para completar sólo se me ocurre acabar en el Forato con una jarra de ámbar bien fresca y una hamburguesa de buey, conversación con los colegas y comentar todo lo bien que lo hemos pasado (exagerando los pasos técnicos como si fueran del RedBull Rampage) y reírnos a moco tirado de ver lo modorros que somos.

Un placer haber convivido y haber sobrevivido a tanta alegría y esfuerzo.  No despreciéis el desnivel (bajo 1000m+) porque se hacen muchos tramos por senda y eso te deja manso, pero manso.  Mejor imposible.  Un bosque de ensueño.  Podrían haber rodado aquí el Señor de los Anillos y ni nos hubiéramos dado cuenta.

 

 

Un abrazo compañeros.  Nos vemos en las sendas.

 

Pdta.  Como siempre y aunque no es necesario recordarlo, seamos amables con los paseantes y disfrutar de la compañía de cualquiera en el monte, ahora que las “cosas” están algo delicadas y es preciso que nos vean a los ciclistas de monte como uno más y no como competidores por el espacio.  Gracias.

 

 

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Buscando la ventana

Estos días en los que no para de llover, parece imposible salir al monte con la bici, pero de vez en cuando se abre una ventana que nos permite salir y disfrutar del monte con nuestra bicis.

¡No desesperes! Que después de la tempestad siempre viene la calma.

A ver si encontramos ventanas mayores que nos permitan hacer más y mejores vídeos de como disfrutamos de la bici aquí, en Jaca, a la sombra del Monte Oroel.

Firma Blog BTT_Pedro2015

 

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Oroel para todos

En este periodo de alegaciones al plan de usos de la Zona de Oroel y San Juan de la Peña se ha llegado a proponer la total prohibición de circular en bicicleta, por lo que el club BTTAVA de Jaca ha presentado unas alegaciones al Ayuntamiento de Jaca para evitar su total prohibición.

El club se ha visto desbordado por un importante apoyo, mucho más de lo que podría imaginar. Para dar a conocer algo más sobre nuestra forma de ver las cosas, nos parece importante exponer aquí algunas de nuestras opiniones, sin censura, ni “interpretaciones” de medios de comunicación.

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Ruta ZZ026 Integral de Berroy.

 

Salida mensual del Grupo de Montaña de As Cimas, Sección BTT Enduro.

ABERRONCHO TEAM.

5 de Mayo.  Ruta ZZ026 Integral de Berroy.

 

 

“Bien, comencé bajando por una sucia carretera, empecé completamente solo, y el sol se puso mientras cruzaba la colina, y la ciudad se iluminó, el mundo se quedó inmóvil”.

 

De mañana, con buen tiempo, juntos y organizados después del viaje de llegada hasta el Camping “El Jabalí Blanco” -en Fiscal- empezamos nuestra andadura en btt por la carretera recién asfaltada que asciende dirección Bergua.  Es un discurrir suave y placentero, y nosotros una recua (2ª coloq. acepción de la R.A.E. por favor) de ciclistas con ansias de aire puro, buen rollo, necesidad de paisaje, montaña, y en definitiva esencia de libertad.  Todavía frescos, alegres, dicharacheros y hasta bromistas, aun a sabiendas de lo que nos espera, mas con buena disposición a sufrir, a pedalear y hasta a generar adrenalina a cascoporro.  Estos aberronchos no escarmientan.  Les pides mucho y dan más.  Creo que ahora los modernos les llaman “sados”.  Estos parecen de esa categoría, versión biker.  Como muestra de esa creencia colectiva allí acudieron del orden de 13 elementos, conjurados en el intento.  Un éxito a mi modo de entender este tipo de salida en la que el que muere…  pierde.  Es lo que hay.

