Enduroland, nueva referencia en el mundo del montalbán (Btt)

ENDUROLAND; nueva referencia en el mundo del montalbán (Btt).

Hola a tutti.  Hace algún tiempo que no escribo y casi se me habrá olvidado, por eso pido un poco de paciencia en la lectura y la comprensión del texto.  Con el fin de intentar transmitir lo que hemos vivido este fin de semana en una de las nuevas atracciones del btt oregonés por tierras del Sur del Reyno, procedo al relato.  Con todos ustedes-vosotros ENDUROLAND.

Como reza su página de inicio: «A caballo entre Castellón y Teruel, los municipios que actualmente integran Enduroland son: Fuentes de Rubielos y Olba en Teruel, y Puebla de Arenoso en Castellón. Se trata de una zona privilegiada muy escarpada y con paisajes brutales, a tan solo una hora y media de Valencia o Castellón y cuarenta y cinco minutos de Teruel. El embalse de Arenoso es el eje sobre el que circunvalan las rutas

Totalmente acertada la descripción.  Lástima que en un medio telemático como éste no puedan plasmarse las emociones que hemos descubierto, las más sublimes y las más perversas.  Ahora se agolpan en nuestras retinas, puesto que no han pasado más que unas pocas horas desde que abandonamos el lugar.  Si empezamos por el principio tal vez deba dirigiros a la página que soporta toda la información al efecto, de esta actividad:

https://endurolandmtb.com/sobre-nosotros/que-es-enduroland-mtb/

A partir de aquí y después de una visita en profundidad veréis que existe una completa filosofía de entender la bici de montaña, la cual se parece muchísimo a la nuestra, aquí en la Jacetania.

https://m.facebook.com/endurolandmtb/videos/525617331348437

Por eso creo de justicia dar a conocer un proyecto tan interesante y elaborado como éste (aunque no sea novedad para muchos de vosotros) y que se aproxima a la forma de ver las cosas que tenemos en otros lugares de este Reyno aragonés.

Así las cosas, tras una pequeña introducción, paso a relatarles sin más prolegómenos todo lo acontecido allende el «Ebro River».

  • Día de autos. 26-27 octubre del año del Señor, 2019.
  • Plan: Reunión mensual del club As Cimas.
  • Promotor: El Gallego, adoptado como maño, Rey del Kh7, conocedor incansable del mundo mundial, Señor de los Dunaday, Montaraz de enduro y con más kms en sus espaldas, que el baúl de la Piquer.
  • + ¿El de la Paqui?
  • – Sí, el pequeño.
  • + Manuel.

Lo sucedido. Ahí va el Ebro.

Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo. Siete para los Señores Enanos en Casas de Piedra. Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir. Uno para el Señor Oscuro, sobre el Trono Oscuro en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras. Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.

¡Ah no!  Esto es otra guerra.  Nosotros «semos orcos» pero de otra categoría.  De esos que se visten con ropajes raros que llaman de enduro, baggies, camiseticas de colorines, calcetines fosfos, y bicis más raras que un perro verde.  No digo más.

 

Llegamos a la población de salida, en un pequeño pueblo castellonense que se llama La Monzona y nada más vernos no nos llevamos un jadonazo en los dientes, porque éramos muchos, que si no… vamos.  Nos recibió una señora que giró la cabeza como un búho, 360º, mientras se encomendaba a su Hacedor al ver semejante reata de gallifantes.  ¡Pobreta!  Su asombro era tal que su cara parecía el dos de oros. Allí en la plaza cambiándonos de ropa pudimos hacer gala de unos cuerpo-escombros, dignos de las mejores tabernas vikingas. Pero por si eso no fuera suficiente, el lenguaje, la parafernalia y el despliegue técnico superaba con mucho las expectativas de los aborígenes del lugar que ya empiezan a reconocer en estos grupos una forma de vida alienígena diferente, pero en la Tierra. Las sucesivas visitas y el quehacer repetitivo a lo largo de la temporada en el fondo no va mal para dar a conocer su tierra natal, preciosa, dicho sea de paso, y con unas posibilidades ingentes a nivel deportivo, amén de la canalización de recursos para una economía que se verá beneficiada por el trasiego de visitantes.

 

Salvado este primer escollo toca empezar la ruta.  No tengo ni idea de lo que vamos a hacer, pero en estos asuntos yo soy mucho de confiar en la organización; así que adelante. En línea de salida formación para la foto, cosa que se agradece ya que después empezará la subida y los doce dioses del Olimpo pondrán a cada uno en su sitio.

 

Inicio ruta.  Pistarrón.  Todo fue un espejismo, tras 10 metros de senda salimos a una pista de tierra con una pendiente bastante notoria que hará las delicias de unas patas sin calentar y un cuerpo recién salido del coche, cuasientumecido.  Pero al pan, pan, y al pedal con fuerza. Patapúm p’arriba. 1 km de calentamiento tipo olla-express para continuar con kilómetro y medio de llaneo-bajada, nos preparan el corazón para afrontar las subidas de casi 4 km hasta el punto de encuentro y cruce. La verdad es que se deja subir bien, salvo algún desnivel, pero la tranquilidad y el entorno del pinar bajo que rodea nuestro camino compensa con mucho el esfuerzo.  Las vistas son inmejorables.  La sensación es de estar inmerso en un mar de pinos y bosque y cuando ya sudas hasta por la retina llegas al primer enlace crucial.

