8 en el 8 de Ibirque

Banda sonora para la lectura, reparadora del alma.

 Los 8 jinetes de la Poca-Lisis.

Y parece que fue ayer.  Han pasado ya tres días y no me quito de la cabeza el buen rato del que disfrutamos el sábado.  Empiezo después de un pequeño parón a darle al pedal con más voluntad que fuerzas.  Una ruta de las que crean afición:  El 8 de Ibirque.  Clásica donde las haya.  Nunca te dejará con ganas de haber hecho algo que tuvieras en mente y se quedara en la recámara.  La verdad es que posee todos los tipos de trazas y pistas que se pudiera imaginar: Subida fuerte por sendero, tramos técnicos de raíces, coladas de piedra donde surfear (Guara style), zona de bosque y un recorrido y desnivel que a la postre te va a dejar manso.  Dicho esto pasemos a recrearnos primero en el entorno y posteriormente en el día de btt.

Sábado 18 de marzo de 2017.  Hora zulú 8.00 am.- Destino Gésera.  (Chésera charrao n’aragonés)  Una pequeña localidad perteneciente al municipio de Sabiñánigo, en el Alto Gállego. En el entorno se encuentran otras villas, pardinas y monumentos megalíticos destacados, como Lasaosa; en proceso de repoblación, en la que se están reconstruyendo casas e intentando regenerar las infraestructuras. Cuenta con una iglesia en ruinas y una vieja abadía, también derruida que data del siglo XVI. Algunos edificios singulares se mantienen, como es la antigua herrería o el horno de pan.  En las cercanías se encuentra el Dolmen de Lasaosa, (o de Ibirque) también conocido como ”la caseta d’as bruxas” o “casa de las brujas”, llamado así por ser creencia que allí se refugiaban, tiene una antigüedad superior a  4.000 a.C. siendo un claro monumento neolítico altoaragonés.  Otro lugar destacado a mi juicio y base de muchas razzias endureras es Ibirque.  Se encuentra situado al extremo sur del término municipal al que pertenece, Sabiñánigo, ya en el límite con el término municipal de Nueno.  Encontrándose en plena Sierra de Belarra, en la vertiente norte de la Sierra de Guara, y en el interior del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara.  Emplazado a 1.330 m de altitud, en una ladera que vierte al río Flumen, se trata del pueblo situado a mayor altitud de toda la Guarguera.

Poseía una iglesia parroquial en estilo románico, hoy en ruinas, aunque todavía sigue en pie la bóveda del altar.  Su planta es de nave única, destacando su torre, parcialmente aún en pie.  Igualmente es de interés la arquitectura popular del pueblo, destacándose la llamada Casa Otín, con su correspondiente escudo de armas fechado en 1801.  Y poco más puedo describir de un paraje solitario y abandonado ya hace más de 3 décadas y que actualmente se mantiene a costa de recibir ganado que escasamente entra hasta alguna borda anexa.

 

Zona de clima suave, pero con veranos calurosos e inviernos fríos (con temperaturas que bajan de los -10  C), con continuas heladas y algunas nevadas. Los días soleados son también frecuentes en invierno, como el nuestro en cuestión.  En alternancia con olas de frío y lluvia, frecuentes en otoño y en primavera. El verano es seco y con escasez de agua, secando el barranco y muchas de las antiguas fuentes, y aunque caluroso suele ser fresco por la noche.  Dicho esto tómese como referencia a la hora de pensar cuándo hacer el recorrido más allá de los tiempos descritos o fuera de temporada.

El terreno cercano está cubierto por pinos y numerosos robles, también hay hayas y enebros. De forma significativa aparece el boj amén de un nutrido manto de “cojines de monja” o erizones.  El otoño dibuja un agradable paisaje de colores sobre las colinas del valle de la Guarguera.

Para vosotros lectores endureros, así como tantos conocedores de esta zona privilegiada de asueto de aberronchos del pedal, están de más estas explicaciones porque lo tenéis más que trillado, conocido y amado.  Otros lugares destacados son San Esteban de Guarga, Cuello Bail, Cambón, y la bajada a Gésera por el GR.

En cuanto a la ruta, el planteamiento está visto en torno a dos subidas y dos bajadas.  Una primera fase de sufrimiento y adaptación al medio y una segunda subida más llevadera por la carretera asfaltada que asciende desde Nocito a Cuello Bail para desembocar en la Guarguera.

Pero esto no es más que una somera descripción cuasi-técnica de una ruta que da mucho de sí, no sólo una simple descripción fría y sobre plano, es una vivencia o …yo qué sé.  Agora veremos la versión menos apta y más divertente de una ruta apta para los paladares más exigentes.