 

“Estoy aprendiendo a volar, pero no tengo alas, descender es la parte más difícil” 

Sobre la marcha, una vez en el desvío del pueblo, junto a la ermita de Ntra. Sra. de la Asunción, ascendimos en sentido contrario por la pista de tierra que se dirige hacia las antenas que el monte posee en la parte superior.  Agridulce sensación de sombra e inclinación perversa que te pone las pilas en menos que canta un gato.  La subida es larga, constante y con un buen piso.  Se hace dura porque no tiene descanso y a tramos se atraganta el porcentaje que presenta entre revueltas de curvas y en ocasiones rectas a las que te da miedo mirar al fondo y descubrir los metros de ascensión que salva cada tramo.  Es la parte más difícil, pero todo tiene un final.

 

“Bien, los viejos buenos tiempos quizás no vuelvan, y las rocas podrían derretirse y el mar podría arder”.

 Aun con todo se consigue, a base de constancia, y no sin esfuerzo, se deja hacer al tran-tran.  Tras un tiempo de algún sufrimiento y de consumir glucosa a tutiplén se nos presenta el desvío por una pequeña trocha, o tal vez un camino antiguo bajo las hayas y los pinos negros, tapizado de hojarasca y matorral bajo que alfombra nuestro rodar en dirección a la pradera superior, junto a la pardina espaldada que dará inicio a la senda de descenso.  Un breve parón y reagrupamiento es suficiente para disfrutar en grupo del paisaje, de la ascensión prolongada durante muchos minutos de esfuerzo.  Una postal que gratifica los sentidos apreciando el valle del Ara, a vista sobre Cancias, el fondo del barranco de San Salvador, el collado Fenés, Lardiés y los pueblos que muestran sus tejados y construcciones.  El bosque se puebla, el verdor sobrecoge, el aire límpido te envuelve y tú reposas sobre la hierba corta, húmeda y confortable.  ¿Algo puede transmitir mejor la sensación de paz?

“Estoy aprendiendo a volar, pero no tengo alas descender es la parte más difícil”.

 

Nos disponemos a montar en las máquinas de última generación, de carbono, aluminio, sofisticación técnica por doquier y complicaciones que otrora serían incomprensibles.  A veces nos dan muestras de ello la gente con la que conversamos y que nos miran con desconfianza y sorpresa cuando les pedimos indicaciones de la ruta; a lo cual consecuentemente nos contestan:  “Por allí no se puede ir en bici”.  Respuesta natural para aquellos no familiarizados con este deporte.  Y en esto llegó el momento de descender por la senda.  Al ritmo de cada cual.  Algunos lo hacen rápido, otros simplemente disfrutan del rodar complicado sobre las lajas, sobre las raíces, sobre piedra movida o canales de tierra que en su día fueron camino de herradura o conexión entre pardinas, majadas, casetas de pastores y apriscos de ganado.  Jalonado de vegetación de montaña, de pinos negros, de algún abeto en la parte superior te indica que la altitud como el clima erosionan y degradan un territorio hostil, difícil de poblar y más de aprovechar en los tiempos que corren.  Pero que te llega adentro.  Te conmueve comprobar que en algún momento estuvo poblado, que allí se fabricaron muros para contener pequeñas tablas de cultivo y que las carboneras y aprovechamientos forestales eran fuente de recursos para la población que allí subsistía. Poco queda de la huella humana, la etnografía describirá sus costumbres y la tradición oral recogerá las imágenes que nosotros contemplamos desde nuestra visión modernizada de la sociedad actual.

“Bien, algunos dicen que la vida te pegará fuerte, romperá tu corazón, robará tu corona. Así que he salido a Dios sabe dónde, supongo que lo sabré cuando llegue allí”.

 

Por el sendero, atravesado en muchas ocasiones por árboles caídos, el descenso es vertiginoso a tramos, pero en particular la primera parte se hace con mayor esfuerzo al presentar un desnivel negativo destacable.  Posteriormente hay un tramo medio que gira rodeando la montaña por el que es necesario pedalear y a veces ascender con fuerza para superar los repechos.  En cualquier caso, llegados a la cruz de piedra, construida con restos de otras casas, emprenderemos el último sector de descenso entre bosque a base de trazar los zig-zag que a menudo te sacan los colores debido a la inclinación.  Es un lujo acabar en la carretera manso, con los cuadríceps ardiendo, las muñecas doloridas y los discos echando humo.  Es lo que tiene apurar el material.