He aquí que las masadas por cualquier lugar dispersas, jalonan todo el monte recordando cómo vivían hasta hace poco los habitantes de estos enclaves.  Son ventas, caseríos ligados al transporte y a la atención de viajeros, sin olvidar la explotación agropecuaria, que podrían volver a tener un uso turístico y cultural, al encontrarse en parajes naturales de gran belleza, al lado de carreteras y caminos.  Algunos Centros de Estudios apuestan por que ventas, caseríos, torres y masías se integren como elementos patrimoniales en las numerosas rutas culturales y deportivas.  La despoblación, la desertización y el olvido hablan del éxodo del mundo masovero a la ciudad y del abandono de estos edificios agropecuarios. «Es una historia de perdedores», al tiempo que recuerda la emoción que despierta el descubrir un «mundo de supervivencia» que representan las masías.  Vale, que me pongo nostálgico. Al turrón.

Estamos en cruce, sudados, con cara de necesitar una bajada.  La manada está lista para la primera emoción del día, y el personal ya ha empezado a tirar del camel back.  La temperatura acompaña y el calor no es excesivo pero las condiciones ambientales son de cualquier época menos de invierno. Así que bien mojadicos nos preparamos con protecciones, manga larga, etc, etc, para iniciar el repaso sendil.  A mí no me gusta hablar, pero algunas de las unidades que forman el grupo empiezan el proceso de descompresión gaseosa y eso que sólo llevan 7 km.  Ahí lo dejo.  No quiero pensar qué ocurrirá cuando llevemos la mitad de la ruta.  En fin, menos mal que en el monte casi todo está permitido en materia de etiqueta.  Yo como soy estrecho de piel, cuando me estiro se me abre en el entendimiento…. y acompaño.  (No os riais que todos hacéis lo mismo, si no explotaríais, por eso el cuerpo tiene una válvula de escape, como mínimo.  Pdta no es lo mismo riais que rileis, porsica).

 

Pero a lo que voy vengo.  La senda se abre pedaleadora y poco complicada, tapizada de acículas de pino y vegetación de monte bajo, limpia en general. Lo que sí me gustó mucho son las piedras típicas de la zona que incrustadas en mitad de la trazada te obligan a mantener una atención continuada sobre lo que estás haciendo pudiendo perder no sólo el control sobre tu máquina sino además algún diente si descuidas este requisito.  Caliza, rocalla viva, cruza el sendero, jalona el camino, te acompaña en tu bajada y te somete a un ejercicio de habilidad que motiva y hace que la bajada a pesar de no tener excesiva inclinación te fuerce en pericia y habilidad.  No hay que asustar a nadie, salvo un par de sitios que de verdad merecen cuidado extremo, dado lo estrecho del paso y lo delicado de la trazada entre las piedras están hechos «a plena satisfacción del cliente».  Llegado a este punto, es de agradecer el trabajo de cajeado de las sendas, las aguaderas de evacuación de aguas y la limpieza de los caminos que ha llevado a cabo el equipo de Enduroland.

Y así fue por dos ocasiones, en las que lo único que cambió fue la orientación de la segunda bajada de senda, que también acabó en La Monzona.  Hay que hacer notar que también existe una variante que hizo «el grupo que no se equivocó», y que les llevó directamente por una senda sube y baja hasta La Puebla de Arenoso y que a juicio del personal estuvo realmente bien.

Paradica en el bar de la Puebla. Toca reponer líquidos y fluidos varios.  Aparcamos y en estampida nos avalanzamos al interior «como una instalación».  Después de marear a la señora del bar y de pedir tropecientasmil jarras, bocatas, platos de olivas negras, etc, etc, etc, nos dispusimos a darle p’al pelo a los bocadillos y comida que llevábamos para la ruta.  El local es un bar de pueblo como cualquiera de los que podéis ver en el Cuéntame cómo pasó, pero ¡ojico! dentro hay un comedor con una cristalera con unas vistas sobre el embalse de Arenoso, increíbles, igual me quedo corto, preciosas y una muy acogedora estancia-comedor.  Eso sin nombrar el hogar con brasa que tenéis al final de la habitación.  Desde aquí os animo a que lo visitéis para que podáis comprobar todo lo dicho.

 

Y sin más llegó el artífice de este proyecto.  Vicent.  Un compañero del pedal con el que me hubiera gustado charrar un rato (esta vez ya más en serio sobre muchas cosas) pero al que acosamos (sexualmente hablando) porque no se lo ocurrió otra cosa que sacar unas camisetas bien guapas de enduroland.  Así que como buitres nos dispusimos a la prueba de las prendas. Allí, bien de lucir torsos sudorosos, abobinables, perdón abdominales bien marcados (la mayoría sólo un abdominal) y esa molla king size digna de cualquier maestro cervecero.  Como dice un colega mío:  «A ciertas edades…. mejor por detrás». Pues eso, colaboración con la causa, apoyo total al promotor, despedida y cierre.

Ahora …. toca ponerse sobre la bici.  Yo no puedo.  Me caigo por los dos lados.  Colocar el sillín «by the ojal» con la cantidad de metros, calor, mojadina y demás es una prueba que ya quisiera ver pasar a muchos deportistas sufridos.  Desde la Puebla hasta Olba y los pueblecicos o masadas que te encuentras por la senda que sigue al río Mijares es un puro espectáculo.  Al principio es carretera y debemos tener precaución, seguir las normas y cuidar nuestra seguridad, pero una vez dentro del soto, la chopera, el camino bajo las piedras que sostienen las paredes que fabrican exiguas tablas de cultivo, las continuas formaciones agrícolas y los edificios que aparecen a ambos lados del camino como población dispersa nos deparan un paisaje embriagador.  Esto es como todo.  Yo soy tipo Dori, el pez sin memoria de buscando a Nemo.  Así que no suponía lo que me esperaba.  Nada más salir de la vega del río empieza una rampa «esquerosa» que no parecía tener final.  Rampa.  Curva.  A ver si allí acaba.  N’a mierda.  Rampa más dura.  Curva con pinos.  Venga, allí igual acaba.  No te lo crees ni tú.  Ya no sé por dónde sudar.  Rampón.  Mecagonlavirgendarcosyelcuramainar.  Uffffffff.

