Patoexploranda por Guara “guan mor taim” (Una vez más)

La banda sonora de hoy recuerda cómo me siento, jejeje…

Me duelen los brazos.  Tengo agujetas en los tríceps, bíceps y todo lo que acabe en ceps.  Hasta en las pestañaceps.  Es lo que tiene el tirar del ramal durante más de 3 kms cuesta arriba y superar cerca de 350 m de desnivel positivo empujando la burra.  ¿Por qué?  Os preguntaréis los más avezados. Pues sencillamente porque este deporte combina a la perfección la hipoxia con el uso de los mapas, la patoexploranda o la versión moderna del ….¿por aquí a dónde iremos? y una suerte de ciclismo en montaña que poco o nada tiene que ver con los que la gente normal tiene por idea.

Así y con todo…empieza la aventura.  La patoexploranda por Lúsera.  Versión:  2.0 Versión Oregonesa: P’habernos matao.

Hace un suspiro me hallaba en mi casa, tirando en un sofá, arrellanado entre la manta y el cojín.  Vamos de aquellas formas en las que os veis cuando estáis en la fase de total pereza.  Con las uñas negras de rascaros los…..  Eso.  Pues eso.  Y de repente un “guasal” que te invita a moverte y a salir al día siguiente.  Un aberroncho que cansado de vegetar propone una salida “a muerte”.  ¡Bah!  Para qué quieres más.  Ya está hecho.  Me apunto.  Ni siquiera preguntas el destino porque en el fondo te da igual.

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Sólo falta la hora de salida.  En menos que canta un gato ya está puesta en el chat.  Pues sí que está el personal con ganas, sí.  Y eso que algunos están por el Norte haciendo nieve.  Pero dicho y hecho.  Ya tenemos grupo para salir.  Me voy a cortar un poquito para no ponerme zorro como un tocino y a la cama pronto.  Mañana puede ser un gran día, plantéatelo asín.

Hora zulú.  Todos listos.  Joerrrrrrrr qué feos son así vestidos de ciclistas.  Bueno, es igual, ya que he quedado no les voy a fallar.  Vamos a los coches y sobre la marcha, delante del café nos curramos una ruta.  Dirección Hotel Monrepós.  Ah!!! Qué recuerdos!!! Qué magdalenas!!!

Total que entre ponte bien y estate quieta pillo wifi y debo dejar a mis colegas un momento solicos pidiendo en la barra.  Es lo que tiene poseer un cuerpo tan cinco estrellas, adaptado a las circunstancias.  Tomo posesión, me libero del espíritu maligno y vuelvo.  Por fin, presto y dispuesto para la batalla.

Ready, que diría el puto anglo.  Abrigadicos, pertrechados y listos para darle a la senda.  Si es que nos gusta más el barro que a un tonto un lapicero.  ¿Dónde estamos?  Donde vamos a ir, maño mío, a Guara.  Más croquetamente a Lúsera.  Pueblecico abandonado de la zona de la Sierra, allende la civilización de Arguis, más allá de Belsué y sobre una loma dominando el pantano del mismo nombre.  Ahora toca decidir si subimos por el GR, o nos vamos a….img-20170212-wa0009  Ya estamos.  La ruta en el último suspiro queda definida.  Seguimos el GR de subida a Orlato y luego Dios dirá.  Senda adelante.  La que nos espera.  Una marca en el suelo, piedras poco ordenadas, desnivel inacabable, ramas, algo mojado el suelo, con un poco de barro y por fin, llegó el fin.  Después de más de 1 hora de marcha de ascenso y coincidiendo con el cartel indicador de “Ibirque  1h45’” llegamos al pueblo.  Lamadrelperro.  Joé qué bien puesto está el cartel.  Poco menos nos costó.  Ni una pedalada en subida.  Sólo algún repecho de bajada (en dos ocasiones contadas) nos hizo disfrutar de la máquina.  Pero es lo que tiene el montanbai y la patoexploranda.

“No pain, no gain”.  Como recompensa y a cambio nos llevamos una grata sorpresa porque esa bajada puede incorporarse a una ruta como guinda espectacular de bajada.  Pero eso será para otra historia.

Ibirque.  Otro de los pueblos abandonados de la Sierra, en continua destrucción por el efecto del clima.  El deterioro es evidente por el abandono y nulo mantenimiento.  Cementerio de ilusiones, de vida, a día de hoy simplemente aprovechado de manera esporádica para guardar ganado.  Eso es lo que queda de lo que en algún día fue un enclave de familias aragonesas que luchaban por sobrevivir a pesar de las condiciones duras,  de la montaña agreste y de un clima de montaña.  Gente rancia, curtida, luchadora que no tuvo más oportunidad que emigrar en la segunda parte del siglo anterior en busca de algo más que mejorara su existencia.

