En Francia, nada tiene importancia.

Recorriendo el Alto Bearn.

 

 

Acabo de lavar la bici y mientras lo hacía he disfrutado de una tranquila y apacible mañana, salpicada de los intensos rayos de sol, típicos del Valle del Cierzo, para el momento que nos encontramos, pleno agosto, canícula total.  Al tiempo que se me socarraba la “fueta” –parte de atrás del cuellu, charrando n’aragonés- me ha asaltado una certeza que rondaba por mi cabeza ya hace unos tiempos.  Es verdad que esta sensación se va notando y la vas apalancando en la parte de atrás del cuarto oscuro del cerebelo posterior, pero al final se manifiesta en el día menos pensando y en forma de regalo navideño.  Al final doblas la rodilla como los toros y te acochinas en tablas hasta llegar a reconocer lo inevitable.  Con mucho dolor de corazón y resignación propia de cartujo, lo expresas (jamás a tu pareja, of course), pero sí a los colegas.  ¿Qué ha pasado?  ¿Por qué a mí?  ¿Acaso estoy en el ocaso de un recorrido en el cual debo acostumbrarme a que los planes multiactividades, con citas de salidas biker monstruosas, grandes celebraciones posteriores y retornos al día siguiente a por más caña, se han acabado definitivamente en favor de un descanso merecido y recuperación del cuerpo porque ya no da más de sí?  O simplemente es un impás de tu forma física.

En fin, va a ser eso.  O eso, o la junta de la trócola.  Pero no, ya se sabe que todo tiene un límite y para una servidora un rutón de 1600 m+ con bicicleta pulmonar, ansia viva de poder solucionar todas las trazadas subiendo y bajando, porteando, sufriendo, oliendo como si fuera un choto, disfrutando de las bocanadas de libertad del monte con su aire renovador, fresco, agua cristalina (de esto hablaremos más tarde) y una sensación de vitalidad sólo comparable a la vida de soltero, no tiene parangón.  (Por Dios, que no lea esto mi parte contratante de la otra parte de mi parte).

Y todo ello, reconozco que a pesar de lo que es no me incomoda, de hecho reconocerlo es un principio para poner remedio a esta enfermedad de la pila.  De la pila de años.  Otro síntoma evidente es que mientras disfruto de una redacción gozosa, de fondo tengo una lista en reproducción sonando de fondo que tiene más años que el hilo negro, y que me agrada, me reconforta y me hace sentir tremendamente bien.  Entre ellos, Slackstring, Loch Lomond, Peter Tosh, David Gilmour, Dropkick Murphys, The O’Reillys and the Paddyhats o Leonard Cohen, entre otros.

Los resultados a la vista de la lectura de esta pequeña introducción son evidentes: cansancio y pesadez de piernas, apertura del patio de caballos (en fin, que te cabe una riña de perros entre las garras y además diría para los más “experimentados”, la visión es que pareces la parte de atrás de un Renault 8); en otro orden de cosas, relajación de cuerpo y mente –vamos, suave como un guante- y la total certeza de que el verde que mantienes en la retina volverá en menos que canta un gato porque las endorfinas segregadas en el día de actos te han enganchado hasta la médula.  Yonquies de las sendas, dependientes del aire puro, de los altillos, de la caliza y los helechos, del barrizal y las cubiertas de 2.5’’, de unas máquinas creadas para hacer sufrir cuerpo y mente en busca de los límites naturales del cuerpo humaño.  Nada es lo mismo que el nihilismo.

Así las cosas deberían vuesas mercedes saber en qué consistió tan magno acontecimiento, digno de los mejores paladares ciclistas y montañistas.  No se trata de una ruta al uso, o de una búsqueda del hedonismo endulerdo per sé, no señor, es un compendio de sensaciones plasmadas en diferentes momentos por los cuales atraviesa el protagonista.  Distintos y diferenciados tramos, determinados por la zona y la orografía, que aportan cada uno su calidad, su sentimiento, su esfuerzo o si preferís laidiosincrasia propia del territorio.  La ruta podría definirse como una travesía en busca de los lugares más carismáticos de esta región meridional de la Aquitania francesa y vecina nuestra.  Tan parecidos y tan distintos, los mismos y diferentes a la vez.  Con una historia casi común y proximidad tan evidente que es inevitable compartir espacios y voluntades.  De hecho alguno de estos pueblos, como Aste, Castet, Beost o cualquier otro me recordaba mi infancia por Sallent de Gállego, Tramacastilla, etc.

Suena Wax and wire, y me lleva flotando hacia Castet.  Maravilloso.  Subida por el puerto entre millones de hayas, enanos, hiedras, elfos, “Eldelbar”, setas, curvas imposibles, de pretar el culo y meter riñón hacia la siguiente rampa con un desnivel “esqueroso” pero que no te impide continuar porque el firme es lo suficientemente bueno como para seguir.  Y más sombra, y más castaños, abetos, incluso alguna secuoia.  Hay humedad suficiente como para pillar reúma y sudar por todos los poros de tu cuerpo.  Si me quito en la cima de Castet la camiseta se queda de pie, sus lo juro por la tumba de mi mula Romera.  Y no es más que el principio.

Sin solución de continuidad nos adentramos por las pistas que jalonan el territorio del Alto Bearn para ir descubriendo la flora, fauna y también su componente humano.  Nos encontramos docenas de paseantes, algunas familias que habían alquilado borricos para llevar el material o a sus pequeños, barranquistas, campistas o simplemente amantes de la naturaleza.  Y entre ponte bien y estate quieta vamos llegando al Col de Jaut, que tantos problemas de pronunciación nos dio.  No hay que olvidar que aquí los aborígenes utilizan el Occitano como parte de su cultura ancestral y por tanto el francés académico se queda como una parte del lenguaje.

Las bordas de pastores están bien cuidadas, de hecho se utilizan casi todo el año y junto a ellas los refugios abiertos presentan un estado más que aceptable.  Con esta concepción del medio encontramos un grifo de agua al que nos acercamos a tomar reservas con que rellenar el camel-back para el resto del recorrido hasta el lugar de partida.  ¡Ay amijos!, craso error.  Pero quién lo iba a saber.  Ya la mañana pintaba regulera cuando tuve que solucionar un problema de cambio a mitad de subida, pero que se solventó con garantías hasta el final, pero esto, ¡ay esto!  Nada, nada, refrescar, refrescó, pero a los 30’ de haber consumido el líquido elemento no me atrevía ni a pestañear.  Gensanta, qué ebullición.  Me iba de canillas, por la pata abajo casi sin remedio.  Sólo me impidió tan desagradable visión el hecho de estar en compañía de mi colega, al que aprecio y que no merecía semejante espectáculo, pero yo me cagaba hasta en lo más sagrado.

Bueno, corramos un tupido velo y continuemos con la reflexión.  Incluso redactando.  Ya hemos llegado al punto clave, Jaut, después de un ascenso continuado de 1000+ de desnivel.  Ahora toca retratarse.  A través de los prados alpinos, a cuchillo y con conocimiento montañero toca ascender hacia el paso que nos habíamos propuesto como solución a la ruta.  Una tasca alfombra nuestra ascensión, naturalmente sin arbolado, hacia la cota de 1780 que nos espera ansiosa de ver nuestras caras.  Una buena ciclada alpina por las trías del ganado vacuno nos conduce hacia los derrubios de la montaña.  Un depósito calizo, un corte sobre el castillo, una visión superior entre la montaña y el cielo.  Nuestro paso, el corte de la espada de Roldán, un portillón con pocas facilidades para las bicis eléctricas, salvo que estéis más fuertes que el vinagre y os la echéis a la espalda y como titanes portéis el peso a la parte superior.  Debo reconocer que no es mucha distancia.  Tal vez 500m, pero con un desnivel positivo que rondará los 200+.  Con lo cual es necesario pensarlo.  Pero es la traza.  Sufrir, sudar como camellos, ascender y coronar el paso franco.  Extremadamente duro.  Debéis tener presente que a estas alturas habremos acumulado ya más de 1400m+, pero es por aquí.  Mi colega Monsieur Cirá, un caballero donde los haiga, tuvo la deferencia en vista de mi estado físico por lo ya descrito que echarme un discreto cable y antes de que se lo pidiera ya había bajado a prestar su hombro para portear la última parte de la subida.  Y así fue como superamos el obstáculo de piedra y sufrimiento.  Col de Lalléne.  Indescriptible visión sobre los Pirineos franceses.  No creo que la olvide en mucho tiempo.

 

 

 

 

La récompense au sommet avec un panorama splendide entre le le Pic du Midi de Bigorre et le Pic d’Annie, en passant par le Gabizos, l’Ossau….Au sommet il ne faut pas avoir peur du calme et de la solitude!

 

Os aseguro que merece la pena, por lo menos una vez, contemplar la visión especial de la otra vertiente.  La otra cara de nuestro Pirineo, tanto del Norte como del Sur.

Un descanso, como decía y ante la visión de un rebaño de ovejas que pastaba tranquilamente en el collado próximo comenzar a buscar la ola, surfeando sobre el verdín, descendiendo hacia menores presiones, toreando las trías, cabalgando nuestra máquina como si voláramos en el espacio sin peso ni gravedad.  (Ojo-cuida, que sí que la hay, es más como falles te metes una tollina que se te pelean los dientes por salir de la boca).

