El Portell del Infern-The Rock Garden.

 

¿Existe el Flow-stone?  Creo que sí.  En la Senia podréis comprobarlo.

Y ahora ¿qué?  Aquí estoy en casa.  Desempeñando las labores propias de mi sexo: fregando, recogiendo y demás parafernalia del proceloso mundo de la cocina.  Como mi mujer no ha vuelto todavía del bosque (escúchese el chiste del tío Sherpa sobre el bosque y los análisis de la mujer) pues aquí estoy con la mente perdida a la escucha del tío Rory Gallagher y al Clapton en el infierno del guitarrista, yasubeustemiamol.  Que os lo explique Joselu.  Sin conciencia de la realidad, ni con ganas de dar pedales después de dos días maravillosos, quedo extasiado.  Unos días de p’ol montain, o como dicen los encasilladores del mercado biker, auténtico y genuino enduro, del duro, puro crocanti.

La Senia fue el lugar elegido para hollar con nuestras monturas.  El Portell del Infern, un lugar que sorprende por su espectacularidad.   Es un impresionante paso natural por una pared de roca. Desde él se pueden observar “gamellons” (bebederos tradicionales construidos en troncos vacíos donde se acumula el agua que filtra de las paredes) y disfrutar de una de las mejores vistas del Parque Natural Tinença de Benifassà (Castellón).

Lo que hoy puede parecer un sorprendente recorrido, antaño fue un camino de difícil acceso, pero obligatorio, para quienes querían comunicarse con las tierras llanas que habían al otro lado, a la Sènia y al Parc Natural dels Ports de La Senia.  Muchos comentan que el Portell de l´Infern, camino antiguo que iba de la población castellonense de Fredes a la Sènia, ya en provincia de Tarragona, durante años fue paso de estraperlistas y maquis, así como también lugar donde los Guardias Civiles instalaron un puesto temporal para controlar el paso de los últimos mencionados. También fue camino para carboneo y pastoreo, como además lo fue igualmente para refugiados y milicianos.  Enclave con historias y sucedidos, lugar de visita obligada para los amantes de la escalada, la bici de montaña, el aire puro y el deporte.

Una avidez digna de quinceañeros. En verdad le teníamos muchas ganas a esta zona castellonense, especial, dura y agreste como lo más escondido de Guara, por ejemplo.  Tapizado de rocalla viva, alfombrado de piedras a tutiplén y con un decorado muy al estilo del gusto de una servidora: paisaje duro, agreste, olivos, carrasca por doquier y planta de la que punza, nada de verdín, todo más seco que el txitxi la Barbie, salvo la zona del pantano de Ulldecona que como es normal tiene humedad, pero sin volverse loco.  Aquí poco reúma.  El paraíso del flow-stone, museo de la piedra y nirvana del rock ang rocs.

 

 

Y a lo que voy vengo.  Para no enrollarme mucho y dar traslado de lo sucedido con la máxima fidelidad posible me voy a poner el oxígeno y gracias a ello no perderé la conciencia a mitad de descripción.  Es lo que tiene la hipoxia.

Voy a relataros lo que pasó, pero a base de sensaciones, no de hechos objetivos y datos técnicos, tan fríos que no os harán estremeceros, ni sentir lo que realmente pasó.

Así pues, empezaré con el sábado y comenzaré diciendo que no inicié el asunto con grandes expectativas puesto que teníamos que recorrer casi 250 km de viaje y un madrugón del 15 que me ponía la cara como al Joker de Batman.  Pero pronto se me pasaría.  Menos mal que compartía coche con mi colega Miguel C., excelente conversador y compañero del pedal.  Llegamos en casi 3h de coche y sin encontrar un buen lugar para el café y poner el correspondiente fax a Belgrado.   Pero como en esta vida todo tiene solución, no había que ponerse nervioso.  En menos que canta un gato ya estábamos toda la tropa en el punto de partida y con el ánimo enhiesto, más que elevado, porque…….

Bueno puessssss eso, mal tiempo.  El aire que allí se notaba podía ser infernal en la parte superior, sobre todo fuera del bosque, por una “esquerosa” subida de casi 18 km de longitud de pista lo cual podría haber sido el escenario de algún montín por parte de los integrantes menos sufridos. Así que con un gran criterio técnico, el organizador, a la sazón el tío Sherpa, decidió hacer remontes hasta Fredes, y de allí ciclando al paso del Portell por un caminico preciososo embutido en piedra, con raíces y puntas, atunelado entre vegetación frondosa que nos serviría a la postre de calentamiento para el descenso de los 7 km que nos separaban de los coches.