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Y en estas nos vemos nosotros disfrazados de marcianos endureros.  Con nuestras monturas (más raras que un perro verde) por esos caminos de Dios, hollando el sitio que otrora fuera paso de personas y animales, autóctonos, con un sentido distinto del uso del territorio.  Pero es bueno recordar.  Nosotros también.

Hala que con tanto divagar, se me va el santo al cielo.  A cantar, porque se supone que nos dirigimos de vuelta.  “Con los 30 metros que tiene el piso te voy a tener que ponerte de velcro, niano, niano”  Alegría que bajamos.  Piedra, más piedra, un salto. Olé, qué bonica la senda flanqueada de muretes de piedra.  Mira una rama…………..ieeeeeeeeeeeeojoooooooooo que te dejas la boca como la Mari Trini.  Uy.  Justo.  Casi me como el árbol por hacer portería.  (Acuérdense vuesas mercedes de la ruta por Santolarieta)  Bien.  Ahora un porteo, ahora un vadeo, ahora un ascenso por la piedra “aspra” de Guara.  Preciosa ruta, vive el Cielo.  Por fin pedaleamos.  Aunque sea con un esfuerzo potente y duro, pero continuo.  Esto es un sinvivir.  Y de repente…la zona de bosque nos depara una sorpresa.  Divertida, curiosa y a la par muy espectacular.  Por una pista de sacar ganado, totalmente helada, patinamos-ciclamos hasta el final del tercer tramo (de los cuatro posibles) de nuestra improvisada ruta.  A lomos de las “burras” discurrimos por el bosque tranquilo y frondoso dirección a las fuentes del Flumen, en la parte superior de Manzanera.

img-20170212-wa0007El lugar es sobrecogedor.  Increíble.  Pasamos los metros luchando contra el firme y a la vez disfrutando de la una precaria estabilidad en busca de la bajada prometida.  Y es que cualquier tiempo pasado fue anterior, en esta ruta, digo.  –Os recuerdo que llevamos una porteada de órdago-  Por tanto ahora o bajamos o morimos.  Y en éstas que estamos ¡zasca! Aparece la bajada de Manzarera.  Bendito.  Confirmado.  Por fin bajamos y casi nada la del ojo y lo llevaba en la mano.  Sonrisas, abrazos, protecciones y settings ajustados.  Uffffff qué bueno.

De la bajada ni os digo.  Tanano, Zacarías, Miguel y yo.  Sin complicación.  A nuestro aire.  Poco os puedo contar porque en esta parte sólo toca disfrutar y recrearse en la técnica, tanto de conducción como de material.  Una gozada las curvas, las contracurvas, los pedazos de piedras que hacen enrojecer las suspensiones y calientan los frenos hasta el límite de la ventilación.  Ni recrearme quiero en las barderas por las que pasábamos como los cochinos jabalines.  Debiera ser obligatorio para todo ser humano, una asignatura de cumplimiento incluida en los planes de estudio.  Saber revolcarte en el barro es un valor.  Por eso nosotros, guarretes que somos, bordamos estos conocimientos.  Y en un suspiro sin darnos cuenta nos metemos en la parte inferior de la senda, junto a la pardina de Ascaso.  Poco falta.  Es verdad.

img-20170212-wa0010 Las gradas de Sta María de Belsué, poco aptas para elegantes y finos rallymanes, pero diverttente y gozoxa para aberronchos del enduro.  Un par de vadeos por el Flumen nos devuelven por fin al coche y la conclusión se ha hecho material.  Abraxo, abrizos, abrazos.  Menuda ruta.  No puedo más. Me duelen hasta las pestañas.  Fin.  Vámonos a tomar una caña y un pincho que estoy más seco que la mojama.  Gracias compays.  Esta ruta hay que trabajarla un poco para orientarla según fue sacada del wikiloc, del tío Roberto Clemente, para maquetarla al gusto.  Pero en origen está bien parida y es una buena oferta al personal.  Ojo.  Con cuidado que no es apta para todos los gustos.  Sobre 850 m. de desnivel positivo dan para consumir al más fornido si se hace todo por senda.  Y las 4 horas de ruta no te las quita ni Blas.  Así que a disfrutar.

La ruta:  https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=16092223

Del tío Roberto Clemente.  Un valor seguro.

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Un saludo de Tija, Lagar-Tija.  Nos vemos en las sendas.   See you, little canal sparrows.

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¿Última del año?

     Menos mal que nos queda Portugal.  Decía aquél.  Porque hoy (el lunes) estoy como para echar cohetes.  Ayer pasamos más frío que un perro pequeño, pero disfrutamos como bestias pardas y ya sabéis la frase recogida del acervo cultural de un biker:  ¡Qué bien lo pasemos, cómo disfrutemos!  ¿Tú no estastes?