Rodear, picos, el de Coos, y cualquiera que nos impidiera un descenso limpio.  Praderío impresionante, mar de verde, ondulado por el aire pirenaico, vegetación de ladera y sobre todo Pirineo Atlántico.  No hay mejor cosa que navegar con viento a favor, descendiendo hacia los puntos clave de la ruta, que en este caso era un refugio de pastores junto a un Col, d’Agnoures (de los corderitos) que nos volvió a recompensar con una suerte inmensa.  En busca de agua bajamos a solicitar a los moradores del lugar un poco de favor.  Y no sólo hallamos eso, sino que departimos ampliamente (seguro que lo creéis, porque portera que es una no puede negarlo, no se debe callar ni debajo del agua).  Y en estas estábamos hablando con los franceses, tomando agua fresca y riendo con las cosas de unos y otros, que casi no hacen tomar un Ricard.  Salvada la papeleta, sin acercarnos a tan pestilente licor, salimos antes de quedarnos a merendar con ellos.  Continuons.  Col de los Borreguitos.

Lamadrequeparioalosputoscorderos.  Dremía qué desnivel.  Clavos, cuerdas, arnés.  Los putos borregos estaban cogidos a la ladera con velcro.  Supu**amadre.  Menos mal que llevo un ancla para estas ocasiones (con 4 pistones por freno y discos de 203) porque la bajada está hecha “con conocimiento”.  Entras en el mar de helechos y ya puedes hacer ceprén con el ojo de Mordor.  Culo atrás leí una vez en una manual de técnica. Ni de broma.  Tu cubierta trasera debe dejarte la forcacha del culo en carne viva si quieres mantenerte sobre la bici en una posición honorable.  La tracción será compensada sino caerás como un tocino, para ello siempre están las ****as raíces, los agujeros bomba, los helechos que tapan la senda y la increíble vegetación que viste toda la ladera.  Pero no todo son sustos, sobresaltos y tensión máxima, también hay trechos de barrizal para revolcarnos como los jabalines y trías holladas por las vaquitas que dejan el suelo en perfecto estado operativo, amén de las tormentas que derribaron en su día más de 5 ó 6 troncos de hayas.

No todo es como lo he pintado.  Realmente sí lo encontraréis, en tanto no pasen los Comunes a reparar las sendas, pero la verdad es que una vez dentro del bosque y a pesar de que tiene más trampas que una película de chinos el sendero serpenteante entre las hayas y con zetas imposibles, sobre raíces de ensueño que parece estemos en Nueva Zelanda, o con unos virajes de tensión máxima, es apto para aquellos más valientes y técnicos que disfrutarán de un descenso “estilo Asieso” por la zona empinada.  Gozons.  Más tarde se abre en una pista que durante buen rato nos lleva por la ladera hasta casi dejarnos en la gloriosa sorpresa final, por no esperada.  Una zona que se transforma en un “rock garden” delicado, técnico, que te pone los pelos del culo a punto de nieve.  No exagero ni poco, ni nada, un despiste y das más volteretas que un gato.  Pelín delicado, ensalada de lavadoras con pocas trazadas que satisfacen al más exigente, limpio como espada de vegetación te fija tu punto de mira sobre la trazada apropiada.  Batidora que ayuda a soltar músculo, total no llevaremos más que 1550+ de desnivel y a estas alturas te pilla el Rocko Sigfredi y dudo mucho que lo notes.  En fin, un colofón de gloria bendita para un endurero que sabía que necesitaba rodar por helechos, prados, caliza, territorio diferente, francés….pirenaico en suma.

Final con un par de ámbars, coca-colas, isostar y todo el líquido que pillamos.  Un refrigerio a base de bocatas de competi y una vez cambiados, de vuelta.  Portería, comentario, sonrisas y ya pensando en cuando volver por este territorio.

Un consejo.  No os lo penséis.  Visitad a nuestros primos occitanos. Dar un paseo por la France.  Arremangaos y a darle.  No saldréis indiferentes.

Pdta.  Monsieur Grasa y resto de colegas.  En pompa que ya está cocinando la siguiente.  ¡Qué bueno el Comfortably Numb del tío Gilmour en Pompeia.  Viejuno.

 

Soy Tija.  Lagar-Tija.  Nos vemos en las sendas.  Un abrazo fuerte.

 

Datos técnicos.  Aquí está toda la info.

https://es.wikiloc.com/rutas-mountain-bike/moulle-de-jaut-et-col-lallene-11333648

En el Col d¡Agnoures, debéis coger el sendero que toma a la derecha sobre el collado para ir por la ladera de la derecha entrando y saliendo del bosque dirección a Aste.

https://www.strava.com/activities/3868544238          

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Senda de bajada del Albarún

Se trata de una vuelta circular que tiene dos partes muy diferenciadas:

  • Una subida muy dura por pista hasta el Albarún (en algunas cartografías lo denominan Alvarín). Se trata del punto más alto de la Sierra de la Contienda, donde hay una estación meteorológica y algunas antenas.
  • Una bajada por senda bastante larga (pista recuperada) y otra senda para entrar a Jaca, pasando junto a la central hidroeléctrica.

En general la pista está en buenas condiciones (al menos el día que fuimos a revisarla nosotros).

No obstante, hay que tener especial cuidado los días con agua, puesto que tiene varias zonas de pista con un firme muy arcilloso que se encharca con facilidad.

En esos mismos tramos podrían marcarse rodadas, por lo que hay que prestar atención (especialmente en las partes altas de la pista, en la zona que rodea a la cima, tanto de subida, como de bajada.

Senda de bajada del Albarún: En la bajada, al llegar al punto en el que nos cruzamos con al subida, se sigue de frente por una antigua pista forestal que se ha ido invadiendo de maleza (incluso árboles), pero que actualmente se puede bajar muy bien.

No tiene curvas cerradas, ni pasos técnicos, salvo algún surco por escorrentías de agua. En algún momento nos hemos encontrado con un tronco cruzado, pero lo pudimos apartar manualmente y  de pasar se va haciendo el camino cada vez más claro.

Al final desembocamos a una pista, que tomamos hacia la izquierda para bajar hasta el puente de las Grallas.

Este día, entramos a Jaca por la senda que hay entre puentes, que pasa junto a la estación hidroeléctrica.

Enlazamos la entrada al puente San Miguel por un tramo cortito de escaleras y unas margas. No obstante, ese tramo se puede evitar fácilmente siguiendo las indicaciones de la carretera para ir al puente San Miguel.

En total, menos de 30 km, con 1.000 m de ascensión acumulada, con una larga senda de bajada.

No fiarse mucho del tiempo del track, puesto que lo hicimos con bicicleta eléctrica (en modo ECO). Fácilmente podría llevar algo más de 3 horas.

MAPAS:

Mapa General Albarun
Mapa General Albarun

 

Mapa Detalle Albarún
Mapa Detalle Albarún

 

Senda Estación Hidroeléctrica
Senda Estación Hidroeléctrica

PERFIL:

TRACK:

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VIDEO:

EN el siguiente vídeo se ven algunas de las posibilidades para enlazar esta senda (con imágenes de salidas de varios días)

Nos vemos por el monte.

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PRIMAVERA. Vente a Biel.

 

Hypoxia mode.  Biel o el enduro turístico.

 

Cuaderno de bitácora.  Planeta asfalto.

 

Año 2149 de nuestra Galaxia.  Hoy domingo he desayunado como para una boda. Llevo las piernas que parece me haya follado un gato y el “Ojo de Mordor” progresa adecuadamente; mi piel muestra un color anaranjado, pulido, brillante y lleno de esplendor, producto de una exposición al sol el día de autos.  Estoy vago.  En lo único que me diferencio de una planta es que ella hace la fotosíntesis.

De una descripción somera, aunque interesante, de una ruta especial -a estas alturas del año- tal vez deba pasarse a un comentario exhaustivo de un magnífico día de comedia y montalbán (o al revés).  Un paseo por las nubes……..o por Biel, o miaquémeséyo.

Como dice Tarrino, al bajar del coche estábamos más blancos que una taza de water, pero, eso era al principio.  Un poco de cremita al punto de mañana en el mismo aparcamiento de Biel puede aliviar mucho futuras insolaciones provocadas por el astro rey.  Cierto es que durante un buen rato a su merced puedes acabar como una tostada, pero realmente … al final es así.  Hay que vigilar nuestra salud, y en eso estábamos cuando de repente…

Por orden.  Un poco de concierto, sis plau.

 

Biel.  Día D. Hora zulú. Planes.  Todo.

Despegue:  Día estelar de nuestra galaxia, 16 de marzo.  Hora, prontico, sobre las 9.30.  Bien peinados y limpios como una espada.  Allí aparecemos 15 mardanos vestidos de romanos dispuestos a dejarnos la piel en el pellejo dando pedales por la Sierra de Biel y Santo Domingo.  Esta vez toca describir el lugar para aquellos espíritus pobres que no conozcan la zona y gusten de un baño de sensaciones agradable, divertido y reparador al final de ruta en los pocos bares de la zona.  Pocos, pero con calidad, es justo reconocer a quien trabaja bien y aquí su mención. Te tomas un café y sabe bien y no hay efectos colaterales porque alguna vez me ha pasado que pienso que le llaman café con leche porque “dame veneno que quiero morir” ya estaba pillado por los Chunguitos.  Y otra cosa que me gusta destacar siempre es la calidad humana de las personas con las que nos cruzamos por nuestros pueblos, no como muchos de los bloques de los vecinos de las ciudades que parece que les hayan afectado los recortes en educación.  ¡Coño!  Saluda.

 

Por otra parte, que no la de atrás, empezamos bien la mañana, de cojón de mico que diría aquel.  Varias multas de tráfico en el camino de ida, unas gafas rotas al pisarlas de forma descuidada, un camel-back que perdía más aceite que Carmen de Mairena, y todo tipo de desgracias concatenadas.  Con todo este enjambre de circunstancias sobrevolando nuestra áurea tocaba protegerse porque en una de éstas podría acontecer un desenlace fatal, una caída, un embarazo, un diente o cualquier desgracia que el Maligno tuviera a voluntad.  Era un miedo cerval, como el de echarse mano al bolsillo y no sentir el móvil.

