El Portell del Infern-The Rock Garden.

 

¿Existe el Flow-stone?  Creo que sí.  En la Senia podréis comprobarlo.

Y ahora ¿qué?  Aquí estoy en casa.  Desempeñando las labores propias de mi sexo: fregando, recogiendo y demás parafernalia del proceloso mundo de la cocina.  Como mi mujer no ha vuelto todavía del bosque (escúchese el chiste del tío Sherpa sobre el bosque y los análisis de la mujer) pues aquí estoy con la mente perdida a la escucha del tío Rory Gallagher y al Clapton en el infierno del guitarrista, yasubeustemiamol.  Que os lo explique Joselu.  Sin conciencia de la realidad, ni con ganas de dar pedales después de dos días maravillosos, quedo extasiado.  Unos días de p’ol montain, o como dicen los encasilladores del mercado biker, auténtico y genuino enduro, del duro, puro crocanti.

La Senia fue el lugar elegido para hollar con nuestras monturas.  El Portell del Infern, un lugar que sorprende por su espectacularidad.   Es un impresionante paso natural por una pared de roca. Desde él se pueden observar “gamellons” (bebederos tradicionales construidos en troncos vacíos donde se acumula el agua que filtra de las paredes) y disfrutar de una de las mejores vistas del Parque Natural Tinença de Benifassà (Castellón).

Lo que hoy puede parecer un sorprendente recorrido, antaño fue un camino de difícil acceso, pero obligatorio, para quienes querían comunicarse con las tierras llanas que habían al otro lado, a la Sènia y al Parc Natural dels Ports de La Senia.  Muchos comentan que el Portell de l´Infern, camino antiguo que iba de la población castellonense de Fredes a la Sènia, ya en provincia de Tarragona, durante años fue paso de estraperlistas y maquis, así como también lugar donde los Guardias Civiles instalaron un puesto temporal para controlar el paso de los últimos mencionados. También fue camino para carboneo y pastoreo, como además lo fue igualmente para refugiados y milicianos.  Enclave con historias y sucedidos, lugar de visita obligada para los amantes de la escalada, la bici de montaña, el aire puro y el deporte.

Una avidez digna de quinceañeros. En verdad le teníamos muchas ganas a esta zona castellonense, especial, dura y agreste como lo más escondido de Guara, por ejemplo.  Tapizado de rocalla viva, alfombrado de piedras a tutiplén y con un decorado muy al estilo del gusto de una servidora: paisaje duro, agreste, olivos, carrasca por doquier y planta de la que punza, nada de verdín, todo más seco que el txitxi la Barbie, salvo la zona del pantano de Ulldecona que como es normal tiene humedad, pero sin volverse loco.  Aquí poco reúma.  El paraíso del flow-stone, museo de la piedra y nirvana del rock ang rocs.

 

 

Y a lo que voy vengo.  Para no enrollarme mucho y dar traslado de lo sucedido con la máxima fidelidad posible me voy a poner el oxígeno y gracias a ello no perderé la conciencia a mitad de descripción.  Es lo que tiene la hipoxia.

Voy a relataros lo que pasó, pero a base de sensaciones, no de hechos objetivos y datos técnicos, tan fríos que no os harán estremeceros, ni sentir lo que realmente pasó.

Así pues, empezaré con el sábado y comenzaré diciendo que no inicié el asunto con grandes expectativas puesto que teníamos que recorrer casi 250 km de viaje y un madrugón del 15 que me ponía la cara como al Joker de Batman.  Pero pronto se me pasaría.  Menos mal que compartía coche con mi colega Miguel C., excelente conversador y compañero del pedal.  Llegamos en casi 3h de coche y sin encontrar un buen lugar para el café y poner el correspondiente fax a Belgrado.   Pero como en esta vida todo tiene solución, no había que ponerse nervioso.  En menos que canta un gato ya estábamos toda la tropa en el punto de partida y con el ánimo enhiesto, más que elevado, porque…….

Bueno puessssss eso, mal tiempo.  El aire que allí se notaba podía ser infernal en la parte superior, sobre todo fuera del bosque, por una “esquerosa” subida de casi 18 km de longitud de pista lo cual podría haber sido el escenario de algún montín por parte de los integrantes menos sufridos. Así que con un gran criterio técnico, el organizador, a la sazón el tío Sherpa, decidió hacer remontes hasta Fredes, y de allí ciclando al paso del Portell por un caminico preciososo embutido en piedra, con raíces y puntas, atunelado entre vegetación frondosa que nos serviría a la postre de calentamiento para el descenso de los 7 km que nos separaban de los coches.

Dicho y hecho.  Poca pereza para el disfrute, que es lo que nos espera.  Pertrechos, coches, bicis y ciclistas fundidos en una sola idea al ritmo de salsa subimos y nos preparamos en un santiamén.

 

 

 

 

Total que p’arriba, en la entrada del tajo en la piedra, mirando con ojos de gacela, diciendo:  “caña a la papela”.  Tengo ganas de jolgorio, poneros todos mirando pal valle, con ojos de ternera, buscando la senda de primera.  Y usted qué opina del aborto de la gallina, madreeeeeeeeeeeeeee qué de piedras.  Un alijo, un sinfín, esto es alarmante.  Tó pa ti Trini.  P’abajo, con la entrada complicada, pero que poco a poco se va acanalando, enraizando, empedrando, bombeando, saltando, abalconando, escalonando, y todo lo que queráis que acabe en ando.  Gensanta qué festival de piedra en la parte superior, aderazado con unas curvas dignas de un scalextric, saltos y escalones, junto a pasos realmente complicados para cuerpo y mente. Conclusión.  Una de las trialeras más delicadas para hacer deprisa de las que puedo decir que he bajado, ahora bien, si decidís tomároslo con calma y disfrutar de la bajada en cuanto a paisaje, trazadas técnicas con un vistazo previo y no hecha a vista, aquí te pillo aquí te mato, puede ser de las más completas que existan.  Desde la misma senda se ve la Roca Foradada y el valle que lleva hasta el mismo Pantano de Ulldecona, además de los caprichos de la naturaleza, el sendero excavado en la roca, pasos entre piedra, lajas, losas, rocalla y balcones de roca viva que hacen colgar la senda sobre el infinito bandoleado entre ráfagas de aire que parece que allí despegaras en cuerpo y espíritu hasta poder volar, pero de esto último cuidado porque el patio que presenta en algunos lugares es algo digno de mención y de obligada parada para su contemplación.