     Pues el que vino, sudó, se enfrió, sufrió, disfrutó de las subidas y las “pocas” bajadas y de un grupo que ha surgido poco a poco pero que a fecha de hoy se está consolidando como un germen endurero de magnitud considerable.  ¿Por qué digo esto?  Es sencillo, un grupo de 10 componentes a los que se añadieron 4 electrones (por lo del descontrol) y dos amigos más, es un lujo para cualquier organización.  A fin de cuentas ¿dónde vas a estar peor que en casa?  Y la Gabardiella nunca defrauda.

CIRCULAR A LA GABARDIELLA.

No tenemos remedio.  No nos podemos integrar en ninguna célula organizativa más o menos ordenada.  Y es que lo nuestro es el “Ejército de Pancho Villa”, y eso que nos gustan algunas determinadas costumbres prácticamente a todos pero con relajación.

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Así que aceptaron nuestra presencia los colegas de As Cimas, porque nos quieren como somos, y ahí aterrizamos para completar un día de enduro y diversión.  Desde la cola del pantano de Belsué que tomamos como lugar de inicio de la ruta empezamos calentando por carretera en dirección Nocito, mientras conversábamos y empezábamos una jornada endulerda que dio mucho de sí.  Un placer conversar con los colegas.  Estaba en mi salsa.  La portería es lo que tiene.15032113_1534273129922081_1963041597877493040_n

Total que entre ponte bien y estate quieta que llegamos al collado de Orlato.  Lugar clave de la ruta por su posibilidad de elegir entre bajar a Nocito o acortar por la senda del collado hacia el Mesón.  Pero nosotros decidimos bajar.  La mañana avanzada no había secado nada prácticamente.  Y aun con todo disfrutamos.  La rueda se movía más que la compresa de una coja, pero eso aumentaba el aliciente.  Alguno hizo ceprén hasta con el “Ojo de Mordor” y es que había que agarrarse bien al ramal. Deslizaba.  Literalmente sobre mantequilla.  Y a pesar de todo en menos que canta un gato consumimos momentos de diversión, adrenalina y sustos por un camino delicioso, sobre lajas mojadas, terreno fangoso en alguna ocasión y la piedra “guaraní”.

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Espectáculo de sensaciones y colores que abrumaban la capacidad de cualquier retina dispuesta a dejarse seducir por el Otoño en el Parque Natural.  Festival de árboles compitiendo por el mejor decorado posible, natural, atrezzo esperado y no por ello menos valorado supone que lo deseamos, con el fin de poder consumir los reflejos y los olores del monte en esta temporada.  Maravilloso.  Prodigioso.  Cerezos, arces, en sus cromos rojizos; trémulos, populus blanco y nigra, fresno y algún avellano cab**n de esos que te agarran el manillar mezclado con pino, pino y más pino.  Ainssssssssss, qué gonico.

    Prefiero explayarme en este momento para que podáis entenderme y sentir lo que la naturaleza nos ponía al alcance de los sentidos en el camino a Sescún.  Sendero duro, técnico, con pendientes capaces de sacar de punto hasta al más pintado.  Alguno intentábamos subir todo lo que se nos ponía delante hasta llegar al límite de pulsaciones, sin embargo ….la montaña siempre te deja en el sitio que corresponde y tiramos del ramal en ocasiones para superar el obstáculo, la piedra, el remonte.  Ríos, riachuelos, barrancos, losas y más losas jalonadas con algún escalón técnico a mitad de sendero y por fin la Ermita.  Desde el collado se atisba la pista de subida, pero esconde la verdadera capacidad de sufrimiento que desplegamos en cada rampa, cada subida, cada curva que da inicio a un nuevo tramo que nunca concluye y después de todo…otra rampa.  Como dijo un colega:  “¿Pero esto no tiene bajadas o qué?  Je, je, je.  Sí, si.  Tranqui.  Ahora.  Sudados hasta la goma de la braga.  Eso seguro.  Y con frío.  El aire nos dejó un cutis fisno, fisno.

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   Hasta aquí todo disfrute.  Sin incidentes ni mecánicos, ni técnicos, ni personales.  Niquelao oiga.  Una vez arriba y acabada la pista el sendero que conduce a la plana de Bail nos llena de placer.  El descubrimiento.  La joya.  Setas.  A tutiplén, rebollones, negritas, lepiotas, etc.  Pero esta pandilla de aberronchos no me dejó disfrutar.  Sólo mirar.  En fin, es lo que tiene la organización.  Aun con esto mereció la pena.  Y eso que tuve que parar por obligación a reparar un pinchazo que casi nos dejó “pajaricos” en semejante lugar.  Gracias al tío “Mzungu” y a tío “Cirac” solucionamos en el menor tiempo posible a costa de pasar un frío pelón.

