Vistas desde Punta Güé

Trialera de Punta Güé

DESCRPCIÓN DE LA SALIDA:

AL salir desde Jaca se hace larga (al final salen uno 60km), pero la única dificultad es la de Punta Güé.

Eso sí, las rampas de subida (por pista) son muy duras y la bajada muy dificil, con muchas piedras sueltas, escalones y demás historias.

Desde Punta Güé se aprecian las nieves de Monte Perdido, al fondo
Desde Punta Güé se aprecian las nieves de Monte Perdido, al fondo

No obstante, la vista desde Punta Güé es espectacular y la bajada tiene tramos de bosque mezclados con tramos sobre campo abierto (con magníficas vistas hacia la Val Ancha en la que destaca la silueta de la Peña Oroel recortada en el horizonte).

Inicio de la bajada hacia la trialera
Inicio de la bajada hacia la trialera

A la vuelta, como a los compis les había parecido poco, nos subimos a la Ermita de Orante y nos hicimos un precioso sendero. De ese sendereo ya os hablaré otro día, hoy os deleito con el vídeo de la bajada de esa espectacular trialera y más abajo os dejo el track en wikiloc, por si lo quereis hacer por vuestra cuenta.

VIDEO:

TRACK:

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MAPAS:

 

Tramo próximo a Jaca
Tramo próximo a Jaca

 

Tramo PuntaGüé
Tramo PuntaGüé

Nos vemos en el monte.

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Barranco de Guasillo

Circular Araguás del Solano, volviendo Barranco Guasillo y Margas Asieso

DESCRIPCIÓN DE LA RUTA:

Se trata de una ruta clásica por los pueblos de la Solana, con alguna variante endurera a la vuelta. Ruta muy recomendable para días fríos (como estos de noviembre), ya que el sol no nos abandona prácticamente en todo el recorrido (si las nubes se lo permiten).

Salimos de Jaca por el Puente de San miguel, pasando por tramos de sendero y pista por los núcleos rurales de Asieso, Guasillo y Canías.

Esta es la ruta clásica, con un interesante detalle en el tramo entre Guasillo y Canías, para evitar una zona muy cerrada, por una alternativa muy cómoda de pista (revisar track del GPS).

Desde Canías subimos hacia Pobalarín, por una pista con potentes rampas. Es una subida muy dura, por una pista que tiene tramos de firme con piedras sueltas, que añaden sufrimiento en la subida de algunas rampas.

Aquí nos pasaron unos colegas del club con eléctricas que iban como una exhalación. Decidimos juntarnos y nos ayudamos más con la eléctrica, por lo que no hagáis mucho caso a los tiempos del track.

No obstante, se puede hacer sin la ayuda del motor. No os asustéis, se puede hacer con bici pulmonar, eso sí, estando en buena forma física y tomándolo con calma.

Al llegar al alto de Pobalarín, en lugar de ir a la derecha hacia los Pajares Espaldados, vamos a la izquierda, por una pista que nos lleva a una trepidante bajada hacia Araguás del Solano.

Cruzamos Araguas y vamos enlazando pistas y senderos hasta el punto que nos desviamos hacia un barranco poco antes de llegar a Guasillo.

El barranco es cortito, pero muy divertido. Comenzamos por el curso del barranco, pero en seguida vamos saliendo a los lados, cruzándolo de tanto en tanto, en un terreno de Margas que agarra muy bien.

Salimos por una pista hasta la carretera y poco más adelante salimos a la izquierda y subimos junto a otro barranco, por un sendero muy bonito que ese día tenía una mullida alfombra de hojas, hasta llegar a Guasillo.

No quisimos alargar más la vuelta y volvimos por donde habíamos venido, bajando un par de rampas muy empinadas que tenemos tras pasar Asieso, por otro terreno de margas muy entretenido.

Finalmente, bajamos hacia el punto de San Miguel por otra zona de Margas cortita, pero también muy entretenida.

En definitiva, una salida de 30km, con prácticamente 1.000 metros de desnivel positivo acumulado, que nos puede llevar algo más de 4 horas con bici pulmonar.

VIDEO:

MAPAS:

A continuación os muestro el itinerario en naranja sobre dos cartografías diferentes, SUA e IGN:

Mapa IGN, itinerario circular Araguás Solano
Mapa IGN, itinerario circular Araguás Solano

 

Mapa SUA, itinerario circular Araguás Solano
Mapa SUA, itinerario circular Araguás Solano

TRACKS para hacer la ruta con tu GPS:

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Nos vemos en el monte.

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San Juan de la Peña: Ermita S. Salvador y Mirador de los Pirineos

DESCRIPCIÓN DE LA RUTA:

Espectacular ruta, por el entorno del monasterio de San Juan de la Peña, con paisajes brutales y trialeras espectaculares.

Nosotros lo hicimos desde Jaca, pero la verdad es que es un buen sobo al alcance de muy pocos (quizás alguno de Bilbao). Parece más sensato salir de Santa Cruz de la Serós.

Sin más preámbulos, vamos al turrón.

Salimos de Santa Cruz de la Serós y el primer trozo se puede hacer por una senda muy maja, que acaba en unas escaleras para subir a la carretera, porteando la bici.

El resto es por carretera, pasando junto al Montasterio Viejo (construido al cobijo de una espectacular peña), hasta llegar arriba, a la pradera del Monasterio Nuevo. Pero justo antes del Monasterio y la Hospedería, sale a la derecha el camino hacia la Ermita de San Salvador.

El primer tramo es por carretera, luego salimos por una pista que nos lleva a una explanada con fantásticas vistas.

Subiendo a San Salvador, antes de entrar al bosque
Subiendo a San Salvador, antes de entrar al bosque (al fondo se reconoce la silueta del inconfundible Midi d’Ossau)

Seguimos por por un bosquecito que recorrimos sobre una mullida alfombra de hojas, pasamos por una sendita con un enorme barranco a la derecha (no apto para personas con vértigo), por encima de la Peña justo encima del Monasterio Viejo y remontamos por unas duras rampas hasta la ermita de San Salvador.

Aquí tenemos unas vistas espectaculares, merece la pena quedarse un rato disfrutando del paisaje.

Juan y yo disfrutando de las vistas desde la ermita de San Salvador

 

Cartel San Salvador
La Ermita está abierta al público, respetémosla para que podamos seguir disfrutando todos de ella

La bajada es un espectáculo. Una sendita justo al lado de un precipicio (vistas espectaculares, sin riesgo), hasta llegar otra vez al primer tramo asfaltado. Canela en rama.

Cruzamos la carretera para salir hacia el Mirador de los Pirineos. Sensacional vista de los Pirineos, a la sombrita de una zona boscosa muy bien preparada para descansar.

