18 de enero de 2020 en el very, very, very, lejano FAR WEST BILBILITANO.

 

Me dio un hari y me fui p’a Calatayud, a costa de salvar más horas de patio de colegio con los chicos que un esquimal haciendo guardia en el polo.  Fíjate si pasé frío que ahora duermo en el porche de mi casi sin manta ni picardías.  Mi último tren llegaba con retraso, así que decidí aceptar el trueque de padre responsable por pescadilla congelada.

Yo era un virus convalenciente, con el filtro de aire cegado por los mocos, cansado y sin entrenamiento.  Pero eso no iba a ser óbice para que como buen ex-endurero de pro supiera sufrir la mañana de sábado entre el hielo y el barro de la Sierra de Armantes.

Ninguna zona vale ese esfuerzo, pensé mientras dejaba mi chupa de bici en el asiento delantero y salía del coche a tomar un cafelito o un almuerzo.  Pintaba regular, pero mi mente se movía por otros derroteros, con el culo pelao de hacer monte en invierno, iría mal hasta que el hielo derritiera el alcohol de las cervezas de la noche anterior.

 

Cuando salí, por fin, del bareto sentí que las campanas del pasado repicaban a duelo.  La última vez que oía esa melodía me recetaron dos meses y un día de parón a consecuencia de un piñazo’l 15 rodando por el suelo.  Cosas de la sintocinación.

Para jugar al Black Jack y ser un duro, andar escaso de efectivo, es igual que pretender envidar, con un farol, al futuro, No por casualidad, me temen en los caminos, me daban diez patadas en los glandes por una vuelta en bici sin meterme un tollino.

Los besos que te dan las piedras malas, salen más caros cuando los regalan, y huelen a tollina, pero el croupier me echaba cartas buenas, y la senda se dejaba llevar y la salida era una de las buenas, por los barrancos del viejo Bilbilis.

 

 

 

Por fin, un rutón, de las salidas oficiales del Club, esta primera de enero. Nos fuimos demorando, entre fotos, barro y portería.  Así que los que al principio auguraban un día chungo, les dije exagerando su agudeza se habían quedado cortos, jaja.

Puede que estuviera disfrutando, porque, antes del bocata, cambié de bando, de chupa y pensamiento, mi colega dispuso una opción por algunas variantes, fingiendo que el suelo no tendría barro o que al menos se podría rodar y así el grupo no dijo más sobre el asunto y ciclamos con pleno convencimiento.  Ni siquiera, señores del jurado, padezco, como alega mi abogado, locura transitoria, me apunté al salidón que yo quería, con premeditación, alevosía, y más pena que gloria.

 

 

 

Para salir al monte en esta época tienes que hacer de tripas corazón, salir, disfrutar y apechugar con lo que te venga, barro, hielo, poco grip e incluso una chuflaina agazapada detrás del primer tomillo que veas.

Para volver a ser alguien, en el ambiente, necesitaba un par de rutas potentes, algo para probar mis vicios nuevos comprados desde el sofá y una crónica decente.  No dan para pedalear las salidas de un par de horas y unas vueltas por la red hablando sobre recuerdos de sillón y salidas de fósiles Todos los lunes me acribillan con fotos y muestras de días de monte indecente.

Para no ser un cadáver, en el tranvía, aparte de tener gramática parda, hay que saber que, los descensos son pura lotería.  Con luz de gas brilló mi lámpara de Aladino, celebración y merienda, al final me comí todo, como los grandes, salud y diversión por la salida y por la post ruta de un día de platino.

 

 

 

Versión Lagarto Free-Style del maestro Joaquín Sabina.  La Rubia Platino.  (Forever and ever, master).

 

DATOS TÉCNICOS.

https://vimeo.com/361659650

https://es.wikiloc.com/rutas-mountain-bike/18-enero-armantes-45415723

https://www.relive.cc/view/vQvyzk24w4O

 

Nos vemos en las sendas.  Soy Tija, Lagar-Tija.

 

Disfrutad todo lo que podáis, porque quién sabe si …………………..

 

 

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