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Ahora toca disfrutar, cruzar la pala, llegar al final de la hierba, inundarnos de la poca luz del día y sofocar nuestro corazón con unas vistas irrecuperables desde la ciudad.  Aún lo veo, la luz, sensación, la paz del momento, el aire que golpea la cara acalorada, casi rehuso estar encerrado, pero hay que comer y cumplir con las obligaciones sociales y laborales.

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El remanso de la pala es el preámbulo de la bajada.  Un principio por pista en mal estado es la introducción al sendero.  Oyes de fondo “Dust in the wind”, sabes que llega el momento, el bosque.  Menos luz.  Menos traza.  Tu rueda empieza a rugir y a frenar.  Ya se calienta el ambiente.  Y por fin el desnivel negativo en una rampa de entrada gloriosa.  Yehhhhhhhhhhhhhhha.  A muerte.  Toca sangrar.  Cambia el disco y ráyate.  Los Stones.  Portodoloquesemenea.  Sin freno.  Fly, fly, fly, velocidad y mucho ritmo, flotando sobre la senda que abriga tu trazada con unos peraltes espectaculares; fuerzas la línea y se va, pero se va.  Mucho.  Joder qué gozada.  Sin frenar, contra el pino que se cruza en tu línea, que rozas, con el manillar, con el hombro.  Las piedras saltan de las ruedas y ves que vas casi al 100%; la velocidad resulta absurda y las trazadas surgen solas porque no piensas, es instintivo.  Fluyes, por el bosque como una barrancada de agua en un día de tormenta.  Deslizas hacia el fondo del valle junto con tus colegas.  El ferodo al final se calienta porque el miedo es libre.  Algunos se lo tomarán con prudencia, pero esta vez, para un servidor no era el caso.  Estaba estrenando tarado de suspensiones y ajustes varios y quería comprobar el resultado.  Sólo diré que jamás había ido tan rápido.  Espero no me cueste un susto.  Hasta ahora es increíble.

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Pues a lo que estamos, tuerta.  Salimos del bosque para entrar en la zona de gleras.  Un pedregal con piezas de bloques de caliza como la cabeza de un ta…tano.  P’habernos matao oiga.  Y sin embargo diré que la máquina iba flotando, bien ajustada, se comía todo.  Un placer ciclar y poder pedalear en semejantes tramos.  Un sube y baja agotador a estas alturas y que a la postre provocó un accidente.  Temido por todos, no buscado, pero que esta vez se convirtió en realidad al caer rebotado hacia el vacío el tío Javier.  Al principio sorprendido y no consciente del alcance miramos al compañero pero enseguida nos percatamos por lo que iba contando que podría ser algo delicado.  En fin, después de hacernos con la situación y a costa de echarle valor y coraje salió el hombre de la presa de Belsué hasta el coche por su propio pie sufriendo el golpe y el posible esguince, que se ha confirmado a fecha de hoy, más las moraduras, restregones y ………….la que le caerá en casa (asunto tampoco despreciable).  Pues ahí quedó la cosa.  No fue más grave.  Un susto.  El resto concluimos la ruta, pendientes del asunto y cerramos la intervención en los coches con abrazos, suspiros de alivio y congratulaciones de todo tipo (salvo las de la parte trasera).  Hidicho.

 

Un auténtico placer compartir con todos vosotros la experiencia de un día de monte.  La Gabardiella.  No por repetirla todos los años pierde encanto.  A veces otros componentes la endulzan o le cambian la perspectiva.  Hoy es aportar, sumar, compartir con los colegas que empiezan a realizar rutas endureras de nivel, cada uno con su aportación, su grano y sobre todo la convivencia de esos momentos junto a compañeros que te enriquecen como persona.  Fue un placer que pensamos repetir cuantas veces sea posible.

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As Cimas.  Adrián (Ñandú), Rubén, Alberto (Teclas), Miguel (Sherpa), Manuel, Pedro, Javi, Jesusín (Tarrino), José Ignacio, Ramiro, Miguel (Cirac), Jj, Tanano, Mzungu, Zacarías y Lagartija.

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Pdta.  See you, little canal sparrows.  Nos vemos en el monte.

https://www.relive.cc/view/767774640?r=wa

Aquí os dejo un enlace para visionar la vuelta.  Y un artículo de los publicados últimamente en las revistas de bicis útil para tener en cuenta.

http://www.endurospain.com/6cosas-debes-saber-principiante-enduro/

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La Sierra Mágica

Ibirque.