Alberto y Juan, en el Mirador de los Pirineos (al fondo se aprecia que ya hay nieve en Collarada)

Y de allí comienza una bajada primero por una amplia pista, que se va estrechando, hasta convertirse en una senda muy empinada, que nos hace disfrutar como enanos, … increible la trialera (ojo, es algo técnica), puro vicio.

El último tramo para llegar a Santa Cruz está peor, muchas piedras, algo más incómodo, pero lo haces con una enorme sonrisa grabada en la cara, que te dura mínimo una semana, garantizado.

Más abajo tenéis un pequeño vídeo de nuestra salida, así como el track por si queréis hacerla con vuestro GPS.

TRACK de la ruta:

Desde Jaca;

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Desde Santa Cruz de la Serós. Aprovechando el mismo track, lo recorté para ver mejor cómo quedaría y parece al más asequible, … nos quedan 23 km con casi 1.000 metros de desnivel positivo acumulado. Es mucho desnivel, lo que da una pista de las fuertes rampas que acometemos, pero la otra ruta es el doble de kilómetros y un 50% más de desnivel.

Si duda, desde Santa Cruz es una ruta más asequible para realizar con una bici “pulmonar”. Es muy dura, pero se compensa por no ser demasiado larga.

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VIDEO:

MAPAS:

Es estos mapas podéis ver de forma gráfica la ruta.

MAPA GENERAL SJP
Mapa de la salida desde Jaca

 

Mapa detalle desde Santa Cruz
Mapa desde Santa Cruz de la Serós

Nos vemos en el monte.

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Explorando el Bacun

Ya llevamos varias salidas buscando cual es la mejor manera de subir al Bacun. EN años anteriores subíamos desde el collado de Acumuer (Al que llegábamos desde la Garcipollera por la pista del Larrosa), hace unas semanas subimos por la pista que sube desde Iguacel y este pasado finde subimos por Bescós de la Garcipollera y en la zona más alta de la vuelta a Cenarbe salimos por la barrera hacia la punta de la selva.

Justo antes de llegar a la punta de la selva, salimos por una pista a la derecha cerrada por una cadena. Y no tenía mala pinta, menos duro que desde Iguacel aun a pesar de tener rampas muy potentes. Pero el último tramo de porteo no nos convenció, …. tendremos que volver a buscar toro itinerario y ya tenemos alguno en la cabeza.

Imágenes del tramo final del porteo:

Robert sale del tramo de bosque seguido de Alberto
Robert sale del tramo de bosque seguido de Alberto

 

Juanito le echa una mano a Roberto, con el hombro lesionado y en rehabilitación
Juanito le echa una mano a Roberto, con el hombro lesionado y en rehabilitación

 

A la salida del bosque llegamos a un barranco
A la salida del bosque llegamos a un barranco

 

Porteo muy duro por el barranco, pero con una vista magnífica del valle, con el Oroel destacando al fondo
Porteo muy duro por el barranco, pero con una vista magnífica del valle, con el Oroel destacando al fondo

 

A continuación os mostramos un par de vídeos: el de Robert con al ruta íntegra, ya que la idea es después enlazar con la Espada y bajar por toda la zona de sendas de la Trama, acabando con la fuente el Paco. Después va mi vídeo, con el recorte que hice por evitar el último porteo hasta la cima del Bacún (una retirada a tiempo siempre es una victoria).

Yo evité el último porteo a la cima del Bacún (después de portear el tramo de bosque y el barranco me quedé vacío de fuerzas) y decidía bajar por al senda del Bacún, que siempre me ha gustado mucho. Desde allí a Jaca, tranquilamente por al pista, disfrutando de los colores del otoño.

PD: No os pongo el track, porque la ruta no es la ideal, seguiremos buscando un mejor acceso y entonces la publicaremos.

Nos vemos en el monte.

 

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Oh, lá, lá. Regresamos a Francia.

Pour la France.

Gentileza del tío Robert, os pongo dos filmandas que intentan revivir lo que allí ocurrió, o yo qué sé.

 

 

RUTA DEL PIRATA Y LA CABAÑA D’ICHEUSS

 

 

 

 

Varios malincuentes que por allí hollaban.

 

Así  salió la cosa.  Improvisación y p’adelante.  Nos arrastró el viento de una propuesta –que no había caído en el olvido- porque lo que nos esperaba era de órdago, paisajes espectaculares, bajadas por mares de helechos y medias laderas infinitas, coloreadas de  verdes en todas sus gamas de intensidad; subidas que te hacen sudar hasta la goma de la braga y un sinfín de sensaciones que no reconocen identidad, ni fronteras de estados políticos.  En los mapas me pierdo buscando una ruta nueva, desconocida, que me sorprenda con el asombro de un transeúnte solitario. Rebuscando, siento pasar hojas en blanco, que no me satisfacen, dejando correr horas muertas hasta que surge la idea.  Oh lá, lá, c’est la France.  ¡Qué buena la tortilla francesa!  ¡Deliciosas las baguettes!  ¡Qué bueno el francés!  Incluso ¡qué bueno, hasta el idioma!  Je, je, je.  En Francia, nada cobra importancia.

Nervios.  Estamos esperando como el “Santo Bendimiento” esa hora precisa en la que nos vamos hacia allí.  Saldré de un salto del cine de las sábanas blancas y tendré que coger mi maleta de los sueños que dejé hace poco en el valle vecino, en las múltiples ocasiones que he acudido este verano a buscar la magia de le Pyrenees Béarnaises, del monte francés en el Alto Bearn.

 

Varios webs que recogen las rutas aproximadas a la que hicimos el otro día.

https://www.pyrenees-bearnaises.com/offres/n-42-chemin-de-pirait-a-vtt-lees-athas-fr-2201504/

https://www.pirineo-frances.es/touristic_sheet/n-44-cabane-dicheus-vtt-lees-athas-es-2201544/

https://es.wikiloc.com/rutas-mountain-bike/pirait-y-algo-mas-46392209

Gnomos del bosque haciendo el mandril.

 

Dicho y hecho.  Ya estamos, después de una pequeña organización logística entre los 7 colegas que nos pusimos en canción.  En Castiello de Jaca nos juntamos a echar el café de rigor (aunque no pusimos ningún fax, todo sea dicho de paso) y subimos bien anchos en los coches, cumpliendo rigurosamente todas las pautas sanitarias.

El lucero del alba ya se había desperezado y subía la temperatura hasta hacerse bastante agradable, al margen de la humedad recogida en todos estos valles norteños. Por las curvas serpenteantes que comienzan tras pasar el túnel del Somport, límite fronterizo de un territorio que no deja de ser el mismo a efectos de diversión, naturaleza y modo de vida, nos adentramos en otro territorio que nos espera con los brazos abiertos para comer el mundo con nuestra avidez de enduro, de barranqueras, de trialeras, de ganas de disfrutar la vida a lomos de la bici, viviendo en la ausencia del deseo canalla, simplemente de la entrega al día de deporte en compañía de los colegas.