Hasta el final.  Sí.  Al final se acaba la rampa. Después de 4 km de rampón con desniveles de dos dígitos pudimos ver la luz.  No puedo más.  Estoy «deshilachao».  Más bien deshidratado.  Es el momento clave de toda la ruta.  Ya no tenemos mucha fuerza (algunos), y existen variantes como para estar aquí varios días.  Cada una ofrece algo distinto y aquí con muy buen criterio la organización decide combinar sendas hasta llegar a La Monzona, que fue nuestro punto de partida.

No sé si comentar.  Fue glorioso, increible, técnico, duro, majestuoso, paisajísticamente hablando un lujo asiático. Pero vayamos por partes como dijo Jack el destripador.  Empezamos por la senda de bajada hacia Olba por una caja limpia y rápida, perfecta, casi demasiado.  La velocidad por tanto crece por momentos hasta llegar a asustar.  Llegado un punto se vuelve a ciclar por terreno técnico, sube y baja que merece la pena para contener el ansia y disfrutar de las vistas.  Acto seguido cambia el suelo y empiezan a aparecen las rocas calizas en tal medida que se transforma en un tapiz, cortado, cruzado, base y cimiento del camino, como empedrado, pero «ay amijo» mucho cuidadín porque ya sabéis que este tipo de piedra se erosiona con facilidad por el agua y tienen una especie de rimayas que la cruzan en las que si metes la rueda delantera la voltereta es tal que se te pelean los dientes por salir de la boca.  Es un placer conducir tanto de subida como de bajada por esta senda.  No es mucha distancia la que llevamos recorrida cuando aparece el cruce a Olba y en el colladete también el GR que en bajada, flanqueado de muretes de piedra, dirige a La Monzona.  Opción B.  Por el GR. Esto pinta genial, me pongo las «gafas de follar de cerca».  Empieza la fiesta.  Senda de tuttiplén, con pavés tipo aberroncho, empedrado de lavadoras, bolos como la cabeza de un taustano, rebote abierto al máximo y suspensiones haciendo horas extras.  Lamadrelcordero qué pasada.  Unos botes como las cabras y la tija al mínimo proponen mayor velocidad, curvas de peraltes y nervios a flor de piel, saltos sobre raíces que te ponen las venas como un pantalón de pana y los ojos se salen de las órbitas, velocidad, velocidad, velocidad…. y una curva,…………yeeeeeeeeeeeeeeep ojoquetecomeslacurvapischaaaaaa. Manolito no me la saques que me entra el aire. Ahora voy en esta curva y te hago un Hamilton para que te vayas enterando, pringao.  Ains qué pasada de senda. También con sus tramos de pedaleo cortos, pero que te sirven para centrar un poco las ideas. Y cuando ya no puedes más, de repente y sin aviso aparece el final.  Nooooooooooooooooooooooo, dame más, quiero más.  Pero por otro lado, que no el atrás, las fuerzas ya no están, algunos ya vamos de prestao, y con ganas de comentar la jugada en el bar.  Final.  Rampón hasta el coche y a recoger los bártulos.

Toca cambiarse de ropa y recoger los aperos en la plaza del pueblo.  El mundo porcino inunda el lugar porque 18 aberronchos bien sudaos dan para contaminar una buena superficie.  Me río de Janeiro lo bien que lo pasemos, cómo disfrutemos y ¿tú no estastes?  Eso tiene solución. Visita Enduroland cuando puedas, no lo dejes pasar.

Pie de foto:  ¡Qué feos sois, cabrones!  San Pablo, a los Adefesios.

Fin de fiesta en Olba.  El albergue que regenta Eva es un buen lugar para el descanso y reparación de cuerpos y mentes, allí nos fuimos a echar un caldo exquisito y unas birras (por cierto, que casi toda la colección de ámbar está en su poder) para comentar la jugada, disfrutar de la compañía y sobre todo descansar en el maravilloso y exquisito «flavour chotuno» (olor a choto).  Y con esto y un bizcocho…no me hagáis la rima.  See you, little canal sparrows.

Un abrazo muy fuerte y nos vemos en las sendas. Soy Tija, Lagar-Tija.

 

Os ofrecemos una serie de datos técnicos y soporte para cualquier desplazamiento que esperamos os sea de utilidad.

Técnica:

Infraestructuras y soporte.

Servicios:  https://endurolandmtb.com/servicios/

 

 

NOTA IMPORTANTE.  Hay espacio para todos y para todo tipo de actividades.  Por favor comparte la filosofía de cada zona y sé respetuoso con lo que allí se practica.  Existen limitaciones para poder compartir nuestro deporte con los demás.  COMPARTE-CONVIVE-DISFRUTA.

Lagartija

ALBERTO PUYUELO SAMITIER.

 

 

 

 

 

 

 

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En Otoño, también salimos con la bici

Tras sobrevivir a todos los calores, ahora con temperaturas más templadas, seguimos disfrutando del Pirineo con nuestras salidas con la bici.