 

 

 

Hay que reconocer que semejante despliegue logístico para tan pocos kilómetros de recorrido no renta así que entre unos y otros, ponte bien, estate quieta que nos hicimos otro remonte.  Y fue pasando el tiempo, la ilusión, la fuerza y el desgaste de la senda, los nervios y la exigencia del terreno nos dejó la impresión de haber tenido suficiente.  Poco más íbamos a hacer allí, así que nos fuimos a Val de Roures.

 

 

 

 

Balance: sonrisas a tutiplén, alguna cubierta perforada, 0 heridos y algún desperfecto técnico sin mayor importancia.  Amén de los raticos que esperamos entre remontes aderezados con historias del “Piscis” –antro lúdico festivo de poca solvencia y dudosa reputación en la ciudad del Cierzo- que frecuentan determinados elementos que no desean ser mencionados. Vamos, que el Calas dice que no ha estado.  Y entre risas y descanso se nos fue la tarde.  ¿Vosotros entendéis de barcos?

Vuelta al Reino.  Bienvenidos a Valderrobres.  Localidad de la comarca del Matarraña con historia documentada ya en el siglo XII y que en los últimos tiempos sufrió infinidad de contrariedades y desgracias debidas a la guerra y su situación geográfica.  Hoy por hoy un enclave próspero, aunque duro y un núcleo de desarrollo agropecuario y turístico de primer orden.

Por eso entre otras virtudes fue elegido para nuestra base del finde.  El albergue, situado a la izquierda del puente de entrada a la ciudad, sobre el río Matarraña, embutido en la muralla defensiva de la ciudad, con su fachada de piedra y arquería, sus balaustradas y sus defensas medievales goza de una visión privilegiada sobre el resto de la ciudad más moderna, el río y un gran espacio verde que le rodea.

 

Cabecera del pueblo viejo, con sabor, un lugar atractivo, con encanto no exento de cierta modernidad puesto que ahora ya no nos conformamos con cualquier cosa, males propios de la edad.  Goza de unas comodidades razonables a un precio más que asequible. El servicio y la atención exquisita nos llevaron a un grado de calidez y de sensación bastante más que aceptable.  Una habitación para 10 jamelgos, un par de duchas compartidas para la camareta, un baño, pastillas de jabón, … no quiero seguir porque aquí todo se sabría, peroooooo, una risión.  No digo más.

Y llegó la hora de instalarse.  Habíamos dejado todas las bicis en el sótano, el material, sólo restaba cambiarnos de ropa, asearnos y atusarnos las pestañas para ir a cenar.  ¡Menuda sorpresa!  Un salón en el ático, confortable, con decoración de madera viva, vigas de madera vista bajo el tejado, manteles de tela en las mesas, luces discretas y calidez de la estancia nos pusieron más que a favor en la formación de una opinión casi entregada por completo a la causa.

Los 14 alrededor de la mesa disfrutando de una momento Zen, cerro, comiendo como si no hubiera un mañana y riendo como orcos, pasamos de la incertidumbre a la total seguridad de que iba a ser un fin de semana para recordar.  Y sin solución de continuidad a las copas, que más bien fueron entre poco y nada; todos al sobre para la sorpresa final del día D.  De sudar.

Diana a las 8.00 am.  Razonable.  Susto de haber podido dormir algo teniendo en la habitación más de un oso.  Pero pasó y no morimos en el intento.  Gracias Diesel.

Desayuno.  Esto no os lo vais a creer.  Pantagruel, era una anoréxico.  No tenía ni idea de lo que aquí comen.  De todo.  Dulce, salao, café, zumo, cocas, tortillas, y lo que sobre os lo lleváis al monte.  Casi lo besamos al dueño.  Pero bueno, mejor así.  Nos despedimos, liquidamos la cuenta y aquí paz y allá Vega.

Ahora toca ciclar.  Dirección Arnés.  Este es el primer pueblo dirección Cataluña (Tarragona)-  Por una pista forestal nos introdujimos hasta la zona de piedra que descubrí era también de escalada, en roca conglomerada fina, y por supuesto también área de recreo y de paseo-senderismo de ambiente bastante familiar.

Así pues por el cauce del río, en dirección Horta de Sant Joan.  En un maravilloso sendero de subida, sobre roca, muy bien construido, integrado en el paisaje, entre muros de piedra.  Todavía frescos, discurría la mañana a buen ritmo.  Empezamos la subida en el sendero del bosque.  Tras un breve parón por problemas mecánicos atacamos la pista de subida que de verdad se hace dura, más larga que una meada en moto, de buen piso pero con inclinación más que aceptable, sin ver en el esfuerzo nuestra vida en diapositivas.  Y cuando parece que vas a reventar como el Lagarto de Jaen y te van a llegar las tripas a Córdoba, el desvío.  Salvados.  Yunamielda.  Un sendero de los de empujar, puya, puya, puya y si te parece poco a portear.  Es verdad que es poco trozo, pero sudas hasta la goma de la braga.  Y al final llegó el final.  El balcón de piedra, el aire, las vistas privilegiadas y el dominio sobre todo el entorno.  Espectaluznante.  Rock garden.  El paraíso lagartil.

Fase hipoxia ON.

Aquí se lía parda.  Hasta ahora todo era fase pin pin para mariquitas y muertos de hambre, mucho rezar el rosario y mucho beso su mano. Ahora viene lo bueno.  De osos peludos, de los que más que pelos son maromas de barco.  Los que echan “ulor”, fuman y llaman a la señoras de tú.

Bajada.  Un maravilloso sendero, jalonado de piedras como la cabeza de un taustano, una sucesión de lavadoras, de las que te empotras y se te pelean los dientes por salir de la boca.  Un tramo durísimo, más que una braga de arpillera.  El apropiado.  No hay más.  El personal guiado por el Tanano, con Ramiro, Jordi y Pedro abriendo brecha se diluye en el bosque, a fuego, seguido por el resto con algo de materia gris bajo el casco, a ritmo más humano.