Y sin más ni más.  En el parking de Lées Athas, bajamos los pertrechos y enfilamos la pista asfaltada hacia arriba.  Subimos en primera instancia Edu y una servidora, puesto que con la pulmonar me iba a costar un pelín más de tiempo.  Edu iba disfrutando de una maravillosa BH a pilas, tuperware de última generación del año 2020, y más pincha que un 8.  A nuestra espalda vemos acercarse al tío Josan.  Nos informa que al pobre David le había fallado la electrónica y no puede emprender la marcha, así que decide replegar velas y volver a casa con la pena de no haber podido disfrutar del día.  En fin, una lástima después del esfuerzo.  Cosas de la técnica.  El resto se despide y sube por la pista a nuestro encuentro.  Todos electrificados como la silla del mismo nombre.  Asistidos, los truhanes, por ese empuje extra que da una frescura que hace palidecer a los dos inalámbricos (Josan y yo).

800m de desnivel positivo y de patapúm p’arriba.  Pero merece la pena frotar un poco hasta brillar por todos los poros del cuerpo.  En el collado nos espera el laurel del triunfo y entre una conversación con Juanico, otra con Juanjo, el tío Josan a mi lado y Edu subiendo y bajando, casi no dio tiempo a darse cuenta que estábamos al inicio de la pista de piedra.

Un nudo de antojos se transforma en calvario para el cansancio y el pedaleo extremo, surcando la pista de piedra y de rampucias “esquerosas” que tanto al tío Robert como el resto de secuaces no les afecta como a mí hasta el punto de agobiarme y tener que echar el pie a tierra.  Vamos, en dos tiempos.  T1. Me bajo.  T2. Empujo.  Y no pasa “res”.

Entre ponte bien y estate quieta llegamos a la zona de navegación por bosque y desde el gps del tío Josan nos llega la dirección precisa que nos transporta en una pequeño porteo hasta el maravilloso cordal de la cabaña de D’Icheuss.  Nos hemos ganado un descanso merecido.  Las vistas son insuperables, sobre una pequeña nevada que tiñe de blanco las rampas de ascenso, con la “cabanne” de fondo y el placer de disfrutar de un territorio salvaje nos relamemos pensando en la bajada.  Gloria.  Es un gozo infinito, puro hedonismo, hemorragia de placer asilvestrado en forma de deporte.  Ahora bien, con nosotros los fabricantes de perfumes hacen el agosto, porque allí arriba olía a “chotuno” que es una barbaridad.  Pero todo eso es igual.  Nos espera la recompensa.

 

 

Vestidos de romanos nos disponemos a surfear toda la loma en dirección a la senda pedregosa de subida.  Se me menea hasta la campanilla, saltando, gritando y tirando de manillar como un poseso que disfruta más que un garbanzo en la boca de un viejo.  Primero una alfombra de hierba para transformarse en una barranquera de piedra que nos hace gritar como locas en pleno éxtasis desenfrenado de curveo sobre piedras como la cabeza de un taustano o raíces puestas para complicar la trazada pervirtiendo la línea recta de caída a plomo sobre la natural inclinación de la montaña.  En esas estábamos, viendo pasar nuestra vida en diapositivas cuando sin solución de continuidad nos asalta el nuevo tramo de descenso, esta vez en forma del Bosque de Farngorn. .  Un tapiz de un palmo de hojarasca cubre los agujeros, las raíces, las ramas sueltas, las piedras colocadas para ver si te pillo y t’esnafro en una tollina “cum laudem”.  Un bosque de hayas maravilloso, me siento un gnomo, uno de esos del Sr. De los Anillos.  En cualquier momento sale “Gandalf” el Mago Blanco y nos convierte en fosfatina de la órdiga que nos damos.  Desnivel, velocidad y con más trampas que en una película de chinos nos traslada del segundo presente al siguiente problema materializado en una piedra goooooooooooooorda, un árbol o un cortado sin límite.

Y en esas estábamos que no en otras, disfrutando como cochinos en charca cuando por fin nos encontramos con lo más característico de estas montañas francesas, las laderas pobladas de helechos, cortes diagonales en las lomas, infinitos, de velocidad absurda, con vistas insondables sobre valles y puertos, sensación de libertad y de aire que llena los pulmones hasta saciarlos por completo… y alguna p**a rampa, por qué no decirlo también.  Pero a lo que voy vengo.  Un paroncico y a charrar con los colegas.  Es el momento de soltar líquido por el conducto reglamentario.  Y… ¡vaya hombre!  No los había visto.  Total que a unos alemanes que allí estaban disfrutando del aire les hago una visión de la capacidad y poderío aragonés.  Chúpate esa peladilla, y si puedes ahora duerme con eso.  No me había dado cuenta y allí mismo …. Pues eso que me giré y eché un orín de la manera habitual:  “un no-hands”.

Seguimos el descenso.  Trazo detrás de Juan, Robert a la espalda haciendo el “Spierlberg de Castiello” y los demás turnándose en la cabeza disfrutando de la bajada.  Juanjo en una de estas me dio brillo a los laterales en medio de una barranquera en la que se me atragantó la visión  porque se me había movido una lentilla de las vibraciones, yasabeusté.

 

 

Maravilloso, espectaluznante, gloriosa bajada, hasta me recompensé del esfuerzo yendo a pequeños tramos gozando, saltando y poniéndome delante del grupito para ver la senda en primera persona.  Ya tenía los pelos del culo a punto de nieve cuando una pareja de colegas pasaron delante de la granja, próxima al pueblo de Athas, sobrevolando la última senda de bajada por el bosque, trazando gozosamente los metros del postre y exactamente all fue el preciso momento en el que un perro salió en la parte más delicada, la barranquera que desaguaba aquella parte del monte, con pedrolos como lavadoras y más puntas que cañamones te dan por un duro.  Se aproxima, lo veo, me entra un cague que pienso, si paro me come, tiene más dientes que una película de tiburones, es feo, me pega alguna mierda porque sucio como el palo de gallinero, está.  Así que fuerzo y vuelo sobre las puntas de las piedras.  Rezo.  Me encomiendo a Sta Biela de Hollowtech y bajo en versión COPA DEL MUNDO DH.  Al final tuve suerte.  Llego al pueblo y nos vamos juntando, Edu, Josan,  … ¿y el resto?  ¡Ay Dios!  Enseguida nos informan que al tío Robert le había pillado la vaquilla.  Lamierdalperro.  Pues sí, se había lanzado sobre él y al forzar la máquina se había atollinao sobre el lecho del barranco.

Golpe seco, duro, en piedra, un poco de desorientación, pero como es más duro que el Alcoyano (que iba perdiendo 15-0 y pedía prórroga) pues eso que llegó al coche.  Con la ayuda de los colegas y un poco de ánimo lo recuperaron.  Por fin en al final en la fuente del pueblo y al aparcamiento.  Allí tras una pequeña valoración y a la vista de las heridas, decidimos que tal vez fuera mejor que un médico le diese una pasada de pintura.