Las lluvias del otoño nos permiten comenzar a tener otro «grip» (agarre) en el firme de las sendas, además de que el monte vuelve a recuperar los colores verdes, tras un verano con todo agostado. Como los caracoles, después de las lluvias salimos los de las bicis al monte, a disfrutar del otoño, en este caso de las sendas de la Lobera.

 

 

Todas son salidas de club, quedadas a través de nuestro canal de whatsap. Y, aunque no haga tanto calor, sigue siendo importante mantener una adecuada hidratación. Los días se acortan, menos calores y más fresquito al madrugar, pero disfrutando a tope.

 

Nos vemos en el monte.

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Disfrutando de la MTB en verano

Este verano el buen tiempo nos ha permitido hacer multitud de salidas de Mountain Bike (MTB), o BTT como decimos aquí (Bicicleta Todo Terreno).

A continuación os mostramos un vídeo con imágenes de algunas de ellas: desde la senda de Binacua, hasta la de Castiello, pasando por Atarés, Borau, Santa Cilia, Santa Cruz, camino de Santiago, etc.

Todas son salidas de club, quedadas a través de nuestro canal de whatsap. Y todas acaban parecido , con la imprescindible hidratación, … que en verano hay que cuidarse.

Nos vemos en el monte.

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LA INVERNAL IV EDICIÓN JACA-STA CILIA

 

LA INVERNAL IV EDICIÓN JACA-STA CILIA -2019-

 

Bon giorno siñorinos.

Aquí, desde la seguridad y la confortabilidad que da el estar bajo el tejao, con calefacción, el alicatao hasta el techo, rodapiés y a salvo de la pandilla de ñus con la que me he juntado este fin de semana, tengo la sensación de haber pasado por una sesión de depilación.  Me encuentro manso, no tengo ganas de más bicicleta.  Como cantaba aquel grupo de heavy metal: “Llevo el ojete rojete”, etc, etc, etc.  No abundo en detalles, pero que os sirva como referencia; un orco como yo se ha tenido que dar crema de manos.  Estaban “aspras”.  Se me estaba atascando la piel por todos los lados y ya sabéis que ahora somos una especie sensible a los estímulos más delicados, por tanto, siguiendo la línea evolutiva debo avanzar en esa dirección y proyectarme hacia el sibaritismo y la primura.  O no.

El frío intenso que nos ha regalado esta segunda semana de enero nos ha “espabiliao” más que a un gato.  No es que en las fotos sonriéramos, no, es que se nos había congelado los pendientes y se nos había enganchado el morro.  –8ºC al punto de la mañana no da para muchas “tontás”.  Y aun con todo allí estuvimos.

Ya os digo, orcos de Mordor, gente de la Ribera del Ebro, Valle del Cierzo, de la cercana Comunidad Catalana, de Navarra, oscenses recalcitrantes, del mismo centro de Jaca, hasta de la zona del Jalón, por no enumerar toda la tipología de elementos no encuadrables en ninguna categoría comprensible al entendimiento “humaño”.  La cuestión es que acudieron a la llamada primitiva de las sendas que se ofrecieron desde la Val d’Aragón con la exclusiva finalidad de conocer uno de los enclaves privilegiados del Pirineo, con la intención de intentar elevar esta zona de Jaca a su máximo exponente en cuestión de enduro jabalinero y tomar conciencia de lo que se estaba trabajando por estos lares, que si bien no se le da mucho bombo y platillo, no por ello es menos importante que lo que se cuece en toda nuestra península (y allende las líneas fronterizas).

Así que en menos que canta un gato y a un par de llamadas de teléfono, se congregó una recua de 35 alicates con bicicleta que no dudaron lo más mínimo en calzarse los calzoncillos de cuello alto y tirarse al monte en brazos de un trío de degeneraos con más ganas de retorcerse por el monte que un bujarra con lombrices.  La confianza ciega es lo que tiene.  Por eso se os aprecia, porque estabais tranquilos y sabíais que os iba a satisfacer.

Hombre, calor, calor, calor, no hizo.  Más bien lo contrario, pero el presupuesto no nos daba para contratar buen tiempo.  Por eso se llama la Invernal.  De hecho en esta Cuarta Edición y con el propósito que os he referido anteriormente, se desarrolló en el entorno de Jaca-Sta Cilia, por sus sendas, por sus caminos de herradura, por su monte, sus cerros, sus cárcavas, sus históricos lugares que seguro han dejado huella en vuestra memoria y como no me he cansado de repetir:  “Que se quede grabado en vuestra retina ese lugar privilegiado, que no se olvide, y luego cuando comentéis lo que se vivió guardéis en vuestro interior esa sensación que identifique la ruta y el lugar, sus gentes y su historia”.

Ahora muchos de los participantes ya han madurado, lo han descubierto porque se han puesto la bufanda sin que nadie se lo haya dicho.  La media de edad (salvo de las mozas) no eran precisamente baja.  Había personal con más kilómetros en sus patas que la cafetera del Virginiano. Buscaban algo más, un toque de calidad, de diferenciación.  Y yo creo que lo han encontrado.  De hecho, el mismo sábado en el punto de partida publicado nos concentramos todos y en un suspiro organizamos los coches para iniciar la ruta. Esto es síntoma de predisposición a lo que se nos vendría encima.  Mucha ansia se respiraba en el ambiente y mucho “pinta” con ganas de meterse los más de 1300 metros de desnivel de invierno entre pecho y espalda.  Así que no hizo falta mucha preparación.  Un par de comentarios generales, una salida con parrilla y semáforo y al salitre.