“Estoy aprendiendo a volar, pero no tengo alas descender es la parte más difícil”.

Como dijo Tom: “Descender es la parte más difícil”.  No se trata tan solo de llegar sino de llegar de una pieza y sin haber roto el material, que también es importante.  Y en esto llegó el final.  Ojalá durara más pero entre ponte bien y estate quieta, descansos, comida, paisaje, averías técnicas y alguna cosa más, llegamos a la parte final donde se atraviesa la carretera inicial y nos acercamos al río Ara para andar por su ribera en dirección a Fiscal.  Y a descansar.  A conversar hasta que los recuerdos se han mezclado con los deseos, hasta que la risa floja surge porque estás en modo “flow”.

 

“Estoy aprendiendo a volar, alrededor de las nubes, pero lo que sube debe bajar”

A pesar de todo lo acontecido algunos valientes desafiando la lluvia y el cansancio se metieron en la versión 2.0.  Esto es el Camino del Chinebral, desde Asín de Broto hasta Fiscal, pero una servidora no debe entrar allí porque no estuvo.  Así que dejaré que sean ellos los que lo cuenten.

Y como esta ruta es parte del trabajo de la gente de Zona Zero y su extenso aporte documental a la Comarca y al deporte del btt, dejo que seáis vosotros los que descubráis el territorio a cuenta de visitas y horas de diversión.

 

Como habéis comprobado entre las líneas se haya el homenaje a Tom Petty que falleció el 2 de octubre del año pasado, desde el comentario a sus versos de la canción “Learning to fly”. Estoy aprendiendo a volar. Tom Petty –

 

 

 

 

 

 

 

 

Nos vemos en la sendas.  Saludos de Tija, Lagartija. 

See you Little canal sparrows.

 

 

 

 

 

 

Datos técnicos: 

FASE 1.-    https://www.strava.com/activities/1551734795

FASE 2.-    https://www.strava.com/activities/1551733997

 

https://www.relive.cc/view/1551733997

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LA SIERRA DE ALGAIRÉN

 

 

 

 

LA SIERRA DE ALGAIRÉN

 

 

 

 

Domingo 15 de abril del año del Señor, 2018 después de JC.

Ya estoy mejor.  Menuda cansera llevo después del fin de semana tan intenso que me ha tocado en suerte vivir.  Siempre he pensado que las 24 horas al día son suficientes, incluso largas en determinadas fases de la vida, pero ahora veo que se me quedan cortas.  Necesitaría alguna hora más para poder completar las jornadas de actividad y además tener tiempo para descansar.  Eso debe ser la órdiga.

Sin más preámbulo paso a detallar a vuesas mercedes lo acontecido en este día de enduro, como una de las jornadas más memorables del btt en la Sierra de Algairén, de las que hemos acometido en los últimos meses.  Gensanta qué intensidad, qué bonito está el monte y cuánta agua hay por todos los sitios.  Incluso el río que atraviesa la localidad de Cariñena, Río Frasno, estaba lleno de agua.  Disimulen ustedes mi ignorancia, pero jamás había visto correr semejante caudal por un cauce que pensaba estaba allí consecuencia de alguna barranquera para tiempos de aluvión y desagüe.  Así son las cosas y a la vista de lo que hace el agua en los caminos, barranqueras y torrentes, no volveré a probar tamaño elemento hasta que supere en propiedades al vino, que sin ir más lejos es otro de los líquidos necesarios para vivir.  Una vez escuché que estábamos compuestos en un 75% de agua en nuestro organismo.  Tontás.  Pura propaganda de las embotelladoras de agua.  Nosotros somos lo que comemos y sin ir más lejos hay un par de restaurantes por la zona de los que te dejan el cuerpo como un “sebo” de la paliza que le puedes dar si te hospedas bajo su techo.  Véase Almonacid de la Sierra, (el de los 30 platos), la Rebotica de Cariñena, etc, etc.