Lo dicho.  9.00 am. Gésera.  8 aberronchos dispuestos a partir el día de autos.  Con ganas de pasarlo bien.  No digo más que echamos un trago de la bota de vino para ponernos en situación.  La temperatura más que agradable nos hace dejar en los coches la ropa de abrigo.  Incluso los más lamineros pedían que se les “aplicara” crema para el sol.  A mí no me gusta hablar pero…..con llana de obras les iba a dar yo la crema, guarros.  Enfinssss.

Salimos por el barranco marcado como ruta del Alto Gállego –RUTA 23 GÉSERA- http://www.bttpirineosaltogallego.com/es/rutas.aspx  con dirección Lasaosa.  Todo paz.  No nos molesta ni el perro, ni el gato ni las macetas de los helechos.  No se oye ni mú.  Esto es vida, aquí no hay paredes, aquí se vive y se sueña.  Dale al pedal para arriba por las margas.  Cruza el arroyo.  Contempla las tapias semi-derruidas de los lindes de los campos.  Vive.  Con la cafetera a punto de nieve en algunas rampas de losa llegamos por el sendero al pueblo que va tomando forma entre ruinas y casas reconstruidas, margines y losas, lajas acopiadas para fabricar lo que antaño fueron tejados.  Y al poco de atravesarlo por fin una pequeña senda flanqueada por piedras da salida a la carretera de subida a cuello Bail.  Senderos para los amantes, caminos de los caminantes, no dejéis nunca que se pierdan.  Restos de nuestros abuelos y parte inseparable de nuestra vida.  Inoxidable mi querer no puedo pasar sin esto.

Pero a lo que voy vengo.  En menos que canta un gato, a ritmo más o menos vivo subimos por la carretera hasta el primer hito del día.  Una sudadica regular y por fin nos volvemos a meter en tierra.  Pura portería mientras se pedalea.  Gozas vida?  Tope Bwana.  Nos separan 500m del Dolmen de Ibirque.  Así queeeeeeeeee, adelante.  A comer el bocata matutino.  Y no digo más porque duró menos que un pastel en la puerta de un colegio.  Bocata profesional.  De tortilla francesa con paté de olivas, sándwiches varios, lamines a tutiplén.  Pero……………..cagónchós. 

El tío Manuel tiene una avería.  No problemo.  Mc Giver (Tarrino) con esa destreza que le caracteriza y ese arrojo y valentía que nos puso los pelos del culo a punto de nieve, se lió a cortar el cable, a desmontar un cambio XTR, que en aquel momento entre dientes yo le di la extrema unción, y con ese desparpajo y nivel lo dejó como salido de fábrica gracias a que llevábamos material y herramienta.  Eso sí, el tío Manu ya nos puede invitar a una birra por el despliegue técnico (incluso con la recuperación de un muelle perdido en el abismo).  Total que todo listo.  Recuperamos la marcha.  Dirección Ibirque por la pista.  Allí llegamos enseguida entre portería y risas.

Aquí, a la sombra de la iglesia toca decidir la bajada entre todas las posibles.  A la vista de las explicaciones Adrián propone al grupo recuperar la senda de Cambón ya que algunos no la conocían y es realmente divertida y a tramos técnica.  No se hable más.  Por allí.  Por el Serengeti de tus sendas mis ruedas son leones hambrientos.  Gozoso.  Alucinante los pasos de piedras en escalera, las curvas complicadas con desnivel y trampa.  No hubo ni siquiera un disgusto.  Perfecto.  Pura diversión hasta la carretera de Nocito.  Glorioso.  Un acierto al 100% sobre la elección del tramo.  Yo diría que tan 5 estrellas como la que mejor.

Los 8 enteros y con una sonrisa que mordemos los pendientes.  Pero falta la subida.  Es verdad que ahora no tiene tanto desnivel pero las fuerzas menguan.  Este bálsamo no cura cicatrices pero está bien mentalizarse para el remonte hasta el Dolmen por segunda vez.  Y así, china chano llegamos hasta la entrada de la senda de Gésera frente a Ibirque.  Subimos a la parte donde se inicia el descenso y nos pertrechamos dispuestos a todo.  Ahora los sentidos sienten sin miedo.  Se abren los settings, los amortiguadores pretan el culo pensando en lo que viene y los frenos resoplan.  Gensanta.  Viene lo mejor.  8 Peces de ciudad buceando a ras de suelo, surcando las losas, trialeando la raíz, el boj, el peralte del surco abarrancado.  Me encomiendo en alguna curva a todos los santos (que se siente como Google, sólo me acuerdo de ellos si necesito algo, más bien freno) y entre frenadas, saltos, derrapajes y sustos controlados llegamos al final del mar de piedra anterior al cruce del torrente inferior.  Por Dios, qué gozada.