Aun así y todo iba adelante.  Rodeado de algarrobos, de bicis raras y material de todo tipo, desde la conquista de América no se debía haber visto cosa igual en estos pueblos de Dios.  Una manada de vikingos ataviados de grana y oro con bichos raros para dar pedales, de formas «estrambólicas» y lenguaje también desconocido.  ¿Feos? NO. Es como preguntar a nuestras mujeres sobre esas visiones.  Su respuesta es evidente: “Te tiene que gustar a ti”.  Está claro, tienes una pinta de orco de Mordor, que te rilas por la garrilla.  ¿Acaso serán extraterrestres?  Supongo que si alguien nos hubiera visto seguramente nos hubiera mirado como las vacas al tren.  Pero vamos, que a mí también me pasa.  A veces pienso que España puede salir de la crisis… y luego veo a niñatos de 16 años con las cejas depiladas y se me pasa.  Pues esta visión, igual.

 

Mientras tanto en el Reyno de Oregón, pistoletazo de salida.  Nos conjuramos en sonrisa inicial con la mirada puesta en la parte superior de la val, oteando por encima de la primera línea de árboles buscando el final, la meta o por lo menos el primer collado.  Me echo al monte.  Como si saliera de cervezas con el 78% de batería.  Ahí.  Que sea lo que Dios quiera.  En nada y por sorpresa nos introdujimos en un barranco con pendiente, apellidado “Del Correo” que empezó a inclinarse hasta límites insospechados.  El firme, por decir algo, era … ¿cómo decirlo?  Ya está, ma ha venío, era “esqueroso”.  De piedra redonda, cantos rodados, como cabezas de crío, un tapiz de bolos intratable, infranqueable desnivel pestoso difícilmente evitable.  Un mar de pedrolos.  Había otra opción, pero no convenía al asunto que nos llevábamos entre manos así que la decisión del equipo de ruta no era discutible. Como reza el dicho: Jugar y perder, pagar y callar.  Al mal tiempo buena cara, así aproveché para contar mi experiencia en los rayos X, que me hicieron esa misma semana en la zona de mi lesión, sacro-ilíaca-lumbar-perifóllica, (vamos, en la lomera) que ya voy a tomar como crónica, porque no evoluciona como los pokemon, sino que se hace más bien resistente a todo tratamiento, incluida a la ámbar requetefresca.  Por decirlo elegantemente, mi relato expuesto con una visión particular de la situación, sin exagerar miaja, porqueeeee como dice nuestro refranero, los niños, los borrachos y los leggins siempre dicen la verdad, aunque sea maqueada.  Risión y descontrol para obviar el desnivel.  Bueno, pues eso, que entre ponte bien y estate quieta nos olvidamos de la merdé de subida para llegar al primer collado que era la antesala de nuestro primer sendero de recompensa a la tenacidad y esfuerzo inicial.  Aquí el tío Sherpa deleitó con una sesión del Club de la Comedia para solaz reparador del personal mientras el grupo se ataviaba con las protecciones que servirían en el descenso por la senda hacia el refugio de la Artica.  Un bosque de hayas, tapizado de hojarasca, de ramas y más trampas que una película de chinos.  No se puede pedir más.  Era “naturalmente maravilloso”.  Una senda más bien cortica, muy bien alicatada, con sus baches, sus ramas de avellano, sus hayas frondosas, los gnomos y una incontable cohorte de zarzas dispuestas a abrazarte.  Si es que el bosque nos quiere.  Ya te lo digo yo, “mi amol”.

Poca recompensa fue el llegar hasta el refugio porque sin solución de continuidad nos metimos en la pista que asciende al collado que otorga vistas sobre el Puig Moné y el borrado de memoria fue rápido.  El remonte a la zona superior es breve. Ahora toca descansar, comer algo, comentar la jugada y empezar a contar las subidas realizadas.  Ya se sentía el jambre, mucha jambre.  Aquí ya no se hacía ascos a nada como en el comedor de la oficina.  Allí ves un yoghurt caducado de un día y no te lo comes, pero el sábado noche seguro que te meten droga que ha viajado 12.000 km metida en culo de alguien y p’alante.  En fin que hay gente p’a to.  El calor es insoportable y la humedad del bosque nos hace sudar hasta la goma de la braga.  Ya he perdido 1 litro mínimo por todos los poros de mi cuerpo serrano.  Y no es poco decir.  También es el momento de los retratos y las tontadas, debido a la hipoxia, la pérdida del sentido de la razón y el poco conocimiento que ya de serie viene instalado en algunas cabecicas, hace que sea el conjunto perfecto para irradiar tontería.  ¡Qué más se puede pedir a una mañana de diversión!  En esas estábamos cuando alguien decidió que debíamos de bajar de nuevo al refugio de la Artica para continuar viaje.  Y es que claro, íbamos a contrarreloj y las horas de sol mandaban.  Allí los guías recios de la manada, chascando el látigo, y a golpe de arenga y vozarrón urgían a las tropas a ponerse nuevamente las protecciones para bajar por el sendero jalonado de tocones de árboles y arbustos recién arreglados.  Dignas de voltereta estas ramificaciones, unido a la tontada y al hacer medio medio que algunos tenemos presentan la ecuación perfecta de la tollina integral.  En resumidas cuentas, una voltereta cum laude a la primera de cambio.  Pero no, esta vez no.  Algún susto y poco más se provocó en la bajada, por tanto, en líneas generales muy noble y divertida.

 

 

Una vez abajo la primera incidencia del día.  ¿Cuál es?  Se preguntará el ávido lector, curioso y enternecido por la descripción del monte.  Pues no es otra que la del Tío La Vara.  Azote de maleantes, cuidador del Medio, látigo de malvados y gente sin freno que manchamos el monte.  Gruñido del macho alfa a todos aquellos que tiramos los residuos orgánicos al suelo, recuerdo incansable y tenaz de la limpieza, fan del KH7 y demás atributos con su voz de mando, báculo en mano, cetro y trono en las fotografías, amén de ese porte gallardo y conquistador………..(jodofloro, luego lo veis y …bueno os pondré una foto, jeeeee) con recio mando y sin bacilar lo más mínimo, impasible el ademán infundió tal respeto que no sólo recogimos las cáscaras de plátano sino que acabamos pasando la mopa por debajo de los árboles.  Todo esto dicho sin exagerar un ápice.  Pero a lo que voy vengo.

Enseguida tiramos pista aislante.  O sea palante.  Como los de Alicante.  Unos pocos kms de pista “esquerosa” de tierra recién arreglada que había dejado la capa de rodadura movida y como no había sido compactada, porque a criterio de nuestro técnico favorito no hubiera ganado nada con pasarle un molón de los gordos, salían polvo y tierra a partes iguales secando nuestras mucosas y haciendo más dura si cabe la subida entre el calor, el esfuerzo, las horas sobre la bici y lo que faltaba por venir.  Pero no es más que otra incidencia en el día, nada destacable que no sea reparado con un trago de isostar azul o powerade, de los que te hace cagar un mojón radioactivo que se ve desde el bloque del vecino.  Arreglar el cuerpo, lo arregla, sí, no digo que no, recuperas sales, también, pero coño que al final con el culo encendido pareces un gusiluz. 

Me distraigo.  Hacia la parte superior del mirador, frente al Puig Moné, en Malpaso y en franca subida, expuestos bajo las inclemencias del sol, por una pista ancha, larga, recta llegamos al mirador.  Aquí encontramos dos paisanos “sin ganas de charrar” que si nos dejamos nos ponen la cabeza como un bombo, aunque se agradece compartir espacios y aficiones.

Un paseo por las nubes.  Una vuelta en 360º alrededor de un mirador privilegiado.  Desde Sto Domingo al Norte hasta la Plana de Uesca al Sur.  Vista de las que no se puede uno perder.  Recuerdo que guardarás durante mucho tiempo.  Descanso y paz, y pinchazo de Tito.  Hay que arreglar.  El personal volcado en colaboraciones (salvo de Hobbie de Figueruelas que participó a última hora “pretando” alguna cosa) resolvió en poco el inconveniente.  Claro es, había que descender por el cordal de piedra y era totalmente necesario.  La bajada es buena, la primera parte sobre un sendero “Osqueta Style” incluida el centrifugado y la tollina del tío Rubén, de la que debo mencionar la suerte que tuvo de no clavarse el tocón de boj sobre el que se golpeó por debajo del casco integral. Menos mal que es un tío duro, para eso es de Belchite.  Seguimos bajando sobre la roca caliza, redondeada y mal colocada, haciendo cabriolas, requiebros, maniobras pensadas y ensayadas cien veces, con las que disfrutamos más que un mico con lombrices en …. Pues eso.

Y por fin llegó el fin.  Una cerca para el ganado, un cruce, un pastor eléctrico nos frena y nos invita a ver el desvío, sopesar la ruta a elegir y a tomar un sendero a media ladera que nos trasportará a través de los frondoso del bosque hasta el Pígalo.  Precioso lugar, pintoresco y atractivo, mil veces visitado, más comentado y curioso que otros por la zona y poza de baño obligado a la gente del lugar.  He aquí que mi alma se encogió cuando el gallego Manuel se tiró hacia el agua, haciendo el Cristo, de una altura considerable sobre el líquido chelado, sin saber qué le esperaba.  ¿Se le encogerá el …? ¿Se le pegarán atrás como a los tigres? ¿Tendrá que utilizar el jet stender o alargador de ** debido al agua helada? ¿La diferencia de presión le provocará lesiones irreversibles en sálvese la parte?  Por la cabeza, lo digo.  Guarrrrros.  No. La respuesta es no.  Salió igualico que entró, sin talento y con ese body serrano que evita todos los gimnasios.  Un lujo para la vista y el alma de los más pervertidos.