Y así transcurrió la jornada, entre ponte bien y estate quieta, que disfrutemos, gocemos y ¿tú no estastes?  Ay amijo, no te lo pierdas.  Si no has estado en la pomada no eres nadie en el mundo del montalbán francés.  Es preciso probar y luego si te gusta, repite.

A nosotros nos encantan, nos embriaga, nos muele cuerpo y alma pero ya estamos deseando volver y no es por desmerecer ningún otro lugar, sino simplemente porque es diferente.  Es francés.  De Francia, ya sabes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Besos y abrazos, Felicitons y disfrutons.  Un placer inmenso.  No dejéis pasar oportunidad y a la mínima al monte de cabeza.  Un saludo de vuestro colega Tija, Lagar-Tija.  Nos vemos en las sendas.

 

 

 

 

 

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El Portell del Infern-The Rock Garden.

 

¿Existe el Flow-stone?  Creo que sí.  En la Senia podréis comprobarlo.

Y ahora ¿qué?  Aquí estoy en casa.  Desempeñando las labores propias de mi sexo: fregando, recogiendo y demás parafernalia del proceloso mundo de la cocina.  Como mi mujer no ha vuelto todavía del bosque (escúchese el chiste del tío Sherpa sobre el bosque y los análisis de la mujer) pues aquí estoy con la mente perdida a la escucha del tío Rory Gallagher y al Clapton en el infierno del guitarrista, yasubeustemiamol.  Que os lo explique Joselu.  Sin conciencia de la realidad, ni con ganas de dar pedales después de dos días maravillosos, quedo extasiado.  Unos días de p’ol montain, o como dicen los encasilladores del mercado biker, auténtico y genuino enduro, del duro, puro crocanti.

La Senia fue el lugar elegido para hollar con nuestras monturas.  El Portell del Infern, un lugar que sorprende por su espectacularidad.   Es un impresionante paso natural por una pared de roca. Desde él se pueden observar “gamellons” (bebederos tradicionales construidos en troncos vacíos donde se acumula el agua que filtra de las paredes) y disfrutar de una de las mejores vistas del Parque Natural Tinença de Benifassà (Castellón).

Lo que hoy puede parecer un sorprendente recorrido, antaño fue un camino de difícil acceso, pero obligatorio, para quienes querían comunicarse con las tierras llanas que habían al otro lado, a la Sènia y al Parc Natural dels Ports de La Senia.  Muchos comentan que el Portell de l´Infern, camino antiguo que iba de la población castellonense de Fredes a la Sènia, ya en provincia de Tarragona, durante años fue paso de estraperlistas y maquis, así como también lugar donde los Guardias Civiles instalaron un puesto temporal para controlar el paso de los últimos mencionados. También fue camino para carboneo y pastoreo, como además lo fue igualmente para refugiados y milicianos.  Enclave con historias y sucedidos, lugar de visita obligada para los amantes de la escalada, la bici de montaña, el aire puro y el deporte.

Una avidez digna de quinceañeros. En verdad le teníamos muchas ganas a esta zona castellonense, especial, dura y agreste como lo más escondido de Guara, por ejemplo.  Tapizado de rocalla viva, alfombrado de piedras a tutiplén y con un decorado muy al estilo del gusto de una servidora: paisaje duro, agreste, olivos, carrasca por doquier y planta de la que punza, nada de verdín, todo más seco que el txitxi la Barbie, salvo la zona del pantano de Ulldecona que como es normal tiene humedad, pero sin volverse loco.  Aquí poco reúma.  El paraíso del flow-stone, museo de la piedra y nirvana del rock ang rocs.

 

 

Y a lo que voy vengo.  Para no enrollarme mucho y dar traslado de lo sucedido con la máxima fidelidad posible me voy a poner el oxígeno y gracias a ello no perderé la conciencia a mitad de descripción.  Es lo que tiene la hipoxia.

Voy a relataros lo que pasó, pero a base de sensaciones, no de hechos objetivos y datos técnicos, tan fríos que no os harán estremeceros, ni sentir lo que realmente pasó.

Así pues, empezaré con el sábado y comenzaré diciendo que no inicié el asunto con grandes expectativas puesto que teníamos que recorrer casi 250 km de viaje y un madrugón del 15 que me ponía la cara como al Joker de Batman.  Pero pronto se me pasaría.  Menos mal que compartía coche con mi colega Miguel C., excelente conversador y compañero del pedal.  Llegamos en casi 3h de coche y sin encontrar un buen lugar para el café y poner el correspondiente fax a Belgrado.   Pero como en esta vida todo tiene solución, no había que ponerse nervioso.  En menos que canta un gato ya estábamos toda la tropa en el punto de partida y con el ánimo enhiesto, más que elevado, porque…….

Bueno puessssss eso, mal tiempo.  El aire que allí se notaba podía ser infernal en la parte superior, sobre todo fuera del bosque, por una “esquerosa” subida de casi 18 km de longitud de pista lo cual podría haber sido el escenario de algún montín por parte de los integrantes menos sufridos. Así que con un gran criterio técnico, el organizador, a la sazón el tío Sherpa, decidió hacer remontes hasta Fredes, y de allí ciclando al paso del Portell por un caminico preciososo embutido en piedra, con raíces y puntas, atunelado entre vegetación frondosa que nos serviría a la postre de calentamiento para el descenso de los 7 km que nos separaban de los coches.

Dicho y hecho.  Poca pereza para el disfrute, que es lo que nos espera.  Pertrechos, coches, bicis y ciclistas fundidos en una sola idea al ritmo de salsa subimos y nos preparamos en un santiamén.

 

 

 

 

Total que p’arriba, en la entrada del tajo en la piedra, mirando con ojos de gacela, diciendo:  “caña a la papela”.  Tengo ganas de jolgorio, poneros todos mirando pal valle, con ojos de ternera, buscando la senda de primera.  Y usted qué opina del aborto de la gallina, madreeeeeeeeeeeeeee qué de piedras.  Un alijo, un sinfín, esto es alarmante.  Tó pa ti Trini.  P’abajo, con la entrada complicada, pero que poco a poco se va acanalando, enraizando, empedrando, bombeando, saltando, abalconando, escalonando, y todo lo que queráis que acabe en ando.  Gensanta qué festival de piedra en la parte superior, aderazado con unas curvas dignas de un scalextric, saltos y escalones, junto a pasos realmente complicados para cuerpo y mente. Conclusión.  Una de las trialeras más delicadas para hacer deprisa de las que puedo decir que he bajado, ahora bien, si decidís tomároslo con calma y disfrutar de la bajada en cuanto a paisaje, trazadas técnicas con un vistazo previo y no hecha a vista, aquí te pillo aquí te mato, puede ser de las más completas que existan.  Desde la misma senda se ve la Roca Foradada y el valle que lleva hasta el mismo Pantano de Ulldecona, además de los caprichos de la naturaleza, el sendero excavado en la roca, pasos entre piedra, lajas, losas, rocalla y balcones de roca viva que hacen colgar la senda sobre el infinito bandoleado entre ráfagas de aire que parece que allí despegaras en cuerpo y espíritu hasta poder volar, pero de esto último cuidado porque el patio que presenta en algunos lugares es algo digno de mención y de obligada parada para su contemplación.