 

 

Y enseguida…el gallego Manu, que me propuso hacer una escapada hasta la zona baja más suave, a velocidad terminal, resultando ser el momento de más adrenalina de la ruta.  Increíble, piedras, puntas, raíces, mierda, ojoooooooooooooooooo, que freno, lamadrep+++aquerama se cruza sobre el salto, me falta el aire, sigue, sigue, no me cantes na, a vista, daleeeeeeeeeeeeeeeeeeee, ondiaparda que no entro, ayvaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaotra curva en descenso sobre dos escalones.  Sudor frío y miedo cerval, control máximo y supervivencia sobre piedra viva.  Los ojos inyectados en sangre y la bici flotaba de lado a lado, los frenos no se llegaron a calentar, porque lo que es frenar, pues no, pero la velocidad era directamente proporcional a la falta de oxígeno en el cerebro y por fin un descanso.  Coñññioooooo tiene más trampas que una película de chinos.  Antebrazos socarrados,  Cuádriceps reventados.  Un abrazo, sonrisa idiota y un ufffffffffffffff si me la pego me fostio pero bien.  Una pequeña advertencia de Fon, para volver al talento o cómo mantener la prudencia de Miguel L. en el grupo y acto seguido a continuar.  Reunión con los colegas y a surfear un sendero acanalado que era pura delicia hasta el monumento al Forestal.  Comentario, portería, risa y a subir la segunda del día.

Patapúm p’arriba.  400m de desnivel+ otra vez.  La verdad es que nos habían prometido los organizadores que merecía la pena y creo que se quedaron cortos.  Esta vez me tocaba estar en la parte delantera.  Como decía el tío Adríán: Tira Lagarto que a ti esto te va a parecer gloria bendita.  Y así es.  Mecagontoloquesemenea.  Empezamos en unas curvas delicadas pero en na de na, se vuelve el mismo flow.  La reencarnación de Sta Biela de Hollowtech.  Increible.  Maravilloso.  Falta nada para el éxtasis.  Al grito de dale Lagarto, me tiro como una fuina que le hayan metido una cayena por “sálvese la parte” a velocidad absurda, se iban las dos ruedas, entre curvas sobre el tapizado de las hojas de los pinos, las piñas, el sendero casi limpio, lo bien trazado y los saltos en su momento justo acariciando el Nirvana y sin talento, miaja, el descenso pasó a ser un video-juego.  Supongo que el personal se iría mordiendo los pendientes de la risa y la sensación tan agradable de bajar entre el bosque por un sendero de 5 estrellas michelín.  Increíble.  Rematamos la faena con otro paralelo al río más suave pero con una imagen de postal para llegar al final…del segunto tramo.

Sólo queda lo peor.  Un tercer sendero.  Más fácil, un par de saltos y unas curvas con trampas y se acabó.  Por el cauce del río por el que accedimos a la zona lo utilizamos ahora de vuelta.  Genial.  Sublime.  Espectaluznante.  Abrazos Covid, refrotones a distancia y cambio de ropa que ya no aguanta ni una gota más de sudor y ¡tira! Allí mismo un “no hands” con el culo al aire para solaz de propios y extraños, con el fin de volvernos otra vez personas.  Oye, y si puedes, ahora duerme con eso.  Menudo visión.  14 Modorros enseñando la carrera de hormigas de la espalda inferior.  Ahí lo dejo.

Poco más queda; bueno sí, la comida remate final.  Genial.  A base de pescado de corral y alguna vianda, zumo de cebada y también isostar de garnacha te dejan el alma más que alicatada hasta el techo para poder llegar de vuelta a casa en un viaje que en el que te vas relajando porque vuelves a donde deseas estar, pero a la vez te hace sentir más intensamente lo que has vivido.

Ha sido un maravilloso fin de semana, abstemio, pantagruélico, divertido, hipóxico, adrenalítico hasta los ojos y también de socialización y compañerismo que es lo que en el fondo lo que aporta calidad a este tipo de actividades.

Un placer conocer estos sitios.  Un gusto llegar a casa manso.  Sorpresa también de utilizar servicios como los ofertados, de una calidad y precio más que interesantes.  Es evidente el sentimiento de compañerismo y altura de los integrantes del grupo y ya puestos sólo me resta a gradecer a los organizadores su excelente trabajo, a la cabeza de todos ellos a Miguel –Sherpa- como líder de la expedición.

 

 

 

 

Un breve consejo:

 

“Si la vitalità è grande e tutto va bene… Avanti con il pene.

Ma, si la situazzione e dificile e la forza mingua… Avanti con la lingua.

Si questa posizione si torna imposibile e tutto intento inhumano… Avanti con la mano.

Ma, si niente funziona… e tutto e´nullo… Avanti por il culo.

Ma, Avanti… ¡¡¡sempre Avanti!!! che questo è lo importante”.

 

DATOS TÉCNICOS

https://www.strava.com/activities/4115862241

https://www.strava.com/activities/4119546823

 

 

Pdta.  Bttava, tenemos faena pendiente.  Vidángoz, Sur de Aragón por Enduroland, Valderrobres, etc.  No sé si me va a dar la vida p’a tanto.

Un saludo de vuestro colega, Tija, Lagar-Tija.  Nos vemos en las sendas.

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Foto ganadora del concurso de fotografía BTTAVA Jaca

Tras las votaciones realizadas , esta es la foto ganadora del concurso de fotografía BTTAVA Jaca:

Si pinchas con el botón derecho sobre la foto puedes descargarte el original con toda resolución, para fondo de escritorio, o lo que te parezca

EL autor de la fotografía, Oscar Rabal, recibirá el mallot de la Titan Desert, donado por la empresa Mas Gass.

Nos vemos en el monte.

 

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Concurso de fotografía

La idea es que nos enviéis fotografías hechas por vosotros, de puntos reconocibles por donde solemos pedalear.

Esas fotos las subiremos aquí y entre todos votaremos cuál es la que más nos gusta. Como premio se entregará un maillot de la Titan desert, que nos ofrece la empresa Mas gass, de Jaca.

Como muchos ya sabéis, Mas Gass son socios del club y además de colaborar con promociones como esta, tienen venta y taller de reparación de bicicletas.

Reglas del concurso:

  1. Enviamos tus fotografías, antes del día 10 de julio, por mail a: bttava@hotmail.com
  2. La fotografía ha de ser de una zona por la que solemos pedalear. No queremos fotos de las rocosas, por muy bonitas que sean, nos gustaría que fueran de nuestra comarca de la jacetania, o similar.
  3. En la foto, querríamos que se viera claramente que es de bicis y de nuestro club, podéis salir vosotros con la equipación del club (los que la tengáis), o con la camiseta que os damos a todos los socios del club.