Pistoletazo y patapúm p’arriba.  Calentando, calentando nos fuimos metiendo al bosque y de allí al Cúculo.  Unos retratos y unas risas, unos comentarios y abrazos (porque el personal pensaba que por subir a lo más alto no iba a sufrir más, jajajaja).  Faltaba más chorizo de lo que pensaban.  Iban a pasar todavía más miedo que si las madres se hubieran instalado el whatsapp en sus móviles para controlarlos.

Así las cosas, llegamos a la pradera después de una vuelta por los cepos.  Y de aquí a la zona baja para llegarnos hasta Atarés.  Hasta aquí cero inconvenientes, nada de accidentes y todo como la seda.  Bien peinados, bien retratados e incluso haciendo poses para salir bien retratado.  Es lo que tiene ser mediático. 

En el pueblo, ya abajo, seguíamos dando instrucciones del tipo: “No os preocupéis, está hecho, falta poco”.  Lo mismo que si Gaudí se compromete a acabar la Sagrada Familia en 2 semanas, 3 a lo sumo. Casi seguro.  Faltaba un empentón para arriba y acabar con una de las maravillas de la zona baja, La Torre del Moro, versión “flow trail”.

Risas, setings, ajustes varios y calzados para la ocasión, había que bajar la senda a ritmo de salsa.  Habíamos hecho muchos km como para despreciar estos senderos entre hayas, vegetación que casi no te permite ver, ramas, lianas, tarzán, monos, (bueno no, que hacía frío), hielo y ……..más trampas que en una película de chinos para aderezar la conducción.  “A sac” que dicen los del Este.  Nervio y ansia y una velocidad infernal senda abajo, sobre las hierbas y el musgo, deslizando más que una coja en el baile.  El control se hacía casi imposible, pero eso era precisamente lo que queríamos, salir de la zona de confort.  Y se consiguió.

 

De hecho, hay una “filmanda” como ejemplo, que ilustra perfectamente lo sucedido.

 

 

 

   Pero esto no fue todo, ya en los coches, en la entrada del Boalar, nos esperaba la “bola extra”.  El grupo se había portado muy bien, había habido 0 bajas, todo en orden, aunque ya había compañeros que lo dejarían aquí.  Habían tenido suficiente o simplemente se bajaban de la bici.  Así que tocaba continuar para bingo con el resto del personal.  No problema.  P’arriba.  Súbete la pista, “esquerosa”, muy pina, con pulsaciones en el reloj que no sabíamos ni contar, pero que no dejaba lugar a dudas.  No podías equivocarte ni queriendo.  Arriesgando las últimas calorías en persecución de la bajada infinita, del Ying, de lo mejor prometido en una bajada apoteósica que dejara un sabor de boca acorde con la ruta y dispuesto así para ser deleitado por los paladares más exquisitos.  Se acabó la pista.  Empieza la senda.  Carrascal, árboles, matojos y broza que incita a subir con esfuerzo, y a estas alturas de la ruta se hace “pestiñán”.  De repente una recompensa.  Justo en el balcón, sobre el valle, sobre las piedras, por el cordal superior el sendero complicado, precioso, muy técnico, los tramos expuestos te obligan a concentrarte en lo que has venido a hacer.  Sufrir.  Ciclar.  Disfrutar.  El aire sigue fluyendo helador, sobre nuestro aliento congelado pero la calor falta en los cuerpos y en las mentes.  Alguno empieza a ver su vida en diapositivas, ya que falta un tramo que desconoce y el coche está lejos.  Se encomienda a Sta Biela de Hollowtech y pide por su alma, mientras los demás se reparten las piezas de su bici, en silencio.  Se busca la última barrita, gominola, isostar o cualquier cosa que quite el dolor.  Ahora que caigo, ¿por qué se llaman anal-gésicos si se toma de manera oral?  Bueno que me despisto.  Estamos a punto de estar a punto.  Del inicio de la bajada.  La integral.  Lujo prometido que todos esperamos.

Un tercer grupo que nos habíamos quedado atrás para cerrar con seguridad toda la manada, inicia el descenso.  Me lanzo como una histérica senda abajo, ciclando con confianza por la caja del sendero, viendo pasar a velocidad absurda la vegetación, los saltos increíbles que están pergeñados sobre el relieve natural, las salidas al aire de forma intuitiva y natural de nuestras máquinas, siguiendo el camino de los taludes y los perfiles de peraltes marginales.  El musgo nos vigila, la humedad no permite muchos ”flirts”, no debes frenar y mucho menos en seco porque te calzas una “órdiga” del tamaño del sombrero de un picador.  Las manos han trabajado mucho, están heladas y aun con todo son necesarias porque el control es más que serio.  (Esto es de perogrullo, porque si no tuviéramos manos con qué nos íbamos a agarrar, ¿con el rabo prensil?).  Pues eso, patatum p’abajo.  Entre ponte bien y estate quieta las trampas en las curvas y el árbol en medio con una piedra que te promete un abrazo magistral para enviarte al hospital sin dudarlo.  Pero qué bien trazada está la caja para volar, correr, disfrutar, gritar y exudar adrenalina hasta rematar con un salto sobre el talud de salida que te dibuja la sonrisa tontuna cuando llegas abajo con los colegas.  Macho ¡qué bien!  Ya tenía ganas de esto, se decía.  Pero…..no habíamos acabado.