 

 

 

Hay que reconocer que semejante despliegue logístico para tan pocos kilómetros de recorrido no renta así que entre unos y otros, ponte bien, estate quieta que nos hicimos otro remonte.  Y fue pasando el tiempo, la ilusión, la fuerza y el desgaste de la senda, los nervios y la exigencia del terreno nos dejó la impresión de haber tenido suficiente.  Poco más íbamos a hacer allí, así que nos fuimos a Val de Roures.

 

 

 

 

Balance: sonrisas a tutiplén, alguna cubierta perforada, 0 heridos y algún desperfecto técnico sin mayor importancia.  Amén de los raticos que esperamos entre remontes aderezados con historias del “Piscis” –antro lúdico festivo de poca solvencia y dudosa reputación en la ciudad del Cierzo- que frecuentan determinados elementos que no desean ser mencionados. Vamos, que el Calas dice que no ha estado.  Y entre risas y descanso se nos fue la tarde.  ¿Vosotros entendéis de barcos?

Vuelta al Reino.  Bienvenidos a Valderrobres.  Localidad de la comarca del Matarraña con historia documentada ya en el siglo XII y que en los últimos tiempos sufrió infinidad de contrariedades y desgracias debidas a la guerra y su situación geográfica.  Hoy por hoy un enclave próspero, aunque duro y un núcleo de desarrollo agropecuario y turístico de primer orden.

Por eso entre otras virtudes fue elegido para nuestra base del finde.  El albergue, situado a la izquierda del puente de entrada a la ciudad, sobre el río Matarraña, embutido en la muralla defensiva de la ciudad, con su fachada de piedra y arquería, sus balaustradas y sus defensas medievales goza de una visión privilegiada sobre el resto de la ciudad más moderna, el río y un gran espacio verde que le rodea.

 

Cabecera del pueblo viejo, con sabor, un lugar atractivo, con encanto no exento de cierta modernidad puesto que ahora ya no nos conformamos con cualquier cosa, males propios de la edad.  Goza de unas comodidades razonables a un precio más que asequible. El servicio y la atención exquisita nos llevaron a un grado de calidez y de sensación bastante más que aceptable.  Una habitación para 10 jamelgos, un par de duchas compartidas para la camareta, un baño, pastillas de jabón, … no quiero seguir porque aquí todo se sabría, peroooooo, una risión.  No digo más.

Y llegó la hora de instalarse.  Habíamos dejado todas las bicis en el sótano, el material, sólo restaba cambiarnos de ropa, asearnos y atusarnos las pestañas para ir a cenar.  ¡Menuda sorpresa!  Un salón en el ático, confortable, con decoración de madera viva, vigas de madera vista bajo el tejado, manteles de tela en las mesas, luces discretas y calidez de la estancia nos pusieron más que a favor en la formación de una opinión casi entregada por completo a la causa.

Los 14 alrededor de la mesa disfrutando de una momento Zen, cerro, comiendo como si no hubiera un mañana y riendo como orcos, pasamos de la incertidumbre a la total seguridad de que iba a ser un fin de semana para recordar.  Y sin solución de continuidad a las copas, que más bien fueron entre poco y nada; todos al sobre para la sorpresa final del día D.  De sudar.

Diana a las 8.00 am.  Razonable.  Susto de haber podido dormir algo teniendo en la habitación más de un oso.  Pero pasó y no morimos en el intento.  Gracias Diesel.

Desayuno.  Esto no os lo vais a creer.  Pantagruel, era una anoréxico.  No tenía ni idea de lo que aquí comen.  De todo.  Dulce, salao, café, zumo, cocas, tortillas, y lo que sobre os lo lleváis al monte.  Casi lo besamos al dueño.  Pero bueno, mejor así.  Nos despedimos, liquidamos la cuenta y aquí paz y allá Vega.

Ahora toca ciclar.  Dirección Arnés.  Este es el primer pueblo dirección Cataluña (Tarragona)-  Por una pista forestal nos introdujimos hasta la zona de piedra que descubrí era también de escalada, en roca conglomerada fina, y por supuesto también área de recreo y de paseo-senderismo de ambiente bastante familiar.

Así pues por el cauce del río, en dirección Horta de Sant Joan.  En un maravilloso sendero de subida, sobre roca, muy bien construido, integrado en el paisaje, entre muros de piedra.  Todavía frescos, discurría la mañana a buen ritmo.  Empezamos la subida en el sendero del bosque.  Tras un breve parón por problemas mecánicos atacamos la pista de subida que de verdad se hace dura, más larga que una meada en moto, de buen piso pero con inclinación más que aceptable, sin ver en el esfuerzo nuestra vida en diapositivas.  Y cuando parece que vas a reventar como el Lagarto de Jaen y te van a llegar las tripas a Córdoba, el desvío.  Salvados.  Yunamielda.  Un sendero de los de empujar, puya, puya, puya y si te parece poco a portear.  Es verdad que es poco trozo, pero sudas hasta la goma de la braga.  Y al final llegó el final.  El balcón de piedra, el aire, las vistas privilegiadas y el dominio sobre todo el entorno.  Espectaluznante.  Rock garden.  El paraíso lagartil.

Fase hipoxia ON.

Aquí se lía parda.  Hasta ahora todo era fase pin pin para mariquitas y muertos de hambre, mucho rezar el rosario y mucho beso su mano. Ahora viene lo bueno.  De osos peludos, de los que más que pelos son maromas de barco.  Los que echan “ulor”, fuman y llaman a la señoras de tú.

Bajada.  Un maravilloso sendero, jalonado de piedras como la cabeza de un taustano, una sucesión de lavadoras, de las que te empotras y se te pelean los dientes por salir de la boca.  Un tramo durísimo, más que una braga de arpillera.  El apropiado.  No hay más.  El personal guiado por el Tanano, con Ramiro, Jordi y Pedro abriendo brecha se diluye en el bosque, a fuego, seguido por el resto con algo de materia gris bajo el casco, a ritmo más humano.