Seguimos ruta.  Esta vez tras aprovisionarnos de agua en el camping, que podía haber estado abierto para avituallar de líquido elemento de cebada a nuestros resecos continentes de pecadoras almas, pero no.  Mecagonsuestampa.  Lástima pille cagaleras, que cuando tosa, efectúe y si pare revi…………  En fin.  Que me enciendo.

Arriba.  Hay que subir, arriba.  Esas palabras resonaban en mi interior cuando cruzamos el río en dirección a lo más hondo del valle para adentrarnos en busca del “anillo de los hombres”.  Eso parecía.  Un barranco espeso, profundo, con muchísima humedad, bien tupido y muy vestido nos protegía esta vez del sol castigador, como en el bosque del Señor de los Anillos”.  Casi se agradece esta circunstancia por la temperatura a la que nos veíamos sometidos aunque es de justicia decir que de vez en cuando salir al sol también nos hacía sentir mejor.  Un buen rato nos pegamos subiendo por la pista bastante bien trazada en cuanto al desnivel.  Las fuerzas flaqueaban y nos temblaban las patas más que si hubiéramos visto al Rocko Sigfredi y estuviéramos cogidos en un cepo.  Es verdad ya estábamos un poco picados por la segunda vara y a pesar de todo el tío Fon y servidora abríamos camino hacia el infinito y más allá a lomos de unas máquinas que se estaban haciendo un poco pestosas.  En esos momentos piensas en las cervezas de más de la noche anterior, de los entrenos que has dejado pasar por dejadez y …..de los productores de “ya lo fregaré mañana” y los guionistas de “cinco minutos más y me levanto” llega: “mañana salgo a correr”.

Un poco más de sufrimiento y llegamos a la parte anterior del bucle (donde el pastor eléctrico) para tomar una senda de bajada que conecta con la anterior del balcón y nos dirige inmediatamente a Biel.  Pero todo a su tiempo.  Antes había que comentar la jugada.  Pertecharse de romanos.  Ajustar los settings y conocimiento fuera.  Un último respiro y un trago de agua antes de enfundarnos los integrales.  Maravilloso olor a choto en el entorno de nuestro parking improvisado.  He visto vertederos más agradables.  30 axilas, 30 pieses, 15 forcachas, de todo en simple y en doble, todo sudado, las camisetas se tenían solas, como la falda de la Reina Isabel de Castilla en sus mejores tiempos, y así las cosas pistoletazo de salida.

Se empieza a ver la vegetación.  Se dirige a nosotros a velocidad cada vez mayor, con lo cual el intrépido y astuto lector habrá adivinado que la velocidad y el riesgo crecen relacionados de manera directa e incluso exponencial.  Es lo que tiene no disponer de masa encefálica, de la gris, dentro del casco a estas alturas de la ruta.  Y en unos minutos empieza el éxtasis. El bosque se cierra, la senda mengua, la vegetación se cierne sobre nosotros y la atención sobre la trayectoria se incrementa hasta no entender đe otro asunto. Con la mirada puesta en las curvas técnicas, los escalones de piedras, las zetas muyyyyyy delicadas, pero sobre todo en una caja de sendero de tierra y hojas provocan que la velocidad y la sensación de flotación maravillosa se torne adrenalina y video-juego, casi una visión. Es largo el tramo, muy vestido y técnico, a veces delicado y exigente, tal vez el mejor de la ruta, pero sobre todo es extasiante y sobrecogedor por la exuberancia y la calidad de la masa forestal.  No envidia a ningún otro sitio, te sientes bien y así se expresó al parar a la salida del sendero. En una zona abierta nos reagrupamos para hacer balance de sensaciones y problemas técnicos antes de llegar con resultado más que favorable. Habíamos descubierto una excelente zona de juegos gracias al Tío Javi -alias El Calas- Por pista llegamos enseguida a Biel y por fin nos desmontamos fatigados, resecos, hambrientos y realmente satisfechos, Un gran día de monte ofrecido por el aborigen del lugar y sus secuaces que habían previsto los imponderables con precisión y que gracias a una magnífica preparación dio como fruto una ruta de 10.

En el aparcamiento no se hablaba de otra cosa, salvo de la futura merienda y poco más.  Cansados, mansos, satisfechos y muy relajados las felicitaciones surgían espontáneamente y todo eran abrazos a la organización y entre los asistentes.  A ver ahora cómo explico yo a los chavales que el modelo a seguir es este, el del sufrimiento y la diversión, y no el de la choni de turno que se forra en la tele sin despeinarse.  O eso creo yo.  Hubo más, pero yo no estuve así que tal vez deba ser otro quien continúe este relato. Hasta aquí puedo escribir y ojalá sirva de de ayuda a conocer una zona espectacular y con cientos de posibilidades para el mundo del btt.  Muchas gracias JAVI CALAS, y a toda la organizanda.

 

¡Qué bien lo pasemos! ¡Cómo disfrutemos! ¿Tú, no estastes?

Saludos desde los senderos, nos vemos en el monte. Soy Tija. Lagar-Tija.

 

DATOS TÉCNICOS. 

Zona Biel-Luesia.  Sierra Santo Domingo.

 

https://www.strava.com/activities/2217656282

También disponible en wililoc.  Estimados colegas del bbtava, no dejéis de investigar la zona.  Una gozada de paseo para día completo a estas alturas del año que todavía no «preta» la calor.  See you, little canal sparrows

 

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Vuelta a Acumuer y la Sierra de la Contienda

INTRODUCCION:

Esta ruta es muy recomendable, ya no solo por la panorámica que se tiene de varios valles (Valle de Acumuer, Garcipollera, toda la Val Ancha con Oroel al fondo), sino también por tratarse de una pista poco transitada y en términos generales en muy buenas condiciones (gracias a al explotación maderera del bosque).

Se trata de una subida a la sombra del bosque de la Garcipollera y una serie de subidas / bajadas que vamos haciendo a una altura que va de los 1.300 a los 1.500m, por lo que suele ser algo más fresca que otra rutas más bajas, o mas expuestas al sol.

DESCRIPCION DE LA RUTA:

En ocasiones anteriores, os hemos propuesto rutas por la Garcipollera hacia el valle de Acumuer desde Jaca, pero esta vez que querido combinarla completando toda la cresta de la Sierra de la Contienda, hasta bajar por Ipas.

La ruta se inicia por el camino de Santiago hacia Castiello de Jaca y luego subimos por la Garcipollera, la clásica subida a la iglesia de Santa María de Iguacel. Un poco antes de llegar a la ermita, tenemos un desvío a la derecha que pone Larrosa – Acumuer, a mano derecha.

Se sube y se pasa cerca del pueblo abandonado de Larrosa, al que se puede llegar por pista, o algo más arriba hay una bajada por senda (a mano derecha en ambos casos). Seguimos subiendo y nos encontramos con un aljibe que estaba con agua. Se ve que lo han reformado, alimentándolo desde el barranco próximo (se ve la goma al margen del sendero).

Seguimos subiendo por un bosque cada vez menos cerrado, hasta llegar a una barrera en una zona donde ya no hay apenas árboles. Tras pasar la barrera, tenemos varios cruces y tomamos la pista que va hacia la derecha, hasta el punto más alto (1.500m) que vemos en la siguiente foto.

Primer punto alto, yendo hacia Acumuer
Primer punto alto, yendo hacia Acumuer. Fantástica vista de losPirineos

Aquí podemos disfrutar del paisaje que dejamos atrás, mientras recuperamos el aliento y nos metemos de lleno hacia otro valle, el valle de Acumuer. Es una bajadita muy agradable, por una pista en perfectas condiciones, que permite disfrutar del paisaje mientras recuperamos las piernas.

Seguimos bajando hasta llegar a un cartel sinóptico y un desvío hacia la ermita de San Antonio, o del Pueyo, a mano izquierda. Seguimos bajando por una pista con curvas de herradura y en la primera curva de 180º a izquierdas, seguimos recto (desvío a derechas marcado en el mapa), tomando una senda que nos va a llevar hacia la Sierra de la Contienda.

Hemos de tomarnos esta subida con calma, ya que termina con fortísimas rampas, en las que tenemos algo de grava suelta, aun a pesar de que ha ido creciendo la hierba y algo se sujeta. Pero en general esta algo pestosa y ella un momento que mis piernas y mis pulmones dicen basta y termino de subirla a pie.

Ultimo tramo de la empinada pista que nos lleva a la Sierra de la Contienda

Llegamos otra vez a 1.500 m a los que en la cartografía veréis denominado como Cerro de la Val, desde donde giramos a la derecha para seguir por toda la cresta de la Sierra de la Contienda. De las dos pistas que van a la derecha, tomad la que va más baja , puestos que la otra más empinada es un cortafuegos mucho más duro.

Y a partir de aquí no hay pérdida, seguimos todo el rato por la pista que va por la cresta de esta Sierra de la Contienda, disfrutando del paisaje a ambos lados. A la derecha todo el valle de la Garcipollera, con un bosquecito que está precioso este año tras las abundantes lluvias de primavera. Mientras, a la izquierda vemos toda la Val Ancha con sus pueblecitos entro los que están salpicadas las tierras de labor formando un precioso mosaico de colores con el Oroel destacando imponente al fondo.