Dicho y hecho.  Poca pereza para el disfrute, que es lo que nos espera.  Pertrechos, coches, bicis y ciclistas fundidos en una sola idea al ritmo de salsa subimos y nos preparamos en un santiamén.

 

 

 

 

Total que p’arriba, en la entrada del tajo en la piedra, mirando con ojos de gacela, diciendo:  “caña a la papela”.  Tengo ganas de jolgorio, poneros todos mirando pal valle, con ojos de ternera, buscando la senda de primera.  Y usted qué opina del aborto de la gallina, madreeeeeeeeeeeeeee qué de piedras.  Un alijo, un sinfín, esto es alarmante.  Tó pa ti Trini.  P’abajo, con la entrada complicada, pero que poco a poco se va acanalando, enraizando, empedrando, bombeando, saltando, abalconando, escalonando, y todo lo que queráis que acabe en ando.  Gensanta qué festival de piedra en la parte superior, aderazado con unas curvas dignas de un scalextric, saltos y escalones, junto a pasos realmente complicados para cuerpo y mente. Conclusión.  Una de las trialeras más delicadas para hacer deprisa de las que puedo decir que he bajado, ahora bien, si decidís tomároslo con calma y disfrutar de la bajada en cuanto a paisaje, trazadas técnicas con un vistazo previo y no hecha a vista, aquí te pillo aquí te mato, puede ser de las más completas que existan.  Desde la misma senda se ve la Roca Foradada y el valle que lleva hasta el mismo Pantano de Ulldecona, además de los caprichos de la naturaleza, el sendero excavado en la roca, pasos entre piedra, lajas, losas, rocalla y balcones de roca viva que hacen colgar la senda sobre el infinito bandoleado entre ráfagas de aire que parece que allí despegaras en cuerpo y espíritu hasta poder volar, pero de esto último cuidado porque el patio que presenta en algunos lugares es algo digno de mención y de obligada parada para su contemplación.

 

 

 

Hay que reconocer que semejante despliegue logístico para tan pocos kilómetros de recorrido no renta así que entre unos y otros, ponte bien, estate quieta que nos hicimos otro remonte.  Y fue pasando el tiempo, la ilusión, la fuerza y el desgaste de la senda, los nervios y la exigencia del terreno nos dejó la impresión de haber tenido suficiente.  Poco más íbamos a hacer allí, así que nos fuimos a Val de Roures.

 

 

 

 

Balance: sonrisas a tutiplén, alguna cubierta perforada, 0 heridos y algún desperfecto técnico sin mayor importancia.  Amén de los raticos que esperamos entre remontes aderezados con historias del “Piscis” –antro lúdico festivo de poca solvencia y dudosa reputación en la ciudad del Cierzo- que frecuentan determinados elementos que no desean ser mencionados. Vamos, que el Calas dice que no ha estado.  Y entre risas y descanso se nos fue la tarde.  ¿Vosotros entendéis de barcos?

Vuelta al Reino.  Bienvenidos a Valderrobres.  Localidad de la comarca del Matarraña con historia documentada ya en el siglo XII y que en los últimos tiempos sufrió infinidad de contrariedades y desgracias debidas a la guerra y su situación geográfica.  Hoy por hoy un enclave próspero, aunque duro y un núcleo de desarrollo agropecuario y turístico de primer orden.

Por eso entre otras virtudes fue elegido para nuestra base del finde.  El albergue, situado a la izquierda del puente de entrada a la ciudad, sobre el río Matarraña, embutido en la muralla defensiva de la ciudad, con su fachada de piedra y arquería, sus balaustradas y sus defensas medievales goza de una visión privilegiada sobre el resto de la ciudad más moderna, el río y un gran espacio verde que le rodea.

 

Cabecera del pueblo viejo, con sabor, un lugar atractivo, con encanto no exento de cierta modernidad puesto que ahora ya no nos conformamos con cualquier cosa, males propios de la edad.  Goza de unas comodidades razonables a un precio más que asequible. El servicio y la atención exquisita nos llevaron a un grado de calidez y de sensación bastante más que aceptable.  Una habitación para 10 jamelgos, un par de duchas compartidas para la camareta, un baño, pastillas de jabón, … no quiero seguir porque aquí todo se sabría, peroooooo, una risión.  No digo más.