Para los más pervertidos también se puede hacer bicicleta de montaña en sus diversas modalidades por la próxima Sierra de Algairén.  Un lujo al alcance de cualquiera con ganas de pasar unos ratos a lomos de su corcel de ……….¿aluminio?………iba a decir, pero ahora con los compuestos y fabricaciones de que disponemos el carbono y otros fierros que están a la orden del día.

A lo que voy vengo.  Nosotros decidimos pasar unos ratos (echando pan a los patos) en la localidad de Aguarón, y más concretamente en su Residencia de ancianos, desde la cual iniciamos nuestro periplo en btt para hollar los barrancos y lomas más destacables de la zona, en cuanto a la longitud.  No son los más bonitos, o sí; lo que sí harán será dejarte manso en un día de disfrute.  La cantidad de vueltas, conexiones y variantes son infinitas en esta sierra y además me gustaría señalar que muchas de las opciones están balizadas, cosa que es de agradecer a la comarca y todas aquellas personas que se han preocupado de dejar todo este entorno en unas condiciones que le hacen realmente destacable para el uso de la bici de montaña.

Al turrón.  Salimos de la Residencia, no sin antes hacer un “no hands* ” para deleite del personal, ajeno y conocido.  Luego si puedes duerme con esa imagen.  Conozco personas que han hecho ayuno durante varias semanas a consecuencia de dicha vivencia.  Indescriptible.  Por otro lado, que no el de atrás, las bicis están limpias y apañadas puesto que con la racha de agua y barro que llevamos últimamente han visto el paño en múltiples ocasiones.  A nuestro grupo se añadió un elemento que hacía tiempo que no veíamos y de los que frecuenta este tipo de prácticas beteteras del enduro por los caminos del Señor.  Aberrocho con trayectoria, el tío Sylvestre (alias Paco), se sumó al día D.  Total 6 bikers haciendo el oso por el monte.  Son un grupo más que recio y con fuerza suficiente puedes llegar a completar una vuelta de las que dejan recuerdo.  Así fue, señoras y señores, ni más ni menos.

Por la carretera de subida al Puerto de Aguarón llegas a conectar la pista que conduce al repetidor de Valdemadera en un ascenso precioso y continuo, no muy sacrificado pero debo decir que a pesar de no tener una buena señalización horizontal, sí que posee el tráfico suficiente como para no perder la atención.  También es frecuentada por los colegas que practican la bici de carretera y con los que compartimos espacios.  Por eso insisto en la precaución y la convivencia.  Paciencia.  Desde la salida a la carretera y una vez pasada la fuente, casi en el collado que inicia el descenso a Tobed, nace la pista a la derecha que nos trasladará en fuerte ascenso al repetidor y “voilá” habremos coronado nuestro primer ascenso de la jornada.

En nuestro caso los dos galgos que me había traído en el coche esperaban ya mi llegada a la cima y que me había sacado los colores hacía rato.  Dunauto y Épico estaban charrando tranquilamente mientras a mí me salía el corazón por el mallot.  El resto subió más “tranqui” y con determinación, aunque con un punto menos de alegría.  Sylvestre, con ganas, dejó claró que es su terreno y Cirac y Zacarías también tenían gasolina suficiente.  Pintaba mal la cosa.  No me arrepentía de haber estado de concierto del tío Fito el viernes, ni de haber hecho “huerting extremo” el sábado de víspera, pero hay que reconocer que llegaba medio manso.  No sirve de excusa.  Aquí se viene a ciclar.  Ahora toca bajar y se alegra el alma.  O no.  O yo qué sé.  La cosa es que la bajada empieza maravillosamente bien, sobre la nieve de las puntas, los regachos que surcan la senda y nuestras gloriosas máquinas vuelven a ponerse más guarras que la “Trini*”.  Como sigamos así nos salen branquias.