Este pueblo aragonés, enclavado en plena Sierra de Belarra, dentro del Entorno Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, es uno de los despoblados de la Guarguera.  Ya en los albores del siglo anterior entró en decadencia y del mismo actualmente casi no quedan restos que se puedan visitar, salvo quizás su iglesia de San Martín de Tours.  Hasta esta localización podremos acceder por la pista de Nocito-Cuello Bail, por Orlato, o por el viejo camino de herradura subiendo desde Lasaosa.  En el curso nos encontraremos -si somos avispados- con un dolmen que la gente del lugar nombra como la “Caseta de las Bruxas” y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid os pongo la leyenda del dolmen, la cual espero os agrade.

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La leyenda del Dolmen de Ibirque

Solo te digo una cosa, si algún día comienza a llover mientras haces camino por la Sierra de Guara no te guarezcas en ningún dolmen, pues guardan secretos que solo son desvelados a sus moradores y que pocos han podido contar…

Se llamaba Antonio. Aquel día se había retrasado más de lo esperado en el molino de Villaba y la noche le había cogido cuando todavía se hallaba en Guara. Para colmo, una tormenta como jamás había contemplado, estaba cayendo en la Sierra.

De pronto lo divisó en la lejanía el dolmen de Ibirque. A pesar de todas las cosas que había oído sobre ese lugar decidió que le serviría de refugio hasta que la tormenta parase, pues sabía perfectamente que si continuaba andando podría desorientarse y perderse.

Una vez recostado dentro del dolmen comenzó a sentir un poco de pánico porque eran muchas las historias que los más ancianos del lugar contaban sobre él. Para quitarse esa sensación empezó a pensar en las cosas que tenía que hacer al día siguiente y mientras estaba concentrado en ello, el sueño le invadió.

Un sonoro trueno le despertó. Miró hacia el cielo y vio que estaba completamente despejado. En aquel momento oyó que alguien pronunciaba su nombre. Parecía que alguien estaba entonando una canción de la que sólo comprendía una cosa:  “Antonio, Antonio, Antonio Castán…”. Además creyó ver una luz… ¡Pero era imposible! ¡No había luna aquella noche! Y por otro lado, ¿quién podría estar a esas horas en el Tozal de Guara?

Las leyendas que su abuela le había contado cuando era un niño inundaron su mente, que si a este dolmen le llamaban la Caseta de las Brujas, que si ellas acudían aquí para celebrar sus rituales… No lo podía creer. El párroco de su pueblo, su padre y su maestro le habían dicho miles de veces que las brujas no existían.

Aunque tenía miedo de moverse por temor a que le descubrieran decidió asomar la vista por la hendidura que queda bajo la losa que recubre el dolmen. Entonces una luz más fuerte que la del sol le cegó.

A la mañana siguiente, Gregorio, pastor de Ibirque y su hija María, llevaron a pastar el rebaño. La niña se alejó detrás de un cabritillo y su padre se quedó cuidando al resto de las ovejas. De repente la oyó gritar y corrió hacia ella pensando que habría encontrado una víbora. Pero lo que ambos vieron fue mucho peor:  En el dolmen de Ibirque estaba el cadáver de Antonio… Se encontraba en una posición extraña, como queriendo arañar la roca, pero lo que más le horrorizó fue su cara: tenía una expresión de terror y el lugar en el que deberían haber estado los ojos estaba vacío. Sin pensarlo dos veces se llevó a su hija y salió huyendo de allí.

Cuentan las gentes de Guara, que la última visión que tuvo Antonio fue la de un grupo de mujeres bailando en lo alto del Tozal en torno a una horrible cabeza de color verde y azul que tenía dos cuernos y de la que salía una luz. Cómo no tuvieron conocimiento de lo que el joven vio antes de morir, creo que ni ellos mismos lo saben…

Ya sabes nunca te refugies en un dolmen pues las brujas y los espíritus siguen rondando en él…

Publicado por Javi Perez  en http://ensuenosdeguara.blogspot.com.es/2012/12/la-leyenda-del-dolmen-de-ibirque.html

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Siguiendo el más puro “stail” oregonés, con una organización digna de la “ONU”, véase aquí te pillo aquí te mato, un trío de aberronchos, gallardos y aventureros pollos, dispusimos hollar con nuestras máquinas la Guarguera, desde Gésera hasta Lasaosa, por el maravilloso sendero que desemboca en la barrera del pueblo (decorada con un cartel curioso de “perro peligroso”, nada más lejos de la realidad porque el “gualdo” del perro estaba rascándose los huevos a dos manos bajo una carrasca, cuando nos vio pasar).  Pero a lo que voy vengo, por Cuello Bail siguiendo las rutas trazadas por la buena gente de Alto Gállego y desembocando en la pista superior de Sierra Belarra sudamos las camisetas para completar sus buenos 550 metros de ascensión.  Magnífico enclave para hacer el mandril en estas horas del Otoño y por excelencia sobre un bosque incomparable de buxos, carrasca, pino, servales y un largo etcétera de vegetación mediterránea bien conservada.  Como el orden de los garbanzos no altera el cocido, la explicación sobre el pueblo con sus leyendas y la ruta, son parte del acervo cultural de un biker que se precie, está en primer lugar y la descripción de lo sucedido con posterioridad.