 

Faltaba el “half pipe” que dice el punto anglo.  No es nada.  Un tubo dentro del barranco aguarda tras una caída al vacío que inicia la parte final, un desgarro de placer, oiga, increíble zig-zag dentro del bosque encantado, del carrascal infinito, sobre tierra húmeda y hojarasca que protegen al elfo de turno agazapado en busca del biker que tenga un accidente, para así aprovecharse de él y dejarlo como a un Renault 8, y de paso curarle la escoliosis.  Esta es la vida en el bosque.  Dura y de oportunidad, por eso salimos de allí como alma que lleva el diablo y tras un par de saltos y subida por los “margines” la desembocadura final nos aguardaba por la derecha en forma de delta sobre el camino romano.  Chis pum.  Final.  Gozada.  Yo me siento realmente bien simplemente de recordar las caras de todos los que vi salir del bosque para juntarnos dispuestos a la conexión final.  Un auténtico lujo, sonriendo, abrazándonos, dejar fluir toda suerte de piropos a la senda y por ende a los aborígenes que les habíamos llevado.  Insisto, para mí el mejor regalo.  En el momento que salió el último, ya en el Camino de Santiago, un tramo pequeño por camino nos condujo de vuelta a los coches.  ¡Qué satisfacción, de verdad, qué tranquilidad!  Ni un accidente grave, pocas averías, algún susto, pero en general todo correcto.  ¿Se puede pedir algo más?  Creo que es suficiente regalo ver tantos compañeros abrazándose y haciendo el mico por la entrada al Boalar, y por supuesto compartiendo con nosotros su alegría por todo, por haber acabado, por haber hecho una ruta completa, de enduro de verdad, con subidas intensas, bajadas a muerte, tramos de conexión, bajadas por piedras como lavadoras, bosques de carrascal y otros de ensueño, senderos peligrosos y pistas “esquerosas” de conexión aunque totalmente necesarias… y sobre todo la “Bola Extra”, La Integral.

Y esto fue todo lo relativo al sábado, en cuestión de bicicletas.

 

 

El domingo nos fuimos a contemplar la Virgen de la Peña.  De inicio ya por el carrascal prometía ser una ruta bastante exigente.  La verdad es que íbamos “picados” del día anterior, pero con ganas.  Un poco de subida por pista asfaltada y de repente la creatividad nos llevó como por arte de magia a la pista final de subida al merendero.  Maravilloso sendero de desnivel constante.  Una joya.  Como no puede ser de otra manera visitamos la ermita y procedimos a bajar.

Unos cuantos bikers, aquí mismo decidimos bajar por el carrascal y el bosque directamente al Camping porque tendríamos suficiente ya, pero otros sin embargo decidieron aderezar la mañana con más kilómetros y pedal por las sendas y el bosque más próximo a Sta Cilia y al sendero de Binacua. 

Una vez concluida la fiesta y con bastante cansancio en las piernas no quedó otra que ducharse, pasarse el esparto y el fairy y ponerse hecho un “hombresico” para finalizar la jornada a base de una buena comida en El Bosque.

Poco más queda por contar, salvo las cosas que no deben contarse.  Así que disimulen vuesas mercedes si no han tenido bastante.  Con esto y un bizcocho………..no me seais guarros.

 

 

 

Como budista admiro las técnicas zen y la disciplina del tao, por ezo lo hago todo zentao y lo tomo todo con karma.  Me toca digerir todo el fin de semana y recuperar la paz y la tranquilidad.  Me lo he pasao como un crio.  Como dice mi colega: “Os quiero un huevo”.

 

Un placer haber compartido estos días con vosotros, mi agradecimiento personal a aquellos que os habéis esforzado más haciendo un viaje largo desde vuestras casas, al Agüelo, faro y referencia biker de esos jovenzanos que ven lo que les espera dentro de unos años y además lo ven con admiración, a los compañeros de fatigas que a través de amistades o por los medios de comunicación os habéis venido sin ninguna pereza, a la “Presidenta Nora” por la colaboración en la entrega de premios, a los colegas que siempre estáis ahí y a la mínima que se os comenta os apuntáis a un bombardeo, por supuesto a mi grupo habitual con el que comparto casi todos los fines de semana.  Aupa AS CIMAS.

 

Al grupo BTTAVA, que vino a pesar de que casi no había información y no sabían quién era este elemento peligroso que les citaba a una emboscada casi segura.  Fuerza valientes.

Un último bloque de agradecimientos destinado -aunque sea desvelar un poco a una persona que prefiero permanezca todavía en el anonimato- que cree en nosotros y que ha facilitado medios para que esto sea un evento de nivel plus, aportando ese toque de calidad con las imágenes y filmaciones que saldrán y que después serán un lujo para el paladar más exigente, gracias, un fuerte abrazo.  También al equipo de filmación, José Torres e Iván con el dron, al colega Alberto de Sta Cruz de las Seros que se volcó con nosotros de manera altruista, a VacacionesPirineos, que a través de Javier Buil ha sido un éxito clamoroso ya que ha puesto a disposición unas instalaciones de luxe al servicio de los vikingos del Norte con todo lujo de detalles y posibilidades de un nivel altísimo, aunque no hayamos tenido posibilidad de utilizarlas, al restaurante El Bosque, José y su esposa que han tenido paciencia infinita y fuerza para aguantar abiertos hasta que consumimos toda la bebida y conseguí llevarme a estos cierra-bares, al colega Roberto que siempre me echa un cable en la parte técnica y que nos hizo una promo digna de cualquier evento de alto nivel, a Adrián que me acompaña en todas las embarcadas con un nivel de implicación total y que además asume la dirección sin titubeo para que no os descontroléis; alguien tiene que llevar la vara de avellano, a Adrenalina, Diego, por su voluntad para hacer cosas y que aunque desafortunadamente se le torcieran por un problema familiar le deseamos pronta recuperación y le esperamos para la siguiente.