Y llegó la hora de instalarse.  Habíamos dejado todas las bicis en el sótano, el material, sólo restaba cambiarnos de ropa, asearnos y atusarnos las pestañas para ir a cenar.  ¡Menuda sorpresa!  Un salón en el ático, confortable, con decoración de madera viva, vigas de madera vista bajo el tejado, manteles de tela en las mesas, luces discretas y calidez de la estancia nos pusieron más que a favor en la formación de una opinión casi entregada por completo a la causa.

Los 14 alrededor de la mesa disfrutando de una momento Zen, cerro, comiendo como si no hubiera un mañana y riendo como orcos, pasamos de la incertidumbre a la total seguridad de que iba a ser un fin de semana para recordar.  Y sin solución de continuidad a las copas, que más bien fueron entre poco y nada; todos al sobre para la sorpresa final del día D.  De sudar.

Diana a las 8.00 am.  Razonable.  Susto de haber podido dormir algo teniendo en la habitación más de un oso.  Pero pasó y no morimos en el intento.  Gracias Diesel.

Desayuno.  Esto no os lo vais a creer.  Pantagruel, era una anoréxico.  No tenía ni idea de lo que aquí comen.  De todo.  Dulce, salao, café, zumo, cocas, tortillas, y lo que sobre os lo lleváis al monte.  Casi lo besamos al dueño.  Pero bueno, mejor así.  Nos despedimos, liquidamos la cuenta y aquí paz y allá Vega.

Ahora toca ciclar.  Dirección Arnés.  Este es el primer pueblo dirección Cataluña (Tarragona)-  Por una pista forestal nos introdujimos hasta la zona de piedra que descubrí era también de escalada, en roca conglomerada fina, y por supuesto también área de recreo y de paseo-senderismo de ambiente bastante familiar.

Así pues por el cauce del río, en dirección Horta de Sant Joan.  En un maravilloso sendero de subida, sobre roca, muy bien construido, integrado en el paisaje, entre muros de piedra.  Todavía frescos, discurría la mañana a buen ritmo.  Empezamos la subida en el sendero del bosque.  Tras un breve parón por problemas mecánicos atacamos la pista de subida que de verdad se hace dura, más larga que una meada en moto, de buen piso pero con inclinación más que aceptable, sin ver en el esfuerzo nuestra vida en diapositivas.  Y cuando parece que vas a reventar como el Lagarto de Jaen y te van a llegar las tripas a Córdoba, el desvío.  Salvados.  Yunamielda.  Un sendero de los de empujar, puya, puya, puya y si te parece poco a portear.  Es verdad que es poco trozo, pero sudas hasta la goma de la braga.  Y al final llegó el final.  El balcón de piedra, el aire, las vistas privilegiadas y el dominio sobre todo el entorno.  Espectaluznante.  Rock garden.  El paraíso lagartil.

Fase hipoxia ON.

Aquí se lía parda.  Hasta ahora todo era fase pin pin para mariquitas y muertos de hambre, mucho rezar el rosario y mucho beso su mano. Ahora viene lo bueno.  De osos peludos, de los que más que pelos son maromas de barco.  Los que echan “ulor”, fuman y llaman a la señoras de tú.

Bajada.  Un maravilloso sendero, jalonado de piedras como la cabeza de un taustano, una sucesión de lavadoras, de las que te empotras y se te pelean los dientes por salir de la boca.  Un tramo durísimo, más que una braga de arpillera.  El apropiado.  No hay más.  El personal guiado por el Tanano, con Ramiro, Jordi y Pedro abriendo brecha se diluye en el bosque, a fuego, seguido por el resto con algo de materia gris bajo el casco, a ritmo más humano.

 

 

Y enseguida…el gallego Manu, que me propuso hacer una escapada hasta la zona baja más suave, a velocidad terminal, resultando ser el momento de más adrenalina de la ruta.  Increíble, piedras, puntas, raíces, mierda, ojoooooooooooooooooo, que freno, lamadrep+++aquerama se cruza sobre el salto, me falta el aire, sigue, sigue, no me cantes na, a vista, daleeeeeeeeeeeeeeeeeeee, ondiaparda que no entro, ayvaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaotra curva en descenso sobre dos escalones.  Sudor frío y miedo cerval, control máximo y supervivencia sobre piedra viva.  Los ojos inyectados en sangre y la bici flotaba de lado a lado, los frenos no se llegaron a calentar, porque lo que es frenar, pues no, pero la velocidad era directamente proporcional a la falta de oxígeno en el cerebro y por fin un descanso.  Coñññioooooo tiene más trampas que una película de chinos.  Antebrazos socarrados,  Cuádriceps reventados.  Un abrazo, sonrisa idiota y un ufffffffffffffff si me la pego me fostio pero bien.  Una pequeña advertencia de Fon, para volver al talento o cómo mantener la prudencia de Miguel L. en el grupo y acto seguido a continuar.  Reunión con los colegas y a surfear un sendero acanalado que era pura delicia hasta el monumento al Forestal.  Comentario, portería, risa y a subir la segunda del día.