La ascensión desde el precioso pueblo de Gésera, que se inicia en el barranco de mano izda a la entrada del pueblo, es más que razonable.  Incluso dura.  Un poco de masaje aragonés sobre los erizones, un sendero pedregoso “tipo Guara” y unos desniveles dignos de ponernos la almorrana a punto de nieve, incitan a liberar sudores y todo tipo de fluidos corporales (incluso gaseosos).  Así las cosas el precioso tramo recuperado es innegociable de descartar.  Ya en harina y sobre la pista asfaltada, dura y larga cual apéndice del tío Sigfredi, te dirige sin solución de continuidad hasta el mismo collado de Cuello Bail.  Aquí y en tierra la cosa se vuelve más ciclable, entretenida y cuando menos sufrida.  El cresteo es precioso, las vistas insuperables:  A la izquierda el Tozal, a la derecha desde el Bisaurín, Brecha de Rolando, Taillón, sierras exteriores incluidas Oroel, San Salvador, etc, en un mar de valles y de espacio insondable de recorrer más que a vista de pájaro.  2Puesto que la ruta se vuelva más humana la aproximación hasta Ibirque es entretenida, el desgaste llevadero, se piensa ya en comer y beber, también en un descanso con vistas y cuando menos te lo esperas, zas, el sendero hacia Ibirque.  Aproximación por un impracticable camino deshecho por las inclemencias del clima que nos lleva a la entrada de una escombrera de vida, de casas derrumbadas, de pardinas inservibles y prados habitados por vacas.  Soledad y belleza. 5 Maravilloso enclave para los que sobreviven a esta pesada humanidad a base de respiros de aire puro.  Y así fue, porque después de festejar con unas graciosas francesas (con más años que los caminos) y de charlotear un poco con el personal, reiniciamos la andadura en busca de la senda que baja por el PR.  Aquí……es otra historia.  ¿Cuál?  Pues la del desembarco, la diversión, pura adrenalina y darlo todo.3

Hasta el final todo es chorizo, o cuerda, o toro, o quémeséyo, porque la senda de trialera hacia Gésera es de las más bonitas, duras y guarras de toda la sierra.  Impresionante.  El que pueda mantener los empastes en su sitio hasta el final es que no ha bajado a muerte.  Y el que llegue en estas condiciones o está hecho un toro o no es humano.  4Dicho esto servidora llegó consumido, destrozado y con la moral un poco baja porque mis colegas, tanto Adrián como Alberto, estaban mucho más enteros.  Así que toda entrenar de nuevo, ponerme unos límites a comida y bebida y a cuidarme (que los años no pasan en balde).  La siguiente será más dura y distinta, no mejor porque es imposible.  ¡Qué ansia!  Por Dios que llegue ya.

As Cimas power, Nos vemos en el monte.

See you, little canal sparrows.  Lagartija.

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VUELTA A LA GABARDIELLA.

PRECIOSA GABARDIELLA.

Me duelen hasta las pestañas.  ¿Por qué?  Pues como en todas las cosas, todo tiene un principio y todo tiene un final.  Yo estoy ahora mismo por el final.  Más bien en la parte baja de la ola del pedal.  Muchas fiestas, mucha celebración y poco entreno.  Y eso se nota, cagontoloquesemenea.  Qué duro es este deporte.

Ainssss.  El ansia viva nos puede y todo lo que lleve verde en los árboles, aire fresco, bajadas imposibles y bosque animado nos pone locos.  Eso es.  La llamada de la selva bttetera.  Y con esto y un bizcocho el viernes ya estábamos locos mirando el tiempo y las zonas de Pirineo en las que poder ciclar.  La verdad es que estaba bastante complicado encontrar un sitio que no amenazara de tormenta pero al final y después de seleccionar y lanzarnos a la aventura nos hicimos una Gabardiella, en Guara.

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Esta es una de las montañas emblemáticas para ciclar en la Sierra de Guara. El sendero está perfectamente marcado y limpio; bien mantenido y con los mojones bien situados se puede hacer el recorrido sin ningún problema. Además, se trata de un mirador de primer orden hacia gran parte de los Pirineos y también hacia el valle del Ebro. En un día despejado como el del sábado la vista alcanzaba sin problema no solo al Moncayo, también a la Sierra de Urbión e incluso a algunas sierras más al fondo.