Un fuerte abrazo a todo tipo de pausers con bici de enduro que os gusta el barro y no pasáis una invernal por alto.

 

Para terminar a mi equipo de colegas aborígenes que sirven p’a to tipo de rotos y descoíos, del asunto, trabajadores incansables para el mundo del btt enduro, David y Gonzalo.  Muchas gracias pibes.  Sois la hostia, no cambiéis.

 

Siempre digo lo mismo cuando acaba una INVERNAL:  «No pienso preparar ni una más».  Luego salgo otra vez al monte y se me olvida.

 

 

 

 

 

Por cierto, ¡qué bien lo pasemos, cómo disfrutemos! ¿Y tú no estastes?

Nos vemos por las sendas, suerte.  Soy Tija, Lagar-Tija.

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Buscando la ventana

Estos días en los que no para de llover, parece imposible salir al monte con la bici, pero de vez en cuando se abre una ventana que nos permite salir y disfrutar del monte con nuestra bicis.

¡No desesperes! Que después de la tempestad siempre viene la calma.

A ver si encontramos ventanas mayores que nos permitan hacer más y mejores vídeos de como disfrutamos de la bici aquí, en Jaca, a la sombra del Monte Oroel.

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Oroel para todos

En este periodo de alegaciones al plan de usos de la Zona de Oroel y San Juan de la Peña se ha llegado a proponer la total prohibición de circular en bicicleta, por lo que el club BTTAVA de Jaca ha presentado unas alegaciones al Ayuntamiento de Jaca para evitar su total prohibición.

El club se ha visto desbordado por un importante apoyo, mucho más de lo que podría imaginar. Para dar a conocer algo más sobre nuestra forma de ver las cosas, nos parece importante exponer aquí algunas de nuestras opiniones, sin censura, ni «interpretaciones» de medios de comunicación.

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Una salida disléxica.

 

Chúpate esa peladilla que tiene caldo.  Start.

Sierra de Vicort.

 

Empezamos el año endulerdo a todo ritmo.  Primera salida en grupo por la Sierra de Vicort.  Memorable.  Nos gustó, hasta la ruta en bici.  Y eso ya es mucho decir porque el nivel era muy alto después de la visita, al mismo lugar, del año anterior.  En concreto esta ruta es la que me gustaría ofrecer a los colegas de Jaca para que disfruten de un entorno diferente (sin ser especialmente técnico, pero con muchos alicientes que la hacen especial).  Ésas de las que se recuerdan todo el año.

Temperatura invernal que te pone los pelos como escarpias, viento del Sur cargado de humedad para completar la sensación : «Si me hubiera quedado en la cama, tan calentito, arrimao…».  Y para rematar la jornada un final feliz en el bar de Sediles con una merienda preparada a base de adobo y viandas a tuttiplén.  Como si no hubiera un mañana.   Colesterol y lomo, costillar, huevo… oro líquido para nuestras venas. No se puede pedir más.  O sí.

Te recuerdo Amanda, la calle mojada, visito la fábrica donde trabajabas …  Qué gonico todo.  Y yo al fútbol, en la mañana del sábado con el chico, pero……….  ¡Mira! Los astros se alinearon y tuve libre.  El Alto Mando dispuso que tuviera fiesta el sábado y yo que soy bien mandao y obediente preparé la bici a última hora del viernes, sin ruedas montadas, sin cubiertas, en definitiva sin bicicleta lista, me encontré con la puerta abierta a una SALIDA DISLÉXICA.

¿Dónde vas a estar peor que en casa?  Frase mítica.  (Algún día podría hacer una crónica sólo a base de frases escuchadas en el monte, pero lo dejo para otra feliz ocasión)  Lo dicho.  Alea jacta est.  Libre.  El sábado salgo presto con el coche cargado de ilusión dirección Sierra de Vicort.  En Marivella estábamos citados para el desayuno por el aborigen del lugar (véase Orera) para las instrucciones pertinentes y los últimos preparativos en ciernes de la ruta que tenía pergeñada prácticamente en su totalidad.

Dicho y hecho.  A tan maño evento acudimos 10 hombretones del Norte dispuestos a pasar por lo que hiciera falta.  Hasta a montar en bici si fuera preciso.  Y así fue, vive el Cielo.  Destacados a Sediles para hacer ruta de combinación de coches, dejamos en el principio y final los suficientes para la ida y vuelta.  De esta forma el inicio muy próximo a Viver de Vicort se hizo más llevadero, por no mencionar que se bajan más metros de desnivel de los que realmente se ascienden.

 Un trocito de Cielo.  Yo renuncio al mío si no puedo salir de vez en cuando de esta manera.  Un bálsamo para mente y alma, un descontrol neuronal y una cura de realidad.

 

 

En otras palabras, es bueno tener amigos con el mismo desorden intelectual que el tuyo.  Estos están mal, como si se hubieran caído de la cuna a un metro de altura ya de pequeños.  Sin solución.

 

Son las 10 a.m. Debemos salir.

Vamos a trepar a la copa de este sol de enero,  a hacer un nido en su ramaje,  allí reírnos viendo como a cada minuto se lo devora el paisaje, que cuando entre mis brazos resuene el sobrealiento yo iré perdido entre tus árboles dejándolo todo, quemando los tronos donde reinen dudas.  Sube por la ladera, a medio camino entre la vega y la sierra, a cuchillo sobre el mar de nubes, déjate mecer entre tus sensaciones y la soledad donde habita la niebla y el agua. Ven conmigo, si eres piedra da igual, yo seré camino, sube, cicla yo te canto, te arrullo, te arropo, te abrigo, te mimo.  Sufre y suda sobre tu mecánico corcel hasta la cima del mundo, nevado por el temporal, hacia tu destino fijado por el camino del hombre.