En el mapa os he marcado el desvío de la bajada hacia Villanovilla a la derecha y a Baraguas a la izquierda que no tomamos, seguimos recto para llegar hasta el Albarún (o Albarín, en la cartografía).

No hacemos cima, nos metemos por la pista que sale a la derecha, que nos lleva por una zona boscosa, rodeándolo por la derecha. De nuevo a 1.500m, por los que aun a pesar de ser un día de mucho calor, aún nos llega algo de aire más fresco.

Este tramo de rodear el Albarún (Albarín) suele estar muy marcado por rodadas de vehículos, pero este año lo han bacheado, esparciendo piedras , aunque no está compactado por lo que no se ha asentado. Afortunadamente, en este sentido es todo bajada, que es incómodo, pero subirlo debe ser pestoso.

Una vez pasado el monte Albarún, rodeándolo por esa zona boscosa, se vuelve a abrir ante nosotros otro espectacular paisaje, hasta llegar al desvío que a mano izquierda nos lleva hacia Ipas (por la derecha bajaríamos a Bergosa).

La bajada a Ipas es muy pendiente, pero se baja bien. Tenemos un repecho, que veréis marcado en el perfil, pero el resto es una bajada muy agradable, en la que seguimos disfrutando de un paisaje espectacular.

Al llegar a Ipas puedes elegir bajar por pista, o bajar por una zona de Margas. Nosotros decidimos ir por la pista, ya que andábamos algo cansados y no queríamos sorpresas, aunque eso fuera dar un rodeo extraño, como se ve en el mapa.

Una salida de más de 40 km, con más de 1.100m de ascensión acumulada, que transcurre en gran parte a una altura de 1.300 – 1.500m, gran parte de él por zona boscosa. Muy recomendable para el verano, cuando ya estamos un poco más en forma.

Más abajo os dejo datos técnicos de la ruta, mapas y perfil con todas las indicaciones, así como el track, por si queréis hacerlo por vuestra cuenta con toda la tranquilidad de no perderos.

Hasta la próxima, compañeros del pedal.

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Salidas clásicas por pistas: Garcipollera y Grosín.

INTRODUCCIÓN:

Parece que ya tenemos el verano aquí, tras un invierno de nieves y una primavera tardía con abundantes lluvias.

Para prepararse para la BTT (especialmente si hacemos parada invernal) mucha gente hace carretera. Pero yo soy más de hacer las «clásicas» salidas por pistas amplias, haciendo todos los km que pueda, aumentando distancia y desnivel salida a salida, de forma progresiva.

Aunque las salidas por sendas son más divertidas, para disfrutar de ellas hemos de estar en forma y va muy bien rodar unos cuantos cientos de km con desarrollo cómodo (haciendo molinillo en las rampas más potentes), para fortalecer las piernas, cogiendo fondo, para ir más frescos de mente y reaccionar mejor en los tramos más técnicos.

Salida en julio de 2018 por la pista de Cenarbe, en perfectas condiciones
Pista de Cenarbe, este año en perfectas condiciones

RUTAS PROPUESTAS:

Os voy a proponer una serie de salidas muy interesantes para comenzar la temporada de BTT, rutas por pistas amplias y cómodas, por las zonas boscosas y agradablemente sombrías de la selva de la Garcipollera y Monte Grosín.

Yo suelo hacer estas salidas, en este orden:

  1. Villanovilla: subida a la sierra de la Contienda y vuelta por Ipas. Es la más corta (29 km), tiene rampas largas, pero es corta y asequible. En total 750m de desnivel + acumulado.
  2. Subida a Iguacel. Es una salida más larga (35 km), con una subida muy constante, con el aliciente de llegar a Santa María de Iguacel. Un entorno relajarte, … o si lo prefieres, puedes forzarte con el Strava y compararte con la gente que lo ha subido antes que tú. El desnivel es similar, unos 800m de desnivel + acumulado.
  3. Vuelta a Cenarbe. Prácticamente la misma distancia, pero mayor desnivel, ya alcanzamos los 1.000m de desnivel + acumulado.
  4. Subida a Grosín (os dejo link descriptivo de salida bajando a Castiello por senda). Otra alternativa para bajar, haciendo más km (aunque también algo más de carretera), yo suelo bajar por las antenas hasta el puerto de Borau, por carretera hasta Borau y bajada por pista hasta Canías, los ue supone una distancia similar, un desnivel en torno a los 800m, pero con rampas mucho más duras. (pulsar aquí para consultar el track)
  5. Subida al refugio de la Espata, o la Trappa. Hablamos de una larga subida hasta los refugios de montaña de la Espata, o la Trapa, una salida de unos 50 km de distancia, con más de 1.000m de desnivel. La subida no presenta fuertes rampas,pero es muy larga y no tiene apenas descanso.

Una vez se ha subido a la Espata , o a la Trapa, puedes considerar que ya estás en forma. Para mantener ese fondo a lo largo de la temporada es recomendable alternar salidas por sendas con salidas de este tipo, con sus muchas variantes.

Estas cinco propuestas ya las hemos hecho este año y están en fantásticas condiciones. Algunos enlaces (variantes) están un poco rotos, pero no hay problemas destacables. Destacaría que este año han desbrozado el entorno al núcleo deshabitado de Acín de la Garcipollera , ahora mucho más visible y enriquece la clásica subida a Iguacel.

Ultimamente está super de moda transitar por caminos o sendas, pero no debemos despreciar las amplias pistas forestales, que nos van fenomenal para comenzar a rodar, hacer km e ir comenzando a hacer manos, puestos ue muchas de estas pistas enlazan con cortos tamos de sendas, o trialeras de todo tipo, a elegir.

Además nos suelen llevar a sitios espectaculares como la sierra de los ángeles, transitan junto a monumentos espectaculares como la ermita de Santa María de Iguacel, junto a pequeños pueblecitos de los Pirineos, algunos de ellos aboandonados, etc.

Aquí os dejo unas pruebas con el don que estuvimos haciendo hace unos días en la sierra de los ángeles, con unas fantásticas vistas hacia todo el valle del Aragón.

Hasta la próxima, compañeros del pedal.

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De la Osqueta al Cielo Blues Band.

 

 

Me duelen hasta las pestañas.  ¿Por qué?  La verdad, no lo sé; supongo que estoy en baja forma, porque la ruta de ayer no fue para tanto.  En una visión general, se podría definir como un duathlón de primer nivel.  Primero una ruta de enduro potente en bici y luego un remate de órdago en Ayerbe.  Si es que no tenemos solución.  P’habernos matao.

 

Desde La Osqueta al cielo Blues Band. 

El miércoles ya estaba un poco nervioso pensando en la nieve.  Y eso que la semana pasada había salido dos veces a pisar la “mierda blanca esa”.  Pero tenía más mono que una manada de simios. Asi las cosas decidí encenegar al personal a través del whatsapp con una ruta a la altura de las mejores y bla, bla, bla.  En resumen, un día de monte al aire libre por la zona de la Sierra de Santo Domingo.  En menos que canta un gato ya estábamos del orden de seis ¿personas? listas para salir de marcha a tan maño evento.  Organización, pim-pam.  No tuve tiempo ni de suspirar porque ya era sábado por la noche.  Se pasa el tiempo que ni te enteras.  Tempus fugit.  ¡Qué cosas esto de hacerse cada día más viejo!

Al turrón. Listos para salir desde el balcón de Villalangua.  Justo en el parking, frente a la Posada de Villalangua, arreamos un nutrido grupo de vikingos con la intención de consumir algo de oxígeno puro de la Sierra.  Buen día, no hacía, ni frío, ni calor, un poco de viento y muchas ganas de darle al palique.  Las primeras rampas se encargaron de racionar la portería y cada vez con menos frecuencia se oían los comentarios y las risas a todo pulmón.  Bien es verdad que todavía hablábamos por parejas, porque algunos no callan ni debajo del agua.  Para mí que esto nos sirve de terapia para sobrellevar la semana.  Y entre ponte bien y estate quieta apareció Cuenca.  Quiero decir, la raya de Salinas Viejo.  Sobre la foz, (en castellano no se recoge el término foz, pero sí hoz, como un cañón profundo por el que discurre un río.  Sin embargo, la grafía foz se ha conservado en algunos topónimos, particularmente en la zona del prepirineo, donde hay numerosos cauces abruptos a los que se les denomina así. Y a mí me gusta mucho mantener este vocabulario que mis mayores me han legado.  De hecho podremos disfrutar de este acontecimiento geológico desde las sierras exteriores más occidentales hasta las equivalentes en la zona oriental de nuestra comunidad). Señalada esta idea quería contaros que veremos sobre las puntas de la foz una cantidad de buitres espectacular, puesto que es una de las zonas de avistamiento más destacadas del contorno.  Pero…………….estamos a mitad de subida.  Tranquilos pischas, tranquilos.  Sólo queda lo peor.  En un segundo empentón tenemos que subir por la pista hasta el límite del cambio de ladera, pequeño collado o puerta de ganado que divide la loma en dos vertientes distintas y hasta con vegetación y temperaturas diferenciadas.  Y aire, cagontxós.  Con la sudada que llevábamos encima esta brisa es capaz de helarnos en pocos minutos.  Por ello no queda sino bajar a la entrada de la senda cuyo rellano nos recibe sobre un manto de hierba que parece un jardín, el cual da entrada a un bosquecillo de pino bajo y matorral.