Abramos un pequeño paréntesis y aprovecho para contaros una historia.

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La Leyenda de Guara:  Gratal, Guara y Gabardiella:  Amor de alturas.

Hace muchos años cuando la tierra era plana y comenzaba a crear sus primeras formas comenzó una historia de amor que con el paso del tiempo se convirtió en leyenda y la leyenda en mito. No por ello perdió su esencia, ya que todavía hoy se puede percibir a través de la mirada más aguda en el horizonte de la Sierra de Guara.

Cuenta la leyenda la historia de Gratal y Gabardiella, dos amantes enamorados que estaban unidos por un precioso macizo montañoso. Gabardón padre de la bella Gabardiella era reacio a esta relación ya que Gratal era mucho mayor que Gabardiella y simbolizaba la antigüedad, la vejez y la muerte.  Así pues un día al amanecer el tirano Gabardón acudió en busca de ayuda a un amigo suyo, el valeroso y arrogante Guara para que rompiera dicha unión feliz.  Al día siguiente y siguiendo las órdenes de Gabardón, Guara cogió su cayado y partió en dos el macizo montañoso de un golpe seco como si de débil piedra caliza se tratara, separando a los dos enamorados para siempre y creando la brecha del río Flumen al cual derramaría sus lágrimas la linda Gabardiella.  Gratal al verse separado de su amor para toda la eternidad clamó venganza y al anochecer de ese mismo día mientras Guara dormía, alzo su propio picacho y lo clavo en el corazón del gigante dormido permaneciendo así hasta hoy.

Si enfocáis bien la mirada podemos ver la silueta del gigante reposando en la piedra y mirando al cielo a la altura del pueblo de Siétamo, tal vez esperando de nuevo su oportunidad de resarcirse…quién sabe.

Pero en cuestión de btt y Montalbán la cosa cambia bastante.  Nosotros organizados en dos comandos, uno jacetano y otro de a Tierra Plana, nos juntamos en Arguís.  Habíamos quedado para la ocasión y con la exclusiva finalidad de dar rienda suelta al sentimiento aberroncho y endurero.  Allí nos conocimos algunos.  Otros ya sabedores de nuestros quehaceres en anteriores batallas nos preparamos para hincar el diente a una de las vueltas más sabrosas de toda Guara, parque de atracciones por excelencia para el endulerdo.

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De la capital del Vielho Reyno bajaron Jokinss, Tripu, Izarbe, Xabi y el tío Ivann con su colega Tronko y de la Cierzo subimos Joselu (Mzungu-Maño Lento) y servidora, Alberto (Lagartija).  Conocedores de la zona no teníamos más que ajustarnos las mochilas y para el monte.  Bueno por no mentir unos cafés ya cayeron, pero nada más habría que reseñar.  Estoy flojo.

Acción.  Una vez sobre la cola del pantano de Belsué ya poco hacía falta.  Todo estaba preparado.  Carretera y manta.  Nos liamos por ésta hasta llegar al collado de Orlato y desde este paraje singular tomar la senda de bajada a Nocito.  Espectaluznante.  Calzado de protección, settings ajustados y el flow que se sale por las orejas.  Venga pues.  Dale, dale, dale.  A mí personalmente me tocaba ajustar el freno trasero y la rueda nueva delantera que todavía no sabía por dónde cogerla.  En el primer km os aseguro que ya estaba sobre aviso y le tenía cogida la medida porque al segundo susto no me cabía un pelo a martillazos por el culo.  Menudo resbalón sobre las lajas.  Si me atollino allí mismo con la velocidad que bajamos se me pelean los dientes por salir de la boca.  La solución era fácil, quitar la presión sobrante y de nuevo el “rey del no-air” en la rueda delantera con poco más de 1 kilo de presión sobre una rueda de 2.35 hacía que pareciera un tractor con semejante balón (téngase en cuenta que lleva garganta ancha de 32).  Vamos que después se agarraba más que una coja en un baile.  Genial.  Puro flow.  Total que entre ponte bien y estate quieta ya estamos en Nocito.  Cuesta abajo poco se nota la falta de piernas.

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Acometemos la parte de subida.  La más bonita a mi gusto.  Por el camino del camping y en subida al Mesón de Sescún los tramos son duros, técnicos y ratoneros.  Muy bien marcados es difícil que perdáis la inspiración y la orientación.  Deleitaros con una magnífica vista donde las halla sobre el Tozal y su entorno.  Vegetación mediterránea, carrasca, boj y planta autóctona.  Incluso setas por la humedad que acoge y resguarda sobre la tupida manta vegetal.  El paraíso del biker aberroncho y cerril.  Maravilla de la naturaleza que debemos conservar para que todos podamos vivirla.  En estos pensamientos y otros similares iba sumido cuando tocaba afrontar la primera de las 2 bajadas técnicas que tiene mientras alcanzas la parte superior.  Mis colegas navarros ya habían subido prácticamente todo porque están hechos unos lebreles y tiran como si llevaran una guindilla en el culo.  Menos mal que Ozeluí y una servidora se tomaban las cosas más tranqui.  Bueno y también Tronko que me pastoreaba para que no me perdiera.  Fiel amigo y buen pastor. Mejor perro.