Soñarás despierto, perderás el miedo, buscarás desiertos en el suelo, del sabor añejo, de esas ganas tontas que te dan de subir al cielo probando el veneno del viento y respirar, casi me lo creo, cuando yo te veo, demasiado cerca para ser verdad. Regaré, sin querer, con silencio, estrellas, que no anhelan más que el grito del papel en el que he escrito mi quehacer, que nunca más servirá de nada si su tronido se queda en nada cuando su savia ya no te riega.  Maravillosa visión del horizonte, sobre la plana de la capital del Cierzo, roja, inmensa y fría.

De la ruta no sé qué deciros.  He preferido contar mis sensaciones de un día de monte pleno de sentimiento y desafío, de esfuerzo, de risa, de complacencia en una merienda apabullante, de paz y de buen rollo biker desde el inicio hasta el final del día.

Para aquellos no satisfechos con la descripción de la ruta les diré que la subida al Pico del Rayo es dura, por pista la mayoría del camino, de rampas casi imposibles al final del trecho hasta el refugio superior, pero que también compensa y sabe a bálsamo reparador la bajada por la trialera hacia el fondo del barranco, dirección a Mara, Belmonte de Gracián, Orera y todos los pueblecitos que hollan la bajura, sin matorral, ya campo abierto, de color y olores de invierno, a humedad y tierra vuelta.  Los caminos viejos de herradura sobre las tablas apuntalan trozos de campos ya abandonados y repoblados con pino que presentan un plus de técnica y diversión sobre un cordel de ancho para trazar una dirección con vistas a una futura salida.  Tapizado el camino con las acículas de los pinos,  con vegetación rastrera y poco arbusto que no protege la descarnada tierra.  Suficiente para rodar.  Suficiente para deslizar sobre el manto móvil de nuestro camino en dirección a casa, al refugio.  Y luego las conexiones entre pistas divertidas y cortas para recuperar el aliento y el resuello.

Mucho desnivel.  Poco trecho.  Mucha diversión.

Entre tramo y tramo la conversación y el humor.  La bajada de pulsaciones y también la uniformidad emocional de los que acabamos de bajar a buen ritmo sobre una zona complicada y que nos hace exagerar los movimientos y las cabriolas sobre la bici, la frenada y el recuerdo incrementado de algo especial.  Paz al final, satisfacción, liberación de la adrenalina que nos lleva al bienestar.

Es lo que tiene ser endulerdo.  Nos encanta ser disléxicos.  Vivan las acelgas.  Mar y montaña, como las ensaladas modernas.

 

Otra vez será, hoy he preferido describir el día.  Otro día llegará la hipoxia y podréis reíros con un relato que acaso no deje saber la ruta que se hizo.  También es montalbán, pero de otro estilo.  Al final todo suma y todo se incorpora al acervo biker de un colectivo cada vez más perjudicado de lo suyo que nos hace diferentes y especiales a ojos de los profanos, que se recoge con exactitud en esa frase tan nuestra en Oregón:  «Nos miraban como las vacas al tren».   Me encanta este deporte y el poder compartirlo todavía es más satisfactorio porque te reconforta dos veces, una cuando lo vives y otra cuando lo compartes.  Un abrizo.

Por mérito, paciencia, disponibilidad y sacrificio en la preparación y devoción por los suyos y el bien hacer del evento cito primero al «namber guan» de los discobares de la zona:  Er Tito Fon, asin de seguido ar resto de los componentes del evento.  De izda a dcha sobre la foto del árbol-candelabro: Er Sherpa (Miguel), Er Almiroy (Alberto), Er Tanano (Fernando), Er Calas (Javier), Er Tito Cirac (Miguel), Er Lagarto (Alberto), Er Zacarías (Óscar), Er Carmelo (X), Er Gallego (Manuel).

 

Nos vemos en el monte.  Espero que compartiendo las mismas sendas o cualquier otra que sea del agrado de vuesas mercedes.

Un saludo. de Tija, Lagar-Tija.  Alberto.

 

Datos técnicos:

https://www.relive.cc/view/1354976158  

Echa un vistazo a mi entrenamiento en bicicleta en Strava:

https://www.strava.com/activities/1354976158/shareable_images/map_based?hl=es-ES&v=1515855829

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Videotutorial: Wikiloc en el movil

Hace mucho que no escribo para la sección de ciber-frikis de la BTT, pero mi parón forzado es un buen momento para retomarlo, aunque ello suponga pelearme con el ratón y el teclado con mi mano izquierda, mientras mantengo el brazo derecho en el cabestrillo.

En la sección CIBER FRIKIS, la información sobre el wikiloc en el móvil es la que más interés despierta, por lo que he decidido hacer un video tutorial sobre lo más básico de su manejo. Una guía rápida para iniciarse en su manejo, o simplemente para hacerse una idea sobre como funciona.

Tenemos más información en el blog, tanto sobre esta aplicación, com0 de alguna otra, así como de aplicaciones para trabajar con tracks en el ordenador, podéis curiosear por el blog.

Si os interesa la información, necesitáis alguna explicación sobre algún detalle más, o sobre otro tipo de aplicaciones, poneos en contacto con nosotros e intentaremos ayudaros.

Espero que os sea útil, esa es la intención con la que lo hacemos. Un saludo y hasta la próxima.

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