A todo esto me gustaría señalar que el grupo subió a ritmo más que aceptable para ser gaylos, porque entre los Martín (Jesús y Ramiro), seguidos de Miguel Cirac, Alberto (Almiroy), Joselu (Mzungu) y Óscar (Zacarías) entre medias para mantener la velocidad, y en el furgón de cola Manu (Er Gallego) y una servidora que iba ahorrando combustible para …. porsiaca, se llevaba un tren rapidillo para mi gusto.

Fase 2.  Llega la hipoxia.  Per le sende, Giancarles, per le sende.  Este tramo es magnífico, espectacular, impresionante, majestuoso, increíble, alucinante, vistoso y todo lo que se os ocurra.  Rodar bajo una tapia de varias decenas de metros en un corredor de piedra con vistas y patio suficiente para creerte sobre la muralla china te facilita la posibilidad de llegar a conectar con el entorno.  La fotografía luce esplendorosa. Esto te hace sentir arriba, en el “top”, eres como el Di Caprio, pero en feo, eso sí, te sientes bien.  Llegamos a la entrada de la “W”, la Osqueta, y aparcamos en batería las bicis para echar un bocado.  Un pequeño descanso no viene mal a las piernas.  Allí mismo nos sorprendió un grupo de chavales que subían a dar vuelta por el monte.  Nutrido, bien se vale, porque si no iban 70 no iban ninguno.  Había más gente allí que cañamones dan por un duro.  Cuando pasaban a nuestro lado algunos saludaban, otros nos miraban como las vacas al tren y los más pensaban que con la paliza que ellos llevaban los «gilis» de las bicis no tenían que haberlo pasado mejor.

Toca bajar. Fase On. Esto es como lavar la cabeza a un burro, que está bien pero no sirve de nada.  Al personal endulerdo no le afectan las subidas, es un simple trámite para hacer lo que de verdad nos gusta.  BAJAR.  Son impresionantes las tres primeras curvas sobre piedra desnuda, deslizante, jabonosa, con un carril lo suficientemente estrecho en el que poner la goma sobre la trayectoria de forma que si te vas, … te pasas al lado oscuro, pero del Servicio de Traumatología.  En una palabra te calzas una órdiga “cum laude”.  Güeno, güeno.  Hicimos ceprén hasta con el “Ojo de Mordor”.  Que por cierto tengo que cuidarlo, porque mi mujer me dijo que utilizara la escobilla…aunque últimamente creo que me voy a pasar de nuevo al papel higiénico porque lo llevo todo irritao.  Jejeje.  Unos retratos geniales del tío “Tarrino” y seguimos bajando por una ensalada de piedras digna de un parque temático sobre la tollina. (Flow Stone Park).  Agarraos al manillar con velcros y todo se nos peleaban los dientes por salir de la boca.   Achuchaos de hombros, brazos, dorsales, tríceps, etc (hasta músculos que no sabía ni que existían) seguíamos en una bajada desbocada hacia Salinas Viejo.  Especial mención hay que hacer sobre el tapiz de piedra redonda de la antigua calzada ya descarnada y con más faltas, que huecos hay de los dientes caídos en la boca de un viejo. Hacíamos trabajar las suspensiones hasta calentarse, los frenos currándose unos días de fiesta y los rodamientos en general pidiendo la hora de final de partido.  Un lujazo de descenso, tope de flow, donde debes guardar fuerzas para caso de error, colocadas las mentoneras que protegen y salvaguardan la barbilla (nunca se sabe), con la mente puesta en la factura del dentista, (300-400-500-…etc Euros), ya que de la primera hostia que nos arreamos no hay suficiente alambre para montar todos los brakets.  Morimos todos, uno de la hostia y los demás de la onda expansiva.  Un mes a base de cuajadas (y dienta blanda) no te lo quita ni Blas.  Eso en el mejor de los casos.

Hay que reconocer que hay un par de sitios comprometidos pero puedes fallar en cualquier momento o en cualquier lugar.  Aquí no se salva ni el apuntador.  Claro, cierto es que todo esto es bastante subjetivo y que el nivel individual de cada biker marca la diferencia en los tiempos que no en el disfrute del entorno y yo diría que casi, casi, casi se aproximaría a los petardos o a los pedos, sólo les gustan a los que se los tiran.  Para gustos los colores. 

Una cosa lleva a la otra y así hasta el final y como no hay dos sin tres, desde Salinas a la Fuente de la Rata disfrutamos de unos maravillosos escalones, peraltes, desbroces y así sucesivamente hasta tocar el Nirvana del btt.  Nueva sesión de fotos, en plan “posers”, para la retrantanda de lo acontecido y en breves llegamos a la salida de la senda entubaos de la emoción, casi de ingreso la UCI de lo bien que lo pasamos.  Sólo nos falta el comentario final sobre el asunto, los abrazos, las felicitaciones, la sonrisa profiden (con todos los dientes porque no hubo accidentes), la vuelta a cargar los coches y el retorno a Ayerbe a reponer fuerzas. 

Sentados a la mesa del Bar las Piscinas, celebramos un día de puro montalbán.  No hay nada que no solucione un buen plato combinado a base de chullas y huevos, amén de otros aditamentos para reconfortar cuerpo y alma.  Así en corro anaeróbico de vikingos perjudicaos de lo suyo junto a dos colegas más (con el mismo desorden intelectual que el nuestro -Mariam y Diego-) con los cuales coincidimos allí, nos dispusimos a pasar el resto de la jornada para finalizar un buen día de bici. Toca comentar la jugada.- Es tan importante como la ruta misma.  Ya os digo.  Enseguida surgieron las ideas, los recuerdos y las comparaciones, las bromas….pandilla de “pausers”. Se nos hicieron “las mil”.  Y como siempre del vuelta al hogar con las orejas gachas, y…..al final me van a mandar ”a cagar a una mata panizo”.  Este deporte me va a costar la salud, de verdad, pero tendría que ir por la Seguridad Social, prescrito. Media vida, inigualable, maravilloso.  Estoy en cortocircoito.  Otra vez.

Ahora que caigo, no pedimos agua para comer.  El agua, el agua… donde estén las cervezas. Del agua salió la vida.  Pues que se vuelva a meter. Tontadas.  Unas buenas ambars y solucionao.  Ya es martes y estoy de nuevo cociendo.  Se me van los pies con la primera tonada.  ¿Dónde iremos la próxima vez?

Saludos de Tija, Lagar Tija.  Nos vemos en las sendas.

https://www.relive.cc/view/1413789722

https://www.strava.com/activities/1413789722/shareable_images/map_based?hl=es-ES&v=1518960186

 

 

 

Pdta.  Pedro.  Ésta también se puede incorporar al elenco de rutas que nos caen cerca de Jaca, ya que es de las más asequibles por zona de influencia, desplazamiento, belleza paisajística y completa técnicamente.

Valoración:  Excelente.

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Una salida disléxica.

 

Chúpate esa peladilla que tiene caldo.  Start.

Sierra de Vicort.

 

Empezamos el año endulerdo a todo ritmo.  Primera salida en grupo por la Sierra de Vicort.  Memorable.  Nos gustó, hasta la ruta en bici.  Y eso ya es mucho decir porque el nivel era muy alto después de la visita, al mismo lugar, del año anterior.  En concreto esta ruta es la que me gustaría ofrecer a los colegas de Jaca para que disfruten de un entorno diferente (sin ser especialmente técnico, pero con muchos alicientes que la hacen especial).  Ésas de las que se recuerdan todo el año.

Temperatura invernal que te pone los pelos como escarpias, viento del Sur cargado de humedad para completar la sensación : «Si me hubiera quedado en la cama, tan calentito, arrimao…».  Y para rematar la jornada un final feliz en el bar de Sediles con una merienda preparada a base de adobo y viandas a tuttiplén.  Como si no hubiera un mañana.   Colesterol y lomo, costillar, huevo… oro líquido para nuestras venas. No se puede pedir más.  O sí.

Te recuerdo Amanda, la calle mojada, visito la fábrica donde trabajabas …  Qué gonico todo.  Y yo al fútbol, en la mañana del sábado con el chico, pero……….  ¡Mira! Los astros se alinearon y tuve libre.  El Alto Mando dispuso que tuviera fiesta el sábado y yo que soy bien mandao y obediente preparé la bici a última hora del viernes, sin ruedas montadas, sin cubiertas, en definitiva sin bicicleta lista, me encontré con la puerta abierta a una SALIDA DISLÉXICA.

¿Dónde vas a estar peor que en casa?  Frase mítica.  (Algún día podría hacer una crónica sólo a base de frases escuchadas en el monte, pero lo dejo para otra feliz ocasión)  Lo dicho.  Alea jacta est.  Libre.  El sábado salgo presto con el coche cargado de ilusión dirección Sierra de Vicort.  En Marivella estábamos citados para el desayuno por el aborigen del lugar (véase Orera) para las instrucciones pertinentes y los últimos preparativos en ciernes de la ruta que tenía pergeñada prácticamente en su totalidad.

Dicho y hecho.  A tan maño evento acudimos 10 hombretones del Norte dispuestos a pasar por lo que hiciera falta.  Hasta a montar en bici si fuera preciso.  Y así fue, vive el Cielo.  Destacados a Sediles para hacer ruta de combinación de coches, dejamos en el principio y final los suficientes para la ida y vuelta.  De esta forma el inicio muy próximo a Viver de Vicort se hizo más llevadero, por no mencionar que se bajan más metros de desnivel de los que realmente se ascienden.

 Un trocito de Cielo.  Yo renuncio al mío si no puedo salir de vez en cuando de esta manera.  Un bálsamo para mente y alma, un descontrol neuronal y una cura de realidad.