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Pues eso que el Tripu y Xabi, marcando la subida nos llevaban con la cafetera a tope.  Luego Ivann, Izarbe y Jokinns, enseguida y por último cerrábamos filas nosotros.  En las bajadas la cosa era distinta pero poco porque estábamos más retrasados que los coj***es de un tigre.  Total que para animarnos casi me atollino en una curva en la que salí por las orejas.  Poco destacable el incidente.  Un susto.  Y poco más de sí da la subida.  Una vez en el Mesón buscas la pista de ascensión a la parte alta para conectar con la pista muy bien trazada y para acabar en el sendero nos dejará a punto de coronar en las Paúles.  La campa superior es una auténtica bendición, prodigio de pasto alpino y vegetación de altura junto con alguna florecilla que adorna con discreción y color el verde del tapiz.  Este lugar es mágico.  Ideal para descansar y sobre todo para reponer fuerzas antes de bajar.  Aquí ya te has comido la mitad de la cebada.  Sólo resta bajar, que no es poco decir, pero bueno.

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Las fuerzas ya estaban un poco justas y si llega a haber unos cientos más de metros de ascensión pido la pala para que me entierren.  Aquí hay que tener fuelle o mueres en el intento.  Son poco más de 1000 de ascensión, pero claro, hay que subirlos.

The next.  Al salitre.  Bajannnnndo.  Por la senda de Wenda hasta el primer cierre de ganado sin problema.  ¿UH?  Y dónde para Izarbe.  La pobre se había metido una tollina sin tener conciencia de cómo había sido.  Una de las gordas.  Pobre.  La pierna y algo más en el pecho.  Recuperada para la bajada y con la ayuda de Tripu consiguió llegar como una Jabata.  Luego supongo que los dolores saldrían, pero ahí está.  Yo le sugería “la pala”para enterrar pero me parece que le faltaba mucho para entregar la cuchara y dejarse hacer.  Era la bajada. Pico del Águila, al fondo

Senda rápida, rapidísima y peligrosa si no vas atento porque allí te caes y das más volteretas que un gato.  Enseguida llega la senda dentro del bosque “animado”.  Preciosa, rápida, con peralte, contracurvas enlazadas y con flow espantoso.  IMG-20150815-WA0012Me derrito sólo de pensarlo.  La más técnica y divertida de las bajadas hasta que conduce sobre las gleras de piedra que cruzas a inglete en un “ay” para que no se resbale la rueda y con ella tu pobre humanidad que daría unos cuantos de metros más abajo (dando ripas per la rues).  Esta parte es trabajosa y hay que luchar sobre la piedra descarnada y dura, la rueda firme y la trazada segura.  Debes afirmar tus brazos sobre la dirección y con mano firme y criterio claro avanzar hasta la salida.  Una duda y puffffffffffffffff.  Pero en estas y otras llegas al cierre de Belsué.  Casi acabada la ruta.IMG-20150815-WA0014

Menos mal que no hubo más incidencias hasta aquí.  Izarbe se recuperaba, o más bien sufría para llegar y también Tronko tenía unos problemillas en sus almohadillas felpudas.  Sangraba un poco y el pobre también tenía ganas de llegar.  Enseguida compay, un pelín más.  En 3 km o algo más estaremos de vuelta en el coche.  Rodeamos el pantano por la parte superior y entre el pinar por pista más o menos llana llegamos al puente y final.  Así fue.  Un suspiro.

Ya en el coche, la ruta acabada, la valoración de lo hecho resultó gratificante.  Justo de fuerzas, en el límite, agua acabada con mucha deshidratación y nivel del flow a tope.  Los colegas sobraos de fuerza y ganas.  Bendita juventud.  Están hechos unos mulos.

A continuación rematamos en el Migalón con un par de huevos con aderezo y unas jarricas (van bien para la vista) y la portería tan necesaria en estas ocasiones.  Descanso y a continuar. Un placer oigan.

Así se pasa un buen día, no digo más.  Monte, bici, colegas, birras y portería.  Vaya 5 patas.  Espero veros pronto.  Gracias chavales.

firma-blog-btt_albertolagartijaFrom the hell.  Greatest ………………..best regards.

Vamos que,.. un saludo, kiolllls.

Pico del Águila, al fondo

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