EL domingo, día 19 de julio, haremos una salida del club por la zona de Ulle, que acabaremos con una comida de club en el asador de Ulle, que será donde entregaremos el maillot.

Si quieres apuntarte a la comida, ya sabes, o por Whatsap, o a través de un mail a: bttava@hotmail.com

Nos vemos en el monte.

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18 de enero de 2020 en el very, very, very, lejano FAR WEST BILBILITANO.

 

Me dio un hari y me fui p’a Calatayud, a costa de salvar más horas de patio de colegio con los chicos que un esquimal haciendo guardia en el polo.  Fíjate si pasé frío que ahora duermo en el porche de mi casi sin manta ni picardías.  Mi último tren llegaba con retraso, así que decidí aceptar el trueque de padre responsable por pescadilla congelada.

Yo era un virus convalenciente, con el filtro de aire cegado por los mocos, cansado y sin entrenamiento.  Pero eso no iba a ser óbice para que como buen ex-endurero de pro supiera sufrir la mañana de sábado entre el hielo y el barro de la Sierra de Armantes.

Ninguna zona vale ese esfuerzo, pensé mientras dejaba mi chupa de bici en el asiento delantero y salía del coche a tomar un cafelito o un almuerzo.  Pintaba regular, pero mi mente se movía por otros derroteros, con el culo pelao de hacer monte en invierno, iría mal hasta que el hielo derritiera el alcohol de las cervezas de la noche anterior.

 

Cuando salí, por fin, del bareto sentí que las campanas del pasado repicaban a duelo.  La última vez que oía esa melodía me recetaron dos meses y un día de parón a consecuencia de un piñazo’l 15 rodando por el suelo.  Cosas de la sintocinación.

Para jugar al Black Jack y ser un duro, andar escaso de efectivo, es igual que pretender envidar, con un farol, al futuro, No por casualidad, me temen en los caminos, me daban diez patadas en los glandes por una vuelta en bici sin meterme un tollino.

Los besos que te dan las piedras malas, salen más caros cuando los regalan, y huelen a tollina, pero el croupier me echaba cartas buenas, y la senda se dejaba llevar y la salida era una de las buenas, por los barrancos del viejo Bilbilis.

 

 

 

Por fin, un rutón, de las salidas oficiales del Club, esta primera de enero. Nos fuimos demorando, entre fotos, barro y portería.  Así que los que al principio auguraban un día chungo, les dije exagerando su agudeza se habían quedado cortos, jaja.

Puede que estuviera disfrutando, porque, antes del bocata, cambié de bando, de chupa y pensamiento, mi colega dispuso una opción por algunas variantes, fingiendo que el suelo no tendría barro o que al menos se podría rodar y así el grupo no dijo más sobre el asunto y ciclamos con pleno convencimiento.  Ni siquiera, señores del jurado, padezco, como alega mi abogado, locura transitoria, me apunté al salidón que yo quería, con premeditación, alevosía, y más pena que gloria.

 

 

 

Para salir al monte en esta época tienes que hacer de tripas corazón, salir, disfrutar y apechugar con lo que te venga, barro, hielo, poco grip e incluso una chuflaina agazapada detrás del primer tomillo que veas.

Para volver a ser alguien, en el ambiente, necesitaba un par de rutas potentes, algo para probar mis vicios nuevos comprados desde el sofá y una crónica decente.  No dan para pedalear las salidas de un par de horas y unas vueltas por la red hablando sobre recuerdos de sillón y salidas de fósiles Todos los lunes me acribillan con fotos y muestras de días de monte indecente.

Para no ser un cadáver, en el tranvía, aparte de tener gramática parda, hay que saber que, los descensos son pura lotería.  Con luz de gas brilló mi lámpara de Aladino, celebración y merienda, al final me comí todo, como los grandes, salud y diversión por la salida y por la post ruta de un día de platino.

 

 

 

Versión Lagarto Free-Style del maestro Joaquín Sabina.  La Rubia Platino.  (Forever and ever, master).

 

DATOS TÉCNICOS.

https://vimeo.com/361659650

https://es.wikiloc.com/rutas-mountain-bike/18-enero-armantes-45415723

https://www.relive.cc/view/vQvyzk24w4O

 

Nos vemos en las sendas.  Soy Tija, Lagar-Tija.

 

Disfrutad todo lo que podáis, porque quién sabe si …………………..

 

 

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El Reyno de los Mallos

 

Aquí estoy muerto de frío.  Sufriendo locura transitoria porque no puedo salir al monte debido a una plasta del 15 que llevo desde el día de Reyes.  Unos nervios del demonio, un estrés que más que mono llevo simio.  Así que debido a estos y a otros menesteres voy a comunicarme con el mundo del montalbán por este medio.  Desde mi lugar de postración y duelo les comunico a todos vosotros-ustedes la alegría de poder haber salido por primera vez en el curso del año 2020, que ya se me está haciendo largo.

 

Volver a empezar, otra vez.  Una y otra vez.  Como un aguacero que al caer chapotea y vuelve a llover.  Ya no me dejo llevar, estoy viendo molinos, no sé lo que siento, ¿Cómo una cabra que quieren tirar del campanario?  No quiero.  Sonidos fuera, justo de tiempo.  Otra vez me arranco despacito, no necesito nada, ¿dónde voy?  ¿Dónde está el rebaño?  Mi bici.  Gensanta ¡qué disparidad!  Parece la peli de Apocalipsis Now.  Tendré que sintonizarme un poco para poder canalizar la información de forma que se entienda.  Por fin sabréis dónde hemos ido en la primera salida del año.  Pues bien, me centro.  Ajuste y sintocino.

 

¡Qué bonito es el Reyno de los Mallos!  Debo declarar que me siento bien allí.  Es un placer rodar por valles y cárcavas de las sierras primeras más allá de la Hoya de Huesca.  Su barrera, sus increíbles colores ocres, el campo deja paso a la montaña, ya hay praderas, paisaje agreste.  Quiero mudarme aquí, vivir su libertad, sobre los mallos, en el río, navegar por el río con nombre del país vecino.  Me enfado por la ausencia que queda cuando me voy de Riglos, Murillo de Gállego, Morán, Ayerbe, Linás, Aniés, … y tantas poblaciones que dan cobijo a tan poca población.  Silbo pero no me alejo, sigo con su imagen en mi retina y su monte huele todavía a carrasca y roble, al boj y los cojines de monja que tanto agradan en su consabido masaje aragonés por las pantorrillas cuando pasas a su lado, a las mil flores silvestres que en sus faldas habitan.  Estoy melancólico.  Será por la niebla.