Bajábamos, qué digo bajábamos, surfeábamos la sendas de la loma hacia Tobed, que de agua iba preñada hasta por encima de la llanta, y con ello nuestros amables c…..estooooo….pues eso.  Bien mojaos los culos.  (Piensen ustedes que faltaba mucha ruta y que no se iba a secar nuestro pellejo, con lo que la amenaza de la “ampolla culera” era real). Aún con todo es un acierto realizar esta bajada a pesar de no poseer ningún paso excesivamente técnico (salvo la piedra de Mzungu, que sorteó en cierta ocasión con una cabriola digna del Circo del Sol, para amerizar sobre la vegetación y el tapiz de piedra suelta) se hace entretenida, con sus subidas activadoras y sus curvas entrelazadas pobladas de vegetación baja y pino de repoblación; yo diría que incluso larga para lo que es la zona, sin alturas desproporcionadas ni picos destacados.

La cuestión, que diría aquél, el concepto, es que para llegar a Tobed hay que bajarlo todo, digo todo el desnivel y más.  600 Metros negativos te hacen disfrutar.  El final, junto a la cárcava es espectacular y el castillo rehabilitado ofrece la posibilidad de hacer unos retratos con tus colegas para goce y esparcimiento de propios y extraños.  Poco más falta de bajar.  Una pequeña pista nos conduce a Tobed y a las orillas del Río Grío.  Un vado que casi siempre se muestra “aspro” (áspero) al tacto ahora nos deleita con una clase de “overcraft” sobre las enduro.  O se cruza “del tirón” o te quedas en medio con el riesgo consiguiente de ser arrastrado hasta las aguas bravas del Grío.  (Yo pensaba que bravas sólo eran las patatas pero no).

Por una pista a la vereda del cauce nos dirigimos a la muerte matada.  ¿Qué es esto?  Pues lo que pasa siempre después de gozarla.  Hemos disfrutado como cochinos en charca y ahora tenemos que salir de aquí en dirección a lo más alto de la Sierra.  Los “galgos” tiran para adelante en número de tres y otros 3 subimos a ritmo “humaño”.  Cambia el desarrollo, pon el más corto, si puedes engancha la cadena a la llanta.  Lo que tengas. Todo.  La subida te hace sudar de lo lindo.  Es curioso ver y de hecho comprobar que después de un día de jarana y beburcio, con la consiguiente hidratación extra, al día siguiente tienes más sed.  No sé a qué es debido.  Tendré que hacer una consulta a la Universidad de Leicester (aquella que publicó el artículo:  ¿Por qué a los peces de colores no les entra el agua en los ojos? Y otros similares) para llegar a conclusiones con fundamento.

Poco debéis esperar que os cuente de la subida porque se me hizo realmente dura.  Destrozada por las avenidas de agua y las animaladas de agua que habían caído en fechas anteriores.  Una vez arriba y como es natural la piedra sustituye a la tierra compactada de las pistas de subida.  No es problema rodar por allí, aunque estén alfombradas de agua y nieve, amén del barrizal que supone su presencia.  Fuentes, aguaderas, torrentes, vados, charcos, … maravilloso ambiente acuático. Sólo me faltaba el “snorkel”.  Lo que mata es la humedad.  Así estaba el monte de bonito y de verde.  Aún con todo no me servía para consolarme.  A mitad de subida llevaba peor cara que los zombies de Walking Dead.  Desencajao oiga.  No podía ni con las pestañas.  Menos mal que el tío Cirac y el tío Zaca me esperaban, sobre todo para no dejar basura en el monte, y dicho sea de paso para desmontar mi bici y repartírsela en caso de fallecimiento y enterramiento.  Gracias pischas.