 

 

En otras palabras, es bueno tener amigos con el mismo desorden intelectual que el tuyo.  Estos están mal, como si se hubieran caído de la cuna a un metro de altura ya de pequeños.  Sin solución.

 

Son las 10 a.m. Debemos salir.

Vamos a trepar a la copa de este sol de enero,  a hacer un nido en su ramaje,  allí reírnos viendo como a cada minuto se lo devora el paisaje, que cuando entre mis brazos resuene el sobrealiento yo iré perdido entre tus árboles dejándolo todo, quemando los tronos donde reinen dudas.  Sube por la ladera, a medio camino entre la vega y la sierra, a cuchillo sobre el mar de nubes, déjate mecer entre tus sensaciones y la soledad donde habita la niebla y el agua. Ven conmigo, si eres piedra da igual, yo seré camino, sube, cicla yo te canto, te arrullo, te arropo, te abrigo, te mimo.  Sufre y suda sobre tu mecánico corcel hasta la cima del mundo, nevado por el temporal, hacia tu destino fijado por el camino del hombre.

Soñarás despierto, perderás el miedo, buscarás desiertos en el suelo, del sabor añejo, de esas ganas tontas que te dan de subir al cielo probando el veneno del viento y respirar, casi me lo creo, cuando yo te veo, demasiado cerca para ser verdad. Regaré, sin querer, con silencio, estrellas, que no anhelan más que el grito del papel en el que he escrito mi quehacer, que nunca más servirá de nada si su tronido se queda en nada cuando su savia ya no te riega.  Maravillosa visión del horizonte, sobre la plana de la capital del Cierzo, roja, inmensa y fría.

De la ruta no sé qué deciros.  He preferido contar mis sensaciones de un día de monte pleno de sentimiento y desafío, de esfuerzo, de risa, de complacencia en una merienda apabullante, de paz y de buen rollo biker desde el inicio hasta el final del día.

Para aquellos no satisfechos con la descripción de la ruta les diré que la subida al Pico del Rayo es dura, por pista la mayoría del camino, de rampas casi imposibles al final del trecho hasta el refugio superior, pero que también compensa y sabe a bálsamo reparador la bajada por la trialera hacia el fondo del barranco, dirección a Mara, Belmonte de Gracián, Orera y todos los pueblecitos que hollan la bajura, sin matorral, ya campo abierto, de color y olores de invierno, a humedad y tierra vuelta.  Los caminos viejos de herradura sobre las tablas apuntalan trozos de campos ya abandonados y repoblados con pino que presentan un plus de técnica y diversión sobre un cordel de ancho para trazar una dirección con vistas a una futura salida.  Tapizado el camino con las acículas de los pinos,  con vegetación rastrera y poco arbusto que no protege la descarnada tierra.  Suficiente para rodar.  Suficiente para deslizar sobre el manto móvil de nuestro camino en dirección a casa, al refugio.  Y luego las conexiones entre pistas divertidas y cortas para recuperar el aliento y el resuello.

Mucho desnivel.  Poco trecho.  Mucha diversión.

Entre tramo y tramo la conversación y el humor.  La bajada de pulsaciones y también la uniformidad emocional de los que acabamos de bajar a buen ritmo sobre una zona complicada y que nos hace exagerar los movimientos y las cabriolas sobre la bici, la frenada y el recuerdo incrementado de algo especial.  Paz al final, satisfacción, liberación de la adrenalina que nos lleva al bienestar.

Es lo que tiene ser endulerdo.  Nos encanta ser disléxicos.  Vivan las acelgas.  Mar y montaña, como las ensaladas modernas.

 

Otra vez será, hoy he preferido describir el día.  Otro día llegará la hipoxia y podréis reíros con un relato que acaso no deje saber la ruta que se hizo.  También es montalbán, pero de otro estilo.  Al final todo suma y todo se incorpora al acervo biker de un colectivo cada vez más perjudicado de lo suyo que nos hace diferentes y especiales a ojos de los profanos, que se recoge con exactitud en esa frase tan nuestra en Oregón:  «Nos miraban como las vacas al tren».   Me encanta este deporte y el poder compartirlo todavía es más satisfactorio porque te reconforta dos veces, una cuando lo vives y otra cuando lo compartes.  Un abrizo.

Por mérito, paciencia, disponibilidad y sacrificio en la preparación y devoción por los suyos y el bien hacer del evento cito primero al «namber guan» de los discobares de la zona:  Er Tito Fon, asin de seguido ar resto de los componentes del evento.  De izda a dcha sobre la foto del árbol-candelabro: Er Sherpa (Miguel), Er Almiroy (Alberto), Er Tanano (Fernando), Er Calas (Javier), Er Tito Cirac (Miguel), Er Lagarto (Alberto), Er Zacarías (Óscar), Er Carmelo (X), Er Gallego (Manuel).

 

Nos vemos en el monte.  Espero que compartiendo las mismas sendas o cualquier otra que sea del agrado de vuesas mercedes.

Un saludo. de Tija, Lagar-Tija.  Alberto.

 

Datos técnicos:

https://www.relive.cc/view/1354976158  

Echa un vistazo a mi entrenamiento en bicicleta en Strava:

https://www.strava.com/activities/1354976158/shareable_images/map_based?hl=es-ES&v=1515855829

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Etapa 3, “La escapada de Robert & friends 2017”

El tercer día siempre es un día especial. Se junta el cansancio y un poco de melancolía por el hecho de que “La escapada” llega a su fin. Habíamos disfrutado de dos jornadas increíbles y nos quedaba para rematar las sendas de Oroel, una etapa que tuvo mucha aceptación en la edición de 2016.

Foto 1
¡¡¡¡Vamos al lío!!!!
Foto 2
Que nunca falte la alegría

La mañana era increíble y ese día decidimos no madrugar como los días anteriores. A pesar de las dos palizas de los días anteriores las risas y el buen humor no faltaron desde la primera pedalada. A diferencia del año pasado que subimos por Barós, este año decidimos hacerlo por Fontazones y la Calzada. Es una subida con repechos duros y constantes hasta llegar a la senda del Oro. En ese punto empezaría la “fiesta” de las bajadas.

Alicia Diez Fotografia -13
Rojos
Alicia Diez Fotografia -43
Verdes
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Azules
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Superando una “pequeña rampita”

Collage 2 Día 3

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El grupo en el Parador de Oroel

Las senda del Oro estaba mojadita y tuvimos que extremar las precauciones. Una vez superada, llegamos a la carretera del Parador de Oroel para enlazar con la senda DH0, una senda con un par de pasitos complicados, pero muy divertida. Superado un arroyo en la parte final de la misma, iniciamos la subida por la senda Font Ferre. En el alto enlazamos con la senda de Navasa, camino por el que hay que bajar especialmente concentrados ya que tiene varios pasos de dificultad y donde una caída puede ser dolorosa, pero el grupo tiene mucho nivel y consiguieron superar con nota alta todos los obstáculos.

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A nuestro paso por Oroel
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¡¡¡¡¡¡Vamos!!!!!!
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Alicia: “Marta estos aquí se matan”
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¡¡¡¡¡Díos mío!!!!!!, decía Ismael. Que grande!!!!!
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Todos un@s máquinas

 

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Ali muchas gracias por tu trabajo
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Marta saludando a nuestro paso por Navasa. Gracias por todo Marta!!!!

Una vez en Navasa, preciosa localidad por cierto, recargamos nuestros bidones de agua fresca e iniciamos la subida por Fuente Patia llegando de nuevo hasta el cruce que hay entre la senda DH3 y la senda de Navasa. En esta segunda ocasión giramos a la izquierda por DH3, finalizando en la localidad de Ulle, donde está la granja de nuestro compañero Josan Rabal. Aunque suene mal, tiene los mejores huevos del mundo. Cuando vayáis a Jaca acercaros y Ulle y luego me lo contáis.

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Llegando a Ulle
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Llegábamos al final pero la alegría nunca faltaba

Llegamos a Jaca después de tres jornadas inolvidables. ¿Con que ánimo?, en este vídeo se refleja el ambiente y lo bien que lo pasamos, pero lo más importante era que todos estábamos bien a pesar de las numerosas caídas que padecimos. Nachete fue un auténtico crack como animador en los grupos.

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Iñigo llegando “a meta”
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Santiago de Marbella, muchas gracias por venir
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Muchas gracias por todo “súper equipo”. Sois muy, muy grandes

Quiero daros las gracias a todos por ser tan maravillosas personas y hacer de esta escapada un evento, donde a pesar de que un calvorota puñeto y su equipo de Jaca os pusieran en algún aprieto, habéis demostrado una cohesión y un buen rollo difícil no, imposible de igualar. Solo ha habido risas, compañerismo, esfuerzo, ayuda, complicidad y mucho respeto entre todos los que formamos este grandísimo grupo.

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Ali para mi has ganado la foto del año. No tengo palabras

Amigos, ya queda menos para “La escapada de Robert & friends 2018”. Os prometo que intentaremos superar lo insuperable, pero os merecéis que pongamos todo el esfuerzo y las ganas necesarias para volver a disfrutar de unas jornadas donde podamos volver a juntarnos y dar gas como decimos en nuestro grupo de Bilbao, #aputotope.

Un fuerte abrazo a todos, nos veremos por las montañas durante el año. Cuidaros mucho y de todo corazón puedo decir que os quiero la hostia. ¡¡¡Que cojones!!!!, uno es de Bilbao, pero tiene su corazoncito.

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Etapa 2, “La escapada de Robert & Friends 2017”

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Una imagen vale más que mil palabras, dicen. Y un verdadero sentimiento perdura eternamente, afirmo. En mi primer post de esta escapada decía “El futuro no importa, lo que importa es con quien con lo compartes”. Me reafirmo en este enunciado y por supuesto espero compartir durante muchos años experiencias con estos grandes bikers, que ante todo son unas maravillosas personas.

