RETORNO AL CICLOALPINISMO

 

IBONCIECHO (VALLE DE TENA).

 

El limonchello es un licor de origen italiano obtenido por la maceración en alcohol de limones. El origen exacto de la bebida es en Sorrento, una ciudad de mar a unos pocos km de Nápoles, en la región de Campania, en el Sur de Italia. Los limones de Sorrento destacan por sus grandes dimensiones, su fuerte color amarillo y su sabor muy intenso.

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Lo nuestro es parecido, pero sin el color ictericia.  La ruta que hicimos este domingo, preciosa.  El personal reunido para efectuar tan maño evento a la altura de las circunstancias, igual de intenso y de sabroso.  La subida al ibón de Ibonciecho.  IMG-20160710-WA0014Ibonciecho / limonchello, descontrol / mountain bike, todo la misma cosa; buen ambiente, rollo y diversión, monte e hipoxia producida por la falta de oxígeno y endorfinas a flor de piel.  Menuda combinación.  Enduro y fiesta.  Todo el mundo desea pasarlo bien en un día como éste.

Los ingredientes son:

 1 litro de alcohol. P’al personal que había allí, poco me parece.

  • 1 kg de limones. A dos jarras por ronda, un camión de Ámbar será suficiente.
  • 1,5 l de agua mineral. Una mierda como un piano de cola.  Allí hacen el amor los peces y beberse eso es una guarrería.
  • 875 g de azúcar. O sal, o lo que quieras, total, vamos deshidratados.

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Por otra parte, que no la de atrás, los ingredientes son: Mzungu, Peronero, Alex, Tanano, Dunauto, Pepe Mak y Lagartija.  También tienen nombres pero mejor que permanezcan en el “economato” para evitar ser detenidos por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.  Buen equipo que garantiza sea realizada una “razzia” de este nivel con las garantías suficientes tanto subiendo como bajando.

Instrucciones:

 1- Reúne con unos cuantos limones o (bikers) los cuáles deberás lavar muy bien.

Aquí no digo nada porque ya casi la liamos en Biescas con un hombre al cual bien le podríamos haber preguntado:

  • ¿Tú te duchas después de hacer el amor?
  • HOMBRE: Yo, por supuesto.
  • Pues macho, hay que follar más.
  • Olorina a tutiplén y risas. Jodofloro, dejaba rastro como las mofetas.
Nota.  Esto es ficción.  Nunca habría pasado porque todavía tenemos la cabeza sobre los hombros.

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2- Luego hace falta pelar de manera fina las cáscaras de limón cortando únicamente la parte amarilla del limón que es la más dulce de todo el cítrico.

 Vamos igualico, igualico.  Yo sé de otros que les rascas un poco el barniz de civilización que tienen encima y les sale la bestia parda que todos llevamos dentro.

3- En un recipiente grande coloca las cáscaras de limón y el alcohol. Tapa de manera hermética y guarda en un lugar fresco en el que reciba poca luz.

Veis.  Todo en el universo está relacionado.  Nos juntamos por fin, en Biescas city y recogimos al tío Pepe y a Alex, que habían subido con Tanano y Javi, para acabar de formar el equipo aberroncho dispuesto para la ocasión.  En lo referente a guardar, guardar, …más nos hubiera valido guardar un poco de fuerzas, porque casi abortamos la ruta ya en Biescas con el ambiente de fiesta y cafés mañaneros que nos pispamos antes de saber incluso dónde íbamos a echar el cuerpo.  Esto se llama “organización” y lo demás historias.

4- Tras haber mezclado todo el conjunto es importante dejar macerar las cáscaras en el alcohol de 10 a 14 días. El resultado de este proceso de maceración tiene que ser un líquido alcohólico pintado de amarillo y las cáscaras deben haber perdido su color.

A mí no me gusta hablar.  Mezclados estamos, conjuntados también porque hace años que nos conocemos casi todos, eso sí, más que días llevamos años y kms realizados como la cafetera del Virginiano, así que lo de macerar está ya superado.  Como un matrimonio, digo.

IMG-20160710-WA00105- El siguiente paso será de colocar al fuego un recipiente con un litro y medio de agua y unos 875 gramos de azúcar para luego dejar hervir por 15 minutos, revolviendo frecuentemente con una cuchara de madera.