Y entre ponte bien y estate quieta llego el final.  A rastras por la loma superior, andando por los tramos más “pinos” llegamos a la bajada de la “Nevera”.  Por fin.  Nos abrigamos, nos pertrechamos, ajustamos los settings y las máscaras de Minions para ver bien en el descenso.  Yo por abrigar, hasta abrigaba la posibilidad de llegar vivo al fondo del barranco.  Medio muerto iba ya.  Un pis pas y ya estamos surfeando entre carrascas y matorral.  Por la más bonita y disfrutona de las sendas de la Sierra.  Un placer para los sentidos y “la almorrana”.  En esta ocasión, al estar tan abarrancada y destrozada por el agua no servían las trazas de bajadas anteriores, tus trayectorias variaban en función del “canalillo”, de las piedras removidas y de los agujeros que ponían más trampas que una película de chinos.  Aun así y con todo es un lujo para los musculámenes y las articulaciones.  También los fisios tienen que comer a costa de estas prácticas, je, je, je.  Y ya estamos abajo.  Sólo nos queda un pequeño remonte hasta la residencia y cargar los coches, comentar la jugada y disfrutar a costa de la cara de “algunos”.  Jodoquésoba.  Es lo que tiene no estar al 100%.  La Sierra te pone en tu lugar.  ¡Qué gozada de mañana!  El nivel de btt enduro fue espectacular tanto subiendo como bajando y sobre todo porque por fin volvimos a juntarnos, desde hace mucho tiempo los compañeros que solíamos surcar el Reyno en ocasiones pretéritas con bastante asiduidad y que crecimos compartiendo bici y senderos durante bastante tiempo.

Todavía me duele la rodilla.

 

Saludos de Tija. Lagar-Tija.  Nos vemos en las sendas.  Será un placer coincidir con vosotros por aquí.

 

  1. Aclaratorias del texto. Aunque a alguno no le quede clara ni la ruta. GGGG.

No hands:  Véase de aquella práctica que consiste en cambiarse de ropa, despojándose de todo aquello con lo que no hemos venido al mundo y lucir una parte trasera (la de atrás del todo, donde la espalda pierde su casto nombre) a la vista del personal para goce y disfrute de aquellos que pasen por tu lado en dicho momento.  Todo esto sin nombrar lo que la carrera de hormigas dirección la “forcacha” del …. En fins.  Pues eso.

 

Trini:  Dícese de aquella mujer, bien conocida en los ámbitos de la fiesta y el sarao, que era capaz de bajarse el refajo a pedos (ventosidades y otros ruidos malabares) sin siquiera tocar con las manos.  Prodigio de habilidades y siempre en el punto de mira de ferias y otras empresas del espectáculo y representaciones canallescas.

 

Datos técnicos.

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De la Osqueta al Cielo Blues Band.

 

 

Me duelen hasta las pestañas.  ¿Por qué?  La verdad, no lo sé; supongo que estoy en baja forma, porque la ruta de ayer no fue para tanto.  En una visión general, se podría definir como un duathlón de primer nivel.  Primero una ruta de enduro potente en bici y luego un remate de órdago en Ayerbe.  Si es que no tenemos solución.  P’habernos matao.

 

Desde La Osqueta al cielo Blues Band. 

El miércoles ya estaba un poco nervioso pensando en la nieve.  Y eso que la semana pasada había salido dos veces a pisar la “mierda blanca esa”.  Pero tenía más mono que una manada de simios. Asi las cosas decidí encenegar al personal a través del whatsapp con una ruta a la altura de las mejores y bla, bla, bla.  En resumen, un día de monte al aire libre por la zona de la Sierra de Santo Domingo.  En menos que canta un gato ya estábamos del orden de seis ¿personas? listas para salir de marcha a tan maño evento.  Organización, pim-pam.  No tuve tiempo ni de suspirar porque ya era sábado por la noche.  Se pasa el tiempo que ni te enteras.  Tempus fugit.  ¡Qué cosas esto de hacerse cada día más viejo!