 

Quieto parao. Entro en cortocircoito.  Son demasiados abriles para estar desbocao.  Luego empezaré a darle al pedal.  Todo pasará y volveré a sulfatar de sudor la tierra y a generar calentamiento global.  Mi maltrecho corazón volverá a ver la alegría, el relente de la luz, las gotas de rocío y los colores naturales.  Aunque no sea nada, importa si se está, digo yo.   Tal vez sea un conjunto necesario con todos sus elementos.  Seré de mimbre y no de piedra.  A por todas.  Me doblaré antes de romper y retornaré a lo que me gusta.  ¡Viva la amoxicilina!

 

Ya pasó.  La hipoxia es así.  No respeta a naide.  Tenéis que rodar por la Sierra Caballera, por los Mallos de Riglos, por la zona de La Peña, descender por las sendas de Linás, Santa Marina, Loarre, Rasal, Bentué, etc, etc.  Son una auténtica delicia para cuerpo y mente.  Os lo voy a describir.

 

 

 

 

RIGLOS, PRIMERA DEL 2020. 

Aparcamiento de Riglos, frente a la Francesa. Allí estuvimos una horda vikinga que buscaba escapar de la influencia de la borrasca, buscando en el “meteoblue” las áreas de bonanza y dónde ciclar.  En la capital la gente se zurraba en los pantalones por la cantidad de días de niebla seguidos y entonces aquí, por fin descubrimos la luz del sol.  Bajo el Colorao.  Frente a Ruata y al amparo de los Mallos Pequeños.  Poco nos costó vestirnos y preparar los aperos.  Conectamos los stravas y a rodar.  Es curioso antes para vivir el btt bastaba con respirar, ahora, además hay que tener cobertura…grandes logros, proclamo.

 

Salida de la ruta.  Nada habitual, por la carretera.  Arrastro mi cuerpo escombro por los primeros metros en busca de aire.  Tras una pequeña maniobra de desorientación corregida por nuestro primo Adrián, nos metemos en la verdadera pista que nos cabalga hasta las rampas de los riscos de Os Fils.  Después de unos días de clinic por Bellestar se notan las ambars.  Llevo dos días sin beber (challenge) ….. o no.  Tiro menos que un puro de peseta.  ¡Cómo cuesta subir el desnivel!  La pista es muy agradable y en menos que canta un gato llegamos a la cadena y de ésta las primeras rampas “esquerosas”   Por fin un carasol al abrigo.  Allí con su protección y al calor de los tibios rayos del Astro nos deleitamos con el puro oxígeno.  Bueno, puro, puro, no sé, porque allí el tío Fon se clavó un way-point que se verá reflejado por siglos en muchos mapas de relieve, incluyo captado desde el satélite Soyut soviético y varios de control gps.  Corramos un tupido velo.

 

El buquet anal deja paso al olor a pino, a la humedad y el monte bajo con sus infinitas mezclas.  En nuestro periplo por los Mallos nos encontramos con varias entradas que descienden hacia el mismo sitio y es que suponemos que los aborígenes del lugar están trazando caminos o recuperando sendas con el fin de poder circular por el entorno, cosa que se agradece.  Nosotros seguimos el plan previsto de manera que bajo la ferrata nos dirigimos a la parte más escondida del Barranco de los Clérigos.  Una bajada sencilla y corta nos deja en la parte inferior para ascender, sin solución de continuidad por el barranco del mismo nombre a base de meter el riñón y tirar del ramal de la bici.

 

Hasta Santo Román.  Cosas del directo, que diría aquél.  Entre tanto, bromas y diversión para pasar semejante polvorón.  Hoy la ruta es corta, no tenemos ganas de forzar y a cambio le pedimos lo máximo, unas vistas dignas de la primera salida del año.  Así las cosas, no dejan más opción de subir a la espalda del Mallo Colorao.

 

Dicho y hecho.  Sumido en el mundo bovino, sin pensar, con el culo preto y los dientes rechinando ascendemos pedalada a pedalada hasta consumir las cuatro rampas duras que faltan para cerrar la ruta.  Un grupito de francesas nos contemplan desde su asiento esperando continuar su randonée mientras parten unos elementos a lomos de unas máquinas poco agradecidas hasta ahora.  Es duro remolcar una bici (y eso que son analógicas, nada de e-bikes).  Con poco más llegamos a la entrada de la senda de descenso por entre los mallos.  Lugar de encuentro, con otros amigos, de descanso en la pequeña pradera, parada habitual, de composición de ropajes y ajustes diversos.

 

Settings listos.  Me pongo las gafas de follar de cerca.  Todo listo.  Empezamos a rodar y los bujes notan como les empiezan a mandar mensajes los tapices de piedra.  Tira bujerrón, sufre, marca el terreno con más piedra que hierba.  Aguanta valiente que no te falta ná.  Vas a comprobar in situ lo que es una alfombra de bolos que te va a sacar los colores.  Con esto no digo ná y te lo digo tó.  Es una bajada limpia y rápida.  Si alguien lleva empastes, por favor, los dientes apretados para que se mantengan dentro.  Abrid las suspensiones y dejar que salga el flow.  Esto no es una bajada para mierders.  Aquí se agarra el manillar y soldao hasta los huesos.  Que Dios reparta suerte y ¡ay de aquel que guste del esculenwagen!  Porque no verá vuelta buena en una temporada.  Si aguantas hasta el final como un comando sufrirás, si no, te quedarás trambolico y no podrás decir que ha sido un día de peluquería.

 

Pero por partes.  Hasta el mirador. Gloriosa ensalada de piedras.  Y eso que la senda se mantenía bien.  Ahora toca posar para la posteridad y aportar el toque de glamour sobre una vista de ensueño.  Allí moviendo los brazos como si aparcaramos un avión nos retratábamos una pandilla de retarders que disfrutando de lo lindo dejamos honda mella en una pareja que no salía de su asombro ante tal despliegue de tontuna.  Supongo que pensaron: “A estos nos les han metido una solfa de tortazos en su vida”.  Pero es lo que tiene vivir en sociedad.