 

 

Y enseguida…el gallego Manu, que me propuso hacer una escapada hasta la zona baja más suave, a velocidad terminal, resultando ser el momento de más adrenalina de la ruta.  Increíble, piedras, puntas, raíces, mierda, ojoooooooooooooooooo, que freno, lamadrep+++aquerama se cruza sobre el salto, me falta el aire, sigue, sigue, no me cantes na, a vista, daleeeeeeeeeeeeeeeeeeee, ondiaparda que no entro, ayvaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaotra curva en descenso sobre dos escalones.  Sudor frío y miedo cerval, control máximo y supervivencia sobre piedra viva.  Los ojos inyectados en sangre y la bici flotaba de lado a lado, los frenos no se llegaron a calentar, porque lo que es frenar, pues no, pero la velocidad era directamente proporcional a la falta de oxígeno en el cerebro y por fin un descanso.  Coñññioooooo tiene más trampas que una película de chinos.  Antebrazos socarrados,  Cuádriceps reventados.  Un abrazo, sonrisa idiota y un ufffffffffffffff si me la pego me fostio pero bien.  Una pequeña advertencia de Fon, para volver al talento o cómo mantener la prudencia de Miguel L. en el grupo y acto seguido a continuar.  Reunión con los colegas y a surfear un sendero acanalado que era pura delicia hasta el monumento al Forestal.  Comentario, portería, risa y a subir la segunda del día.

Patapúm p’arriba.  400m de desnivel+ otra vez.  La verdad es que nos habían prometido los organizadores que merecía la pena y creo que se quedaron cortos.  Esta vez me tocaba estar en la parte delantera.  Como decía el tío Adríán: Tira Lagarto que a ti esto te va a parecer gloria bendita.  Y así es.  Mecagontoloquesemenea.  Empezamos en unas curvas delicadas pero en na de na, se vuelve el mismo flow.  La reencarnación de Sta Biela de Hollowtech.  Increible.  Maravilloso.  Falta nada para el éxtasis.  Al grito de dale Lagarto, me tiro como una fuina que le hayan metido una cayena por “sálvese la parte” a velocidad absurda, se iban las dos ruedas, entre curvas sobre el tapizado de las hojas de los pinos, las piñas, el sendero casi limpio, lo bien trazado y los saltos en su momento justo acariciando el Nirvana y sin talento, miaja, el descenso pasó a ser un video-juego.  Supongo que el personal se iría mordiendo los pendientes de la risa y la sensación tan agradable de bajar entre el bosque por un sendero de 5 estrellas michelín.  Increíble.  Rematamos la faena con otro paralelo al río más suave pero con una imagen de postal para llegar al final…del segunto tramo.

Sólo queda lo peor.  Un tercer sendero.  Más fácil, un par de saltos y unas curvas con trampas y se acabó.  Por el cauce del río por el que accedimos a la zona lo utilizamos ahora de vuelta.  Genial.  Sublime.  Espectaluznante.  Abrazos Covid, refrotones a distancia y cambio de ropa que ya no aguanta ni una gota más de sudor y ¡tira! Allí mismo un “no hands” con el culo al aire para solaz de propios y extraños, con el fin de volvernos otra vez personas.  Oye, y si puedes, ahora duerme con eso.  Menudo visión.  14 Modorros enseñando la carrera de hormigas de la espalda inferior.  Ahí lo dejo.

Poco más queda; bueno sí, la comida remate final.  Genial.  A base de pescado de corral y alguna vianda, zumo de cebada y también isostar de garnacha te dejan el alma más que alicatada hasta el techo para poder llegar de vuelta a casa en un viaje que en el que te vas relajando porque vuelves a donde deseas estar, pero a la vez te hace sentir más intensamente lo que has vivido.

Ha sido un maravilloso fin de semana, abstemio, pantagruélico, divertido, hipóxico, adrenalítico hasta los ojos y también de socialización y compañerismo que es lo que en el fondo lo que aporta calidad a este tipo de actividades.

Un placer conocer estos sitios.  Un gusto llegar a casa manso.  Sorpresa también de utilizar servicios como los ofertados, de una calidad y precio más que interesantes.  Es evidente el sentimiento de compañerismo y altura de los integrantes del grupo y ya puestos sólo me resta a gradecer a los organizadores su excelente trabajo, a la cabeza de todos ellos a Miguel –Sherpa- como líder de la expedición.

 

 

 

 

Un breve consejo:

 

“Si la vitalità è grande e tutto va bene… Avanti con il pene.

Ma, si la situazzione e dificile e la forza mingua… Avanti con la lingua.

Si questa posizione si torna imposibile e tutto intento inhumano… Avanti con la mano.

Ma, si niente funziona… e tutto e´nullo… Avanti por il culo.

Ma, Avanti… ¡¡¡sempre Avanti!!! che questo è lo importante”.

 

DATOS TÉCNICOS

https://www.strava.com/activities/4115862241

https://www.strava.com/activities/4119546823

 

 

Pdta.  Bttava, tenemos faena pendiente.  Vidángoz, Sur de Aragón por Enduroland, Valderrobres, etc.  No sé si me va a dar la vida p’a tanto.

Un saludo de vuestro colega, Tija, Lagar-Tija.  Nos vemos en las sendas.

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En Francia, nada tiene importancia.

Recorriendo el Alto Bearn.

 

 

Acabo de lavar la bici y mientras lo hacía he disfrutado de una tranquila y apacible mañana, salpicada de los intensos rayos de sol, típicos del Valle del Cierzo, para el momento que nos encontramos, pleno agosto, canícula total.  Al tiempo que se me socarraba la “fueta” –parte de atrás del cuellu, charrando n’aragonés- me ha asaltado una certeza que rondaba por mi cabeza ya hace unos tiempos.  Es verdad que esta sensación se va notando y la vas apalancando en la parte de atrás del cuarto oscuro del cerebelo posterior, pero al final se manifiesta en el día menos pensando y en forma de regalo navideño.  Al final doblas la rodilla como los toros y te acochinas en tablas hasta llegar a reconocer lo inevitable.  Con mucho dolor de corazón y resignación propia de cartujo, lo expresas (jamás a tu pareja, of course), pero sí a los colegas.  ¿Qué ha pasado?  ¿Por qué a mí?  ¿Acaso estoy en el ocaso de un recorrido en el cual debo acostumbrarme a que los planes multiactividades, con citas de salidas biker monstruosas, grandes celebraciones posteriores y retornos al día siguiente a por más caña, se han acabado definitivamente en favor de un descanso merecido y recuperación del cuerpo porque ya no da más de sí?  O simplemente es un impás de tu forma física.

En fin, va a ser eso.  O eso, o la junta de la trócola.  Pero no, ya se sabe que todo tiene un límite y para una servidora un rutón de 1600 m+ con bicicleta pulmonar, ansia viva de poder solucionar todas las trazadas subiendo y bajando, porteando, sufriendo, oliendo como si fuera un choto, disfrutando de las bocanadas de libertad del monte con su aire renovador, fresco, agua cristalina (de esto hablaremos más tarde) y una sensación de vitalidad sólo comparable a la vida de soltero, no tiene parangón.  (Por Dios, que no lea esto mi parte contratante de la otra parte de mi parte).