Patapúm p’arriba.  400m de desnivel+ otra vez.  La verdad es que nos habían prometido los organizadores que merecía la pena y creo que se quedaron cortos.  Esta vez me tocaba estar en la parte delantera.  Como decía el tío Adríán: Tira Lagarto que a ti esto te va a parecer gloria bendita.  Y así es.  Mecagontoloquesemenea.  Empezamos en unas curvas delicadas pero en na de na, se vuelve el mismo flow.  La reencarnación de Sta Biela de Hollowtech.  Increible.  Maravilloso.  Falta nada para el éxtasis.  Al grito de dale Lagarto, me tiro como una fuina que le hayan metido una cayena por “sálvese la parte” a velocidad absurda, se iban las dos ruedas, entre curvas sobre el tapizado de las hojas de los pinos, las piñas, el sendero casi limpio, lo bien trazado y los saltos en su momento justo acariciando el Nirvana y sin talento, miaja, el descenso pasó a ser un video-juego.  Supongo que el personal se iría mordiendo los pendientes de la risa y la sensación tan agradable de bajar entre el bosque por un sendero de 5 estrellas michelín.  Increíble.  Rematamos la faena con otro paralelo al río más suave pero con una imagen de postal para llegar al final…del segunto tramo.

Sólo queda lo peor.  Un tercer sendero.  Más fácil, un par de saltos y unas curvas con trampas y se acabó.  Por el cauce del río por el que accedimos a la zona lo utilizamos ahora de vuelta.  Genial.  Sublime.  Espectaluznante.  Abrazos Covid, refrotones a distancia y cambio de ropa que ya no aguanta ni una gota más de sudor y ¡tira! Allí mismo un “no hands” con el culo al aire para solaz de propios y extraños, con el fin de volvernos otra vez personas.  Oye, y si puedes, ahora duerme con eso.  Menudo visión.  14 Modorros enseñando la carrera de hormigas de la espalda inferior.  Ahí lo dejo.

Poco más queda; bueno sí, la comida remate final.  Genial.  A base de pescado de corral y alguna vianda, zumo de cebada y también isostar de garnacha te dejan el alma más que alicatada hasta el techo para poder llegar de vuelta a casa en un viaje que en el que te vas relajando porque vuelves a donde deseas estar, pero a la vez te hace sentir más intensamente lo que has vivido.

Ha sido un maravilloso fin de semana, abstemio, pantagruélico, divertido, hipóxico, adrenalítico hasta los ojos y también de socialización y compañerismo que es lo que en el fondo lo que aporta calidad a este tipo de actividades.

Un placer conocer estos sitios.  Un gusto llegar a casa manso.  Sorpresa también de utilizar servicios como los ofertados, de una calidad y precio más que interesantes.  Es evidente el sentimiento de compañerismo y altura de los integrantes del grupo y ya puestos sólo me resta a gradecer a los organizadores su excelente trabajo, a la cabeza de todos ellos a Miguel –Sherpa- como líder de la expedición.

 

 

 

 

Un breve consejo:

 

“Si la vitalità è grande e tutto va bene… Avanti con il pene.

Ma, si la situazzione e dificile e la forza mingua… Avanti con la lingua.

Si questa posizione si torna imposibile e tutto intento inhumano… Avanti con la mano.

Ma, si niente funziona… e tutto e´nullo… Avanti por il culo.

Ma, Avanti… ¡¡¡sempre Avanti!!! che questo è lo importante”.

 

DATOS TÉCNICOS

https://www.strava.com/activities/4115862241

https://www.strava.com/activities/4119546823

 

 

Pdta.  Bttava, tenemos faena pendiente.  Vidángoz, Sur de Aragón por Enduroland, Valderrobres, etc.  No sé si me va a dar la vida p’a tanto.

Un saludo de vuestro colega, Tija, Lagar-Tija.  Nos vemos en las sendas.

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