Al turrón. Enseguida bajamos por la senda circular que rodea en unprecioso paseo por las nubes disfrutando de la maravillosa trazada, jalonada por todo tipo de trampas.  Un placer de recorrido que deja manso al más pintao.  Y poco quiero decir aquí, salvo la tollina de Joselu que se dejó las costillas en una curva a izquierdas, porque es necesaria la peregrinación al santuario de la roca para consagrarse como endurero.  Si no la has hecho no eres nadie en el ambiente.  Llegada al abrevadero.  Punto final.  Apertura de la válvula GR y liberalización de los gases acumulados en el descenso.  Increíble.

 

Por fin un paseo agradable bajo los árboles nos lleva hasta la población y ya en Riglos directos al aparcamiento y a la terraza de la Francesa.  Una mesa redonda, flanqueada de desastres ecológicos en forma de bikers se dedica al consumo de cereal fermentado y la observación de escaladores.  Espectáculo grandioso afirmo.  Unas rondas después y con el bocadillo a pachas aportado en mitad de la mesa, el muladar queda satisfecho y a punto de pagar las birras.  Con lo que hemos comido y bebido y para lo que nos costó, sólo se puede pedir que el agua sea potable.  O sea, no os lo penséis.  A reponer fuerzas, a disfrutar y sobre todo …¿dónde vais a estar peor que en casa?

 

 

 

DATOS TÉCNICOS.

https://www.strava.com/activities/2981049536

https://es.wikiloc.com/rutas-mountain-bike/riglos-la-hoya-enduro-bike-2018-tc3-23006514

 

Suerte a todos.  Nos vemos en las sendas.  Soy Tija, Lagar Tija.

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Enduroland, nueva referencia en el mundo del montalbán (Btt)

ENDUROLAND; nueva referencia en el mundo del montalbán (Btt).

Hola a tutti.  Hace algún tiempo que no escribo y casi se me habrá olvidado, por eso pido un poco de paciencia en la lectura y la comprensión del texto.  Con el fin de intentar transmitir lo que hemos vivido este fin de semana en una de las nuevas atracciones del btt oregonés por tierras del Sur del Reyno, procedo al relato.  Con todos ustedes-vosotros ENDUROLAND.

Como reza su página de inicio: “A caballo entre Castellón y Teruel, los municipios que actualmente integran Enduroland son: Fuentes de Rubielos y Olba en Teruel, y Puebla de Arenoso en Castellón. Se trata de una zona privilegiada muy escarpada y con paisajes brutales, a tan solo una hora y media de Valencia o Castellón y cuarenta y cinco minutos de Teruel. El embalse de Arenoso es el eje sobre el que circunvalan las rutas.”

Totalmente acertada la descripción.  Lástima que en un medio telemático como éste no puedan plasmarse las emociones que hemos descubierto, las más sublimes y las más perversas.  Ahora se agolpan en nuestras retinas, puesto que no han pasado más que unas pocas horas desde que abandonamos el lugar.  Si empezamos por el principio tal vez deba dirigiros a la página que soporta toda la información al efecto, de esta actividad:

https://endurolandmtb.com/sobre-nosotros/que-es-enduroland-mtb/

A partir de aquí y después de una visita en profundidad veréis que existe una completa filosofía de entender la bici de montaña, la cual se parece muchísimo a la nuestra, aquí en la Jacetania.

https://m.facebook.com/endurolandmtb/videos/525617331348437

Por eso creo de justicia dar a conocer un proyecto tan interesante y elaborado como éste (aunque no sea novedad para muchos de vosotros) y que se aproxima a la forma de ver las cosas que tenemos en otros lugares de este Reyno aragonés.

Así las cosas, tras una pequeña introducción, paso a relatarles sin más prolegómenos todo lo acontecido allende el “Ebro River”.

  • Día de autos. 26-27 octubre del año del Señor, 2019.
  • Plan: Reunión mensual del club As Cimas.
  • Promotor: El Gallego, adoptado como maño, Rey del Kh7, conocedor incansable del mundo mundial, Señor de los Dunaday, Montaraz de enduro y con más kms en sus espaldas, que el baúl de la Piquer.
  • + ¿El de la Paqui?
  • – Sí, el pequeño.
  • + Manuel.

Lo sucedido. Ahí va el Ebro.

Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo. Siete para los Señores Enanos en Casas de Piedra. Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir. Uno para el Señor Oscuro, sobre el Trono Oscuro en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras. Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.

¡Ah no!  Esto es otra guerra.  Nosotros “semos orcos” pero de otra categoría.  De esos que se visten con ropajes raros que llaman de enduro, baggies, camiseticas de colorines, calcetines fosfos, y bicis más raras que un perro verde.  No digo más.

 

Llegamos a la población de salida, en un pequeño pueblo castellonense que se llama La Monzona y nada más vernos no nos llevamos un jadonazo en los dientes, porque éramos muchos, que si no… vamos.  Nos recibió una señora que giró la cabeza como un búho, 360º, mientras se encomendaba a su Hacedor al ver semejante reata de gallifantes.  ¡Pobreta!  Su asombro era tal que su cara parecía el dos de oros. Allí en la plaza cambiándonos de ropa pudimos hacer gala de unos cuerpo-escombros, dignos de las mejores tabernas vikingas. Pero por si eso no fuera suficiente, el lenguaje, la parafernalia y el despliegue técnico superaba con mucho las expectativas de los aborígenes del lugar que ya empiezan a reconocer en estos grupos una forma de vida alienígena diferente, pero en la Tierra. Las sucesivas visitas y el quehacer repetitivo a lo largo de la temporada en el fondo no va mal para dar a conocer su tierra natal, preciosa, dicho sea de paso, y con unas posibilidades ingentes a nivel deportivo, amén de la canalización de recursos para una economía que se verá beneficiada por el trasiego de visitantes.

 

Salvado este primer escollo toca empezar la ruta.  No tengo ni idea de lo que vamos a hacer, pero en estos asuntos yo soy mucho de confiar en la organización; así que adelante. En línea de salida formación para la foto, cosa que se agradece ya que después empezará la subida y los doce dioses del Olimpo pondrán a cada uno en su sitio.