Al turrón. Listos para salir desde el balcón de Villalangua.  Justo en el parking, frente a la Posada de Villalangua, arreamos un nutrido grupo de vikingos con la intención de consumir algo de oxígeno puro de la Sierra.  Buen día, no hacía, ni frío, ni calor, un poco de viento y muchas ganas de darle al palique.  Las primeras rampas se encargaron de racionar la portería y cada vez con menos frecuencia se oían los comentarios y las risas a todo pulmón.  Bien es verdad que todavía hablábamos por parejas, porque algunos no callan ni debajo del agua.  Para mí que esto nos sirve de terapia para sobrellevar la semana.  Y entre ponte bien y estate quieta apareció Cuenca.  Quiero decir, la raya de Salinas Viejo.  Sobre la foz, (en castellano no se recoge el término foz, pero sí hoz, como un cañón profundo por el que discurre un río.  Sin embargo, la grafía foz se ha conservado en algunos topónimos, particularmente en la zona del prepirineo, donde hay numerosos cauces abruptos a los que se les denomina así. Y a mí me gusta mucho mantener este vocabulario que mis mayores me han legado.  De hecho podremos disfrutar de este acontecimiento geológico desde las sierras exteriores más occidentales hasta las equivalentes en la zona oriental de nuestra comunidad). Señalada esta idea quería contaros que veremos sobre las puntas de la foz una cantidad de buitres espectacular, puesto que es una de las zonas de avistamiento más destacadas del contorno.  Pero…………….estamos a mitad de subida.  Tranquilos pischas, tranquilos.  Sólo queda lo peor.  En un segundo empentón tenemos que subir por la pista hasta el límite del cambio de ladera, pequeño collado o puerta de ganado que divide la loma en dos vertientes distintas y hasta con vegetación y temperaturas diferenciadas.  Y aire, cagontxós.  Con la sudada que llevábamos encima esta brisa es capaz de helarnos en pocos minutos.  Por ello no queda sino bajar a la entrada de la senda cuyo rellano nos recibe sobre un manto de hierba que parece un jardín, el cual da entrada a un bosquecillo de pino bajo y matorral.

A todo esto me gustaría señalar que el grupo subió a ritmo más que aceptable para ser gaylos, porque entre los Martín (Jesús y Ramiro), seguidos de Miguel Cirac, Alberto (Almiroy), Joselu (Mzungu) y Óscar (Zacarías) entre medias para mantener la velocidad, y en el furgón de cola Manu (Er Gallego) y una servidora que iba ahorrando combustible para …. porsiaca, se llevaba un tren rapidillo para mi gusto.

Fase 2.  Llega la hipoxia.  Per le sende, Giancarles, per le sende.  Este tramo es magnífico, espectacular, impresionante, majestuoso, increíble, alucinante, vistoso y todo lo que se os ocurra.  Rodar bajo una tapia de varias decenas de metros en un corredor de piedra con vistas y patio suficiente para creerte sobre la muralla china te facilita la posibilidad de llegar a conectar con el entorno.  La fotografía luce esplendorosa. Esto te hace sentir arriba, en el “top”, eres como el Di Caprio, pero en feo, eso sí, te sientes bien.  Llegamos a la entrada de la “W”, la Osqueta, y aparcamos en batería las bicis para echar un bocado.  Un pequeño descanso no viene mal a las piernas.  Allí mismo nos sorprendió un grupo de chavales que subían a dar vuelta por el monte.  Nutrido, bien se vale, porque si no iban 70 no iban ninguno.  Había más gente allí que cañamones dan por un duro.  Cuando pasaban a nuestro lado algunos saludaban, otros nos miraban como las vacas al tren y los más pensaban que con la paliza que ellos llevaban los “gilis” de las bicis no tenían que haberlo pasado mejor.