Salvo un pequeño incidente que dio con Ramiro en un barranquillo y un pequeño desperfecto nada destacable.  Un día 10.  Llegamos al coche mansos, tranquilos, sudados.  No se puede pedir más.  Abrazos y risas al 50%, toca recuperar a base de isostar de garnacha, limpio trago de vino, que rule la bota que huele a uña.  Genial.  Y a recoger.  Gésera..  Hasta las suelas de mis zapatos te echan de menos.

Razzia compartida por la peña de As Cimas.  A saber.

Adrián (Ñandú), Jesús (Tarrino), Alberto (Almiroy), Manuel (Gallego), Ramiro (Pte), Öscar (Zacarías), Joselu (Mzungu) y Alberto (Lagartija).

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Os facilito todos los datos técnicos suficientes para la realización.

“Coge el tiempo en una mano y en la otra ……el track” 

Un placer, a gusto.  Nos vemos en las sendas.  See you little canal sparrows.

NOTA.  Disculpad pero no he encontrado el formato para los párrafos.

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La Sierra Mágica

Ibirque.

Este pueblo aragonés, enclavado en plena Sierra de Belarra, dentro del Entorno Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, es uno de los despoblados de la Guarguera.  Ya en los albores del siglo anterior entró en decadencia y del mismo actualmente casi no quedan restos que se puedan visitar, salvo quizás su iglesia de San Martín de Tours.  Hasta esta localización podremos acceder por la pista de Nocito-Cuello Bail, por Orlato, o por el viejo camino de herradura subiendo desde Lasaosa.  En el curso nos encontraremos -si somos avispados- con un dolmen que la gente del lugar nombra como la “Caseta de las Bruxas” y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid os pongo la leyenda del dolmen, la cual espero os agrade.

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La leyenda del Dolmen de Ibirque

Solo te digo una cosa, si algún día comienza a llover mientras haces camino por la Sierra de Guara no te guarezcas en ningún dolmen, pues guardan secretos que solo son desvelados a sus moradores y que pocos han podido contar…

Se llamaba Antonio. Aquel día se había retrasado más de lo esperado en el molino de Villaba y la noche le había cogido cuando todavía se hallaba en Guara. Para colmo, una tormenta como jamás había contemplado, estaba cayendo en la Sierra.

De pronto lo divisó en la lejanía el dolmen de Ibirque. A pesar de todas las cosas que había oído sobre ese lugar decidió que le serviría de refugio hasta que la tormenta parase, pues sabía perfectamente que si continuaba andando podría desorientarse y perderse.

Una vez recostado dentro del dolmen comenzó a sentir un poco de pánico porque eran muchas las historias que los más ancianos del lugar contaban sobre él. Para quitarse esa sensación empezó a pensar en las cosas que tenía que hacer al día siguiente y mientras estaba concentrado en ello, el sueño le invadió.

Un sonoro trueno le despertó. Miró hacia el cielo y vio que estaba completamente despejado. En aquel momento oyó que alguien pronunciaba su nombre. Parecía que alguien estaba entonando una canción de la que sólo comprendía una cosa:  “Antonio, Antonio, Antonio Castán…”. Además creyó ver una luz… ¡Pero era imposible! ¡No había luna aquella noche! Y por otro lado, ¿quién podría estar a esas horas en el Tozal de Guara?

Las leyendas que su abuela le había contado cuando era un niño inundaron su mente, que si a este dolmen le llamaban la Caseta de las Brujas, que si ellas acudían aquí para celebrar sus rituales… No lo podía creer. El párroco de su pueblo, su padre y su maestro le habían dicho miles de veces que las brujas no existían.

Aunque tenía miedo de moverse por temor a que le descubrieran decidió asomar la vista por la hendidura que queda bajo la losa que recubre el dolmen. Entonces una luz más fuerte que la del sol le cegó.

A la mañana siguiente, Gregorio, pastor de Ibirque y su hija María, llevaron a pastar el rebaño. La niña se alejó detrás de un cabritillo y su padre se quedó cuidando al resto de las ovejas. De repente la oyó gritar y corrió hacia ella pensando que habría encontrado una víbora. Pero lo que ambos vieron fue mucho peor:  En el dolmen de Ibirque estaba el cadáver de Antonio… Se encontraba en una posición extraña, como queriendo arañar la roca, pero lo que más le horrorizó fue su cara: tenía una expresión de terror y el lugar en el que deberían haber estado los ojos estaba vacío. Sin pensarlo dos veces se llevó a su hija y salió huyendo de allí.