 

Inicio ruta.  Pistarrón.  Todo fue un espejismo, tras 10 metros de senda salimos a una pista de tierra con una pendiente bastante notoria que hará las delicias de unas patas sin calentar y un cuerpo recién salido del coche, cuasientumecido.  Pero al pan, pan, y al pedal con fuerza. Patapúm p’arriba. 1 km de calentamiento tipo olla-express para continuar con kilómetro y medio de llaneo-bajada, nos preparan el corazón para afrontar las subidas de casi 4 km hasta el punto de encuentro y cruce. La verdad es que se deja subir bien, salvo algún desnivel, pero la tranquilidad y el entorno del pinar bajo que rodea nuestro camino compensa con mucho el esfuerzo.  Las vistas son inmejorables.  La sensación es de estar inmerso en un mar de pinos y bosque y cuando ya sudas hasta por la retina llegas al primer enlace crucial.

He aquí que las masadas por cualquier lugar dispersas, jalonan todo el monte recordando cómo vivían hasta hace poco los habitantes de estos enclaves.  Son ventas, caseríos ligados al transporte y a la atención de viajeros, sin olvidar la explotación agropecuaria, que podrían volver a tener un uso turístico y cultural, al encontrarse en parajes naturales de gran belleza, al lado de carreteras y caminos.  Algunos Centros de Estudios apuestan por que ventas, caseríos, torres y masías se integren como elementos patrimoniales en las numerosas rutas culturales y deportivas.  La despoblación, la desertización y el olvido hablan del éxodo del mundo masovero a la ciudad y del abandono de estos edificios agropecuarios. “Es una historia de perdedores”, al tiempo que recuerda la emoción que despierta el descubrir un “mundo de supervivencia” que representan las masías.  Vale, que me pongo nostálgico. Al turrón.

Estamos en cruce, sudados, con cara de necesitar una bajada.  La manada está lista para la primera emoción del día, y el personal ya ha empezado a tirar del camel back.  La temperatura acompaña y el calor no es excesivo pero las condiciones ambientales son de cualquier época menos de invierno. Así que bien mojadicos nos preparamos con protecciones, manga larga, etc, etc, para iniciar el repaso sendil.  A mí no me gusta hablar, pero algunas de las unidades que forman el grupo empiezan el proceso de descompresión gaseosa y eso que sólo llevan 7 km.  Ahí lo dejo.  No quiero pensar qué ocurrirá cuando llevemos la mitad de la ruta.  En fin, menos mal que en el monte casi todo está permitido en materia de etiqueta.  Yo como soy estrecho de piel, cuando me estiro se me abre en el entendimiento…. y acompaño.  (No os riais que todos hacéis lo mismo, si no explotaríais, por eso el cuerpo tiene una válvula de escape, como mínimo.  Pdta no es lo mismo riais que rileis, porsica).

 

Pero a lo que voy vengo.  La senda se abre pedaleadora y poco complicada, tapizada de acículas de pino y vegetación de monte bajo, limpia en general. Lo que sí me gustó mucho son las piedras típicas de la zona que incrustadas en mitad de la trazada te obligan a mantener una atención continuada sobre lo que estás haciendo pudiendo perder no sólo el control sobre tu máquina sino además algún diente si descuidas este requisito.  Caliza, rocalla viva, cruza el sendero, jalona el camino, te acompaña en tu bajada y te somete a un ejercicio de habilidad que motiva y hace que la bajada a pesar de no tener excesiva inclinación te fuerce en pericia y habilidad.  No hay que asustar a nadie, salvo un par de sitios que de verdad merecen cuidado extremo, dado lo estrecho del paso y lo delicado de la trazada entre las piedras están hechos “a plena satisfacción del cliente”.  Llegado a este punto, es de agradecer el trabajo de cajeado de las sendas, las aguaderas de evacuación de aguas y la limpieza de los caminos que ha llevado a cabo el equipo de Enduroland.

Y así fue por dos ocasiones, en las que lo único que cambió fue la orientación de la segunda bajada de senda, que también acabó en La Monzona.  Hay que hacer notar que también existe una variante que hizo “el grupo que no se equivocó”, y que les llevó directamente por una senda sube y baja hasta La Puebla de Arenoso y que a juicio del personal estuvo realmente bien.

Paradica en el bar de la Puebla. Toca reponer líquidos y fluidos varios.  Aparcamos y en estampida nos avalanzamos al interior “como una instalación”.  Después de marear a la señora del bar y de pedir tropecientasmil jarras, bocatas, platos de olivas negras, etc, etc, etc, nos dispusimos a darle p’al pelo a los bocadillos y comida que llevábamos para la ruta.  El local es un bar de pueblo como cualquiera de los que podéis ver en el Cuéntame cómo pasó, pero ¡ojico! dentro hay un comedor con una cristalera con unas vistas sobre el embalse de Arenoso, increíbles, igual me quedo corto, preciosas y una muy acogedora estancia-comedor.  Eso sin nombrar el hogar con brasa que tenéis al final de la habitación.  Desde aquí os animo a que lo visitéis para que podáis comprobar todo lo dicho.

 

Y sin más llegó el artífice de este proyecto.  Vicent.  Un compañero del pedal con el que me hubiera gustado charrar un rato (esta vez ya más en serio sobre muchas cosas) pero al que acosamos (sexualmente hablando) porque no se lo ocurrió otra cosa que sacar unas camisetas bien guapas de enduroland.  Así que como buitres nos dispusimos a la prueba de las prendas. Allí, bien de lucir torsos sudorosos, abobinables, perdón abdominales bien marcados (la mayoría sólo un abdominal) y esa molla king size digna de cualquier maestro cervecero.  Como dice un colega mío:  “A ciertas edades…. mejor por detrás”. Pues eso, colaboración con la causa, apoyo total al promotor, despedida y cierre.