Está hecho.  Una vez en el bar decidimos subir a Ibonciecho. El motivo es que se sube por una pista excelente, bien trazada y con alguna sombra.  Lo digo por lo de hervir.  En otra ruta al solo hubiera sido un suplicio ese día.  Punto tampoco desdeñable en un día de calor como el que tuvimos.

6- Una vez que el almíbar esté a temperatura ambiente hay que ir mezclando con la maceración de alcohol y limón, utilizando el filtro para eliminar las cáscaras una vez que ya hayan dado sabor al líquido.

Pues eso, subiendo a pleno pulmón hasta que la pista gira y nos muestra el cierre del ibón.  A partir de aquí no queda otra que calzarse la bici a las costillas y subir empujando del ramal hasta el mismo ibón, cosa que requerirá un poco de paciencia, una dosis de fuerza y unos ¾  de hora aproximadamente con paradas y vistazos alrededor.

IMG-20160710-WA00277- El último paso de la preparación consiste en colocar el licor obtenido en unas cuantas botellas de vidrio con tapa para que luego se quede almacenado por un mínimo de 5 días más para acentuar su sabor antes de consumirlo.

Nada, como digáis.  Una vez arriba ya está todo el pescado vendido.  Un baño.  O no.  Yo personalmente ya me había metido el día anterior en las pozas con los críos y tenía más que suficiente.  Los demás haciendo gala de un valor incalculable, poco talento (a la par del valor) y con los güevos pegados atrás como los tigres se zambulleron al menos unos segundos en el líquido elemento.  Esta agua sí que corta la respiración.

8- Antes de consumir la bebida es importante que se mantenga fría, es decir que se quede unas cuantas horas en un congelador. Una vez frío, ya podremos degustar nuestro limoncello casero.

Estos fríos, fríos, no estaban; estaban helados y con una sonrisa que se mordían los pendientes.  Eso sí, es un lujo poder hacerlo.

9- Servir y beber frío

Ahora toca diversión y bajada por la trialera que cruza la pista en varias ocasiones.  No voy a decir que es sencilla, ni apta, ni siquiera para todos los públicos.  IMG-20160710-WA0023Ahora bien, la sensación, el placer infinito, las vistas cautivadoras, el paisaje de ensueño sobre un mar de verde, árboles frondosos y agua vaporizada que envuelve el espíritu, te transporta a otra dimensión.  La senda, las rocas, el enduro, las sensaciones a flor de piel y la adrenalina que fluye por las venas hasta el cerebro (en el caso de que se posea) te hace sentir extremadamente bien, en comunión con tu entorno.  No puedo ser más creativo porque no encuentro las palabras apropiadas en este momento pero esto es exactamente lo que había venido a buscar aquí.IMG-20160710-WA0024

Más tarde y ya en la Sarra, la celebración, las risas, las jarras a tutiplén y el descontrol fruto de la falta de conocimiento y de riego desencadenaron una post ruta al más alto nivel de descontrol y celebración.  Comida en Biescas, en la Borda del Bosnerau, (pedir la especialidad de la casa:  el salmorrejo), y los cafés, con tertulia y final del Tour. Una buena charrada con los colegas.  También esto prima en una reunión de amigos.

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Por tanto no se desprecia una buena conversación que antecede al relax y la vuelta a los valores iniciales de las constantes vitales.  Previo al retorno a nuestros hogares.  Pero…..ahí queda eso.  Un día de gloria.  Un día para repetir en cuanto se pueda.

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¡Ah!  Se me olvidaba.  La ruta es de puro enduro sin concesiones.  Una subida por pista y una bajada que acumula en positivo unos 850 mtros y unas características propias de las rutas potentes.  No apta para cualquier público y creo que bien podría ser calificada en su última parte de cicloalpinista.

Gracias a los colegas que hicieron unos deliciosos momentos de puro Montalbán:  Con Jose Luis Bella, Tanano Bubal, Javi Fuentes Naval, Joaquin Navarro Becerril, Pepe Mak, José Alejandro Perales Figueroa y el narrador que les acompaña, Alberto Puyuelo Samitier.

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Nos vemos en el monte.  Un abrizo.

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