Cuentan las gentes de Guara, que la última visión que tuvo Antonio fue la de un grupo de mujeres bailando en lo alto del Tozal en torno a una horrible cabeza de color verde y azul que tenía dos cuernos y de la que salía una luz. Cómo no tuvieron conocimiento de lo que el joven vio antes de morir, creo que ni ellos mismos lo saben…

Ya sabes nunca te refugies en un dolmen pues las brujas y los espíritus siguen rondando en él…

Publicado por Javi Perez  en http://ensuenosdeguara.blogspot.com.es/2012/12/la-leyenda-del-dolmen-de-ibirque.html

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Siguiendo el más puro “stail” oregonés, con una organización digna de la “ONU”, véase aquí te pillo aquí te mato, un trío de aberronchos, gallardos y aventureros pollos, dispusimos hollar con nuestras máquinas la Guarguera, desde Gésera hasta Lasaosa, por el maravilloso sendero que desemboca en la barrera del pueblo (decorada con un cartel curioso de “perro peligroso”, nada más lejos de la realidad porque el “gualdo” del perro estaba rascándose los huevos a dos manos bajo una carrasca, cuando nos vio pasar).  Pero a lo que voy vengo, por Cuello Bail siguiendo las rutas trazadas por la buena gente de Alto Gállego y desembocando en la pista superior de Sierra Belarra sudamos las camisetas para completar sus buenos 550 metros de ascensión.  Magnífico enclave para hacer el mandril en estas horas del Otoño y por excelencia sobre un bosque incomparable de buxos, carrasca, pino, servales y un largo etcétera de vegetación mediterránea bien conservada.  Como el orden de los garbanzos no altera el cocido, la explicación sobre el pueblo con sus leyendas y la ruta, son parte del acervo cultural de un biker que se precie, está en primer lugar y la descripción de lo sucedido con posterioridad.

La ascensión desde el precioso pueblo de Gésera, que se inicia en el barranco de mano izda a la entrada del pueblo, es más que razonable.  Incluso dura.  Un poco de masaje aragonés sobre los erizones, un sendero pedregoso “tipo Guara” y unos desniveles dignos de ponernos la almorrana a punto de nieve, incitan a liberar sudores y todo tipo de fluidos corporales (incluso gaseosos).  Así las cosas el precioso tramo recuperado es innegociable de descartar.  Ya en harina y sobre la pista asfaltada, dura y larga cual apéndice del tío Sigfredi, te dirige sin solución de continuidad hasta el mismo collado de Cuello Bail.  Aquí y en tierra la cosa se vuelve más ciclable, entretenida y cuando menos sufrida.  El cresteo es precioso, las vistas insuperables:  A la izquierda el Tozal, a la derecha desde el Bisaurín, Brecha de Rolando, Taillón, sierras exteriores incluidas Oroel, San Salvador, etc, en un mar de valles y de espacio insondable de recorrer más que a vista de pájaro.  2Puesto que la ruta se vuelva más humana la aproximación hasta Ibirque es entretenida, el desgaste llevadero, se piensa ya en comer y beber, también en un descanso con vistas y cuando menos te lo esperas, zas, el sendero hacia Ibirque.  Aproximación por un impracticable camino deshecho por las inclemencias del clima que nos lleva a la entrada de una escombrera de vida, de casas derrumbadas, de pardinas inservibles y prados habitados por vacas.  Soledad y belleza. 5 Maravilloso enclave para los que sobreviven a esta pesada humanidad a base de respiros de aire puro.  Y así fue, porque después de festejar con unas graciosas francesas (con más años que los caminos) y de charlotear un poco con el personal, reiniciamos la andadura en busca de la senda que baja por el PR.  Aquí……es otra historia.  ¿Cuál?  Pues la del desembarco, la diversión, pura adrenalina y darlo todo.3

Hasta el final todo es chorizo, o cuerda, o toro, o quémeséyo, porque la senda de trialera hacia Gésera es de las más bonitas, duras y guarras de toda la sierra.  Impresionante.  El que pueda mantener los empastes en su sitio hasta el final es que no ha bajado a muerte.  Y el que llegue en estas condiciones o está hecho un toro o no es humano.  4Dicho esto servidora llegó consumido, destrozado y con la moral un poco baja porque mis colegas, tanto Adrián como Alberto, estaban mucho más enteros.  Así que toda entrenar de nuevo, ponerme unos límites a comida y bebida y a cuidarme (que los años no pasan en balde).  La siguiente será más dura y distinta, no mejor porque es imposible.  ¡Qué ansia!  Por Dios que llegue ya.

As Cimas power, Nos vemos en el monte.

See you, little canal sparrows.  Lagartija.

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