Ahora …. toca ponerse sobre la bici.  Yo no puedo.  Me caigo por los dos lados.  Colocar el sillín “by the ojal” con la cantidad de metros, calor, mojadina y demás es una prueba que ya quisiera ver pasar a muchos deportistas sufridos.  Desde la Puebla hasta Olba y los pueblecicos o masadas que te encuentras por la senda que sigue al río Mijares es un puro espectáculo.  Al principio es carretera y debemos tener precaución, seguir las normas y cuidar nuestra seguridad, pero una vez dentro del soto, la chopera, el camino bajo las piedras que sostienen las paredes que fabrican exiguas tablas de cultivo, las continuas formaciones agrícolas y los edificios que aparecen a ambos lados del camino como población dispersa nos deparan un paisaje embriagador.  Esto es como todo.  Yo soy tipo Dori, el pez sin memoria de buscando a Nemo.  Así que no suponía lo que me esperaba.  Nada más salir de la vega del río empieza una rampa “esquerosa” que no parecía tener final.  Rampa.  Curva.  A ver si allí acaba.  N’a mierda.  Rampa más dura.  Curva con pinos.  Venga, allí igual acaba.  No te lo crees ni tú.  Ya no sé por dónde sudar.  Rampón.  Mecagonlavirgendarcosyelcuramainar.  Uffffffff.

Hasta el final.  Sí.  Al final se acaba la rampa. Después de 4 km de rampón con desniveles de dos dígitos pudimos ver la luz.  No puedo más.  Estoy “deshilachao”.  Más bien deshidratado.  Es el momento clave de toda la ruta.  Ya no tenemos mucha fuerza (algunos), y existen variantes como para estar aquí varios días.  Cada una ofrece algo distinto y aquí con muy buen criterio la organización decide combinar sendas hasta llegar a La Monzona, que fue nuestro punto de partida.

No sé si comentar.  Fue glorioso, increible, técnico, duro, majestuoso, paisajísticamente hablando un lujo asiático. Pero vayamos por partes como dijo Jack el destripador.  Empezamos por la senda de bajada hacia Olba por una caja limpia y rápida, perfecta, casi demasiado.  La velocidad por tanto crece por momentos hasta llegar a asustar.  Llegado un punto se vuelve a ciclar por terreno técnico, sube y baja que merece la pena para contener el ansia y disfrutar de las vistas.  Acto seguido cambia el suelo y empiezan a aparecen las rocas calizas en tal medida que se transforma en un tapiz, cortado, cruzado, base y cimiento del camino, como empedrado, pero “ay amijo” mucho cuidadín porque ya sabéis que este tipo de piedra se erosiona con facilidad por el agua y tienen una especie de rimayas que la cruzan en las que si metes la rueda delantera la voltereta es tal que se te pelean los dientes por salir de la boca.  Es un placer conducir tanto de subida como de bajada por esta senda.  No es mucha distancia la que llevamos recorrida cuando aparece el cruce a Olba y en el colladete también el GR que en bajada, flanqueado de muretes de piedra, dirige a La Monzona.  Opción B.  Por el GR. Esto pinta genial, me pongo las “gafas de follar de cerca”.  Empieza la fiesta.  Senda de tuttiplén, con pavés tipo aberroncho, empedrado de lavadoras, bolos como la cabeza de un taustano, rebote abierto al máximo y suspensiones haciendo horas extras.  Lamadrelcordero qué pasada.  Unos botes como las cabras y la tija al mínimo proponen mayor velocidad, curvas de peraltes y nervios a flor de piel, saltos sobre raíces que te ponen las venas como un pantalón de pana y los ojos se salen de las órbitas, velocidad, velocidad, velocidad…. y una curva,…………yeeeeeeeeeeeeeeep ojoquetecomeslacurvapischaaaaaa. Manolito no me la saques que me entra el aire. Ahora voy en esta curva y te hago un Hamilton para que te vayas enterando, pringao.  Ains qué pasada de senda. También con sus tramos de pedaleo cortos, pero que te sirven para centrar un poco las ideas. Y cuando ya no puedes más, de repente y sin aviso aparece el final.  Nooooooooooooooooooooooo, dame más, quiero más.  Pero por otro lado, que no el atrás, las fuerzas ya no están, algunos ya vamos de prestao, y con ganas de comentar la jugada en el bar.  Final.  Rampón hasta el coche y a recoger los bártulos.

Toca cambiarse de ropa y recoger los aperos en la plaza del pueblo.  El mundo porcino inunda el lugar porque 18 aberronchos bien sudaos dan para contaminar una buena superficie.  Me río de Janeiro lo bien que lo pasemos, cómo disfrutemos y ¿tú no estastes?  Eso tiene solución. Visita Enduroland cuando puedas, no lo dejes pasar.

Pie de foto:  ¡Qué feos sois, cabrones!  San Pablo, a los Adefesios.

Fin de fiesta en Olba.  El albergue que regenta Eva es un buen lugar para el descanso y reparación de cuerpos y mentes, allí nos fuimos a echar un caldo exquisito y unas birras (por cierto, que casi toda la colección de ámbar está en su poder) para comentar la jugada, disfrutar de la compañía y sobre todo descansar en el maravilloso y exquisito “flavour chotuno” (olor a choto).  Y con esto y un bizcocho…no me hagáis la rima.  See you, little canal sparrows.

Un abrazo muy fuerte y nos vemos en las sendas. Soy Tija, Lagar-Tija.

 

Os ofrecemos una serie de datos técnicos y soporte para cualquier desplazamiento que esperamos os sea de utilidad.

Técnica:

Infraestructuras y soporte.

Servicios:  https://endurolandmtb.com/servicios/

 

 

NOTA IMPORTANTE.  Hay espacio para todos y para todo tipo de actividades.  Por favor comparte la filosofía de cada zona y sé respetuoso con lo que allí se practica.  Existen limitaciones para poder compartir nuestro deporte con los demás.  COMPARTE-CONVIVE-DISFRUTA.

Lagartija

ALBERTO PUYUELO SAMITIER.

 

 

 

 

 

 

 

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En Otoño, también salimos con la bici

Tras sobrevivir a todos los calores, ahora con temperaturas más templadas, seguimos disfrutando del Pirineo con nuestras salidas con la bici.

Las lluvias del otoño nos permiten comenzar a tener otro “grip” (agarre) en el firme de las sendas, además de que el monte vuelve a recuperar los colores verdes, tras un verano con todo agostado. Como los caracoles, después de las lluvias salimos los de las bicis al monte, a disfrutar del otoño, en este caso de las sendas de la Lobera.

 

 

Todas son salidas de club, quedadas a través de nuestro canal de whatsap. Y, aunque no haga tanto calor, sigue siendo importante mantener una adecuada hidratación. Los días se acortan, menos calores y más fresquito al madrugar, pero disfrutando a tope.

 

Nos vemos en el monte.

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