El momento que me hicieron vivir esperándome todos con la equipación de “La escapada de Robert & Friends”, nunca lo olvidaré. Nachete, por momentos así puedo decir que, “La vida mola”.

Volvíamos a Jaca y este año al reformado Gran Hotel, perfectamente adaptado para todo biker que quiera tener un espacio para su bicicleta, además de unas instalaciones y un trato inmejorable.

Se presentaba una etapa dura con casi 80 kilómetros y 2.300 metros de desnivel positivo, pasando por las localidades de Asieso, Guasillo, Borau, Esposa y Aisa, en el Valle de Aisa y por Canfranc, Villanua, Castiello de Jaca y Jaca en el Valle del Aragón.

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Gran equipo
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El grupo a su paso por la localidad de Asieso

Una vez superamos las localidades de Asieso y Guasillo empezaba el “tomate” con la subida por Grosín hasta llegar a la senda del aljibe. La lluvia que hubo los días anteriores hizo que acumuláramos mucho barro en nuestras cubiertas, y eso origino algún que otro problema en el grupo, aunque realmente donde tuvimos que extremar las precauciones fue en la senda ya que se encontraba muy resbaladiza. Afortunadamente llegamos todos al río en perfectas condiciones y con ganas de atacar la subida hasta el alto de Arnás, desde donde bajaríamos por otra senda “curiosa”, hasta la localidad de Esposa.

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Ramón y José subiendo por Grosín con las ruedas con un poco de barro
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El grupo subiendo por Grosín hasta la senda del aljibe

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Vicente a pesar de tener un día delicado, se supero hasta el final

Una vez en Esposa y viendo que íbamos con un poco de retraso sobre el horario previsto, cogimos agua muy rápido para dirigirnos a Aisa y de ahí a la Borda Juán Ramón donde nos esperaba el  avituallamiento previo a la gran subida del día al Refugio de Las Blancas. Más de 20 kilómetros de ascensión, casi nada!!!!!!!!!.

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Borda de Juán Ramón, ¡¡¡¡espectacular!!!!

Quisiera agradecer a Daniel, alcalde de Borau, el detalle que tuvo de invitarnos a este fantástico desayuno. La verdad es que todo el grupo nos quedamos encantados del contenido del mismo y a muchos nos ayudo a llegar al refugio en óptimas condiciones.

Más o menos a mitad de subida atajamos por el Cubillar de las vacas, donde tuvimos que afrontar unos repechos muy exigentes. El resto de la subida fue con un desnivel muy moderado y regular.

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Sonia y Marta esperando al grupo
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Alicia preparada
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Caras de felicidad al llegar al alto
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Refugio Las Blancas, 2.010 metros de altitud

Una vez en el Refugio nos esperaba la bajada estrella de esta edición con más de 1.200 metros de desnivel negativo por montaña salvaje y sendas de ensueño que nos llevarían hasta la localidad de Canfranc.

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Inicio de la bajada. ¡¡¡¡ Vamos equipo!!!!
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Impresionante vista de Peña Oroel al fondo
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Todos al barranco, ¡¡¡que espectáculo!!!

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¡¡¡Sin palabras!!!
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Ruben: ” Voy a grabar por donde nos ha metido este loco”
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Cruzando el barranco

Después de superar el barranco con tramos muy expuestos y con bajadas absolutamente vírgenes, llegamos a la senda que nos llevaría al Refugio de Gabardito, pero nos desviamos hacia la integral de los meses donde nos estaba esperando el francotirador. La bajada no tiene calificativo, con ver el video adjunto os haréis una pequeña idea del sitio por donde gozamos como decimos en el grupo, “a puto tope”. Quiero agradecer a Koldo de Deportes Goyo la idea de la bajada y a Anchel de Villanua y su equipo por la limpieza de la senda, es sencillamente increíble. ¡¡¡¡¡Gracias amigos!!!!!.

 

Una vez en Canfranc y debido a un retraso importante nos perdimos la cervecita que nos tenía preparada Fernando el alcalde de Canfranc, al que quiero agradecer su disposición en colaborar con La Escapada. En ese momento eran las tres de la tarde y ¡¡¡¡habíamos salido a las 8,30h de la mañana!!!! , por lo que nuestro hambre era voraz y como teníamos reservado al igual que en la anterior edición unas migas exquisitas en el Mesón de Castiello a las 15.30h, tuvimos que meter el turbo para llegar a tiempo y no hacer esperar más de la cuenta a Esther y su equipo, a las que quiero agradecer como siempre su excelente atención y su exquisita comida.

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Juan Carlos, ¿Qué haría sin sus migas?

Después de llenar bien nuestros estómagos nos dirigimos tranquilitos a Jaca para descansar. Por la noche tendríamos un concierto de música con el grupo Hot N´Roll y a pesar de que todos estábamos bastante cansados nos hicieron pasar un rato más que agradable y disfrutamos de un buen concierto de rock.

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Una vez finalizado, y muertos de verdad nos fuimos a descansar. El domingo nos esperaban las sendas de Oroel, etapa muy técnica para la que tienes que estar muy concentrado y descansado, ya que tiene pasos muy exigentes y donde es conveniente no caerse. Pero eso sería al día siguiente.

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Etapa 1 “La Escapada de Robert & friends 2017”

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Llego el día del reencuentro y todos estábamos muy nerviosos y con ganas de empezar, de hecho tardamos un buen rato en colocarnos para la foto, pero enseguida se formaron los grupos y empezó lo que al final sería una escapada inolvidable, por lo mucho que aconteció durante tres días de mountain bike auténtico, incluidas sorpresas inolvidables.

Este año como sede de salida se asignó la localidad de Ainsa, desde donde nace Zona Zero, un paraíso para los apasionados del ciclismo de montaña, sobre todo en su versión Enduro, aunque seleccionando bien las rutas es apto para todo el mundo que quiera disfrutar de unas jornadas “excitantes”.

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Después de 4 meses de sequía el día amenazaba con lluvia a partir del mediodía, hecho que para nada hizo que nuestros ánimos decayeran, todo lo contrario, desde el primer momento las risas y el buen humor fueron la nota predominante. Solo hay que ver la cara de los bikers gozando en un primer tramo muy rápido y divertido.

La etapa constaba de tres bucles y sería difícil elegir el mas apasionante, ya que todos tienen subidas técnicas y bajadas muy exigentes. Es cierto que es una zona que incluso para comer tienes que parar ya que exige mucha concentración en todo sus trayectos.

La primera parte discurrió por senderos muy buenos y por tramos de ambiente forestal en general. Por supuesto no faltaron los repechones típicos de Zona Zero. En uno de ellos tuvimos que empujar la bici durante un buen tramo, aunque mereció la pena ya que después disfrutamos de una bajada por sendero a full.

El eje principal de la ruta fue el monte de Pumariello, por el que fuimos justo por su cerro (o cordal) durante más de 4 Km, disfrutando de vistas del embalse de Mediano y pasando por un horno de cal antiguo. Después de volver a subir, descendimos a aldeas como Las Cambras, Banastón y Usana, todas con encanto. Merecío la pena pasar por rincones que a ninguno nos dejó indiferentes.

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Una vez finalizado el primer bucle volvimos a pasar por la localidad de Ainsa y nos dirigimos hacia una de las rutas estrella del Centro BTT Zona Zero Pirineos. Fue un tramo muy explosivo pero muy divertido donde curiosamente eran mas difíciles las subidas que las bajadas. Subiendo a más de uno le saltó la alarma de “motor recalentado” en alguna rampita. Cosas que nunca pueden faltar en la escapada.

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Equipo verde con el Embalse de Mediano al Fondo
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Embalse de Mediano

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Seguimos por la ruta 5 y después de un descenso técnico que puso a prueba nuestras habilidades, nos dirigimos hacia otra subida técnica desde donde enlazamos con la ruta 4 y después de un descenso brutal y una subida de lajas muy exigente, llegamos a la localidad de El Grado donde Sonia, Marta y Alicia nos tenían preparado un suculento avituallamiento.

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El Grado

Después de “repostar” continuamos por las rutas 5 y 9 que nos llevarían a la localidad de Guaso. Minutos después de iniciar la marcha empezó a llover de manera suave, pero llegando a Guaso aumentó la intensidad y los descensos por las rocas mojadas hicieron que tuviéramos que extremar las precauciones. A pesar de tener bastantes caídas, llegamos todos sanos y salvos a Ainsa, eso sí, empapados hasta las cejas. Nos libró que la temperatura no era mala por lo que nadie tuvo excesivo frío, o por lo menos no nos lo manifestó.

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El Grado dirección Guaso

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Después de una buena ducha y con un hambre voraz solo nos quedaba comer en el Hotel Dos Ríos, donde Luis y su equipo nos prepararon un fantástico menú pensado para recuperarnos lo antes posible ya que el sábado nos tocaba la etapa reina en Jaca. Quiero agradecerle el trato recibido durante nuestra estancia en Ainsa. Todo han sido facilidades y destacar sus instalaciones ya que disponen de todo lo necesario para que todo biker pueda sentirse como en su casa y que no le falte de nada.

¡¡¡Como no!!!, agradecer a Angel y a todos los responsables de Zona Zero por cuidar y mantener esta zona, deseo de todo biker que quiera disfrutar a tope de un entorno increíble.

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Ya solo nos quedaba recoger nuestras bicicletas y dirigirnos a Jaca donde nos esperarían nuevas e inolvidables emociones.

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