Y todo ello, reconozco que a pesar de lo que es no me incomoda, de hecho reconocerlo es un principio para poner remedio a esta enfermedad de la pila.  De la pila de años.  Otro síntoma evidente es que mientras disfruto de una redacción gozosa, de fondo tengo una lista en reproducción sonando de fondo que tiene más años que el hilo negro, y que me agrada, me reconforta y me hace sentir tremendamente bien.  Entre ellos, Slackstring, Loch Lomond, Peter Tosh, David Gilmour, Dropkick Murphys, The O’Reillys and the Paddyhats o Leonard Cohen, entre otros.

Los resultados a la vista de la lectura de esta pequeña introducción son evidentes: cansancio y pesadez de piernas, apertura del patio de caballos (en fin, que te cabe una riña de perros entre las garras y además diría para los más “experimentados”, la visión es que pareces la parte de atrás de un Renault 8); en otro orden de cosas, relajación de cuerpo y mente –vamos, suave como un guante- y la total certeza de que el verde que mantienes en la retina volverá en menos que canta un gato porque las endorfinas segregadas en el día de actos te han enganchado hasta la médula.  Yonquies de las sendas, dependientes del aire puro, de los altillos, de la caliza y los helechos, del barrizal y las cubiertas de 2.5’’, de unas máquinas creadas para hacer sufrir cuerpo y mente en busca de los límites naturales del cuerpo humaño.  Nada es lo mismo que el nihilismo.

Así las cosas deberían vuesas mercedes saber en qué consistió tan magno acontecimiento, digno de los mejores paladares ciclistas y montañistas.  No se trata de una ruta al uso, o de una búsqueda del hedonismo endulerdo per sé, no señor, es un compendio de sensaciones plasmadas en diferentes momentos por los cuales atraviesa el protagonista.  Distintos y diferenciados tramos, determinados por la zona y la orografía, que aportan cada uno su calidad, su sentimiento, su esfuerzo o si preferís laidiosincrasia propia del territorio.  La ruta podría definirse como una travesía en busca de los lugares más carismáticos de esta región meridional de la Aquitania francesa y vecina nuestra.  Tan parecidos y tan distintos, los mismos y diferentes a la vez.  Con una historia casi común y proximidad tan evidente que es inevitable compartir espacios y voluntades.  De hecho alguno de estos pueblos, como Aste, Castet, Beost o cualquier otro me recordaba mi infancia por Sallent de Gállego, Tramacastilla, etc.

Suena Wax and wire, y me lleva flotando hacia Castet.  Maravilloso.  Subida por el puerto entre millones de hayas, enanos, hiedras, elfos, “Eldelbar”, setas, curvas imposibles, de pretar el culo y meter riñón hacia la siguiente rampa con un desnivel “esqueroso” pero que no te impide continuar porque el firme es lo suficientemente bueno como para seguir.  Y más sombra, y más castaños, abetos, incluso alguna secuoia.  Hay humedad suficiente como para pillar reúma y sudar por todos los poros de tu cuerpo.  Si me quito en la cima de Castet la camiseta se queda de pie, sus lo juro por la tumba de mi mula Romera.  Y no es más que el principio.

Sin solución de continuidad nos adentramos por las pistas que jalonan el territorio del Alto Bearn para ir descubriendo la flora, fauna y también su componente humano.  Nos encontramos docenas de paseantes, algunas familias que habían alquilado borricos para llevar el material o a sus pequeños, barranquistas, campistas o simplemente amantes de la naturaleza.  Y entre ponte bien y estate quieta vamos llegando al Col de Jaut, que tantos problemas de pronunciación nos dio.  No hay que olvidar que aquí los aborígenes utilizan el Occitano como parte de su cultura ancestral y por tanto el francés académico se queda como una parte del lenguaje.

Las bordas de pastores están bien cuidadas, de hecho se utilizan casi todo el año y junto a ellas los refugios abiertos presentan un estado más que aceptable.  Con esta concepción del medio encontramos un grifo de agua al que nos acercamos a tomar reservas con que rellenar el camel-back para el resto del recorrido hasta el lugar de partida.  ¡Ay amijos!, craso error.  Pero quién lo iba a saber.  Ya la mañana pintaba regulera cuando tuve que solucionar un problema de cambio a mitad de subida, pero que se solventó con garantías hasta el final, pero esto, ¡ay esto!  Nada, nada, refrescar, refrescó, pero a los 30’ de haber consumido el líquido elemento no me atrevía ni a pestañear.  Gensanta, qué ebullición.  Me iba de canillas, por la pata abajo casi sin remedio.  Sólo me impidió tan desagradable visión el hecho de estar en compañía de mi colega, al que aprecio y que no merecía semejante espectáculo, pero yo me cagaba hasta en lo más sagrado.

Bueno, corramos un tupido velo y continuemos con la reflexión.  Incluso redactando.  Ya hemos llegado al punto clave, Jaut, después de un ascenso continuado de 1000+ de desnivel.  Ahora toca retratarse.  A través de los prados alpinos, a cuchillo y con conocimiento montañero toca ascender hacia el paso que nos habíamos propuesto como solución a la ruta.  Una tasca alfombra nuestra ascensión, naturalmente sin arbolado, hacia la cota de 1780 que nos espera ansiosa de ver nuestras caras.  Una buena ciclada alpina por las trías del ganado vacuno nos conduce hacia los derrubios de la montaña.  Un depósito calizo, un corte sobre el castillo, una visión superior entre la montaña y el cielo.  Nuestro paso, el corte de la espada de Roldán, un portillón con pocas facilidades para las bicis eléctricas, salvo que estéis más fuertes que el vinagre y os la echéis a la espalda y como titanes portéis el peso a la parte superior.  Debo reconocer que no es mucha distancia.  Tal vez 500m, pero con un desnivel positivo que rondará los 200+.  Con lo cual es necesario pensarlo.  Pero es la traza.  Sufrir, sudar como camellos, ascender y coronar el paso franco.  Extremadamente duro.  Debéis tener presente que a estas alturas habremos acumulado ya más de 1400m+, pero es por aquí.  Mi colega Monsieur Cirá, un caballero donde los haiga, tuvo la deferencia en vista de mi estado físico por lo ya descrito que echarme un discreto cable y antes de que se lo pidiera ya había bajado a prestar su hombro para portear la última parte de la subida.  Y así fue como superamos el obstáculo de piedra y sufrimiento.  Col de Lalléne.  Indescriptible visión sobre los Pirineos franceses.  No creo que la olvide en mucho tiempo.

 

 

 

 

La récompense au sommet avec un panorama splendide entre le le Pic du Midi de Bigorre et le Pic d’Annie, en passant par le Gabizos, l’Ossau….Au sommet il ne faut pas avoir peur du calme et de la solitude!

 

Os aseguro que merece la pena, por lo menos una vez, contemplar la visión especial de la otra vertiente.  La otra cara de nuestro Pirineo, tanto del Norte como del Sur.