Toca bajar. Fase On. Esto es como lavar la cabeza a un burro, que está bien pero no sirve de nada.  Al personal endulerdo no le afectan las subidas, es un simple trámite para hacer lo que de verdad nos gusta.  BAJAR.  Son impresionantes las tres primeras curvas sobre piedra desnuda, deslizante, jabonosa, con un carril lo suficientemente estrecho en el que poner la goma sobre la trayectoria de forma que si te vas, … te pasas al lado oscuro, pero del Servicio de Traumatología.  En una palabra te calzas una órdiga “cum laude”.  Güeno, güeno.  Hicimos ceprén hasta con el “Ojo de Mordor”.  Que por cierto tengo que cuidarlo, porque mi mujer me dijo que utilizara la escobilla…aunque últimamente creo que me voy a pasar de nuevo al papel higiénico porque lo llevo todo irritao.  Jejeje.  Unos retratos geniales del tío “Tarrino” y seguimos bajando por una ensalada de piedras digna de un parque temático sobre la tollina. (Flow Stone Park).  Agarraos al manillar con velcros y todo se nos peleaban los dientes por salir de la boca.   Achuchaos de hombros, brazos, dorsales, tríceps, etc (hasta músculos que no sabía ni que existían) seguíamos en una bajada desbocada hacia Salinas Viejo.  Especial mención hay que hacer sobre el tapiz de piedra redonda de la antigua calzada ya descarnada y con más faltas, que huecos hay de los dientes caídos en la boca de un viejo. Hacíamos trabajar las suspensiones hasta calentarse, los frenos currándose unos días de fiesta y los rodamientos en general pidiendo la hora de final de partido.  Un lujazo de descenso, tope de flow, donde debes guardar fuerzas para caso de error, colocadas las mentoneras que protegen y salvaguardan la barbilla (nunca se sabe), con la mente puesta en la factura del dentista, (300-400-500-…etc Euros), ya que de la primera hostia que nos arreamos no hay suficiente alambre para montar todos los brakets.  Morimos todos, uno de la hostia y los demás de la onda expansiva.  Un mes a base de cuajadas (y dienta blanda) no te lo quita ni Blas.  Eso en el mejor de los casos.

Hay que reconocer que hay un par de sitios comprometidos pero puedes fallar en cualquier momento o en cualquier lugar.  Aquí no se salva ni el apuntador.  Claro, cierto es que todo esto es bastante subjetivo y que el nivel individual de cada biker marca la diferencia en los tiempos que no en el disfrute del entorno y yo diría que casi, casi, casi se aproximaría a los petardos o a los pedos, sólo les gustan a los que se los tiran.  Para gustos los colores. 

Una cosa lleva a la otra y así hasta el final y como no hay dos sin tres, desde Salinas a la Fuente de la Rata disfrutamos de unos maravillosos escalones, peraltes, desbroces y así sucesivamente hasta tocar el Nirvana del btt.  Nueva sesión de fotos, en plan “posers”, para la retrantanda de lo acontecido y en breves llegamos a la salida de la senda entubaos de la emoción, casi de ingreso la UCI de lo bien que lo pasamos.  Sólo nos falta el comentario final sobre el asunto, los abrazos, las felicitaciones, la sonrisa profiden (con todos los dientes porque no hubo accidentes), la vuelta a cargar los coches y el retorno a Ayerbe a reponer fuerzas. 

Sentados a la mesa del Bar las Piscinas, celebramos un día de puro montalbán.  No hay nada que no solucione un buen plato combinado a base de chullas y huevos, amén de otros aditamentos para reconfortar cuerpo y alma.  Así en corro anaeróbico de vikingos perjudicaos de lo suyo junto a dos colegas más (con el mismo desorden intelectual que el nuestro -Mariam y Diego-) con los cuales coincidimos allí, nos dispusimos a pasar el resto de la jornada para finalizar un buen día de bici. Toca comentar la jugada.- Es tan importante como la ruta misma.  Ya os digo.  Enseguida surgieron las ideas, los recuerdos y las comparaciones, las bromas….pandilla de “pausers”. Se nos hicieron “las mil”.  Y como siempre del vuelta al hogar con las orejas gachas, y…..al final me van a mandar ”a cagar a una mata panizo”.  Este deporte me va a costar la salud, de verdad, pero tendría que ir por la Seguridad Social, prescrito. Media vida, inigualable, maravilloso.  Estoy en cortocircoito.  Otra vez.

Ahora que caigo, no pedimos agua para comer.  El agua, el agua… donde estén las cervezas. Del agua salió la vida.  Pues que se vuelva a meter. Tontadas.  Unas buenas ambars y solucionao.  Ya es martes y estoy de nuevo cociendo.  Se me van los pies con la primera tonada.  ¿Dónde iremos la próxima vez?

Saludos de Tija, Lagar Tija.  Nos vemos en las sendas.

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Pdta.  Pedro.  Ésta también se puede incorporar al elenco de rutas que nos caen cerca de Jaca, ya que es de las más asequibles por zona de influencia, desplazamiento, belleza paisajística y completa técnicamente.

Valoración:  Excelente.

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