Un descanso, como decía y ante la visión de un rebaño de ovejas que pastaba tranquilamente en el collado próximo comenzar a buscar la ola, surfeando sobre el verdín, descendiendo hacia menores presiones, toreando las trías, cabalgando nuestra máquina como si voláramos en el espacio sin peso ni gravedad.  (Ojo-cuida, que sí que la hay, es más como falles te metes una tollina que se te pelean los dientes por salir de la boca).

Rodear, picos, el de Coos, y cualquiera que nos impidiera un descenso limpio.  Praderío impresionante, mar de verde, ondulado por el aire pirenaico, vegetación de ladera y sobre todo Pirineo Atlántico.  No hay mejor cosa que navegar con viento a favor, descendiendo hacia los puntos clave de la ruta, que en este caso era un refugio de pastores junto a un Col, d’Agnoures (de los corderitos) que nos volvió a recompensar con una suerte inmensa.  En busca de agua bajamos a solicitar a los moradores del lugar un poco de favor.  Y no sólo hallamos eso, sino que departimos ampliamente (seguro que lo creéis, porque portera que es una no puede negarlo, no se debe callar ni debajo del agua).  Y en estas estábamos hablando con los franceses, tomando agua fresca y riendo con las cosas de unos y otros, que casi no hacen tomar un Ricard.  Salvada la papeleta, sin acercarnos a tan pestilente licor, salimos antes de quedarnos a merendar con ellos.  Continuons.  Col de los Borreguitos.

Lamadrequeparioalosputoscorderos.  Dremía qué desnivel.  Clavos, cuerdas, arnés.  Los putos borregos estaban cogidos a la ladera con velcro.  Supu**amadre.  Menos mal que llevo un ancla para estas ocasiones (con 4 pistones por freno y discos de 203) porque la bajada está hecha “con conocimiento”.  Entras en el mar de helechos y ya puedes hacer ceprén con el ojo de Mordor.  Culo atrás leí una vez en una manual de técnica. Ni de broma.  Tu cubierta trasera debe dejarte la forcacha del culo en carne viva si quieres mantenerte sobre la bici en una posición honorable.  La tracción será compensada sino caerás como un tocino, para ello siempre están las ****as raíces, los agujeros bomba, los helechos que tapan la senda y la increíble vegetación que viste toda la ladera.  Pero no todo son sustos, sobresaltos y tensión máxima, también hay trechos de barrizal para revolcarnos como los jabalines y trías holladas por las vaquitas que dejan el suelo en perfecto estado operativo, amén de las tormentas que derribaron en su día más de 5 ó 6 troncos de hayas.

No todo es como lo he pintado.  Realmente sí lo encontraréis, en tanto no pasen los Comunes a reparar las sendas, pero la verdad es que una vez dentro del bosque y a pesar de que tiene más trampas que una película de chinos el sendero serpenteante entre las hayas y con zetas imposibles, sobre raíces de ensueño que parece estemos en Nueva Zelanda, o con unos virajes de tensión máxima, es apto para aquellos más valientes y técnicos que disfrutarán de un descenso “estilo Asieso” por la zona empinada.  Gozons.  Más tarde se abre en una pista que durante buen rato nos lleva por la ladera hasta casi dejarnos en la gloriosa sorpresa final, por no esperada.  Una zona que se transforma en un “rock garden” delicado, técnico, que te pone los pelos del culo a punto de nieve.  No exagero ni poco, ni nada, un despiste y das más volteretas que un gato.  Pelín delicado, ensalada de lavadoras con pocas trazadas que satisfacen al más exigente, limpio como espada de vegetación te fija tu punto de mira sobre la trazada apropiada.  Batidora que ayuda a soltar músculo, total no llevaremos más que 1550+ de desnivel y a estas alturas te pilla el Rocko Sigfredi y dudo mucho que lo notes.  En fin, un colofón de gloria bendita para un endurero que sabía que necesitaba rodar por helechos, prados, caliza, territorio diferente, francés….pirenaico en suma.

Final con un par de ámbars, coca-colas, isostar y todo el líquido que pillamos.  Un refrigerio a base de bocatas de competi y una vez cambiados, de vuelta.  Portería, comentario, sonrisas y ya pensando en cuando volver por este territorio.

Un consejo.  No os lo penséis.  Visitad a nuestros primos occitanos. Dar un paseo por la France.  Arremangaos y a darle.  No saldréis indiferentes.

Pdta.  Monsieur Grasa y resto de colegas.  En pompa que ya está cocinando la siguiente.  ¡Qué bueno el Comfortably Numb del tío Gilmour en Pompeia.  Viejuno.

 

Soy Tija.  Lagar-Tija.  Nos vemos en las sendas.  Un abrazo fuerte.

 

Datos técnicos.  Aquí está toda la info.

https://es.wikiloc.com/rutas-mountain-bike/moulle-de-jaut-et-col-lallene-11333648

En el Col d¡Agnoures, debéis coger el sendero que toma a la derecha sobre el collado para ir por la ladera de la derecha entrando y saliendo del bosque dirección a Aste.

https://www.strava.com/activities/3868544238          

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Foto ganadora del concurso de fotografía BTTAVA Jaca

Tras las votaciones realizadas , esta es la foto ganadora del concurso de fotografía BTTAVA Jaca:

Si pinchas con el botón derecho sobre la foto puedes descargarte el original con toda resolución, para fondo de escritorio, o lo que te parezca

EL autor de la fotografía, Oscar Rabal, recibirá el mallot de la Titan Desert, donado por la empresa Mas Gass.

Nos vemos en el monte.

 

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Concurso de fotografía

La idea es que nos enviéis fotografías hechas por vosotros, de puntos reconocibles por donde solemos pedalear.

Esas fotos las subiremos aquí y entre todos votaremos cuál es la que más nos gusta. Como premio se entregará un maillot de la Titan desert, que nos ofrece la empresa Mas gass, de Jaca.

Como muchos ya sabéis, Mas Gass son socios del club y además de colaborar con promociones como esta, tienen venta y taller de reparación de bicicletas.

Reglas del concurso:

  1. Enviamos tus fotografías, antes del día 10 de julio, por mail a: bttava@hotmail.com
  2. La fotografía ha de ser de una zona por la que solemos pedalear. No queremos fotos de las rocosas, por muy bonitas que sean, nos gustaría que fueran de nuestra comarca de la jacetania, o similar.
  3. En la foto, querríamos que se viera claramente que es de bicis y de nuestro club, podéis salir vosotros con la equipación del club (los que la tengáis), o con la camiseta que os damos a todos los socios del club.

EL domingo, día 19 de julio, haremos una salida del club por la zona de Ulle, que acabaremos con una comida de club en el asador de Ulle, que será donde entregaremos el maillot.

Si quieres apuntarte a la comida, ya sabes, o por Whatsap, o a través de un mail a: bttava@hotmail.com

Nos vemos en el monte.

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